Como hicieron la pregunta, pues sí, habrá tanto LIME como LEMON. Sin embargo, prometo que estará todo con la debida advertencia. Así que, que no cunda el pánico xD

Otra cosa: sí, el fic está terminado pero no editado y el texto tampoco está separado por capítulos. Entre leer y releer para cuidar mi redacción junto a la ortografía (sino, después con qué cara le digo a otro escritor que sea más atento con eso ñ_ñ) + agregando escenas varias (para darle más fundamento a las diversas relaciones) + otros (que incluye mi vida diaria xD) = me demoro en eso al subir un capítulo nuevo. Lo de que el fic está listo es más que nada bajo el compromiso de que no dejaré esta historia botada porque el final ya está escrito.


PaRALLEL x CrosseD.


Capítulo 4: "¿Impredecible?"

Al final Taichi y Yamato llegaron pasados de las 8 de la tarde totalmente repuestos y comentando las anécdotas que sucedieron en sus mini-vacaciones, ni rastro del pequeño incidente que empañaba, después de largos años, la amistad del trío de oro, porque ninguno de ellos quería ser interrogado, tampoco recordar el pesado silencio que los invadió mientras regresaban producto de que el castaño había pillado a sus dos mejores amigos en una pose algo comprometedora, ¿por qué estaban juntos en un lugar así cuando se supone que cada uno había ido a lugares distintos?

El suceso de hace unas horas aún rondaba en la cabeza de Yamato, seguramente en la de sus amigos también. Pensaba que las cosas no podían salir peor, lamentablemente estaba muy equivocado.

~oOo~

Apenas se liberó de tía Ume, Yamato fue a encontrarse con Sora. Ella estaba al final, en la otra salida de la cueva que daba al vasto mar, desde ahí nadie los vería, sólo las gaviotas y quizás algún caracol que estuviera arrastrándose por la rocosa superficie feliz de la vida (quien como ellos que no tienen que preocuparse de estudiar, ni mucho menos de arreglar enredos amorosos).

"¿Te hice esperar demasiado?" – Ella negó lentamente sin voltear a verlo – "¿Qué pasó entre ustedes dos?" – No quería alargar demasiado esa conversación. La sangre se le agolpaba en las sienes y no era producto del trote inusual.

"Taichi cree que estoy enamorada de ti" – le dijo, finalmente mirándolo a los ojos, se veía tan frágil que el rubio tuvo que contener las ganas de ir y golpear a Yagami de inmediato, ¿cómo podía ser tan estúpido?

"Y se puede saber, ¿cómo llegó a esa conclusión?" – aún después de todos esos años de conocerse, la forma en que funcionaba el cerebro del castaño era un completo misterio para Ishida, en realidad, para todos.

"¿Importa?" – En verdad no, si algo se le metía en la cabeza, era bastante difícil hacerlo cambiar de idea.

"Pero algo tendremos que hacer, no querrás que Taichi de verdad piense eso, ¿no es así?"

Ella se encogió de hombros como diciendo '¿Qué más da?', obviamente, no era así como se sentía realmente, Taichi era el único que no se daba cuenta de los intentos de Sora por llamar su atención. Desde abandonar sus cómodos jeans para empezar a usar faldas, hasta cambiar el modo de caminar, por uno más sensual, contorneando las caderas lentamente. Sin embargo, ninguna de esas cosas parecía haber dado resultado, a lo más se limitaba a decirle que la notaba algo extraña, sobre todo por su forma de moverse, le había dicho entre risas, inocentemente eso sí: "¿A qué tipo de ave exótica estás imitando, Sora?" Ella no tardó ni dos segundos en ponerse tiesa como una tabla de planchar para luego salir rauda del salón con el rostro oculto entre las manos. En esa oportunidad, Mimi le dio un puñetazo en plena cara por su falta de delicadeza antes de salir detrás de su amiga. Yamato se limitó a decirle que se lo merecía.

"Vamos, Sora. Has hecho todo lo posible por llamar su atención, no te irás a rendir ahora" – se acercó de a poco, evitando que ella se sintiera incómoda.

Sus ojos se tornaron irremediablemente tristes al escucharlo – "Supongo que ya es tiempo de que acepte la realidad, él no me ve de esa manera, y nunca lo hará…" – Dejó de hablar al momento en que Yamato la tomaba de los brazos con fuerza para obligarla a que lo viera a los ojos.

"¿De verdad piensas rendirte?" – Exclamó airado pero cuidando de no subir demasiado el tono. Había pasado por tantas cosas, ¿por qué ahora se echaba para atrás? Él estaba seguro que sus sentimientos no eran así de frágiles, por ello, porque lo sabía es que le daba tanta rabia verla así.

Ella lo miró a los ojos con una mezcla de indignación, pero sobre todo de pena, no pudo seguir manteniendo la vista fija – "¿Y qué quieres que haga? ¡No puedo obligarlo a que me quiera!" – Enjugando las lágrimas, se atrevió a darle la cara – "No sabes nada… por eso puedes decir eso con tanta facilidad… no estuviste ahí cuando me dijo con una sonrisa en el rostro 'Te ayudaré para que puedas estar con él'…" – tenía esas palabras grabadas en la mente. Cerró los ojos unos segundos para sacar el recuerdo de su cabeza, sino, estaba segura que se pondría a llorar – ¿Cómo quieres que siga intentándolo si él me dejó muy en claro que está feliz de verme enamorada de otro?" – Anoche repitió la escena una y mil veces en sueños, buscando alguna señal que le dijera que todo eso era un acto, que no era lo que el castaño en realidad sentía, pero no encontró indicio alguno, la verdad era una sola y ya era hora de que lo aceptara. Cosas como su situación familiar no importaban realmente, eran excusas que se había inventado para justificar las acciones de él. Rió sin siquiera desearlo, en un intento inútil de aparentar calma.

Yamato se quedó mudo sin saber qué responderle, se limitó a colocar la mano en su nuca para atraerla hacia él, era lo mínimo que podía hacer por ella. La pelirroja se estremecía de cuando en cuando producto del llanto, con el rostro oculto en su poleron.

"Parece que al final, no necesitaron de mi ayuda" – Los dos se separaron apenas escucharon a un visitante inesperado. Yamato maldijo por lo bajo, por eso quería terminar esa conversación lo antes posible. No estaban haciendo nada anormal, nada que unos amigos, bastante cercanos, no harían, aún así la situación era fácilmente malinterpretable sobre todo si se consideraba la forma en que se reunieron ahí. Definitivamente, la suerte no estaba de su lado.

"Taichi, no es lo que piensas" – Buscó ayuda en Sora, pero la pelirroja permaneció en silencio, sin atreverse a mirar al castaño. Anotó mentalmente que nunca volvería a decir que las cosas no podían tornarse peores, porque siempre terminaba equivocándose.

"No es necesario que te pongas así, don Juan. Ayer lo descubrí, pero me sorprende lo rápidos que han sido" – Sonrió picaronamente, Yamato quedó de piedra al ver su reacción, no esperaba que pudiera actuar así, se habría imaginado cualquier cosa menos esa – "Perdonen si interrumpí algo, sigan en donde estaban, yo me voy"

Antes de que el rubio pudiera decir algo, Taichi ya se alejaba raudamente del lugar. Bajó los hombros derrotado cuando escuchó pasos acercándose, se le iluminó el rostro pensando que su amigo había recapacitado, estaba dispuesto incluso a recibir un puñetazo con tal de que esos dos arreglaran sus diferencias.

"Ah, perdón, perdón. Olvidaba pedirles que no se demoraran mucho, sino se nos va a pasar la hora para regresar y tengo una hermana enferma en casa" – Todas sus esperanzas salieron de su cuerpo tan pronto como llegaron – "Una última cosa, ¡Sora!" – La aludida levantó el rostro de inmediato, sus ojos brillaban pero no por las lágrimas de antes, ¿Cómo podía ser tan ciego para no notar los cambios que producía en ella? – "Si ese orangután te hace algo, me dices porque me encargaré personalmente de hacerlo morder el polvo" – Sonrisa radiante, pulgar arriba, el castaño se alejaba nuevamente dejando a un rubio con ganas de tirarse hasta el último de los cabellos, ni siquiera quería mirar a su amiga, porque sabía muy bien que no tendría nada que decirle. Él mismo comenzaba a dudar de sus convicciones, quizás todo fue producto de su imaginación, tal vez Sora tenía razón al decir que Taichi no sentía nada por ella. En verdad no quería creer eso, quería decirle a la pelirroja que todo era un acto… ¡argh! Él nunca había sido bueno para manejar temas amorosos… necesitaba urgentemente la ayuda de Mimi, estaba seguro que a ella se le ocurriría algo.

~oOo~

Para su sorpresa el apartamento estaba a oscuras, al principio pensaron que los dos habían salido hasta que vieron a Hikari embutida en el sofá con la cabeza escondida entre las piernas. Ni siquiera se había percatado que, desde hace rato, en la pantalla del televisor sólo se observaba un fondo azul eléctrico.

Los mayores se miraron sin entender, Taichi encendió la luz y eso pareció sacarla de su ensimismamiento. Con entusiasmo levantó el rostro, pero al segundo se le borró la sonrisa. Ingenuamente pensó que Takeru había vuelto para reconciliarse y que así las cosas seguirían igual que antes.

¿Volver? ¿Qué clase de persona era? ¿Cómo se le había pasado siquiera por la cabeza que él regresaría? Había herido su confianza… ¡Ella! Era ella quien tendría que haber salido a su búsqueda. Sin embargo, se quedó ahí, estática… esperando, siempre esperando.

Sólo Yamato fue testigo del cambio en la menor, pues Taichi estaba dejando algunas cosas en la cocina. Cuando el mayor llegó, su hermana se obligó a si misma a sonreír de la mejor forma que podía. Ishida conocía muy bien esa sonrisa, estaba seguro que algo había sucedido entre su hermano y ella.

"Hikari, ¿dónde está Takeru?" – le preguntó el castaño luego de verificar que estaba sola. La aludida se encogió de hombros, no tenía cabeza como para inventar alguna excusa.

Taichi se volteó a encarar a su mejor amigo – "¿No dijiste que ÉL la iba a cuidar?" – ignoró el grito de reproche de su hermana.

Yamato sonrió, si es que la mueca que tenía en el rostro se podía considerar sonrisa – "E-eh… quizás fue a comprar cosas para la cena o algo así" – justo escucharon pasos afuera en el pasillo. "¡Debe ser él!" – Yamato salió para encontrarse con su hermanito. Efectivamente se trataba de Takeru, pero éste abría la puerta de su apartamento.

"Takeru, ¿qué estás haciendo?" – lo inquirió el mayor.

"Entrar a mi casa, no le veo lo raro" – se quitó los zapatos y se dirigió a la cocina, que estaba mucho más decente que cuando recién había llegado. Sacó algunas cosas de la bolsa y comenzó a prepararse algo para comer.

"… ¿pasó algo?" – Silencio, el rubio se desordenó los cabellos sin entender – "Takeru, necesito saberlo, Hikari se veía muy mal"

"¿Y yo?... Bueno, no te culpo, estuve 7 años fuera sin contacto alguno, no me extrañaría que sintieras que ella es más parte de tu familia que yo" – ahí estaba de nuevo esa vocecita molestosa. ¿Acaso terminaría peleando con su hermano también? Pero se equivocaba, apenas le escuchó decir eso, Yamato fue y lo abrazó.

"Idiota, nunca vuelvas a decir eso. Eres mi hermano, mi hermano de sangre. Qué importa si no nos vemos por 7, 10 o 20 años. Nadie me va a quitar el sentimiento que tengo aquí" – le indico con el pulgar su corazón.

Se sintió estúpido por pensar en esas cosas pero no pudo evitar cierta tristeza, ¿por qué las cosas con ella no habían resultado así? ¿Por qué…?

Yamato le desordenó el cabello como hacía cuando pequeño. Le dijo que entendía si no quería ir al lado, que ya vería qué excusa le inventaba a Taichi y que preparara un poco más de comida, porque su padre llegaría temprano y él volvería de inmediato. El menor se lo agradeció y divagó un poco en sus recuerdos, algunas cosas podrían haber sido muy distintas si hubiese tenido a su hermano en Inglaterra. Negó con la cabeza, eso ya era parte del pasado. Tenía que dejar de depender de otros… porque por culpa de ello siempre resultaba lastimado.

Hiroaki se apresuró a llegar a casa. En verdad aún tenía mucho trabajo que hacer pero comprendió, por el tono de voz de su hijo mayor que Takeru necesitaba destensarse, pasar un rato en familia. Decidió, pese a lo tacaño que era, invitarlos a comer afuera. Pasaron una noche llena de anécdotas, chistes de doble sentido y comentarios que sacaron más de una carcajada al trió amarillo.

El patriarca no podía quitar la sonrisa del rostro al ver que su hijo menor aún era capaz de reír con naturalidad. Natsuko lo llamaba constantemente para saber cómo estaba Takeru, si no había tenido problema alguno para adaptarse. Para él no era desconocido el pasado que lo atormentaba, sólo Yamato vivía ignorante del terrible sistema del que había sido víctima su hermano en aquel endemoniado colegio de Inglaterra.

El celular del ignorante sonó con insistencia entonando el pegajoso, y algo (demasiado) dulce Maji Good Chance Summer (Berryz Koubou). La canción no era mala pero a leguas se notaba que no iba de la mano con el aura fría que el rubio siempre transmitía. Ni tampoco acompañaba sus gustos más rockeros.

Amaetari (waza to) Okottari (shitari)
Actuando como una niña pequeña (adrede) Enoján (dome)
Anata no Hannou ga nanka kawayukute
Tu reacción es algo tierna

"No por nada tu madre te hacia peinados de niña cuando eras bebé" – Su padre se río en su cara. El rubio tuvo que taparle la boca con un pedazo de pizza (vale recalcar que no estaban en cualquier local de comida rápida) para que no siguiera ventilando sus anécdotas vergonzosas.

El ojiazul masculló unas palabras antes de alejarse para hablar con tranquilidad, porque si cortaba no quería ni imaginar lo mucho que su progenitor lo molestaría. El ringtone lo había colocado Mimi cuando todavía eran novios y representaba perfectamente la forma en que iniciaron su relación: coincidieron en un trabajo en las vacaciones de verano, empezaron a frecuentarse y de pronto, arreglaban sus horarios para salir a la misma hora pero tomaban caminos distintos evitando levantar sospechas. Lo mismo con los días libres. Por ello no tuvo que mirar a la pantalla para saber quién llamaba.

Hiroaki comprobó que Yamato se había ido para mirar seriamente a Takeru.

"¿Ha pasado algo en el colegio?" – El rubio se sorprendió por su repentina seriedad. Desvió la mirada sin ganas de responder. Su padre dejó escapar un sonoro suspiro mientras dejaba de lado el último trozo de pizza – "No te pido que me cuentes todo lo que te pasa si no quieres. Pero si estás teniendo alguna clase de problemas de ese tipo otra vez, quiero que me lo digas"

"Si así fuera mi hermano ya te habría dicho algo. Y tú sabes mejor que nadie que ese tipo de cosas sólo sucedían ahí" – tomó una pausa antes de agregar – "Pero gracias por preocuparte. Aunque no es necesario, está todo bien…" – le dijo aún sin mirarlo – "Y si llegara a suceder algo, sé defenderme… es algo que aprendí muy bien estando ahí" – bufó antes de sonreír despectivamente. Los ojos mirando un pasado lejano, perdiendo el brillo azulado, opacándose. Su mente le vuelve a recordar lo despreciable que puede ser la especie humana, y una vez más parece haberlo comprobado. El zafiro de su iris se enturbia frente a la imagen de alguien en quien quiso confiar, de alguien en quien lamentablemente aún quería creer.

Su padre entorna los ojos con severidad, tenso, aún tiene grabado al Takeru de 8 años con su inocencia, facilidad para confiar en la gente y eterna sonrisa. Pero su hijo ha perdido algo muy importante, y sabe que será difícil que lo recupere. Si él hubiera estado ahí… si hubiera sabido… no habría sido mucho lo que hubiera podido hacer. La realidad era abrumadora porque la verdad no siempre prevalecía, amplio conocimiento de ello tenía su ex-esposa, ¿cuántas veces no intentó hacerlo público cuando se enteró? Aún acosta de su carrera, de la vida que había logrado construir en Inglaterra a base de esfuerzo. Y la entendía completamente, la entendía porque se trataba de su retoño, de su pequeño… Sin embargo, los poderosos siempre triunfan…

"¿Papá?" – preguntó Takeru al ver su semblante. Por unos segundos, el señor Ishida creyó ver al mismo niño del cual se había despedido hace 7 años en el aeropuerto. El mismo que le había dicho que los hombres no lloran, que él no tenía de qué preocuparse porque se ocuparía de mamá en su lugar, debido a que ya era bastante grandecito.

Hiroaki sonrió afablemente antes de apretarle el hombro con suavidad – "Las penas se pasan bebiendo… pero tú eres menor de edad así que, ¡comamos!" – exclamó antes de ordenar otra porción de pizza con ingredientes que Takeru eligió, riendo aún por la simpleza de su progenitor.


"Tomodachi no toko tomaru"tte koto ni
Dije que me quedaría donde una amiga
Good chance Kyou wa shiyou kana…
Gran oportunidad. ¿Debería de hacerlo hoy…?

Yamato se sonrojó levemente, era la excusa que Mimi siempre usaba para escabullirse a la casa de él. Sobretodo esos días donde su padre llamaba para decirle que se quedaría a dormir en un hotel cercano por cosas de trabajo. Apretó el botón de 'contestar' cuando sonó la última nota.

"¡Al fin!" – chilló del otro lado la pelirosada visiblemente molesta, porque odiaba con todo su ser que la hicieran esperar.

"Para mí también es un gusto hablar contigo" – ironizó él girando los ojos, pidiendo al cielo que le diera paciencia.

Escuchó un bufido del otro lado – "Siempre tan encantador" – como odiaba cuando sus conversaciones se tornaban de esa forma.

"¿Para qué me llamabas?" – apreció el halo que provocaba su aliento. Había salido afuera para tener una conversación privada con ella, quizás debería cortar y volver al calor del recinto, llenar su estómago de diversos alimentos y regresar a casa con una sonrisa en el rostro.

"Quieres cortar, lo notó en tu tono de voz" – adivinó ella entrecerrando los ojos, causando que él dejará de mirar la puerta con añoranza.

"No" – fue lo único que se le ocurrió decir.

"Mentiroso" – y sin que él pudiera escucharla, Mimi se dió el lujo de lanzarle unos cuantos improperios – "¿Tienes más información sobre lo de Sora y Tai?"

"El idiota de Tai cree que le gusto a Sora" – tuvo que alejar el celular para no quedar sordo por un nuevo grito de protesta.

"¿Y cómo demonios llegó a esa conclusión?"

"No tengo la menor idea y no creo que importe" – ella le dio toda la razón.

"Tenemos que hacer algo" – masculló mientras se mordía la uña.

"Algo… ¿algo como qué?"

"¡Oye! ¡Tú también ayúdame a pensar en algo!"

"Para estas cosas te tengo a ti" – se golpeó mentalmente por las palabras usadas. Mimi por su lado tuvo que hacer una pausa, porque no sabía cómo contestar a eso.

Decidió optar por una salida fácil y cambio de tema – "Tu queridísima Jun te fué a visitar"

Yamato tembló de sólo imaginar a la hermana de Motomiya rondando su casa. Pero luego reparó en otro hecho mucho más relevante – "¿Celosa?" – preguntó con toda la mala intención.

"¿Por qué debería de estarlo?" – Contra-preguntó con falsa ingenuidad.

"¿Estás en tu casa?" – los últimos versos del tono del celular aún revoloteaban obstinadamente dentro de su cabeza.

Ella nuevamente hizo una pausa, ¿a qué quería llegar con eso? No estaba segura si ser sincera era la mejor opción – "Sí" – contestó intranquila por su súbita interrogación.

"¿Estás sola?" - ¿sola? Su mirada se detuvo por unos segundos en la puerta de su habitación. Tembló al imaginarse lo que había del otro lado: un pasillo sin fin aparente, sumido en la oscuridad, sin vida, sin nadie que la recibiera del otro lado. Instintivamente subió las piernas a la silla, abrazándose a sí misma, intentando, quizás en vano, quizás no, sacarse ese sentimiento de encima. Debería de estar acostumbrada a la soledad, debería…

Recordando de súbito que el rubio estaba al otro lado de la línea, contestó en forma escandalizada, ocultando todo rastro de tristeza – "¿A dónde quieres llegar, Ishida Yamato?"

Él carraspeó del otro lado también incómodo. Le echó, mentalmente, toda la culpa a esa canción. Estaba desvariando, en realidad, desde la conversación que tuvieron en la mañana que no podía sacársela de la cabeza. Tenía que controlarse, pero lamentablemente, como muy pocas veces le pasaba, su cuerpo había actuado antes que su cerebro.

"Nada… es que estoy en un local que está a cuadras de tu casa. Pensaba que sería mejor si conversáramos cara a cara sobre la situación de esos dos" – se tuvo que morder la lengua para no decir más. Era una excusa tan barata y tan obvia… ¿qué demonios le estaba pasando? Hace tiempo, hace varios meses que no habían vuelto a 'caer', ¿por qué ahora de nuevo lo carcomían las ganas de besarla, de tocarla… de hacerla suya…?

Mimi contuvo la respiración, aterrada frente a la sinceridad del rubio. Bueno, no lo había dicho explícitamente pero ella sabía muy bien la dirección que su invitación revestía. Dudó, por unos segundos que se le hicieron eternos, a ambos.

"N-no creo que sea lo mejor… para los dos" – Con un demonio, Satanás sabía lo mucho que ella quería volver a ser envuelta en sus brazos, que le cantara palabras de amor al oído y la hiciera sentir como la mujer más bella. Sin embargo, también significaba volver a ser relegada, vivir en la clandestinidad, incapacitada de expresar a los cuatro vientos que ese hombre era de ella, sólo de ella.

"Por favor…" – rogó él recurriendo de nuevo a ese tono de voz.

«Maldito, maldito, maldito» Él sabía muy bien, demasiado bien que con solo escucharlo hablar de esa manera, todas sus defensas se iban…

Se miró al espejo, escrutando su expresión, lo sonrosado de sus mejillas, la piel de gallina. Maldijo nuevamente por lo bajo. Parecía la típica mujer desesperada por un poco de amor. Tragó con dificultad y desvió la vista, no le gustó para nada su imagen actual.

"Mañana te diré lo que haremos. Adiós" – cortó sin esperar a que él replicara. Era lo correcto, lo mejor para los dos y para su amistad.

Mierda. Yamato era consciente de su error… ganas no le faltaron de aventar lejos el celular y golpearse la cabeza con la superficie sólida más cercana. Siempre terminaba embarrándola, siempre dejándola a ella entre la espada y la pared… tenía que controlarse, era amigos, sólo amigos… sólo amigos…


A la mañana siguiente, Takeru se preocupó por despertarse más temprano de lo normal. Salió cuidando de no despertar a su hermano y se dirigió al colegio. Sin que lo supiera, la castaña había hecho lo mismo, pero al sentir el rechine en la puerta de al lado, contuvo la respiración y desistió de salir. Jugueteó con la cámara que siempre portaba al cuello, ahora que lo pensaba bien, hace tiempo que no la usaba con la misma insistencia. Sonrió para sus adentros tristemente, para ser exactos, desde que el rubio había llegado a su vida, ya no se sentía en la necesidad de recurrir al aparato a cada tanto.

Tomó una foto de la cocina: el mismo lugar donde solía encontrar a su madre cuando despertaba en las mañanas. Revisó la cámara conteniendo la respiración, aunque sabía de antemano que no encontraría nada extraño. Lamentablemente las cosas paranormales de ese tipo no la invadían. Al menos eso quería decir que sus padres sí estaban felizmente en el cielo. O eso le gustaba imaginar.

No tenía mucho apetito, pero decidió ocupar esas horas para hacer un desayuno de dioses que su hermano agradeció contentísimo.

"Hifari, nfo sé, fe ge phaso en la gmanta, fero eshgo esga de nuerte" – farfulló el castaño sin dejar de comer.

"Al menos termina de tragar antes de hablar" – alegó Sora mientras sentía una gotita caer por su sien. No sacaba nada con actuar como una doncella desvalida por un pequeño amor no correspondido, ya se le pasaría, se le tenía que pasar. Por mientras, mantendría la compostura, además, ninguno de los dos habló del tema y estaba segura que Hikari no sabía nada tampoco. Lo mejor era dejarlo pasar, mirar al frente y superar cuanto antes eso, porque no era nada más ni nada menos que un romance de colegiala, nada serio. Aunque tuviera que repetirse lo mismo mil veces para autoconvencerse, lo haría.

Taichi le dedicó una sonrisa de oreja a oreja como un niño pequeño mientras le decía – "Es que este desayuno está de muerte" – contestó ahora en un lenguaje mucho más entendible. Sora río al ver su expresión, era increíble como un solo gesto suyo afectaba su ánimo. Luego observó disimuladamente a la castaña, aunque sonreía y tiraba bromas, se le notaba un poco cansada. Recordó lo que Yamato le dijo en secreto antes de entrar, él le había pedido que dejara a su hermano tranquilo, que era una de esas peleas tontas y pronto se solucionaría; pero ella no estaba tan segura, no era posible que de la noche a la mañana pasaran de ser inseparables a no hablarse.


Cuando Takeru llegó al colegio recién estaban abriendo el portón. En el camino se encontró a algunos profesores que se sorprendieron al verlo llegar tan temprano.

"Si fuera tú, me habría quedado durmiendo hasta el último momento" – le decía el profesor Akiyama mientras se estiraba y bostezaba pesadamente. Takeru recordó de pronto lo de la furgoneta.

"Profesor, usted…. ¿usted es conocido íntimo de Ichijouji?" – no perdía nada con preguntar.

Estuvo a punto de responderle cuando el profesor de física, Lee Jenrya, lo llamó. Otra vez iban a tener una reunión de esas, así que tenía que apresurarse. La sola idea de tener otra de esas aburridas juntas lo exasperaba. Él prefería mil veces la acción.

Se despidió ondeando la mano pero sin voltear a verlo. Eso sí, había escuchado perfectamente la pregunta del rubio, no pudo evitar agradecer su suerte por la oportuna aparición de Jenrya. Se prometió a sí mismo que no se lo contaría a nadie, porque quién sabe qué haría cierta castaña si se enterara de que alguien siquiera lo había visto en el mismo vehículo que un alumno. Definitivamente se metería en grandes problemas. Esa mujer podía ser demasiado temperamental, y aún hoy se cuestionaba cómo esos dos habían terminado casados con lo opuestos que eran. Bueno, debía admitir que su marido tenía una paciencia infinita.

Takeru podría haberlo acompañado y sacarle la información en el camino, pero no se sentía con energías para insistir. En cambio, subió hasta la terraza del colegio y espero a que el reloj marcara la hora de entrada. De esa forma, se limitaría a saludar a todos sin pronunciar palabra alguna.


Debido al festín que había preparado Hikari en la mañana, estaban atrasados más que de costumbre, así que no les quedaba de otra que correr hacia el que tenía mayores dificultades para seguirles el paso era, extrañamente, Taichi. Aunque bueno, en realidad no tenía nada de raro, ya que el castaño fue por lejos quien más consumió (devoró) de los cuatro. De vez en vez se tomaba el estómago adolorido para risa de sus acompañantes.

Lograron llegar justo antes de que cerraran las rejas. Hikari pensó que así era mejor, de esa forma no tendría que enfrentar a Takeru. Como estaba tan pendiente de correr para llegar a tiempo al salón, no se percató que alguien estaba parado frente a la puerta, acto seguido chocó con él, rogando que no fuera el profesor, se disculpó. Entonces levantó la vista y se percató que, para mala suerte de ella, se trataba del ojiazul. Se formó un incómodo silencio, y al parecer, ninguno de los dos estaba dispuesto a romperlo: la castaña observaba sus zapatos como si nunca se hubiera percatado de lo negros que eran, el rubio en cambio se limitaba a ver hacia la ventana.

Si no fuera por la aparición del profesor Akiyama, se habrían quedado ahí, parados y haciendo el tonto. Los invitó, en realidad los empujó dentro del aula e inició su 'entretenida' clase de lectura, digo, de literatura.

Al entrar al salón, cada uno saludo a sus amigos sin observarse ni un momento. Nadie reparó en ello, así que se salvaron de ser interrogados. En realidad, nadie excepto el profesor, quien se extrañó ante el súbito cambio, quizás el rubio no era la persona que ellos necesitaban, si era así, no les quedaba de otra que seguir buscando.


El trío, por su lado, corrió como si la vida le fuera en ello. Se les había olvidado por completo que a primera hora tenían con miss simpatía. Nadie en su sano juicio osaría llegar tarde con la más puntual, gruñona y endemoniadamente bella profesora del colegio: Makino Ruki.

Desde lejos escucharon el vozarrón de la amatista: eran hombres (y mujer) muertos. Sin acordarlo, ahí frente a la puerta, comenzaron a dar media vuelta para irse. Preferían perder esa hora antes que ser castigados… aunque faltar a una clase de ella, también suponía una grave sanción. Se quedaron de piedra, con la pierna derecha levantada, decidiendo entre huir o no. Sin embargo, como era de esperarse, la suerte no estaba de su lado.

"Yagami, Ishida, Takenouchi. Tienen bastantes agallas como para llegar tarde a mi clase y más encima, irse" – los saludó con una voz que les heló la sangre – "Se quedaran en el pasillo, con las rodillas flectadas como si estuvieran sentados en una silla imaginaria, los brazos al frente. Mmm… seré generosa, por 30 minutos" – los tres pares de ojos se agrandaron en señal de agonía. No les ayudó para nada que sus compañeros los vieran con cara de pena desde la ventana – "¿Alguna queja? ¿Demasiado fácil? Si quieren puedo-" – los aludidos negaron de inmediato, agradeciendo su buena voluntad – "Muy bien. Y… Tachikawa, no creas que no te ví"

La pelirosada paró en seco, había aprovechado que la profesora estaba de espaldas a la puerta para escabullirse dentro del salón. Craso error.

"Parece que he sido demasiado permisiva… usted, además de lo que les toca a sus compañeros, llevara un cubo de agua" – sentenció – "Y ahórrese su caballerosidad señor Ishida, sino quiere que la tarea de ella sea peor" – contestó antes de que el rubio siquiera abriera la boca. Se dio la vuelta dando por terminada la conversación hasta que recordó algo. Sus ojos amatistas se posaron de nuevo en los azules – "Espero que esto no signifique que volverá a repetir su actitud del año pasado…"

El rostro de Yamato se tensó, bajó la mirada antes de susurrar – "No se preocupe, ese asunto está resuelto" – miró de reojo a la pelirosada, quien desvió la vista sin poder contener su nerviosismo.

"Profesora, usted misma es testigo de que las notas de Ishida han repuntado, su asistencia hasta el momento es perfecta. Éste ha sido su primer desliz, espero considere esos antecedentes antes de hablar" – se formó un silencio sepulcral. Alguien osaba ir en contra de la reina de hielo, y ese alguien era inesperadamente Yagami Taichi, quien había dado un paso al frente para posicionarse en el campo de visión de la amatista.

Contra todo pronóstico, Ruki sonrió de mala gana mientras se quitaba los lentes de marco fino. Con sólo una mirada logró que los curiosos volvieran ordenadamente a sus pupitres y empezaran a realizar los ejercicios impuestos en la pizarra.

Lentamente se acercó al castaño, le habló en un tono que no reflejaba para nada la fría expresión que adoptó – "No te aproveches de la relación que tenemos" – susurró de tal forma que sólo él pudo escucharla. En ningún momento cruzaron miradas, ante todo debían aparentar que no eran nada más ni nada menos que estudiante y profesor.

El castaño le siguió el juego, poniéndose tenso. Asintió quedadamente como si lo estuviera retando. El engaño resultó, ya que cuando la profesora volvió al salón, sus amigos lo miraron con expresiones preocupadas en el rostro, a las que él contestó con un pequeño guiño para dar a entender que estaba todo bien.

[...]

"¿No te pesa demasiado?" – susurró Yamato tras llevar 10 minutos de castigo. Sin mover la cabeza para no levantar sospechas de que estaban conversando. Mimi estaba justo a su derecha.

"Estoy bien" – contestó secamente, rogando que sus piernas dejaran de temblar como si estuvieran hechas de gelatina.

La antipatía de ella no pasó por desapercibida, pero decidió probar una vez más – "Perdón"

"No llegue tarde por culpa tuya"

"No, me refiero…" – dudó unos segundos – "Perdón por lo que te dije ayer"

El cubo casi se le resbala de las manos – "N-no sé de qué hablas" – lo mejor era evadir el tema.

Yamato suspiró pesadamente, deseando poder encararla frente a frente. Sin embargo, pensándolo de otra forma… negar algo era un claro indicio de que el tema no le era indiferente. Podía hasta considerarlo un punto a favor… Se detuvo unos segundos… ¿A qué quería llegar con todo esto? ¿Por qué ahora? Seguramente ella se estaría cuestionando lo mismo, aún así, por primera vez en la vida, optó por dejar de cuestionarse. ¿Importaba tener una razón válida? Para nada, al menos ya no, no en ese asunto, no si eso implicaba volver a perderla…

Los ojos de la pelirosada recorrieron el pasillo del colegio, las paredes, el mural decorado con afiches, para llegar finalmente a posarse en unos orbes azules que hace tiempo se habían negado a dejar de observarla, aunque ello significara desafiar a Makino Ruki (suerte para él que la castaña estaba bastante "entretenida" haciendo clases).

No podía seguir aparentando indiferencia, mucho menos cuando consideraba al rubio como uno de sus mejores amigos pese a todo lo que vivieron… a lo que estaban a punto de revivir… no, no, tenía que mantener la calma. Actuar con naturalidad, demostrar que las cosas seguían igual, que el acuerdo de ese día seguía vigente…

Los recuerdos se agolparon en su mente, tantas palabras dichas, tantos sentimientos enredados… "Tu sueño es importante, lo entiendo… de verdad"; "Te amo"; "No me dejes"; "Tienes que luchar por lo que quieres"…

«Yo siempre estaré ahí para apoyarte»

Que mentira más grande…

Le dedicó una sonrisa tímida, a la cual él correspondió de la misma forma. Si tan solo supiera que por dentro su expresión era totalmente distinta…


A la hora del receso, Takeru aprovechó de escabullirse apenas sonó la alarma, con la excusa que debía de encargarse de algunos papeleos en la sala de profesores. Cierto que sus acciones no pasaban por desapercibido, sin embargo, no tenía la menor intención de ser sometido a interrogativo alguno.

Cuando se encontró solo, suspiró aliviado, hace tiempo que no tenía un día que lo dejara tan mentalmente agotado. Y si no ponía de su parte, estaba condenado a que fuera así en adelante. No es que no quisiera disculparse, pero una molesta vocecita le decía que ella no se lo merecía, él también debía de hacerse respetar; después de la forma en que lo trató la castaña ayer, era ella quien le debía una disculpa, no él.

Miyako se abstuvo de hacer preguntas pero para ella era bastante notorio que algo había ocurrido entre el ojiazul y su amiga. Callarse las cosas no era su estilo, pero algo le decía que por el momento, lo mejor era esperar un poco.


En clases, luego de cumplir su castigo y sentir que aún tenía las piernas hechas gelatina, Taichi no pudo evitar mirar de vez en cuando a Sora y luego a Yamato. Le extrañaba no haber escuchado de sus labios anunció alguno sobre su reciente noviazgo, ¿sería idea de su amigo? ¿Querría esconder su relación al igual como había hecho en su tiempo con Mimi? Sí ese era el caso, no se sentía para nada a gusto con la decisión, porque pensaba que la pelirroja no tenía por qué ocultar sus sentimientos, aún sabiendo lo peligrosas que podían ser las fans del rubio, si él fuera firme en su decisión de declararla a ella como novia oficial, su séquito de admiradoras no se atreverían a colocarle un dedo encima.

Suspiró pesadamente mientras miraba a la ventana. Él sólo era su amigo, no podía inmiscuirse más de la cuenta en su relación… 'su relación', se encontró a sí mismo sonriendo con desgana repitiendo esas palabras en su mente, sonaba tan extraño. Alejó esos pensamientos sin éxito alguno. En realidad, no debería de parecerle rara la elección de la pelirroja, después de todo Yamato tenía todo: inteligencia, apariencia, actitud y un largo étcera. Cualquier mujer querría estar con él, y de entre todas resultaba que Sora formaba parte de esa comitiva. Pero ella no era cualquiera, juntaba las mismas, o quizás más, cualidades que el ojiazul. En definitiva, formaban la pareja perfecta y él sería el amigo que apoyaría su unión… le gustase o no.

Llegó la hora del receso, como era costumbre algunas compañeras se acercaron a Yamato para regalarle algunos bocadillos caseros y decirle que esperaban ansiosas un nuevo evento de él junto a su banda. El rubio prometió que les avisaría apenas consiguieran un local donde tocar. A lo lejos, Sora seguía en su asiento, se la veía algo distraída. El castaño se recargó en su pupitre mirando la escena, luego posando los ojos castaños en el ojiazul, a ver si lograba mandarle una señal telepática de que dejara de hacerse el lindo con otras mujeres cuando ya tenía a alguien que velaba por él.

La pelirroja dudó unos segundos, pese a que había dicho que sacaría de su mente los sucesos del fin de semana, aún no se atrevía a conversar con total normalidad con el castaño. Yamato estaba ocupado con sus fans y Mimi tenía que ir a ayudar a unas amigas del club de teatro, así que nadie la ayudaría a iniciar una charla informal con él. Después de tantos años como amigos (otros tantos enamorada hasta las patas) sonaba algo ridículo que le diera pavor o que no supiera cómo hablarle. Respiró hondo y se dio la vuelta, encontrándose con que Taichi estaba sentado justo detrás de ella (su puesto habitual se encontraba dos asientos más atrás).

"Hola, ¿cómo estás?" – se golpeó mentalmente ante sus palabras, ¡sí se habían visto en la mañana!

Él alzó una ceja por su pregunta pero decidió ignorarla – "¿No crees que deberías de decirle algo a Yamato? Digo, sino no van a poder hablar en todo el día" – Apuntó hacia donde estaba el ojiazul, rodeado por varias de sus compañeras de clase y otras de salas contiguas. Para las jovencitas era claro que la primavera había llegado en esa zona, Taichi hasta podía imaginar pétalos cayendo de la nada mientras el cabello de su amigo era mecido por el viento; sabía muy bien que él no era galante adrede (aunque hoy estaba incluso más atento que de costumbre), simplemente formaba parte de su naturaleza, sin embargo, había momentos como ésos en los que deseaba que el antiguo chico rubio arisco apareciera. Ah, cierto que eso tampoco era buena idea, a las mujeres parecía atraerles como un imán esa clase de hombres: so cool and so irresistible habría dicho Mimi.

Sora sintió que le tiraban un balde de agua fría, definitivamente al castaño la supuesta relación de ella con Yamato le resbalaba, en el sentido de que no se mostraba ni un poco celoso. Mimi le había dicho que podría estar actuando para no ponerse en evidencia (la llamó apenas llegó del viaje), por un momento abrigó un poco de esperanza, sin embargo, la realidad era otra. Cada día se convencía más y más que Yagami Taichi sólo la veía como una buena amiga.

El castaño notó el cambio en su rostro, cuando se acercó a ella sus ojos brillaron sorpresivamente y las mejillas se le pusieron coloradas, atribuía esas características al hecho de que estaba enamorada. Pero ahora, toda su cara perdió color y Taichi no pudo seguir aguantando que el rubio estuviera en otro rincón, inconsciente de los sentimientos que provocaba en la pelirroja el verlo rodeado de otras mujeres.

Lamentablemente para ella, el castaño sacó sus propias conclusiones de su estado de ánimo. Si sólo abriera un poco más los ojos, si se diera el tiempo de atar los cabos sueltos se daría cuenta del error que estaba a punto de cometer.

Con paso decidido y el ceño fruncido se dirigió al pequeño rincón primaveral, no le importó tener que empujar a algunas señoritas para hacerse paso hasta su mejor amigo. Sintiendo que la sangre se agolpaba en su cerebro, tomó al rubio por la camisa para obligarlo a que lo mirara.

"¿Qué te pasa?" – preguntó la víctima desconociendo la razón de su ataque de ira.

El castaño hizo sonar sus nudillos mientras ignoraba todas las protestas que las admiradoras le daban – "¿Que qué me pasa? No te das cuenta que no es a ellas a quienes deberías de estar prestando atención"

"¿De qué estás hab-?" – calló de pronto al ver a la pelirroja en su sitio, estática, negando levemente sin saber qué decir, en realidad, optó por quedarse callada para no ponerse en evidencia. Le dirigió una mirada significativa a ella quien le devolvió el gesto, arqueando levemente las cejas sin comprender.

De pronto, el rubio quitó la mano del castaño con un sonoro manotazo, frente a las miradas incrédulas de las féminas, caminó con paso decidido hasta llegar al lado de su amiga. Sin previo aviso rodeó sus hombros para atraerla hasta él, y con voz firme anunció: "Yo, Ishida Yamato, estoy saliendo oficialmente con Takenouchi Sora"

El silencio que siguió fue absoluto.

Continuará…


Esos comentarios de la autora que a nadie le importa: hoho xD La canción que puse como tono de llamada en el celular de Yamato (suena ese sólo si es el número de Mimi por si acaso) es de mi grupo japonés favorito BERRYZ KOUBOU *^_^* Espero le den una youtubeada y la escuchen :P Es el b-side de uno de sus singles, así que lamentablemente no tiene MV u_u pero sí presentaciones en vivo (sólo está el de un evento, lástima porque el de los conciertos es mucho mejor! xD). Yama siempre tiene esa aura de chico cool, por lo que el tener como ringtone a un grupo idol con un tema happy, pienso debe ser demasiado vergonzoso para su orgullo de macho-rockero XD! En el primer verso que puse… ¡le viene muy bien a la personalidad de Mimi! XD Si tienen tiempo, busquen la traducción (creo que sólo está en inglés) por google, la mini-historia de ella es como me imagino que empezó la relación de ellos ^^U

Muy poca interacción de nuestros protagonistas. Bueno, es predecible, se pelearon recién en el capítulo pasado xD Aunque les adelanto que en el siguiente pasará algo entre ellos =O! *chan* *chan* Espérenlo con ganas :P No tuve tiempo de releer este capítulo todas las veces que quería, así que pido disculpas de antemano si hay algún problema con la redacción x_x Y me requetecontradisculpo por la demora...¡! Lamentablemente las cosas volverán a su cauce natural sólo en enero xD Espero me tengan paciencia y no se olviden de esta historia ^^U


¡Reviews! (acortando al máximo xD)

- Muchas gracias a ChooChoo, Celeste-Diggory-Black, Fernanda, Amamiya Iwase Ayubee, taioralove, takari-fan, umineko, YUNI-CHAN, C.r.y.s.t.a.l, yoyo, Zianmt, Lissa, etheryon-kixa, Sachiko, Lector Fantasma, Mimatto, camila, Lara C, gagita's, dsads, Taboo, Little Franchesk, digimon4ever, MoulinG, AriAri, LADYJULY, Laurita, Baby-pink, Caritoh, VEED, Quiney, HannahA, xiahD, P2011, WiseDj, Rose Malfoy, JPRB, Mirrors, D Tenshii por darse el tiempo de dejar un review =) Por todos sus ánimos es que me auto-exijo aún más para entregarles lo mejor que tengo, porque eso es lo que ustedes se merecen ^_^

- Lector Anónimo: con mis amigos cambiamos esa regla, es que si no, terminas demasiado mal xD

- Gillbert: de a poquito, lento pero seguro xD!

- romi: dicho y hecho, Hiroaki dio algunas pistas, ¿alguna idea de qué oculta Takeru? =P

- tamaki: no tenías por qué molestarte, supongo que mi subida en reviews te lo debo en parte a ti ^^

- Ndia: falta para que aparezca Koushirou, pero lo hará y tendrá un papel relevante! ^^

- Little Franchesk: yo tampoco odio a Daisuke (mientras escribía, llegué a tenerle harto cariño xD), así que no seré muy dura con él, a diferencia de otros fics Takari xD

- kkkk: hahaha XD Tengo 0 rollos con el Yaoi, pero los prefiero hetero XD Aún así, hondaré harto en su amistad, en lo posible para demostrar lo mucho que se quieren ^^ como amigos eso sí xD

- Linx: LOL por favor no xD

- darkocean: lol… pues sí, muuucho más adelante xD

- Ismael: intentaré encontrar el balance correcto. De por sí no soy muy melosa, pero puede que algunas escenas lo necesiten, no sé XD

- kath: jeje no pensé que ese comentario llegara a ser tan efectivo, pero me alegro! xD Aaah, de todas formas perdón por eso, espero que ese día no haya sido tan pesado ^^U Oh, eso es una gran responsabilidad, espero poder lograrlo :D

- Mirrors: No lo haré, no te preocupes, aunque no puedo prometer mucho en lo de cuánto me demore entre cada actualización... ñ_ñ espero me tengas paciencia xD

- Kath: jeje me alegra que mi comentario te motivara a dejarme un review :D! Muchas gracias por darte un tiempo n_n también de leerlo pese a que tenías clases temprano al día siguiente :O! Ojalá que síi, me encantaría ver otro mensaje tuyo n_n y también, espero no te aburra! xD


¡Wow! ¡Muchas gracias por todos sus reviews! O_O ¡Por primera vez en mi vida tengo más de 100 en una historia! :O *hace un baile* ¡wiii xD! (ignora que tiene sólo 4 historias publicadas y que dos de ellas son one-shots… lalalala xD)


*saca un péndulo y comienza a moverlo de un lado a otro* Te está dando sueeeeño, mucho sueeeño *Lector Anónimo se duerme* (¡yay!) cuando cuente hasta 3, clickearas ese link que dice "Review this Story" y me dejaras un comentario sobre mi historia… 1, 2, ¡3! (díganme si resultó ;D xD)

¡Hasta la próxima!