PaRALLEL x CrosseD.


Capítulo 5: "You Don't Know Me"


Al siguiente receso, Yamato y Sora salieron juntos del salón, haciendo oídos sordos a los murmullos que no tardaron en formarse apenas cruzaron el umbral de la puerta.

Fueron hacia la zona de juegos de los cursos más pequeños, ya que éstos se encontraban en clases. Ahí, balanceándose en un columpio estaba Mimi, quien había llegado antes para no levantar sospechas.

"¡Mimi! ¡Yamato le dijo al salón entero que somos novios!" – exclamó la pelirroja nada más llegar. La aludida sintió que algo pesado caía en su estómago: sin lugar a dudas había sido idea suya lo de hacer público la supuesta relación de ellos pero… aún así, no pudo evitar sentirse algo dolida al saber que el ojiazul había cumplido su petición sin rechistar. Y es que cuántas veces no deseo ella escucharlo a él gritar a los cuatro vientos que estaba felizmente enamorado de Tachikawa Mimi. Sacudió la cabeza mentalmente, eso era cosa del pasado.

"¿Y? ¿Viste la cara que puso Taichi?" – preguntó la pelirosada expectante, volviendo en sus sentidos antes de que los otros dos sospecharan.

El rubio divagó en sus recuerdos antes de responder – "Tenía los ojos como plato cuando dije eso. Quizás no esperaba que saliera con algo así"

"Pues si se ha puesto así con esto, no sabe nada, esto es sólo el comienzo" – rió triunfal.

La pelirroja no entendía nada, en realidad, no quería entender lo que estaban diciendo. Sin embargo, ella estaba directamente implicada en lo que sea que estuvieran planeando, al menos merecía conocer la verdad.

"¿Me van a explicar qué se traen entre manos…?" – Los dos sonrieron nerviosamente al ver la dura mirada que les dirigía.

"Digamos que ayer… después de recibir tu llamada, decidí hablar con Yamato para preparar un plan de contraataque" – Su cómplice asentía a cada palabra con una solemnidad casi cómica. Sora se hubiera reído si no fuera por lo tensa que se sentía.

"¿Plan de contraataque? ¿Para qué?" – entrecerró los ojos, no le gustaba para nada lo que estaba escuchando.

"Bueeno…" – balbuceó la ambarina mientras miraba a Yamato en busca de ayuda.

"Ya sabes lo lento que puede ser Taichi para estas cosas, así que pensamos que a menos que le demos una buena dosis de celos, no se dará nunca por enterado de sus sentimientos"

"Eso sería asumiendo que de verdad siente algo por mí" – apuntó Sora desconfiada.

La pelirosada se colocó detrás de su amiga para darle un pequeño masaje en los hombros – "Querida, sé muy bien lo que estoy haciendo, sólo déjamelo a mí, ya verás que rápidamente ese moreno caerá rendido a tus pies. Te lo doy firmado"

"Señorita Cupido, la última vez que seguí sus consejos terminé con ganas de esconderme en mi cuarto para no salir jamás" – Hablaba de esa vez, cuando Mimi le dio un new look más osado: en resumidas cuentas, parecía una pu** cualquiera, con un maquillaje recargadísimo acompañado de unas pestañas tan largas que los ojos se le caían por el peso, además de la ropa escotada y tan pequeña que no dejaba paso a la imaginación. No sabía cómo se había dejado convencer para ir así a una salida (no, no era una cita por enésima vez, Mimi) que tenía planificada hace siglos con el castaño, ¿a qué? Pues a ver un partido de fútbol, ¡de fútbol! Definitivamente había hecho el mayor ridículo de toda su vida.

La ambarina movió los brazos en el aire como si alejará todo pensamiento negativo de la pelirroja – "Esa vez me emocioné un poco más de la cuenta, pero no volverá a pasar. Te lo prometo" – le mostró las manos para que supiera que no tenía los dedos cruzados.

"No sé… no quiero arrastrar a Yamato a hacer algo que no quiere"

Antes de que el rubio pudiera replicar, la pelirosada le tapó la boca – "No te preocupes por él, está encantadísimo de ser de ayuda"

Él logró zafarse de su agarre para molestia de ella que se cruzó de brazos mirándolo de soslayo – "Sora. Puede sonar una locura lo que estamos haciendo… yo mismo no puedo creer que esté de acuerdo con esto" – Se ganó una mirada de odio que ignoró olímpicamente – "Sin embargo, ya hemos dado el primer paso… Al menos yo, quisiera seguir con esto porque estoy convencido de que a Taichi le gustas, sólo que es algo lento y estúpido para darse cuenta por sí mismo"

Fue la primera vez en el día que la pelirroja rió con sinceridad – "Tienes razón, Taichi es un cabezota"

La pelirosada los rodeo a los dos por el brazo, dejándose contagiar por el repentino buen humor de Sora – "Pero para eso estamos nosotros, él debería de estar agradecido de tener amigos como nosotros para abrirle los ojos"

"Ya te lo digo, sino fuera porque estamos pendientes de él, el pobre no sabría ni dónde está parado" – prosiguió el rubio con fingido tono de reproche.

Sora tosió antes de continuar – "Toda la razón. Menos mal que está Hikari en casa, si no, hace rato que Tai la habría quemado y hecho trizas"

Los tres asintieron a su serie de descargos, al otro lado del colegio un castaño intentaba hacer frente a un grupo de admiradoras despechadas, estornudó un segundo y sintió sus orejas rojas. No le dio mucha importancia, en realidad, no podía.

"¿¡Cómo es eso de que Sora y Yamato-sama están saliendo! ¿Dónde está Yamato? ¡Tienes que saberlo!" – Era el coro que escuchaba hace ya varios minutos. ¿Dónde demonios se habían metido?

Pronto fue acorralado hasta el otro lado del salón, empezó a exasperarse al tener millones de voces chillonas gritándole en busca de respuestas. El actual Taichi era más maduro, serio y responsable, pero como todo mortal, tiene un límite y ese límite estaba siendo rebalsado a pasos agigantados.

"NO ES MI NOVIO NI TAMPOCO LO PSICOPATEO, ¿¡POR QUÉ DEBERÍA DE SABER DÓNDE ESTÁ! ¡BÚSQUENSE UNA VIDA!" – vociferó dejando a sus compañeras hecha piedra, estaban demasiado acostumbradas al Yagami dicharachero y comprensivo. El castaño por su lado sonrió feliz al tener algo de merecida paz.


"Bueno, para comenzar creo que deberían de soltarse un poco. Sí, sí, han sido amigos por años y se han abrazado millones de veces, pero esto es distinto. Necesitan demostrar que hay pasión de por medio" – de la nada, Mimi sacó un folleto que enrolló, se sentó en un elefante de ojos grandes hecho para que los pequeños lo adoraran, y se cruzó de piernas cual directora de películas.

Yamato y Sora se giraron para quedar uno frente al otro con una lentitud casi robótica. Estuvieron así varios segundos sin saber qué hacer, hasta que la pelirosada perdió la poca paciencia que tenía. Pero, pese a que caminaba derrochando seguridad, la verdad es que a cada paso perdía fuerzas… porque estaba segura que después se arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer…

Dando grandes zancadas, sacó a la pelirroja del camino con un pequeño movimiento de caderas para tomar su posición. Agarró con firmeza la corbata de su antiguo novio para atraer su rostro hasta pocos centímetros del suyo. Los ojos azules se encontraron con los ambarinos, y como si el tiempo no hubiera pasado entre ellos, Yamato supo dónde tenía que colocar los brazos para hacerla suspirar: primero en su espalda para luego bajar lentamente produciéndole escalofríos, en el entretanto usaría la otra mano para recorrer con los dedos la textura de sus brazos, subiendo hasta posarse en el hueco entre el cuello y los hombros.

La conversación de ayer aún rondaba sus cabezas, abriendo una herida que se suponía ya estaba cerrada. Anoche las cosas no salieron como quería pero hoy, Mimi parecía más decidida, lo estaba provocando, lo notaba en su mirada. Aunque al mismo tiempo, no podía ignorar el miedo que empañaba su visión…

Sora desvió la mirada pero no lo suficiente, por el rabillo del ojo podía apreciar perfectamente la cercanía de los dos. Pese a la vergüenza se encontró a sí misma rogando que los labios de ambos se rozaran de una vez. Sin embargo, la pelirosada posó un dedo sobre la boca de su ex de forma juguetona, recorrió la textura de éstos con pleno conocimiento de lo sensible que era en esa zona. La pelirroja contuvo la respiración cuando vio que el ojiazul rodeaba con una mano la cintura de su amiga para atraerla hacia él, ya no había distancia alguna entre sus cuerpos. Aunque ella se encontraba algo alejada de ellos, podía sentir que la temperatura del lugar subía. Lo que tenía ante sus ojos era mejor que cualquier telenovela de la tarde (sinceramente, no es que le llamara mucho la atención saber la historia de amor entre María Joaquina y Carlos Alberto). Se sorprendió a sí misma deseando que esos dos unieran sus labios al ver cómo se rozaban una, dos, incontables veces sin decidirse a sellar el contacto.

Cada uno sabía lo buen besador que era el otro, pero aquello, se suponía, era una simple demostración, nada más. Se miraron a los ojos por largos segundos sin acortar ni alargar la distancia entre sus rostros, los orbes azules interrogaron a los ambarinos, los cuales se debatían sobre mantener la atención en sus pupilas o en sus labios. Finalmente, para sorpresa de la pelirroja que no perdía detalle alguno de forma muy disimulada, Yamato y Mimi se separaron riéndose a carcajadas.

"Casi caemos de nuevo" – empezó ella tocándole la mejilla.

Él posó su mano sobre la de ella – "Y si lo hubiéramos hecho, no nos habría podido parar nadie"

"Es que somos demasiado fogosos" – concluyó guiñándole el ojo, logrando que la sonrisa de él se expandiera.

Sora se aclaró la garganta para llamar su atención – "Par de calientes, no olviden que sigo aquí" – se cruzó de brazos e intentó disimular su sonrojo mientras se abanicaba con la mano.

Los aludidos se miraron entre ellos maliciosamente – "Soraaa queriiidaa, ¿por qué tienes tanto calor?" – dijo Mimi inocentemente, pestañeando más de la cuenta.

"Cállate" – espetó ella, consciente de que no tendría otra forma de contrarrestar su pregunta – "Regresemos" – se limitó a decir y no espero a que los otros dos la siguieran.

"¿Qué habría sucedido si no nos hubiésemos detenido?"

Yamato la miró de reojo, sintiéndose ligeramente azorado. Precisamente porque habían sido novios, no le fue difícil imaginarse la escena – "Creo que habríamos terminado buscando el baño más cercano" – sinceró ganándose un codazo en pleno hígado.

"Idiota. ¿Qué esperas para ir tras ella? Será muy extraño si vuelve al salón sola" – El rubio le sacó la lengua antes de correr tras su 'novia', Mimi se quedó rezagada en el banquillo del columpio. Y luego decía él que la que no se callaba nada era ella…

«Tachikawa Mimi, tienes que dejar de jugar con fuego… porque terminaras quemándote tarde o temprano»

Cuando Yamato y Sora llegaron al salón tomados de la mano, los murmullos cesaron al instante. Caminaron bajo la atenta mirada de sus compañeras, la pelirroja podía sentir una infinidad de miradas de odio posadas en ella, ni siquiera se atrevía a levantar la vista, aunque era con los ojos de una persona en especial, con los cuales no quería encontrarse. Al menos no ahora, no hasta que hubiera procesado bien que ella era oficialmente la novia de Ishida Yamato.

~O~

En casa, los hermanos Yagami miraban distraídos la televisión, cada uno absorto en sus propios problemas.

"Hikari" – la aludida alzó las cejas pero no dijo nada, aún así el castaño continuo mientras apretaba el control remoto para bajarle el volumen al aparato – "¿Alguna vez viste algo raro entre Sora y Yamato?"

"Define 'algo raro'" – la castaña dejó de apoyarse en el hombro de su hermano para mirarlo a la cara.

El mayor se rascó la nuca – "Mmm… pues, dígamos que Yamato y Sora ahora son novios"

Los ojos de ella se abrieron como platos ante la noticia – "Sora y Yamato… ¿Sora y Yamato? ¡SORA-Y-YAMATO!" – agarró fuertemente a su hermano por los brazos para acercarlo, mirándolo directamente para comprobar que decía la verdad.

Taichi se quejó por el repentino ataque – "Pues sí. ¿Por qué tan alterada?"

"Pues…" - «porque tú deberías de ser su novio, no Yamato. Si no fueras tan imbécil para no darte cuenta que ella se muere por ti, si no fueras un cero a la izquierda en lo relativo a las relaciones entre hombres y mujeres, si maduraras un poquito más en ese aspecto, me entenderías pero no, lamentablemente, Sora tenía que enamorarse de un ser humano con la sensibilidad de un mosquito» pensó. Aunque de ninguna manera podía decirle algo así, aún albergaba la esperanza de que se diera cuenta por sí mismo – "¿Qué te parece a ti?" – interrogó mirándolo de soslayo para captar sus expresiones.

El castaño se desordenó el cabello antes de responder – "La verdad es que no lo sé… debería de sentirme contento, digo, las personas a las que más quiero están juntas… pero no sé, se siente extraño. Quizás es porque pienso que dejaremos de ser los tres, supongo que me da algo de tristeza saber que las cosas cambiaran" - ¿Sería eso? ¿Por eso le dolía el corazón? ¿Tenía miedo a la soledad?

Hikari suavizó sus facciones al ver el rostro de su hermano, alargó los brazos para envolverlo en un abrazo mientras se ponía de rodillas en el sofá y le acariciaba el cabello – "Esto es sólo una suposición pero… ¿y si te sientes así porque estás celoso?"

"¿Celoso? Podría ser, después de todo van a salir juntos, ya no podré sumarme a ellos como antes, como siempre. Empezarán a compartir un montón de cosas que yo me perderé"

Se mordió el labio al ver que su pregunta no había ido en el rumbo deseado – "No hablo como amigos, me refiero a que… ¿Alguna vez has pensado en Sora como mujer? No como una amiga, si no simplemente como una mujer de la que podrías, no sé, enamorarte…" – soltó, esperando no haberla embarrado.

Taichi se separó de su abrazo para mirarla extrañado – "¡Qué cosas dices!" – La reprendió en broma, riendo a carcajada limpia por su ocurrencia – "¡Qué va! ¿Yo pensar en Sora de esa forma? Para nada, menos ahora que es la novia de mi mejor amigo. Qué ideas se te ocurren. Me iré a dormir, ya es tarde" – su hermana intentó hacerlo entrar en razón, pero él hizo oídos sordos a todas sus protestas.

[…]

Eran las 2 de la mañana y Yagami Taichi no podía conciliar el sueño: ¿Él enamorado de Sora? ¡Imposible!... ¿Imposible?...

~O~

Al día siguiente, en el caso de Takeru y Hikari, se repitieron las mismas escenas que ayer; sin embargo, esta vez la pelimorada había podido averiguar con algunas de las fans del rubio que éste, en vez de estar supuestamente ayudando a los profesores, se iba a la terraza del colegio. Eso sí, tuvo que darles algunas fotos de su amigo a cambio de la información, pero bueno, dudaba que él se enojara por eso.

De alguna forma convenció a su amiga que ese día fueran a almorzar a la terraza. Daisuke tenía junta con su equipo de fútbol por lo que no podía acompañarlas, Ken como siempre estaba ausente y Wallace había intentado convencerlas de no ir, y estaba a punto de hacerlas desistir cuando por citófono lo llamaron a la sala de profesores. Miyako usó esa oportunidad para llevarse a Hikari.

Mientras recorrían los pasillos, se produjo un pequeño temblor que sólo logró desequilibrar a la de los lentes, quien maldijo por lo bajo y se quejó que últimamente pasaba tan seguido que ya nadie parecía importarle. Ni siquiera en internet la gente hablaba del tema. Su amiga la ayudó a pararse, se había puesto un poco nerviosa pero no por el temblor en sí. Si Miyako supiera… no, no; negó mentalmente y se obligó a olvidar esos temas.

Siguieron su camino y al abrir la puerta que conectaba a la terraza, tuvieron que agarrarse las faldas por el fuerte viento. Con un poco de dificultad y acomodándose los lentes, logró distinguir la figura de su amigo, apoyado en la baranda.

Estaba por llamarlo cuando sintió que su amiga le tironeaba la chaqueta.

"Vámonos mejor, no vamos a poder comer tranquilas con este viento" – intentó sonar lo más razonable posible.

Ella por su lado, se arregló el cabello y replicó – "Ya amaino. Vamos, ahí está Takeru, ¿no quieres comer con él?" – preguntó con falsa inocencia.

La castaña tragó con dificultad, desde antes supo que era muy extraño que su amiga quisiera ir a la azotea a almorzar, Miyako sospechaba y ya no tenía excusas bajo la manga. Suspiró resignada, se armó de valor y fue hasta donde estaba Takeru, la pelimorada le avisó que estaría esperándolos detrás de la puerta sin dejar de desearle suerte con la mano.

El valor que había reunido parecía disiparse con cada paso que daba, pero ya estaba ahí, bastaba con estirar la mano y llamaría su atención. De a poco, muy lentamente levantó el brazo, pero no fue necesario seguir, él ya se había dado vuelta y la miraba fijamente. Se le hizo un nudo en la garganta cuando descubrió un atisbo de tristeza en sus ojos azules, pero que inmediatamente desaparecieron para dar lugar a la indiferencia. Ocultó entre sus ropas una cruz que colgaba de su cuello, era la primera vez que veía ese accesorio, parecía ser un objeto preciado, ¿quién se lo había regalado?

"¿Qué quieres?" – Su voz la sacó de su ensimismamiento. Tembló ante la frialdad con que le hablaba.

"Quiero que arreglemos esto, yo-"

"Creo que me dejaste las cosas muy en claro ese día" – la interrumpió ya sin mirarla.

"Estás siendo demasiado injusto conmigo"

El rubio río, pero no con el tono alegre que a ella tanto le gustaba – "¿Yo? Aah… se me olvidaba que había sido yo quien te echo de la casa y no quiso seguir hablando" – ironía cargada con rabia, incluso decepción. Hikari cerró los ojos rogando que él no viera a través de ellos.

"Lo sé, sé que hice mal pero entiéndeme, es un tema demasiado delicado. No es algo que pueda ir y hablar con cualquie-" – se tapó la boca, y lo miró asustada, rogó, rogó que él no malinterpretará lo último pero ya era tarde.

"No sé para qué seguimos hablando, la otra vez ya me había quedado perfectamente claro que yo no significo nada para ti, ¿o te gusta restregármelo en la cara? Ya sé que soy eso, un 'cualquiera'. Ahora te pediría que por favor me dejes solo, no quiero seguir compartiendo el mismo aire, me produce nauseas"

No quería que las cosas siguieran así, él tenía que entender – "Takeru…" – inició una vez más pero para su sorpresa, el ojiazul la tomó del brazo, tironeó con fuerza hasta posarla frente a la reja, pronto sintió el cuerpo de él a sus espaldas, muy cerca, demasiado cerca – "¿Qué pretendes?" – preguntó sin poder contener el temblor en su voz al tener el aliento de él haciéndole cosquillas en el cuello.

"Dejarte en claro quién es el que manda aquí" – espetó fríamente mientras rozaba provocativamente la piel de ella, la cual se erizo al instante.

Reuniendo un valor que no creía poseer, se dio la vuelta para encararlo. Grave error, fue la oportunidad perfecta para atraparla en un beso violento, casi salvaje. Sin esperar a que ella reaccionara, se apodero de su boca mordiendo lo que encontrara a su paso, succionando si era necesario, recorriendo con la lengua la parte interior del labio y acariciando la textura de éstos. Hikari permanecía muy quieta, sorprendida por su arrebato, pero por sobre todo, embriagada ante el perfume del rubio y el calor de su cuerpo. Jamás había sido víctima de un beso de esas características, con tal pasión de por medio que la hacía temblar y perder fuerzas, si no fuera por la baranda donde estaba apoyada y el agarre de ese ladrón, estaría hace horas desplomada en el piso. Se encontró a sí misma deseando que siguiera, que el roce de su piel contra la suya no se detuviera.

La verdad era innegable, su cuerpo entero anhelaba aquel contacto. Pronto sintió la mano del ojiazul bajo su camisa, abriéndose paso por los pliegues de su falda, no tardo en encontrar el inicio del corpiño ni la firmeza de sus glúteos, tembló extasiada por la frialdad de sus dedos en contraste con el calor que emanaba de ella, de él. Tenía que parar, tenía que alejarlo, eso no era correcto, ellos eran amigos, sólo eso, quizás ya ni eso. Podía sentir la respiración de ambos acelerándose a pasos agigantados, ¿Quién era él? ¿Quién era ese que sabía qué puntos tocar para hacerla enloquecer de deseo?

Los dedos de su amante temporal recorrieron su espalda con una lentitud que se le hizo insostenible. Sólo en ese momento su mente pareció despejarse. No podía dejarlo invadir su territorio más de lo que ya había hecho. Consciente de que no tenía la fuerza necesaria para quitarlo de encima, mordió con ferocidad esos labios que aún la tenían cautiva. Adolorido, Takeru se alejó de inmediato. Ambos jadeaban, despeinados, con las mejillas arreboladas y la vestimenta descolocada.

Con una tranquilidad irreal, el rubio se acomodó la corbata y la chaqueta. Sonrió de lado pese al hilillo de sangre que salía de la comisura de sus labios, que estaban tan rojos como los de ella. Hikari tuvo que hacer acopio de su fuerza de voluntad para no volver a caer al verlo, por primera vez se daba cuenta de lo sensual que podía ser Takaishi Takeru con el cabello desordenado y la camisa entreabierta. No, no debía engañarse, lo que sea que se le pasara por la cabeza era producto de sus hormonas, de sus malditas hormonas de adolescente que revoloteaban incesantemente pese a la distancia que los separaba.

Se limpio la sangre con la yema del pulgar para luego relamer sus labios, aún impregnados con la esencia de la castaña. Hikari tuvo que desviar la mirada, rogándole a su cuerpo que dejará de añorar la cercanía de alguien que no conocía. Otro error que cometía al demostrar lo débil que era. Sin pensarlo dos veces, el ojiazul volvió a colocarse lo suficientemente cerca para perturbar sus pensamientos, lo suficientemente lejos para que los sentidos de ella enloquecieran al notar que él no la tocaba. Con una mano en la reja le susurro al oído.

"Vaya… vaya… quién pensaría que la inocente, ingenua y pura Hikari tenía un lado salvaje escondido" – Alejó el rostro con temor, temor a quedar hipnotizada, atrapada por él – "Al final, eres igual a todas, con las caricias adecuadas terminas entregándote…" – Ella lo miró a los ojos, desconcertada por sus palabras, sintiéndose sucia por haber deseado poseerlo – "Sabes bien que tengo razón, no eres más que una cualquiera"

Dolida, le encestó una cachetada en pleno rostro, logrando que desviara la cabeza unos centímetros. Aún así, no perdió la sonrisa.

"¿Quién eres tú?" – preguntó con la mano en alto, luchando por contener unas lágrimas que no merecían ser derramadas, se sentía usada. Pese a lo hinchado de sus labios, paso el dorso de la mano por ellos, intentando quitar todo vestigio del ojiazul en ellos. Había sido ingenua, irremediable y estúpidamente ingenua.

"Te lo dije… Hay muchas cosas que no sabes de mí" – se tocó la mejilla, roja producto de un motivo muy distinto al anterior – "Supongo que ya has aprendido la lección. No tenemos nada más de que hablar, vete, desaparece de mi vista" – giró sobre sus talones dándole la espalda.

En su vida se había sentido tan humillada. Pero era cierto, aprendió la lección, no volvería a acercarse a él, a ese que no era su amigo, que no era nada de ella. Como pudo se acomodo el uniforme y el cabello. Se marchó en silencio deseando que todo fuera parte de una pesadilla. Al abrir la puerta, Miyako se paró de inmediato sonriente.

"¿Hicieron las paces?" – su amiga simplemente siguió caminando sin mirarla. Ella se debatió unos segundos entre ir a hablar con el ojiazul o seguirla, al final optó por lo último pero pudo notar la figura de su amigo, ella no conocía mucho de lenguaje corporal pero la escena le pareció infinitamente triste.

Miyako no logró sacarle palabra alguna cuando volvieron al salón, Daisuke también le hablaba, pero al ver que no conseguía nada se volteo hacia ella. La pelimorada sólo se encogió de hombros, tenía terror de lo que podría pasar si él sabía que la causa era Takeru. Por otro lado, Wallace parecía un poco indiferente al tema y le decía al de los googles que no molestara a Hikari. Miyako no quería parecer paranoica pero le daba la ligera sensación de que él disfrutaba un poco de la situación, ¿por qué? ¿Estaba feliz porque ya nadie se interpondría entre él y Hikari? No, era algo más, ella sabía que él no pensaba en su amiga de esa forma, entonces ¿qué podría ser?

Observó que la castaña bajaba la vista de improviso cuando la puerta del salón se abrió, era Takeru. A pesar de que no lo conocía desde hace tanto tiempo, notó algo distinto en su forma de mirar. Intentó detener a Daisuke cuando éste fue a hablarle, pero no alcanzó.

El rubio ignoro lo que fuere que le estuviera preguntando el de los googles y se paró en la tarima del profesor.

"Quiero saber quién sería tan amable de intercambiar puestos conmigo. Si fuera posible, preferiría cualquier asiento lo más alejado posible de la señorita que estaba enfrente mío para no seguir incomodándola con mi presencia" – sin disimulo alguno posó sus ojos en Hikari, ella desvió la vista. El salón entero quedó sumido en el silencio hasta que varias jovencitas se pararon de su puesto y con la mano en alto le indicaron al rubio que estarían totalmente dispuestas a cederle su posición.

La castaña estaba en la fila de la derecha al medio de ésta, por lo cual él optó por un asiento al fondo cerca de la ventana, el que correspondía a la fila de la izquierda. Tomó su bolso ignorando la mirada atónita de sus amigos, y se acomodó en su nuevo puesto, no sin antes regalarle una sonrisa coqueta a la antigua ocupante, quien se ruborizó de sobremanera y le dijo que no se preocupara, agarró sus cosas lo más rápido que pudo y se sentó detrás de Yagami. La castaña tembló al sentir la mirada de odio que le dedicaba su compañera y maldijo por dentro ser tan perceptiva.

Perfecto, si él pensaba que ella se pondría a llorar por lo que estaba haciendo, se equivocaba. Le iba a demostrar que no era tan débil como él creía, que ella no era la inocente, ingenua y pura Yagami Hikari que todos asumían que era.


Continuará…


¡Volvemos a la carga! ¿Cómo están? =) Espero que muy pero muy bien! XD Dije que volvería en enero y aquí estoy ^^ jeje… no los culpo si no se acuerdan de varias cosas, yo también tuve problemas para ponerme "al día" con mi propio fic XD (releyendo por ejemplo este capítulo, no podía evitar preguntarme ¿yo escribí esto? Lol lol xD)

Bueno, una nueva faceta de la personalidad de Takeru ha salido a flote, ¿les gusta? ¿No les gusta? A Hikari no le ha gustado para nada… aunque igual lo gozóoo… para qué estamos con cosas XDDDDDDDDD! (no me odies!) Mimi y Yamato siguen lanzándose indirectas, y ojalá que el nuevo plan de la pelirosada resulte de una buena vez por todas.

Por último, déjenme promocionar a un grupo que me tiene como una de sus más fieles seguidoras… *chan* *chan* What time is it now? It's 2PM! Es un grupo coreano llamado 2PM *U* y me encanta me encanta me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Seguramente hablaré de ellos por un buen tiempo, ténganme paciencia! X)

Agradezco todos sus comentarios! ^^ Me hacen muy, MUY feliz! =) Espero que no se hayan olvidado de esta historia, nos vemos~