Hikari y Takeru han desaparecido. Están en un mundo desconocido pero a la vez familiar. La tierra tiembla como nunca, ¿será un terremoto o quizás…? Los secretos comienzan a ser revelados.


.PaRALLEL x CrosseD.


9. Revelaciones


El colegio comenzó a temblar pero los alumnos ni se inmutaron, ya acostumbrados a que la tierra se moviera de vez en cuando en los últimos meses. Sin embargo, el de esta vez fue distinto, se estaba prolongando más de lo normal y de a poco, comenzaba a hacerse más fuerte. Por citófono el profesor Matsuda llamó a la calma, les pidió a todos que siguieran las instrucciones de los delegados de curso, quienes los guiarían hasta el refugio más próximo.

Tomando un dispositivo que no se vendía en ninguna tienda electrónica, mandó un mensaje en clave a todos los profesores además de a algunos alumnos. No tenía idea de lo que estaba sucediendo pero sabía que debían de actuar rápidamente.


Miyako miró preocupada a su alrededor, no podía hallar a Hikari por ninguna parte. Tras pensarlo unos segundos, decidió separarse de su grupo para encontrarla, últimamente su amiga actuaba muy extraño. Daisuke la siguió de cerca adivinando sus planes. En el camino se encontraron con Ichijouji quien les reprendió por no seguir las instrucciones.

"Ken, Hikari no aparece por ningún lado" – todo sermón quedó apagado ante esa simple oración, el pelinegro cerró los ojos, ya entendía qué estaba sucediendo. Les indicó a ellos dos que lo siguieran, era hora de actuar y entre más gente, mejor.


Ruki y Jenrya corrían por los pasillos del colegio esquivando alumnos. Sintieron un constante *bip* entre sus ropas que ignoraron pues sabían el motivo.

A cada momento se producían nuevos temblores, cada uno de mayor duración e intensidad. En uno el remezón fue tal que la castaña perdió el equilibrio, el moreno logró sujetarla y tras cerciorarse que estaba bien, siguieron su camino.


Sora mantenía la calma, era por decirlo de alguna forma, la más madura de sus compañeras, por lo cual si ella perdía los nervios, los de su clase comenzarían a entrar en pánico. Además, tenía el deber de dirigirlos hasta el refugio más cercano como delegada de clase que era.

Sin embargo, notó que Taichi estaba más inquieto de lo normal, de tiempo en tiempo miraba a sus alrededores como buscando algo. De un momento a otro lo escuchó maldecir y salir corriendo en dirección contraria. Sin pensarlo le entregó el silbato y estandarte del curso a Mimi, le pidió perdón y fue tras el castaño. La pelirosada sin comprender, avisó a Yamato quien fue en su búsqueda de inmediato.


Una suave brisa le revolvía el cabello, y si los sentidos no le fallaban, hasta podía afirmar que el olor a mar invadía sus fosas nasales. Se incorporó con dificultad, la cabeza le daba vueltas y sentía sus manos arenosas.

Pestañeo un par de veces hasta que pudo ver bien. Estaba en medio de la nada, con un inmenso mar de tonalidad oscura al frente. De repente, al recordar cómo había llegado ahí, buscó impaciente la figura de la castaña, estaba a punto de gritar su nombre cuando la vio, a dos metros de distancia tumbada boca arriba.

Corrió lo más deprisa que pudo y maldijo por lo bajo a la arena que le impedía movilizarse libremente. Respirando con dificultad llego a su lado, el aire de ahí estaba enrarecido.

Se hincó a su lado y comprobó aliviado que ella respiraba. Le quitó un par de mechones de pelo de la cara y comenzó a llamarla suavemente para que despertara.

Hikari se sentía atrapada en la oscuridad pero a lo lejos escuchó que alguien decía su nombre, empezó a abrir los ojos tratando de incorporarse, él la ayudo para que pudiera sentarse. De pronto le dio un ataque de tos que el rubio aplaco dándole pequeños golpes en la espalda.

Observó a su alrededor y vislumbro el mar oscuro, ese mar que siempre la llamaba en sueños. Se incorporó de golpe pero no pudo mantenerse en pie, el rubio tuvo que sujetarla para que no cayera. Otra vez estaba ahí, se había dejado finalmente arrastrar, se odio por ser tan débil.

Sintiéndose más desvalida que nunca, se abrazo a sí misma intentando detener en vano el temblor en su cuerpo.

"¿Estás bien?" – no se había dado cuenta que no estaba sola, miró a su interlocutor, entrecerrando los ojos sin poder distinguir de quién se trataba.

"¿Hermano…?" – aventuró.

El rubio negó quedadamente – "Soy Takeru".


Ruki y Jenrya se encontraron con Ryo en el camino, éste les preguntó si sabían qué había sucedido, los dos callaron pero finalmente optaron por contarle lo que habían visto. Akiyama paró de golpe y observó al cielo que hace tiempo había dejado de ser azulado.

"Tendremos que prepararnos para un estado de emergencia"

Ambos asintieron, los dos sabían que en ese momento infinitos portales estaban abriéndose en todo el mundo. Iban a seguir su camino cuando Taichi les cerró el paso.

"Está sucediendo, ¿no es así?"

"¿Qué está pasando, Tai?" – el aludido se dio la vuelta al sentir la voz de Sora.

"¿Por qué estás aquí?" – la increpó sin medir su tono de voz. La pelirroja tembló al oírlo hablar así. Él pareció darse cuenta y suavizo el rostro pidiéndole disculpas con la mirada.

"Ella también debería venir" – propuso, más bien, ordeno la de los ojos lila. Taichi la miró notoriamente sorprendido.

"No es necesario que ella se entrometa, ¡nosotros… yo me puedo ocupar de esto!"

La castaña negó y lo miró duramente a los ojos – "En su momento te advertimos lo que esto significa, tus padres también lo hicieron"

Taichi se quedó de piedra, Sora no entendía nada, ¿qué tenían que ver los padres de Tai con lo que estaba sucediendo? Vio que la profesora se acercaba hasta ella y le ofrecía una mano.

"Te voy a pedir que nos acompañes" – Taichi intentó negarse pero al final fue Sora quien terminó por aceptar, lo que fuera a lo que él se iba a enfrentar, ella también lo haría.

"¿No se estarán olvidando de mí?" – Yamato apareció en escena, había logrado escuchar parte de la conversación.

El tiempo apremiaba por lo cual, pese a las quejas del castaño, tanto Yamato como Sora los acompañaron, sin imaginar lo que estaban a punto de descubrir.


"¡No me sigas!" – le gritó sin siquiera voltear a verlo. No iba a admitir de que estaba aliviada de no estar ahí sola. En ese momento caminaban por un sector lleno de casas pero obviamente, no había ni un alma viviendo ahí… o eso quería pensar.

"No sabemos dónde estamos, no es bueno que nos separemos" – replico él intentando sonar lo más calmado y sensato posible. Tenía que mantener la cabeza fría o acabarían en extremos distintos de, lo que hasta ese momento parecía, una isla.

La castaña hizo oídos sordos a lo que el rubio le decía, y siguió su camino dando grandes zancadas, decidida a no estar en el mismo lugar que él. Takeru se revolvió el cabello exasperado, esa mujer podía ser tan o más terca que su propio hermano. Le daba lo mismo lo que pensara, apuro el paso hasta lograr interceptarla y sin aviso la arrinconó en la pared más cercana.

Ella intentó escapar pero él ya había barajado esa posibilidad, por lo que se preocupó de inmovilizar sus piernas colocando una de las suyas entremedio, lo suficientemente cerca para dejarla estática y lo suficientemente lejos para no ser catalogado de acosador. Sin embargo, Hikari estaba dispuesta a dar la pelea: con un brazo intentó golpearlo pero lamentablemente, los reflejos de él eran rápidos y por otro lado, tenía mucha más fuerza que ella. Para evitar otro tipo de rebeldía le tomó ambos brazos por la muñeca, y los apoyos sobre el muro.

Sus rostros estaban peligrosamente cerca, la castaña podía sentir el perfume del ojiazul. Se mordió el labio con la esperanza de mantenerse firme aunque no estaba segura de poder hacerlo. No supo de dónde reunió valor para encararlo, pero inevitablemente, los ojos chocolate se toparon con los azules que hace bastante tiempo la observaban. Se estremeció involuntariamente ante su intensidad, no pudiendo… en realidad, no queriendo descifrar lo que escondían.

Sin embargo, ella no estaba dispuesta a dejarse intimidar, aunque sintiera que el corazón se le salía de lo rápido que latía, se negó a desviar la vista, porque sería como admitir su derrota.

Takeru no lo estaba pasando mejor, ¿en qué momento se le había ocurrido hacer eso? Lo que sea que lo llevó a actuar de esa manera, se desvaneció apenas sintió el calor que desprendía la castaña. La vio morderse el labio y luego sintió cómo se estremecía ante su mirada. Intentó en vano reprimir el impulso que lo embargó para no besarla. Sin embargo, su cuerpo se movía por sí solo y sin querer, sus labios rozaron peligrosamente los de ella, provocando que volviera a temblar.

Sin pensarlo, sonrió de lado sintiendo que su mente dejaba de trabajar para darle paso a sus sentimientos, la miró a los ojos fijamente, preguntándole con ellos si sería capaz de aguantar, si estaba tan segura de querer detenerlo. Su provocación no pasó desapercibida, ella frunció el ceño intentando mantener la calma pero no era para nada convincente, y lo peor de todo es que lo sabía, sabía que su propio cuerpo comenzaba a buscar la cercanía de él, que sus caricias en vez de disgustarle, la hacían temblar de deseo, de una pasión que ella desconocía poseer. Su boca parecía querer cobrar vida propia y atacar la suya, poseerla.

Hubieran seguido en su batalla silenciosa, que más parecía interna que en contra, sino fuera porque una voz les gritó "¡refúgiense!"

Lo siguiente que observaron fue una roca del porte de una manzana estrellándose con otra de mayor tamaño. El impacto provocó que la más grande se partiera en dos. Miraron el cielo: miles de piedras del mismo volumen o incluso más grandes, amenazaban con partirles el cráneo y unos cuantos huesos más. Se vieron sacados de su estupor en un santiamén.

Sin pensárselo dos veces, Takeru tomó a Hikari en brazos consciente de que la menor parecía especialmente susceptible al aire de ese extraño mundo. Como vio que ella comenzaba a quejarse, optó por cargarla en uno de sus hombros mientras se dirigía a una puerta en el piso que suponía, conectaba a alguna especie de refugio subterráneo.

En el trayecto, la castaña comenzó a patalear hasta que vio con horror que uno de los proyectiles le producía un corte al rubio en el brazo derecho. Dejó que la llevara sin protestar.

Al llegar, Hikari encendió una pequeña lámpara a base de fuego y sin permitir ninguna queja por parte de él, le curó la herida que gracias a dios no era profunda.

"Aa-uch, podrías ser más delicada" – se quejó cuando la menor daba la última vuelta a la venda hecha con unos trozos de tela que logró encontrar.

"Compórtate como el hombre que eres, eso, si es que lo eres" – dejó el botiquín donde lo había encontrado. Tuvieron suerte de escoger ese lugar para refugiarse, tenía todo lo necesario para sobrevivir un par de días. Momento, negó mentalmente, de ningún modo se quedaría ahí más de la cuenta, tenía que regresar al mundo real, no quería que las cosas volvieran a salirse de control. El sentimiento de culpa comenzaba a abrumarla.

"¿Crees que pare pronto?" – le preguntó el rubio escuchando el ruido que producía el impacto de esas rocas en la superficie.

Hikari miró hacia el techo, de cuando en cuando éste se remecía un poco. Si quería salir de ahí lo antes posible tendría que colaborar con él. Respiro hondamente.

"Hagamos las paces" – soltó por fin. Takeru la miró incrédulo.

"Si quieres que hagamos las paces, necesito saber por qué actuaste de esa forma conmigo antes de que llegáramos aquí" – su voz no sonaba enojada, pero quería saber la verdad.

La castaña respiró hondo un par de veces más para calmarse, no podía creer que él seguía haciendose el tonto – "Tú… tú sacaste mi baúl de mi pieza, lo enterraste en un árbol, sacaste todo lo que tenía adentro y te dedicaste a destruir l-los únicos recuerdos q-que me quedaban de papá y mamá" – lo miro a los ojos intentando buscar algún atisbo de culpa, pero en vez de eso encontró incredulidad.

"Jamás haría una cosa así" – su mirada se tornó seria, el tono azul parecía más claro que nunca, como demostrándole que no mentía.

"La última nota decía que si quería saber quién estaba detrás de eso fuera a esa banca, a la misma en la que estabas sentado tú"

Takeru golpeó la pared airado con el puño ileso, con que eso era – "Nos tendieron una trampa"

La castaña lo miró sin comprender hasta que vio la nota sonrosada, sin lugar a dudas esa era su letra pero ella no lo había escrito – "¿Quién? ¿Quién haría algo así…?" – Se quedó pensativa un momento, recordó de nuevo las palabras de la niña, negó, no quería volver a acusar a alguien injustificadamente.

"No he querido preguntar hasta ahora pero… ¿qué es este lugar?"

"No lo sé…. Yo, he venido antes aquí pero…" – Ella lo miró sin saber qué decir, Takeru comprendió. Por lo que había visto se podría decir que era una especie de mundo paralelo, ¿cómo saldrían de ahí?

Ella se acercó hasta donde estaba él, lo miraba terriblemente arrepentida – "Lo siento, me he estado comportando como una estúpida"

Takeru río – "Creo que eso va para los dos, yo también he sido un estúpido" – se dedicaron una pequeña sonrisa. Él no debería de haber forzado las cosas, ella no debió de alterarse de esa forma, pero ya daba lo mismo.

"Sólo… sólo dame un poco más de tiempo" – Él asintió ignorando por completo a esa molesta vocecita que le hacía perder los estribos, desde que le había contado su pasado a los mayores sentía que esa voz ya no podía manipularlo. Esperaría a que ella se sintiera preparada, y ahí, él también le contaría su verdad.


Mimi suspiró agotada cuando vio que por fin había acabado con el trabajo que Sora le encargó, en realidad, le obligó a hacer. Fue un caos cuando sus compañeras se dieron cuenta que la pelirroja no estaba, ella tuvo que recurrir a su mejor arsenal de bromas para tranquilizarlas.

Ya desocupada, se dio el lujo de buscar a sus amigos. No obstante, tras unos minutos corroboró que no estaban ni Daisuke, Ken, Miyako, Hikari, Takeru y Wallace, además de sus compañeros de clase. Miró la hora, era tiempo de que su hermano tomara su medicación y en ese subterráneo todo tipo de señal quedaba obstruido.

Mimi se caracterizaba por ser muy impulsiva a veces, bueno, casi siempre. Por lo que sin pensarlo dos veces, aprovechó que estaban todos ocupados haciendo otras cosas y en un dos por tres salió a la superficie, sin imaginar que se encontraría con ese paisaje: ¡criaturas de alturas que no podía dimensionar ni quería rodeaban toda la ciudad! Haciendo estragos a diestra y siniestra.

Pensó en devolverse pero ¡no! Tachikawa Mimi nunca se arrepentía de sus actos, aún si estos eran los más descabellados, y no siempre iban acompañados de buenas consecuencias.


Continuará…


Nooootas: jojojo vieron que no los hice esperar como chorrocientos capítulos para que las cosas comenzaran a tener más sentido para ustedes :P Es cierto que dice mucho pero nada a la vez, aunque ya con esto empezaremos a ir desenredando varios misterios ^O^

A decir verdad este capítulo lo tenía listo hace muuucho tiempo, pero perdí un poco de interés en escribir y al final se me fue publicarlo ._. Espero que aún puedan disfrutar de esta historia En su momento tuve grandes ideas al redactarla y ese primer borrón sigue ahí

Por otro lado leí que se viene una serie nueva en conmemoración del 15° Aniversario... volveremos a ver a la primera generacióoon *OOO*

¡Saluudos!