Hola a todos!

Pues que creen, decidí que siempre sí sería una historia larga, jeje, espero que sea una buena decisión, ya ustedes opinarán.

Gracias a este maravilloso "puente" por las fiestas patrias tuve el tiempo suficiente para escribir un segundo capítulo, aunque tengo pensados bastantes más. :)

Muchisísisimas gracias a todas las personas que me dejaron un comentario, fueron muy agradables y motivantes, especialmente a ustedes espero que esto les guste.

Disclaimer: obviamente Naruto es de Masashi Kishimoto y no me pertenece, de ser así estos 2 seguirían vivos, por supuesto.


Hokage

Para muchos, el puesto más importante del mundo ninja, para ella, su mayor anhelo.

Sin duda eran varios los chiquillos que soñaban con ser Hokage, así como seguramente también pregonaban que serían ANBU o un Sannin, la verdad antes de los 10 años casi nadie quería ser portero, barrendero o constructor de herramientas ninja, no, el 99% de los niños, con antecedentes shinobi o sin ellos, soñaban en secreto con ser Hokage, en SECRETO…

Por supuesto mantener algo en secreto va acompañado de DISCRECIÓN, a menos que:

a) Seas una persona muy centrada, capaz y lo suficientemente decidida como para revelar tus verdaderas y posibles intenciones de volverte el líder de la más importante aldea ninja, dígase: Minato Namikaze.

Ó…

b) Sea tu primer día en la academia ninja de la más grande aldea del mundo shinobi a la cual por cierto no perteneces y tengas la personalidad más explosiva y nada sensata del mundo, dígase: Kushina Uzumaki.

En efecto, tal vez pregonar que ella sería la Primer mujer Hokage no le había dado la popularidad necesaria para hacer amigos en la academia, al contrario le había valido un gran incremento a las burlas que de por sí ya se esperaba recibiera una extranjera.

¿Y?...

Ella en realidad no había mentido sólo para alardear un poco frente a sus nuevos compañeros y sentirse menos intimidada, lo crean o no aún chicos de otras aldeas podían soñar de vez en cuando con obtener ese puesto, porque todos coincidían en algo, ser Hokage era, entre otras cosas, sinónimo de RESPETO.

Inclusive en su propia aldea era algo que ella había buscado siempre, ser reconocida y respetada por sus similares, más ahora que se sentía tan sola y ajena a este sitio. Tampoco era como que esperara que el logro le llegara sólo, ella se había esforzado arduamente por conseguirlo, por siquiera tener el derecho de decir que lo deseaba y estos insignificantes niños de Konoha no hacían más que mofarse de ella y su anhelado sueño desde el primer instante en que la vieron, en que la escucharon, en que decidieron que su cabeza era la representación humana de una fruta. O verdura. ¡Lo que sea! Lo único que importaba era que jamás en su vida volvería a probar un tomate, perteneciera a la clasificación que perteneciera...

Fue así como sus primeras 3 semanas en la aldea se resumían a lo que eran hoy día, armar problemas, armar problemas y armar problemas. Bueno así le decían cada vez que le daban un regaño por su comportamiento, porque para ella eso no era "armar problemas", era ser atacada y defenderse, nada más y nada menos, nunca Uzumaki Kushina levantaría la mano ante alguien que no le atacase primero, ella no los armaba, los resolvía cerrando la boca de sus burlones compañeros con su puño, nada más…

Já. Aunque cada día son menos los valientes –Pensó orgullosa mientras bostezaba y se removía aburrida en su asiento – Y habanera sangrienta es mil veces mejor apodo.

Si de todas formas estaban empeñados en dirigirse a ella por un apodo, mejor uno que verdaderamente la representara. Sonrío de lado y pasó de recargarse en su brazo derecho y mirar por la ventana a simplemente recargar el lado izquierdo de su cabeza en el escritorio mirando por inercia hacia el centro del salón. Su pensativa y quizás hasta melancólica expresión cambió en un instante, ahora su ceño fruncido y su boca apretada combinaban más con la expresión que solía mostrar día con día, enojo.

Tardó aproximadamente 2 semanas en notarlo, al principio no le dio mucha importancia, quizás las constantes burlas y "peleas" le hacían imaginar cosas. Pero estaba semana lo había confirmado por completo.

–Hmp, otra vez él –Susurró con furia, la suficiente para que su compañero de banca se moviera discretamente alejándose de ella lo más que le permitían los límites del escritorio. Pero a la chica no podía importarle menos su compañero de asiento, no, era el maldito niño patán, 3 asientos más al lado de ella, el que le ponía los nervios de punta.

Siempre mirándola, con esa cara serena, los brillantes ojos azules y el cabello rubio, todo adornado por esa ligera sonrisa que parecía tener impresa en el rostro– Maldito rubio afeminado –como si lo controlara todo, como si todo estuviera dentro de sus cálculos, era como si, como si se burlara de ella con sólo pensarlo y le recordara con la mirada que lo hacía.

Y la verdad es que se lo recordaba mucho, 9 de cada 10 veces que ella pensaba en su existencia y volteaba en su dirección ahí estaba él, mirándola, observándola, esperando. Sí, seguramente esperando a que bajara la guardia para saltarle encima y eliminar a su única competencia real por el puesto de Hokage, porque admitámoslo, el resto eran unos completos inútiles.

–Ni lo pienses rubiecito –murmuró nuevamente, esta vez el chico que la miraba indiscretamente comprendió que a quien la pelirroja observaba era a él y ella por supuesto no desaprovechó la oportunidad para agrandar más el gesto de furia en su cara, ni 3 segundos tardó el niño en parpadear sorprendido y regresar su rostro a su libro de lecciones ninja – Estupendo, punto para mí –sonrió por los resultados de su poder ampliamente desarrollado de intimidación, tanto que la sonrisa alcanzó a sus bellos ojos haciendo que de lejos pareciera un gesto de completa felicidad, aunque lo que ella sentía era más bien superioridad.

Como que era Kushina Uzumaki a que ningún afeminado la iba a intimidar nunca, suficiente tenía ya con los patanes que se atrevían a molestarla con sus burlas y golpes como para además soportar a uno que se creía un listillo y la intentaba intimidar mentalmente, menos aún uno que se ponía rojo del susto cada vez que ella contraatacaba en el juego de miradas, lo cual, pensándolo bien, le pasaba bastante a menudo al chico, confirmándole lo debilucho que era. Definitivamente Konoha la necesitaba, ahora empezaba a comprender porque la habían traído a ese lugar, con chicos como esos como sus futuros shinobis o Hokage la gran Aldea Oculta de la Hoja no podía prosperar mucho, era un gran alivio que ella estuviera ahí. Sintiéndose complacida por su "brillante" razonamiento, nuestra extranjera salvadora decidió sin más darse una siesta a media clase.

Y shhhh... No se lo digan, pero el chico aún la miraba a escondidas por detrás de su libro de lecciones y él también puso un gesto similar, claro que en lugar de superioridad era dulzura lo que podíamos encontrar en él, era una de las tantas expresiones que le faltaban por conocer de ella, simplemente le encantó… Y en secreto, uno de esos secretos verdaderos y discretos, se prometió a sí mismo que sería el causante de más expresiones como esas, tal vez no ahora, porque no era tonto y sabía que ella siempre lo miraba con furia, que aún no le tenía confianza y que vaya a saber kami que pasaba por su mente cuando lo atrapaba viéndola (él moría por saber, por supuesto, aunque sospechaba que no era nada relacionado con su completa integridad física), pero sin duda, en el futuro, él sería la causa de esas sonrisas, je, al menos por motivos más agradables…

–Algún día, Kushina…


¿Y bien? ¿Les gustó? ¿Les decepcionó?

A mi la verdad es que me agrada mucho escribir desde la perspectiva tierna, serena y enamorada de Minato. Pero la mentalidad infantil, ruda y muy poco racional de Kushina me encanta, jajaja, perdón si sienten que me salgo un poco del personaje, si es así no duden en comentarmelo y veré la forma de regresar.

En fin... Trataré de empezar a actualizar cada 2-3 semanas. Disculpen, no dispongo de mucho tiempo pero si motivación, así que puede que los capítulos nuevos salgan tarde, pero serán seguros.

Vale, hasta luego a todos y que les vaya muy bien...