.

Canción de Navidad

por Maye Malfter

.


.

Cinco horas de sueño

John despertó al día siguiente sintiendo el cuerpo pesado y sin ganas de levantarse, pero algo dentro de él le decía que había dormido demasiado y que ya era hora de comenzar el nuevo día.

Se estiró en la cama a todo lo que dieron sus músculos, se sentó al borde del colchón, se puso sus zapatillas afelpadas, su bata de dormir y salió de su alcoba enjugándose los ojos y tratando de acomodar un poco su cabello -que honestamente debía de estar hecho un nido. Bajó las escaleras con parsimonia y casi a ciegas, y cuando entró al salón apenas y pudo contener un jadeo de sorpresa.

El lugar estaba completamente decorado de navidad, con guirnaldas, adornos y luces. Un gorro rojo sobre la calavera y un pino decorado en la esquina más lejana. Demás estaba decir que nada de eso estaba allí cuando él se fue a dormir.

—Ah, John. Al fin despiertas —se escuchó decir detrás de él. Un segundo después Sherlock emergió de la cocina impecablemente vestido, como de costumbre—. Ya comenzaba a plantearme ir a buscarte.

— ¿Quién hizo todo esto? —Quiso saber John, incapaz de contener su curiosidad. Muy dentro de él se preguntaba si aún estaría soñando.

—Pues yo —dijo Sherlock como si fuera la cosa más obvia.

— ¿Tú… decoraste el departamento… sin ayuda de nadie?

—La señora Hudson ayudó un poco —admitió el detective, encogiéndose de hombros y desviando la mirada—. Sobre todo con el… árbol.

— ¿Por qué lo hiciste? —Insistió John. Y es que no se lo podía creer ¿Sherlock decorando? ¿Haciendo cumplidos? ¿Haciendo ? ¿Quién era este hombre y qué demonios había hecho con su compañero de piso?

—Pues porque mañana es navidad. Y a ti te gusta la navidad, por alguna razón ¿o no es así, John?

Y John no supo qué decir ante eso.

Así que decidió no seguir discutiendo y buscando razones donde quizás no le iba a gustar encontrarlas. Ya tendría tiempo de pensar en todo el asunto. O mejor no. Se aclaró la garganta.

—Ejem… Entonces… ¿Qué hora dijiste que era?

—Van a ser las cuatro de la tarde.

— ¡Cómo que las cuatro! —Exclamó John, con los ojos como platos— ¿Dormí… dormí trece horas?

—Podría decirse.

— ¡Pero eso son cinco horas más de lo que acostumbro dormir! —Volvió a exclamar. Sabía que era tarde, lo que nunca se imaginó fue cuan tarde— ¿Por qué no me despertaste?

—Llevabas cerca de cuarenta horas despierto —indicó Sherlock como si tal cosa—. Supuse que darte cinco horas más de lo normal era lo mejor que podía hacer ¿No te sientes mejor ahora?

—Ya no estoy cansado —aceptó el doctor, porque era cierto.

— ¿Lo ves? —Señaló Sherlock con una pequeña sonrisa triunfal en los bien formados labios. En los cuales John no debía de estarse fijando en esos momentos, no señor— Cinco horas de sueño extra y tu cuerpo recuperó su energía promedio. Ahora ve a vestirte, los invitados deben estar por llegar.

— ¿Invitados?

—Por supuesto, John ¡Es nochebuena! La noche perfecta para interactuar con personas que no aprecias bajo la errónea concepción de que las festividades te harán reconocer que muy en el fondo sí los aprecias.

— ¿Daremos una fiesta? —Y ahora sí que John estaba convencido de que a Sherlock se lo habían cambiado mientras dormía.

—A menos que prefieras dar una pijamada —respondió el otro, mirándole de arriba a abajo en forma inquisitiva.

—Iré a ducharme —dijo John al instante, ganándose un asentimiento aprobatorio por parte de Sherlock— Una larga, larga ducha —masculló para sí mismo, camino al cuarto de baño.

.


Notas finales: Okay, este fue cortito y al punto, pero espero que haya sido entretenido. John está perdido y ni siquiera sabe por qué. Pobre John. Pequeño, pequeño, pequeño John.

Anygay, que escribo para anunciarles a las tres personas, el gato y la trenza de zapato que conforman los lectores de este adorable fic que voy a tomarme un par de días de licencia debido a las fechas, lo que se traduce en que el capítulo seis quizás venga saliendo el viernes o el fin de semana. Igual y ustedes también estarán en las mismas que yo así que no me extrañarán demasiado. Se me cuidan, coman sus vegetales y cuidado al cruzar la calle. Un gran abrazo a todos y ¡Feliz navidad!

Maye.