Disclaimer: Blood + y sus personajes no me pertenecen. Esta historia fue creada para fines recreativos y sin ningún fin lucrativo. Todos los personajes pertenecen a sus respectivos creadores.

De héroes y princesas.

Capitulo I. Segunda Parte. El mandato real.

–Majestad, yo nunca me atrevería a burlarme de vos. Y mucho menos a traicionaros–

– ¿Lo jura? –

–Lo juro– contesto por serenamente Amshel.

El rey medito sus palabras antes de hablar de nuevo.

–Me temo que un juramente de vuestra parte no es suficiente para mí–

–Qu… ¿Qué? Majestad me ofende–

–En el pasado usted me ha demostrado que no es de los que cumplen sus juramentos señor. La única razón por la que usted esta en su posición es gracias a Joel. Por ello he decidido enviar a dos de mis caballeros reales de regreso con usted al Zoológico

–Señor…–

– ¿Tiene alguna objeción Amshel? –

Amshel se mordió la lengua antes de seguir replicando. Debía cuidar bien sus palabras y sus acciones, pues el más mínimo error podría delatarlo. Lo mejor era aceptar todo lo que el imbécil de Louis le mandara a hacer y sacar provecho de ello… Después de todo ¿Qué son dos caballeros reales? No más que dos nobles que habían jurado fidelidad a la corona y no a la persona que la portara. Además conocía bien la naturaleza de los hombres, y que su fidelidad a una persona no radicaba en la persona en sí sino en todos los beneficios (económicos y de poder) que este pudiera ofrecerles. Así fue como se dio cuenta de que podría comprar la lealtad de cualquiera con su dinero, poder o su gran elocuencia. Y por ultimo recurso podría someter a cualquiera que se le atreviera a ponerse en su contra. La compasión nunca fue una de sus virtudes.

–No majestad– contesto con una sonrisa en sus labios, sonrisa que esbozaba cada vez que imaginaba la cabeza de Louis siendo decapitada por su propia espada. ¡Ah! Como disfrutaría ese ansiado momento.

–Bien– el rey de desconcertó un poco ante la falta de protestas de su interlocutor y se volvió a los caballeros que estaban a su izquierda– Lord Hagi – llamó a uno.

El aludido, un joven alto de apariencia estoica se hinco sobre una pierna al escuchar que el rey le hablaba.

– Su majestad– respondió el llamado Hagi. Vestía todo de negro a excepción del cuervo rojo bordado en su sobreveste. Era muy alto y su complexión era atlética. Sus rasgos eran finos y no mostraban emoción alguna. Sus ojos grises tampoco revelaban mucho. Llevaba el cabello largo atado por una cinta. Amshel reconoció enseguida el cuervo del sobreveste y a su dueño; Hagi Wentworth señor de las tierras con el mismo nombre. Tierras malditas, según decían los rumores, donde cada uno de sus gobernantes había sido un ser sanguinario.

–Barón Ironside– llamo el rey a otro caballero, este llevaba un águila bordada sobre su sobreveste verde.

–Mi lord– el llamado James dio un paso adelante inclinándose ante el rey, como los demás caballeros. Este era de la misma altura que Hagi, pero de mas muscular. Su piel era morena y llevaba el cabello al cortado al ras. James Ironside, barón de Ironside tenía la fama de ser el caballero más disciplinado de todo el reino.

– ¿Cómo van sus asuntos en Ironside? –

–Me temo majestad que no están concluidos del todo…– explico James –Como sabrá al estar en la frontera, Ironside esta más expuesta.

–Ya veo… ¿Conde Goldsmith? – llamo el rey al ultimo caballero.

–Majestad– este tomo la misma postura que los otros. Solomon Goldsmith era bien conocido por Amshel. Era hijo del primo-hermano de Louis, el niño dorado de la corte. Tenía reputación de ser un caballero en todo el sentido de la palabra. Guapo, inteligente y valeroso; no estaba precisamente entre los primeros lugares de la línea de sucesión del trono pero no por eso era menos admirado.

–Solomon, ¿no tenias problemas en vuestras tierras? – interrogó el rey.

–Nada que Charles no pueda solucionar solo su majestad– respondió el rubio muy tranquilo. Era sabido que sus tierras eran muy privilegiadas, y que tenía un caballero tan joven como eficiente bajo su mando. Por eso tenia darse el lujo de pasar mas tiempo en la corte que es su territorio.

–Bien, esta decidido. Okamura, quiero que todo esto quede por escrito como un decreto real. Lord Hagi y lord Solomon serán los "protegidos" de lord Amshel hasta que yo decida llamarlos. E inventa cualquier excusa como justificante. Todo lo que se hablo hoy no saldrá de sala caballeros ¿Entendido? –

–Entendido su majestad– repitieron todos los hombres al mismo tiempo.

–Lord Amshel, espero que como usted dice todo sea rumores y envidias. En cuanto ustedes caballeros– se dirigió a Hagi y Solomon –Espero no oír queja alguna de vosotros–

Los jóvenes asintieron al mismo tiempo.

–Lord David, valla por el cardenal para que los caballeros hagan sus juramentos–

El hombre asintió, haciendo una reverencia al rey antes de salir.

–Bien señores pueden retirarse todos. Estoy muy ocupado y tengo otros asuntos que atender–

Todos los caballeros presentes, a excepción de Okamura salieron después de hacer una reverencia al rey. Ya afuera del salón Hagi paso de largo a Amshel, ignorándolo completamente, mientras que Solomon lo saludo con una inclinación de cabeza y le pregunto cuando deseaba partir hacia el Zoológico. Amshel le comunicó que salían en tres días al amanecer. Solomon volvió a inclinar la cabeza y se retiro por el mismo lugar donde Hagi se había ido. Amshel fue a la habitación que le fue asignada. Ahí repaso mentalmente las últimas palabras del rey. "Estoy muy ocupado y tengo otros asuntos que atender"

"Si claro, muy ocupado majestad. Y aun así encuentra tiempo para joderme."