Bueno aqui les traigo la tercera parte, no les sorprenda que haya algo mal o que este totalmente extraño, es mi primer fic y pues todos empezamos por algo no? bien tambien pido disculpas por mis faltas de ortografia, mejorare eso, y sin mas... comenzemos!
P.D: gracias a quienes leen en fin los quiero mucho nwn.
SnK no me pertenece.
*en la casa de Levi*
Ellen ya se había levantado, estaba haciendo los quehaceres domésticos ya que sabía bien que el joven odiaba tener sucia su casa, aunque era poco lo que tenía que hacer ya que había terminado rápido, como ya se sentía algo aburrida se dirigió a la sala, encendió la radio y comenzó a buscar una estación buena, encontró una donde tenía música que a ella le gustaba y hacía años que no escuchaba, pensó en que podía hacer y recordó el libro que Levi le había prestado aquella ocasión, así que fue a su habitación, lo saco del cajón de un buro y lo llevo a la sala.
Comenzó a leer, y estaba fascinada, las historias que este libro tenia eran increíbles, y muy buenas al llegar a la mitad del libro encontró una leyenda escrita con letras negras y grandes: "Los muros de la vida" un título muy peculiar para una leyenda, pero igual siguió leyendo detenidamente.
"Hace muchos años, los humanos eran prisioneros del miedo y la angustia, ya que tenían que proteger sus vidas de seres que no tenían alma ni pensamiento, solo devoraban por hacerlo sin más, al borde de su extinción decidieron crear tres grandes muros, María, Rose, Sina, que los protegerían a como dé lugar, pero poco a poco sintieron la necesidad de saber más sobre como vencerlos y como acabar con ellos, así se crearon fuerzas militares que no solo protegerían a los ciudadanos, al rey y a todos, y una fuerza militar superior, las tropas de reconocimiento, su trabajo era investigar y salir de los muros a traer resultados sobre los titanes para su eliminación, estas tenían un recluta ejemplar, que con toda su fuerza y habilidad junto con todos sus compañeros lograron la caída de todos los titanes, gracias a esto la tropas lograron la libertad de la raza humana, los muros ya habían cumplido su deber y estos héroes fueron conmemorados con el mayor honor, la inmortalidad a través de los siglos, todos los recordarían por sus hazañas y su valentía, todos recibieron el escudo de su legión grabado en oro, y sus nombres y los de sus compañeros caídos en una parte del muro Sina, que los haría recordar por siempre su odisea."
En la parte baja de la "leyenda" estaba un dibujo pintado a mano de el escudo que habían recibido los soldados, Ellen casi se desmaya al verlo, aunque estaba descolorido y muy viejo podía distinguirlo por completo, lo que hizo que dejara el libro y salió corriendo a su habitación, de debajo de su ropa, saco el alhajero y saco la joya que tanto guardaba, se fue a la sala y comparo ambas cosas, en efecto eran idénticas, lo que la hizo casi llorar de felicidad, regreso a guardarla y regresar de nuevo al libro, busco un separador entre las cosas de Levi y lo puso justo en esa parte del libro, comenzó a buscar en la parte trasera del libro para buscar al autor de esta historia, pero cuando miro no había nada…
"Fortuna"… Pág. 7 Autor: Demetrio
"Calipso"…..Pág. 17 Autor: Jones
"Anubis"…..Pág. 20 Autor: Carter
"Los muros de la vida"…...… Pág. 30 Autor: "…"
-¿Qué demonios?, porque no hay autor, seguramente lo escribió un fantasma-
Se decía la chica algo frustrada, pero no se daría por vencida tan fácil, sabía que el libro era una recopilación de leyendas y tenía que averiguar de dónde había salido esta.
De poco se comenzó a hacer tarde, y se preocupa ya que Levi no había llegado aun, y le inquietaba, pero por otro lado sabia que él estaría bien.
Fuera de la casa de Levi estaban las 5 pesadillas observando a su alrededor, mirando la silueta de Ellen que daba vueltas de un lado para otro.
-Creo que está muy nerviosa- Dijo Reiner con la cabeza baja y los brazos cruzados
-Al parecer esta esperándolo, ya que el auto no está- Decía Jean quien estaba de cuclillas frente a Reiner.
-Sera mejor irnos, no creen que ya es suficiente, todo esto por algo sin valor- Marco era el más miedoso, pero el mas cuerdo de los 5.
-Tú crees que la dejaremos así, ella nos robo y eso tiene que pagarlo- Berthold lo tomo por el cuello de la camisa, lo que hizo que Jean se molestara y lo jalara del hombro, y por consecuencia soltó al chico de pecas quien solo se hizo para atrás.
-No te atrevas a hacerle algo, sabes bien que obtendremos de nuevo lo que queremos así que no te pongas rabioso y ay que seguir el plan al pie de la letra ¿escuchaste?- Jean lo decía realmente molesto, no le gustaba que le hicieran daño a su medio hermano, y que era el único que estaba con el después de abandonar todo a ir a buscar una vida.
-De a cuerdo, entonces hay que actuar rápido, comienzo a perder la paciencia y no estoy muy contento con esto- alego Berthold para darle la espalda a los demás.
Era cierto que estaba siendo desesperante como era que no podían quitarle esa joya a esa tonta, y como era que había tenido suerte para encontrarla…
*flashback*
Estaban los 6 en el parque local, jugueteando y pasando el rato como solían hacerlo, este tenía enormes arboles que parecían edificios algunos ya secos, otros aun verdes pero hermosos, mientras todos se arrojaban uno contra otro, Marco y Ellen platicaban al pie de un árbol.
-Dime, si tú fueras una persona común, ¿qué serias, en que trabajarías?-
-Bien, me gustaría ser policía, o medico, ya que me gusta ayudar a otros- Marco era un soñador, pero era verdad tenía muy buen corazón.
-¿Y tú?-
-No sé, nunca pensé en eso-
Mientras hablaban Connie arrojo una pelota improvisada cerca de ellos la cual cayó en un árbol con un enorme hueco en medio, Ellen se molesto y Berthold le insistió en que le arrojara de nuevo la pelota, Ellen trepo y saco la pelota, Marco se las devolvió pero noto que la chica no salía de ese agujero, cuando trepo hasta ahí, miro a la chica totalmente concentrada mirando algo, esta saco de entre muchas ramas y hojas una caja de madera que estaba bien conservada, bajo del árbol con ayuda del chico y ambos abrieron la caja…
-Wooaaa, ¡qué hermoso!- grito Marco llamando la atención de los demás.
-¿Quién crees que la haya dejado ahí?- decía Ellen emocionada y muy feliz
-¿Qué encontraron tortolos?- dijo Connie arrebatando la caja para verla mejor.
-Dame eso- alego Reiner para quitar la caja de sus manos.
-Alto todo - grito Jean –Yo quiero verla-
Todos hicieron un círculo y vieron dentro una pieza de oro que al instante hizo que todos pensaran en lo mismo… Dinero mucho dinero.
Pronto comenzaron a pelear y a querer quitarse la caja pero la peli castaña se metió entre todos y se las quito.
-No la van a tocar ¿me oyeron?- dijo abrazándose a la caja mientras Marco la miraba asustado, estaba jugando con fuego al retarlos así.
*fin flashback*
En verdad, la chica fue lo suficientemente suertuda para encontrarla, pero no le serviría de mucho ya que pronto se la quitarían.
*en el trabajo de Levi*
Se estiro para relajar su espalda, llevaba horas sentado y realmente era desesperante y agotador, veía miles y miles de papeles y hojas con números y graficas, sentía que su cabeza estallaría en cualquier momento, eso le pasaba por faltar.
-¿Aún estás vivo?- se asomaba Hanji, quien sorpresivamente seguía ahí.
-¿Qué haces cuatro ojos, no deberías volver a casa?-
-Perdón, pero no puedo dejarte aquí solo, soy tu amiga, pero también tu asistente, si quieres yo puedo ayudarte- se metió de lleno a la oficina con un café y un panecillo en la mano, sabía muy bien que Levi no comía mientras trabajaba, pero desde que había llegado solo había tomado agua y eso no le ayudaría en nada.
-¿Te lavaste las manos antes de agarrar eso?-
-Pppfff, jajajaja claro que sí, no te estreses, mira mientras tu comes yo te ayudo ¿vale?-
Se sentó en una silla junto a Levi y comenzó a revisar y a acomodar todo en orden, en verdad que era rápida y muy analítica que casi no veía lo que las hojas contenían porque con verlas de reojo sabía que eran.
Levi tomo un sorbo al café que por un momento le supo a gloria total, y el panecillo ni se diga, relleno de una crema de vainilla que estaba dulce y muy espesa, si bien no le gustaban las cosas dulces, eso le hizo el día más placentero.
-Y dime, la chica que me dijiste antes…- dijo con una mueca divertida.
Ya empezó, ahora sabia el motivo de tanta amabilidad y tanta atención hacia con él, era por curiosidad, maldita cuatro ojos.
-la salve, y por ahora vive conmigo-
-Y tú y ella son…-
-¡Claro que no! No somos nada, solo la estoy ayudando para que vuelva a casa es todo-
-¿Y cómo fue que la encontraste?- preguntaba Hanji aun con su mirada concentrada en los papeles que estaba corrigiendo y acomodando.
-Pues, fue muy raro, estaba en la calle, totalmente sola, defendiéndose de una pandilla la verdad me sentí en la necesidad de ayudarla, una chica de su edad no debe estar sola y menos de esa manera-
-Ya veo- Se acomodo los lentes. – Pero debe haber otra razón por la cual la cuidas ¿no?-
-Si, por dos razones más, ella trae consigo algo valioso, aun no me dice que es, pero me preocupa que esa era la razón por la cual querían hacerle daño, y por otro lado, debe tener un hogar, una familia que quizá la busca o que la está esperando, por esa razón, debo hacerla volver-
-Muy bien, termine- le dijo entregándole las carpetas en la mano.
-Gracias Hanji, me ayudaste mucho-
-jajajaja debes estar muy cansado para llamarme por mi nombre jajajaja- dijo riéndose y dirigiéndose a la puerta.
-Honestamente, creo que sí, ya debo irme es tarde y Ellen debe estar preocupada-
-¿Ellen?, así se llama qué lindo nombre, deberías presentármela-
-mmm… quizá, no me convence la idea, pero algún día cuatro ojos-
-Bueno, debo irme, adiós Levi descansa- dijo cerrando la puerta detrás de sí.
Levi estaba realmente agotado, decidió irse apago la luz y salió de la oficina, mientras caminaba hacia la puerta del edificio, noto que ya estaba oscuro, lo cual lo hizo que caminara aun mas rápido, subió a su auto y se dirigió a casa.
Ya ahí, apago el auto y bajo sin muchas ganas, pero de reojo pudo ver la sombre de varios tipos, miro de nuevo y no había nadie, quizá era su imaginación o su cansancio.
-Ya volví, Ellen ¿Estás aquí?-
La busco pero al parecer no había rastro, quizá ya estaba dormida, pero un ruido en la cocina lo alerto y se acerco poco a poco.
-Ah! Levi llegaste, que bueno-
En la mesa estaban dos platos con comida, y se percibía un olor muy agradable, la chica traía un delantal blanco que Levi solía usar cuando cocinaba.
-¿Y esto? ¿Acaso cocinas?-
-Si, aun recuerdo cómo hacerlo, y pues imagine que estarías cansado ya que es muy tarde, así que te prepare esto para que comas y descanses.-
-No sabía que eras tan amable mocosa-
-Si no quieres no comas, y por mí no hay problema- dijo con un puchero que hizo al peli negro querer reír.
-Está bien, comeré, pero si esta envenenado pobre de ti ¿oíste?-
-Tonto, jamás haría eso, al menos no ahora- esto último lo susurro lo cual hizo que Levi la mirara con un tanto de desconfianza, pero esta solo se rio bajito y se sentó a comer también.
-Es enserio, si esta envenenado te seguiré atormentando después de muerto-
-Si te creo, tienes el alma tan pesada, que quizá no dejarías este mundo tan fácil-
-Nadie puede acabar conmigo tan fácil-
Comenzó a comer y pronto noto algo muy peculiar, la comida estaba deliciosa, no podía creer que el veneno supiera tan bien, después de todo estaba muy agotado como para reclamar algo más y comió todo lo que pudo.
-Valla sí que tenias hambre, pero qué bueno que terminaste, al menos viste que no hay nada malo en mi comida-
-En verdad la hiciste tú o la mandaste comprar-
-¿Con que dinero según tu? Tonto-
-Olvídalo, será mejor que vaya a dormir, me siento muy cansado-
-Si claro ve a dormir, nos veremos mañana-.
Así eran sus días y noches, poco a poco comenzaron a llevarse mejor, a comunicarse, pero sobre todo Levi comenzaba a ganarse la suficiente confianza para poder saber cómo fue que salió de casa y como ayudarla a regresar.
*un sábado* (descanso de Levi de su trabajo)
Estaba en un enorme parque, a lo lejos veía la silueta de una mujer de cabello rubio, que se alejaba, del otro lado, miraba a… Ellen que se alejaba también, trato de llamar a una, después a otra, pero era inútil su voz no salía, comenzaba a desesperarse e intentaba correr pero le era inútil sus piernas no le respondían.
-evi… Levi… Levi despierta-
Un sueño, un maldito sueño, el mismo desde hacía unos días, pero ni él sabía qué demonios quería decir.
-Que carajo quieres, ni en mi descanso me dejaras en paz-
Ellen se molesto mucho con él, jalo la sabana, lo cual hizo que Levi cayera de cara al suelo, luego enrollo la sabana, y se la arrojo en la cara al aturdido chico en el suelo, el azabache se sorprendió de la fuerza de la chica, ya que jamás había demostrado tanta fuerza antes.
-Entonces si no quieres que te moleste, ve y recibe a tus visitas, maldito flojo-
-¿Visitas?, ¿acaso hay alguien abajo?-
-Si no, ¿no te estaría despertando no crees?-
-Mocosa, largo de aquí, deja me cambio y enseguida voy-
-Apúrate, flojo-
-mmm… Ya voy- dijo sentándose en la cama para estirarse y tallarse los ojos.
Más tarde, bajo a la sala, y vio que estaba Hanji sentada tomando té y platicando amenamente con Ellen, valla mala idea de bajar a ver quién era.
-¿Qué mierda haces aquí cuatro ojos?-
-Qué manera tan grosera de saludar, todavía que viene a verte tu compañera de trabajo, y ¿así la tratas?-
-No te preocupes, el y yo así nos llevamos, es muy normal para nosotros-
-¿Enserio? Valla no podría creerlo si me lo dices- dijo en modo sarcástico Ellen soltando una risilla.
-Sera mejor que te vayas, no quiero que me molestes hoy estoy muy a gusto aquí y no pienso salir de mi cama-
-Pueess… te jodes, por que los llevare a dar un paseo por la cuidad ¿qué dices Ellen?-
-¿Enserio, señorita Hanji?-
-A no me digas así, solo dime Hanji-
-No- dijo Levi enojado y recargado en la pared.
-Nadie te pidió tu opinión amargado, si quieres quédate acostado toda la tarde, yo quiero salir a dar un paseo, llevo mucho tiempo encerrada y ya no me está gustando- decía Ellen valiéndole muy poco la opinión del mayor.
-Anda Levi, no seas así, veras que te divertirás mucho- Hanji tomaba de las manos a Ellen casi arrastrándola a la puerta.
Pronto miro la cara de la chica que tenía un aire de desanimo y poco a poco soltó a Hanji se su agarre.
-Quizá sea mejor que no vallamos- dijo bajando la mirada y su cabello cubrió sus ojos.
Levi miro su cambio de actitud, Hanji le lanzó una mirada asesina al peli negro quien sintió que era culpa suya que la chica se le quitaran los ánimos.
-Está bien, arréglate y saldremos enseguida- dijo rascándose la cabeza.
Ellen sonrió de una manera un poco tétrica, y triunfal… Lo engaño, Hanji sabia el plan y también sonrió bajito y habló.
-Bien entonces vámonos-
-Bien deja me arreglo rápido- La oji-verde subió a toda velocidad por la escalera y se fue a cambiar.
-Dime que pretendes cuatro ojos-
-Dijiste que quieres saber más sobre ella ¿no? La mejor manera es que se familiarice conmigo que soy mujer, será más fácil que me diga algo a mí que a ti, ya que yo podre entenderla mejor-
Aunque le doliera admitirlo, y enserio que odiaba y repudiaba admitirlo, Hanji tenía razón, y su argumento era muy lógico y muy creíble.
-Muy bien, confiare en ti, solo por eso te debo una-
-Gracias, y claro que puedes confiar en mí, todo saldrá como quieres-
Ya estoy lista- Bajaba por la escalera y Levi casi se cae de la impresión, ya que la chica se había puesto un bello vestido blanco, con botines color beige hasta el tobillo, llevaba unas pulseras color café y su cabello agarrado en un moño como siempre.
"por dios, es realmente hermosa"
-Bien, es hora de irnos-
