Hola soy yo de nuevo, veran les pido una disculpa si los capitulos son muy vacios, es lo que se me ocurre, tambien pido disculpas si no es mucho se su agrado que eren sea mujer, es que asi se me figuro mejor la historia, y senti que seria bueno... en fin sin mas aqui esta la cuarta parte...
Snk no me pertenece.
Capitulo 4
-Muy bien, vallamos-
Salieron, y recorrieron toda la cuidad, fueron al centro comercial, a tomar un helado, y en el transcurso Hanji lograba saber más cosas de Ellen, como que era lo que le gustaba, que comida prefería, cosas personales, y una infinidad de cosas que Levi jamás hubiera podido lograr.
Así se hacía de noche y se dirigieron a casa, había sido un día maravilloso, lleno de risas y bromas, algo a lo que Levi no acostumbraba pero le gustaba ver a Ellen reír a carcajada abierta de vez en cuando.
-Bien, debo irme por qué mañana debo trabajar y tu también chico mal genio, debes madrugar- Hanji estaba en la puerta ya para irse.
-No sé porque sigues aquí, ya lárgate- Levi por su parte la miraba muy desanimado de saber que trabajaría en Domingo.
-Ya ya, ya me voy, gracias por todo Ellen, espero que lo hayas pasado bien-
-Claro que si Hanji, ven cuando quieras, me dio mucho gusto conocerte-
-Vez a ella si le da gusto estar conmigo-
-lárgate- Dijo queriendo cerrar la puerta en la cara de Hanji y con una venita saliendo de su cien.
-Adiós, buenas noches- Agitaba su mano mientras subía a su auto.
-Adiós, y gracias- Ellen estaba emocionada de conocer a alguien con un carácter tan explosivo y atrevido.
-Bien será mejor ir a dormir, mañana hay mucho que hacer-
-Levi… puedo decirte una cosa…- Ellen quería decirle que antes de cerrar la puerta, había visto una sombra rondar cruzando la calle, y que hacía días había visto a alguien cerca de la propiedad acechando y solo vigilando.
-Dime que pasa- Levi miro que su expresión era de terror y miedo
-N… No es nada, perdóname, vamos a dormir, es muy tarde-
-¿Estás segura?- decía insistiendo pero la oji verde no diría nada.
-Si segura no te preocupes- sonrío y siguió su camino a su habitación.
"que extraño, pareció que me diría algo que le inquieta"
*al día siguiente*
Levi se había ido a trabajar muy temprano y Ellen estaba haciendo quehaceres para tener todo limpio, luego de un rato se decidió a hacer de comer, pero noto que faltaba sal en la alacena, además de algunas cuantas cosas más, Levi le había dejado dinero para que comprara lo que necesitara, pero jamás lo tocaba, mas esta vez lo necesitaría.
En una hoja apunto que compraría y salió de casa hacia el comercio más cercano.
Mientras caminaba, tarareaba una canción y miraba a su alrededor, se detenía ocasionalmente a observar cosas o comparar precios, mientras un hombre alto la vigilaba muy de cerca, no le quitaba la mirada de encima y miraba cada paso que daba.
Cuando termino de hacer sus compras, se dirigió a casa, pero no quería llegar aun, ya que era un poco temprano y Levi no volvería hasta después, así que tomo un atajo por el mini parque que estaba a unas cuadras de su actual casa.
Caminaba tranquilamente y grababa cada detalle de aquel lugar tan bonito y tranquilo, pero aquella sombra que la estaba acosando pronto hizo su aparición, la jalo del brazo, la chica forcejeo, pero no logro zafarse, este la llevo a un lugar más apartado susurrándole –"será mejor que no grites"- esa voz, la conocía y sabia bien que eso no era buena señal.
Llegaron a un punto abandonado y Ellen por fin vio a su agresor… Jean.
-¿Te diviertes como ama de casa, o mejor como perrita fiel de ese?-
-¿Eres idiota o qué? Jamás seré perro de nadie-
-¿Entonces por qué estas con él?-
-Para no toparme con ninguno de ustedes, ¿para qué más?-
-Nos tienes miedo, ¿después de que vivimos muchas cosas juntas? Escucha bien, obtendremos lo que queremos a cualquier precio, no nos detendremos solo por que seas tú, tenlo muy en mente- Decía acercándose a la cara de Ellen quien mantenía su mirada fija en los ojos del rubio.
Pronto lo vio muy distraído e intento darle un golpe en el pecho, pero este le agarro el puño y la acerco más a él.
-No intentes nada preciosa, que conmigo no funcionara, ¿acaso olvidas quien te enseño a defenderte?- la soltó y le dio un golpe en estomago que la sofoco provocando que cayera al suelo, tardo en recuperar el aliento y mientras él la miraba paso su pierna por los tobillos de Jean haciéndolo caer, ella aprovecho su distracción para salir de ahí, pero se levanto y la jalo del brazo azotándola contra una pared.
-Maldita seas, escucha bien, no tendré piedad la próxima vez, esta es la primera advertencia que te doy, ESCUCHAME BIEN: danos la joya por la buena, o esto que te acabo de hacer no será nada comparado con lo que sufrirás-
-Mm… ju ju ju… jajajaja- Reía Ellen y miraba al rubio con odio, parecía una asesina, su semblante daba miedo, incluso el rubio titubeo, pero siguió firme.
-Primero, pasan sobre mi frio cadáver antes de quitarme esa joya de las manos, escucha: nunca pero nunca la tendrás ni tú ni esa bola de estúpidos- decía aun con una sonrisa extrañamente retadora.
-No sabes lo que haces, pronto veras que te haremos llorar lágrimas de sangre- la soltó mientras se alejaba poco a poco.
-¿Enserio? Pues tendrán que esforzarse mucho para lograrlo-
-Eres una estúpida- Dijo dándole una cachetada para irse de ahí.
Ellen se quedo sin moverse hasta que el rubio desapareció, se dejo caer al suelo tocando su mejilla, y comenzó a llorar… sí que estaba lastimada pero eso no era lo importante (según ella) temía por su seguridad, y por la de Levi ya que lo estaba exponiendo a algo más grave, ella sabia pelear, pero si era cierto lo que Jean decía, no sería fácil pelear contra todos, ya le había pasado antes, pero esta vez no tendría ayuda del pelinegro, además había una razón por la cual el rubio actuó tan cruelmente con ella…
-Jean… no tu, no puedes hacerme esto… por lo que alguna vez…- hizo una pausa, se levanto con dificultad y comenzó a correr tan fuerte como podía, aun con la bolsa de las cosas que había comprado, sintió un dolor en su pecho que la hacía casi caer mientras corría a toda velocidad, en su cabeza había recuerdos, que no debían volver…
Llego a casa, y antes de entrar alguien le llamo.
-Hola, Ellen quería decirte…- era Christa que estaba acompañada de su pareja Ymir.
-¡¿Por dios Ellen que te sucedió?! ¡Dime quien te ha hecho esto!- decía alterada e Ymir hablo.
-Dinos que paso para llamar a la policía- decía tranquila para calmar a Christa.
-Fue un accidente, por favor no se preocupen- susurraba para no tener que levantar la cara, se metió a casa y cerró la puerta de un golpe, Christa e Ymir se miraban mutuamente, y con la mirada supieron que tenían que avisar a Levi cuanto antes.
Dejo las cosas en la cocina, subió a su habitación y se metió al baño, abrió la regadera y se metió en ella tomando un baño, pero mientras lo hacía lloraba más y más fuerte al punto que solo se quedo quieta bajo el agua y dijo…
-Jean, yo te amaba…-
Salió de la ducha, se vistió y se miro en el espejo, comenzó a curarse y a maquinar una idea para excusar sus heridas ante Levi, que por cierto no tardaba en llegar.
Pronto termino de asearse, se vistió y busco el botiquín, para curarse y hacerse menos visibles las heridas, termino y cuando guardo el botiquín… Muy tarde Levi había llegado.
-Ellen, ya estoy en casa- Antes de entrar había encontrado a Ymir, quien le conto lo sucedido, también le comento que hacía días atrás, habían unos tipos que vigilaban cerca de casa, y que se veían muy sospechosos, claro que Levi se preocupo, pero también sabía que tenía que saber que le había pasado a la castaña, por un momento recordó que la noche anterior había querido decirle algo, quizá eso era.
-Ya voy, un minuto- bajaba las escaleras despacio, ya que aun le dolía el estomago del golpe, y el ardor en la mejilla le ardía de sobremanera, pero trataba de no voltear a ver al chico quien no le quitaba la mirada de encima.
-¿Qué te pasa?- decía para que la chica le contara, pero claro ella no hablo.
-Nada, solo que me quede dormida, y no pude hacer de comer, descuida hare enseguida-
Se dirigió a la cocina pero fue lo suficientemente tonta para no cubrirse el brazo donde Jean la había jalado, ya que tenía sus dedos marcados en un color morado muy fuerte.
-¿Se puede saber que mierda te pasó en el brazo?- intento tocar el moretón, pero Ellen se quito y no dejo que lo hiciera.
-Me pegue mientras hacia los deberes, se borrara no te preocupes-
-¿¡Acaso piensas que soy idiota o que!?-
-No sé de que hablas-
-La pareja de Christa me lo dijo- Maldita sea, ahora si estaba en un problema.
-No paso nada, fue un accidente-
-¿Vez como mientes? Primero dijiste que te habías golpeado, ahora que fue un accidente, decídete y dime que está pasando-
Intento tomarla para mirarle la cara, pero ella no se dejaba, la tomo de los brazos causando que la lastimara, Ellen trataba de soltarse pero Levi la acorralo en la pared queriendo verle la cara.
-Déjame me lastimas, por favor… déjame- Comenzó a llorar, lo que hizo que Levi le levantara la cara y miro el golpe que tenía en la mejilla, la chica se agacho rápido y lloraba más fuerte,
El solo suspiro y la abrazo, lo que provoco un dolor más fuerte en el pecho de Ellen quien parecía que no se detendría, al cabo de un buen rato, comenzó a tranquilizarse aprovechando eso Levi hablaría con ella.
-Ahora sí, dime que paso y quiero la verdad-
-Uno de ellos me encontró, y aprovecho que estaba sola- dijo sin más
-Pero ¿por qué no pediste ayuda o algo?-
-Sentí que yo podía con él, pero me tomo desprevenida por eso me confié-
-Tonta, no hagas eso, escucha mañana mismo hare algo ¿si?-
-¿Qué harás?-
-Pondré seguridad en la casa, alarma y cámaras así que no te preocupes, pero hay algo mas… debo saber qué es lo que quieren quitarte-
-No puedo-
-Como quieras, pero mañana mismo hare algo al respecto- se dirigió a la cocina, para hacer algo para comer, Ellen seguía sentada en la sala con la mirada baja, pensando en lo que había pasado, y en por qué Jean se había vuelto tan codicioso.
*flashback*
Acababa de encontrar la joya y ya había problemas, los chicos querían quitársela pero no podían, pensaban que solo era un berrinche y que pronto lo olvidaría, pero eso nunca paso, si era cierto que Ellen y Jean se habían llevado bien desde que se había encontrado la primera vez, el la había enseñado a defenderse, a ser ágil y fuerte para sobrevivir en las calles, pero poco a poco esa cercanía se hizo más fuerte y comenzó a surgir algo más.
Ambos habían comenzado a salir y a llevar una relación más formal, pero claro ningunos de los demás lo sabía, aprovechaba eso para arrebatar la figurilla de las manos de Ellen, pero por más que lo quisiera, por más que lo hubiera llegado a amar, sabía que no era lo mejor, que no era bueno entregársela porque seguramente la vendería, se desharía de ella.
Unos días más tarde, fue cuando comenzó la pelea donde todo cambio…
-Danos eso que guardas, con ello haremos muchos billetes y así saldremos de aquí- Dijo Connie aprisionándola.
-Jamás, primero me mataran antes de quitármela- Ellen estaba decidida a huir ya que sus amigos se habían vuelto contra ella.
Comenzó a correr, evitándolos por completo, ahora si estaban decididos a hacerse de esa preciada pieza de oro, corriendo y esquivando cada golpe, y cada objeto que era lanzado hacia ella, todo se ponía en su contra 5 contra 1 era injusto, pero no tenia opción, debía pelear.
En un callejón termino la persecución, ahora todos estaban solos y pronto comenzaría la batalla, siendo chica Ellen se sabía defender y esquivaba cada golpe, cada estocada, cada patada eran esquivadas y regresadas, pero no se dio cuenta cuando uno de ellos saco una navaja, entre el tumulto fue imposible saber quien de todos había sido, pero logro herirla en varias ocasiones, cuando estaba más débil y casi inconsciente, pudo ver una luz y escucho algo que los ahuyento, pronto descubrió que era la luz de un auto…
*fin flash back*
-Yo se que jamás me amaste maldito, te hare pagar por jugar conmigo- susurraba mientras convertía su amargura en odio, pensaba que Jean solo estaba con ella para obtener algo más.
-Vamos, ven a comer algo- Levi había preparado la comida, y observo que la oji verde seguía con la mirada baja y sollozaba de vez en cuando, sabía que algo había en todo esto, no solo la joya, sino el pasado que tenía antes de llegar a las calles, tenía que saber cómo fue que llego a esa situación y rápido ya que no le quedaba tiempo, esos tipos atacarían tarde o temprano.
Ya entrada la noche, ambos estaban sentados, cuando Ellen rompió el incomodo silencio.
-Levi, puedo ¿preguntarte algo?- decía mirando al chico que solo permanecía en silencio.
-Si dime, que pasa-
-Si yo te pidiera un favor ¿lo harías?-
-Claro, sin pensarlo 2 veces-
Ellen se levanto y fue por el libro de leyendas, llego con Levi y se sentó junto a él, abrió el libro y lo puso en la página donde estaba la imagen de la joya.
-Ayúdame a encontrar a quien escribió y dibujo esto-
-¡¿Qué?!- Levi estaba totalmente desconcertado por la petición de la chica quien se veía muy decidida.
