VE A CASA ANTES QUE LLUEVA

CAPITULO V

"PASEO"

Después de que Arthur recibiera la llamada de Gilbert tomo sus cosas y partió a los estados unidos para esperar al americano y hacerlo de su propiedad de nueva cuenta, el que estuviera cediendo al ruso no era bueno, para nadie, dos potencias juntas y fuertes era un locura, viajó hacia aquel país, llegó a casa del país de las barras y las estrellas pero este aún no llegaba de Rusia. Entró a su casa sin permiso alguno, le daba igual, él era el gran imperio británico.

Cuando Alfred subió a su avión, el ruso se subió a su yet rumbo Alemania, él al pisar suelo alemán, como un demonio, fue a casa del pruso a matarlo, pero justamente cuando pretendía romper la puerta de la casa de Gilbert una llamada de una persona que odiaba llegó.

-¿Qué quieres Arthur?-

-Que te alejes de Alfred...- respondió la voz por el teléfono.

-Jamás, el vino a mí, no es mi culpa que lo hayas dejado y cambiado por un Francés cualquiera-

-Si te acercas más a él, acabare contigo-

-No me asustas...no sabes aun quien soy...-colgó mientras el inglés hablaba algo que le molesto mucho; al fin rompió la puerta y el pruso grito al ver que se trataba de Rusia

-¡No le hice nada lo juro!-

-Mientes miserable, intentaste besarlo-

-No,...bueno un besito...nada más-

Iván le dio una paliza de la cual jamás se olvidaría el germano; al terminar salió de la casa del pruso y se quedó pensando un poco.-Ahora sigues tú Inglaterra...-

Alfred llegó casa, al entrar tiró sus cosas en la sala y escucho una voz que provenía de su oficina.

-Welcome Alfred-

-¿Arthur?-

-Si soy yo, vine a hablar contigo...- tiraba las cartas de Iván que se había encontrado en el deposito al suelo.

-¿De qué?, ¿Qué haces en mi casa?- le arrebató las cartas y serio le miraba.

- También fue mi casa- se acercaba a Alfred de manera seductora el Inglés.

-¿Qué quieres?, ¿Qué pretendes?-

-Que regreses conmigo...- le pico el pecho suavemente con el dedo índice.

-¡No!...- le alejo el dedo de su persona y se mantuvo distanciado.

-Ya no estoy con Francis, me di cuenta que te amo a ti-

-No mientas...-

-No miento, no soy como Rusia...-

-¿A qué viene eso?- hacia como que no entendía, pero bien que sabía a lo que se refería.

-Iván no te quiere...solo quiere molestarme-

-¡Largo Arthur!- le indicó la salía con su dedo índice.

-¿Por qué? si yo te amo Alfred...-

-Pero yo ya no- sonrió ladino sin quitarle la vista a sus ojos.

-¿Y piensas que ese miserable si te quiere?, ese idiota, apuesto a que si te tiraras de un avión, ese no movería ni un solo dedo-

Alfred se mordió el labio reprimiendo su ira y su ingenuidad para que no saliera a la luz lo que sentía por Iván

- Vete...-

-Me iré esta vez, pero te lo advertí, luego no quiero verte chillando como bebe-

-Si lloré por ti jamás me volverás a ver así, ¡largo ahora!...-el americano no dijo más y espero a que Arthur se fuera. De pronto el cielo obscureció, justamente cuando Jones caía en un colapso de sentimientos. El británico salió y miro el cielo nublado, era algo que no esperaba en aquel país de buen clima.

-Ahora lo que faltaba una lluvia, estúpido clima de Estados Unidos-tomo un taxi que lo llevo al aeropuerto, había perdido su tiempo en América por el emancipado que se rehusaba a volver con él - Estúpido Alfred, no debiste fijarte en el...-

En casa, el estadounidense, estaba rompiendo cuanta cosa se le topaba en el camino, le molestaba que Arthur fuera a si de cruel con él, que lo tratara como idiota, como ingenuo; el agua caía del cielo, llovía a truenos, no se podía salir a la calle, era demasiado fuerte, como un huracán.

-Esta vez no me equivocare. Ya lo veras Arthur-

Pasaron los días e Iván no pudo ir a darle su merecido a Arthur, había tenido que regresar por problemas en su estado.

Una tarde suspiraba en el baño pensando en aquel rubio de ojos celestes que anhelaba tener, cada día le era más difícil no pensar en él, Lituania le interrumpió el baño porque Alfred le llamaba, no le importó salir desnudo frente a Toris y contesto el teléfono rápidamente.

-Alfred, me alegra escucharte-

- Necesito que vengas a américa, hay algo que quiero decirte en persona...-

-Estaré ahí...-

-Perfect!...-

El ruso termino de bañarse y ordeno al lituano que empacara sus ropas, Alfred le había llamado para verlo y le valía todo, iría con él, llamó al aeropuerto ya que sus mandatarios no le prestaron el yet, compro sus boletos y se fue de su casa.

En el avión el ruso cada vez que preguntaba a las sobrecargo si ya estaba en Estados Unidos y le decían que no emanaba un aura negra de enojo, asustando a todos. Cuando aterrizaron sonrió feliz y corrió a casa del americano.

-América ya llegue-grito en la entrada de la casa.

Alfred salió y sonrió a recibirlo.

-No te esperaba tan pronto...pero que bueno que llegaste...pasa-

Le ayudo con sus maletas y entraron a la casa.

-Vine porque querías hablar conmigo...dime...-

-Eso no te lo diré aquí, no ahora...-

-Está bien- sonrió el eslavo acercándose a Alfred pero este le tomo la mano llevándolo al patio trasero donde había un avión

-¿Por qué me traes aquí?-le pregunto el ruso al joven de cabellos dorados que parecía estar serio.

-Daremos un paseo en avión ahí te diré...-