Capitulo 8

Carta de un asesino

-¿No han podido encontrarla?- Preguntaba Grisha mientras la policía aun hacia preguntas y los interrogaban una y otra vez.

-No hemos dado con su paradero, pudo haber ido lejos, tal vez no, no lo sabemos, pero haremos lo posible- decía el oficial tomando nota de cada palabra.

-¡Es una tontería que no hayan sabido nada de ella, como es que siendo un cuerpo de policías tan grande con tanto personal, no hayan podido averiguar nada!- Riko Brzenska, la actual pareja de Grisha, y por tanto madrastra de Ellen, estaba enfurecida con la policía que parecía no resolver nada.

En verdad que cada vez había menos noticias de la policía, cada vez parecían hacer menos su trabajo, pero ya les había cansado buscar a una sola chica sin suerte alguna, si hacían el trabajo de investigar, pero no tenían pruebas de lo que se le acusaba e incluso llegaron a dudar de los padres de la chica ya que, desde hacia tiempo actuaban extraño para con ellos.

-Entonces por ahora no hay nada que hacer mi amor, solo esperar, a ver qué pueden hacer- dijo Grisha acomodándose los anteojos para mirar a su mujer…

-Pues supongo que no hay más-

-Disculpen, me retiro por ahora, si sabemos algo pronto se los informaremos- dijo el policía haciendo una reverencia y retirándose del lugar.

-y ¿ahora qué?- dijo Riko sentándose al lado de Grisha.

-No lo sé, no pensé que mi hija escaparía de esa manera, no pensé jamás que todo esto pasaría, y ahora mi familia está incompleta, y me siento raro-

-No estás solo, aquí estoy yo, pero recuerda que ambos estamos en esto, Grisha no olvides la promesa hicimos esa noche…-

Bajo la mirada, sus ojos se hicieron acuosos, al recordar que fue el dia que perdió a sus hijos, a uno muerto y a la otra desaparecida…

*flash back*

"Había llegado la noche, los hermanos Jeager cenaban mientras reían y platicaban sus anécdotas del dia, su padre no estaba ya que aun no llegaba del trabajo, y su madrastra estaba en la sala, viendo novelas como solía hacerlo, pronto los hermanos habían terminado de cenar, iban hacia sus habitaciones pero, tenían que pasar por la sala, cosa que molestaba de sobremanera a Riko, mientras caminaban, reían y se empujaban como buenos hermanos, si a veces se llevaban mal pero Abel quería mucho a Ellen y siempre la protegía como si fuera su padre.

Pasaron por enfrente del televisor… grave error…

-¿Se puede saber por qué mierda tienen que pasar justo por aquí?- Grito la mujer furica levantándose del sillón, para quedar justo detrás de los chicos que solo se quedaron en silencio mientras volteaban a verla.

-Disculpe, su alteza- hizo reverencia Abel- pero no quisimos quitarla de sus importantes labores cotidianas, por favor perdone nuestras vidas-

Ellen no soporto ver eso y comenzó a reír, mientras su hermano se levantaba, riendo igualmente y abrazando a la chica ojiverde mientras se sujetaba el estomago.

-Malditos mal educados, ya verán que su padre les dará un escarmiento por esto, son unos desdichados, ya verán-

-Lo que tu digas abuela, jamás lograras que mi padre te crea más a ti que a nosotros, somos parte de su familia y tu pues no tienes nada que hacer aquí-Ellen ya comenzaba a cansarse de oírla quejarse toda la vida de todo, por eso había tomado valor para contestarle la agresión.

-Bien, par de mocosos, ya verán lo que les espera más adelante.-

-Si señora, como usted ordene- Abel la miro de reojo y soltó una sonora carcajada, lo que hizo a la mujer lanzarse contra Ellen ya que era la más cercana que tenia, la lanzo al suelo y comenzó a golpearla, eran golpes a puño cerrado, mientras Ellen trataba de cubrirse para que no le diera en algún punto vital, Abel se molesto mucho e intento quitársela de encima, pero esta se aferraba a su cabello y a sus brazos de Ellen para no dejarla, por fin el chico castaño logro lanzar a la mujer al suelo, mientras iba a revisar a su hermana, la mujer se levanto y se fue a la cocina, se apresuro y tomo un cuchillo y retorno a la sala, viendo como los chicos estaban abrazados, Ellen intentaba levantarse con ayuda de su hermano, quien estaba muy asustado y preocupado por ella, aunque también sabía que ella era muy fuerte y que sabia defenderse, solo que había sido agredida en un momento de despiste.

Riko estaba frente a ellos con una mirada sádica, muy penetrante y muy espeluznante, definitivamente se había vuelto loca.

Abel sentía el peligro, sabía que todo terminaría mal, así que decidió poner a Ellen tras él, mientras Riko les mostraba el cuchillo que tenía en las manos, la chica estaba sorprendida, ya que no esperaba que lo tomara todo tan al extremo, se estaba asustando por qué no sabía de lo que era capaz aquella mujer.

-Vamos cálmese ya, no hay necesidad de eso, nos iremos, pero deje eso-Abel estaba realmente asustado, esa situación se ponía tensa y el estaba pensando cómo podía hacer para sacar a su hermana de ese lio.

-Ahora verán, que de mi… ¡NADIE SE BURLA!- Grito corriendo hacia el muchacho, este empujo a Ellen para que no le hiciera daño a ella, ambos cayeron al suelo, mientras la menor estaba asombrada.

-¡ABEL! ¡HERMANO!- gritaba mientras trataba de alejar a la mujer, pero esta tenía muy claro el objetivo de lastimar al joven que yacía bajo ella.

Ya todo se había salido de control, Ellen estaba lastimada, Riko fuera de control y Abel con la preocupación de su querida hermana menor, todo estaba empeorando cuando la ojiverde vio el piso con gotas de sangre, jalo a Riko de el cabello intentando jalarla, pero esta le dio un golpe con el mango del cuchillo en el estomago haciendo caer a la chica al suelo, al ver esto Abel aventó a la mujer al suelo, y se levanto, alzo a su hermana y la llevo a la puerta, herido y con varias laceraciones en los brazos y en la cara la dejo en la puerta y la sostuvo de los hombros.

-Escúchame, ve y busca ayuda, un policía, a los vecinos a quien sea pero sal de aquí, vete y por favor no tardes- decía mirándola casi suplicando que lo hiciera.

-No te voy a dejar aquí con esa loca, te puede hacer más daño- llorando y con la respiración agitada Ellen estaba a punto de colapsar al ver a su hermano en tal situación.

-si no vas ahora, hasta tu saldrás lastimada, mejor trae ayuda por favor- dijo para luego abrazarla, en ese momento el tiempo se congelo, ese abrazo pareció eterno para los dos, eso significaba algo, algo muy grande. Al soltarse, Ellen salió a toda velocidad de la casa, mientras Abel susurraba y buscaba algo con que defenderse.

Había corrido apenas una cuadra cuando vio una silueta familiar… era su padre Grisha que volvía del trabajo, corrió gritando su nombre, este la vio y corrió hacia ella.

-Tu mujer quiere matar a mi hermano, quitársela de encima, por favor-

-¿pero qué…?- decía pero ella lo interrumpió.

-Ve a casa y haz algo, yo buscare a la policía- dijo para alejarse corriendo de ahí.

Grisha llego a casa y todo parecía sacado de una novela o película, todo estaba desordenado, y con manchas de sangre por doquier, corrió buscando a Riko y Abel, al llegar al patio trasero encontró al chico con un brazo ensangrentado y a Riko con un cuchillo en la mano.

-¿Qué pasa aquí?- grito haciendo que la mujer se asustara.

-Cariño, que bueno que llegas, este muchacho intento abusar de mi, y tuve que defenderme, si lo hubieras visto, es una fiera, es un maldito, tu hijo se quizo aprovechar de mi- decía sollozando, para que Grisha le creyera.

-Eso es mentira padre, esta mujer intento herir a Ellen y a mí, está loca-

-Riko, debes calmarte, suelta eso y vámonos de aquí- la sostuvo del brazo para guiarla a la puerta, es verdad que la amaba, pero le dolía que haya lastimado a sus hijos.

Riko comenzó a caminar, mientras escuchaba los pasos de Abel tras los suyos, casi llegando a la puerta principal, se soltó de el agarre de Grisha y empuño el cuchillo más fuerte, este reacciono y le tomo las manos para evitar que cometiera una estupidez, pero la mujer se abalanzo sobre el pecho de Abel, clavándolo profundamente, con las manos de Riko y Grisha tomando el cuchillo por igual, el hombre se horrorizo y quito sus manos al igual que ella, habían cometido una tontería.

-¡MUJER QUE HAS HECHO! ¿TE DAS CUENTA DE LO QUE ACABAS DE HACER? ¡HERISTE A MI HIJO!-

-Tú hiciste lo mismo, así que cállate, además no está muerto, solo llama a una ambulancia- decía de lo más tranquila, aunque por dentro de moría de miedo, ya que no quería volver a la cárcel.

Así es, la mujer había salido de prisión, y justo después había conocido a Grisha.

El solo recordar que podría volver la enloquecía más, y decidió amenazar al hombre que tenía a su lado.

-Escúchame bien, los dos estamos metidos en esto, será mejor que no permitas que me lleven presa, recuerda que esto fue tu culpa también, ya que tus huellas están en ese cuchillo también-

-Y dime mujer… ¿Qué planeas que haga?-

-Fácil, ya tengo la solución, pero debemos pensar rápido-

En ese momento llegaban patrullas, y ambulancias al domicilio, lo que alertaba a los vecinos curiosos, ya que era muy tarde para un alboroto de ese tamaño, al entrar la policía, detuvieron a ambos y los para médicos fueron directo con Abel, pero era tarde, el había muerto.

Una sombra, que estaba detrás de la cerca de la casa, se retiro, ya que había visto todo…

Riko, se acerco a un policía, y comenzó a murmurarle, cosa que desconcertó a Grisha, pero no le tomo mucha importancia, al estar sacando el cuerpo de Abel de la casa, iba llegando Ellen, quien se detuvo al ver que ya había llegado la ayuda, se acerco a la ambulancia ya que su instinto le decía que algo no andaba bien, al acercarse Riko grito "¡ES ELLA OFICIAL, ATRAPELA! Cosa que la desconcertó por completo, por lo que decidió intentar correr, pero le fue imposible, la habían acorralado, la metieron a la patrulla, dejándola estupefacta.

El oficial se acerco a ellos y les dijo que la encerrarían, Riko les dijo que harían lo posible por que eso se resolviera, pero cuando se dieron cuenta Ellen había logrado huir.

Grisha estaba muy molesto, y le reclamo a Riko…

-¿se puede saber por qué culpaste a mi hija?-

-No es obvio, es por qué no había nadie más sospechoso que ella que salió corriendo de la casa-

-si serás… maldit…- aun no terminaba cuando Riko lo agarro fuerte del brazo

-Recuerda que estamos en esto mientras algo se nos ocurre, no es más que una distracción-

Así esa noche todo cambio, todo se estaba perdiendo poco a poco, y solo por el amor que le tenía a esa mujer que no le estaba dejando nada bueno.

-Bien cariño, supongo que hay que descansar- dijo la mujer alejándose de su esposo que parecía zombie.

-Bien- dijo sin ánimo.

De pronto sonó el timbre de la puerta, Grisha fue a ver quién era, pero la verdad no estaba bien para recibir visitas.

-Buenos días, señor Jeager- saludo un joven alto, de cabello negro, con una larga bufanda roja atada al cuello… Kasami Ackerman, el mejor amigo de Ellen.

-Hola, buen dia… ¿Qué te trae por aquí?-

-Quiero saber si tienen información de Ellen, me tiene preocupado-

-No, aun no sabemos nada, también estamos preocupados-

-Iniciare una búsqueda en la escuela, todos nuestros compañeros ayudaran, estoy seguro que la encontraremos pronto si somos más-

El chico siempre estuvo con Ellen, era muy apegado a ella y Abel, siempre estuvieron juntos, eran como hermanos, por lo que siempre quería protegerlos y estar con ellos, Grisha ya se lo imaginaba, ya que sus hijos eran muy carismáticos, y hacían amigos fácilmente en cualquier lugar.

-Es buena idea, y si sabemos algo te avisaremos-

-Gracias señor, estaré pendiente, con permiso- se retiro aun preocupado, pero no perdía la esperanza, tenía que encontrar a Ellen ya que tenía algo muy importante que decirle, algo que la salvaría de un castigo injusto.

En las escaleras, Riko escuchaba, ahora todo se le complicaría, ya que si alguien encontraba a Ellen primero, seguramente le preguntarían que paso, y eso no era bueno, tenía que convencer al chico para que no hiciera esa búsqueda multitudinaria, ademas de que, todos los días iba y preguntaba en casa si se sabia algo de ella, cosa que la estaba fastidiando.

Al dia siguiente Riko se fue temprano a la escuela de Ellen, para esperar a Kasami, cuando llego al lugar, espero hasta que fuera la hora de cerrar las puertas.

Kasami llegaba justo un minuto antes de eso, así que la mujer aprovecho para detenerlo y no dejar que entrara a clase, a pesar de que Kasami la había visto, intento no topársela, pero no pudo, esta logro interceptarlo antes.

-Kasami, ¡hijo ven aquí!-

El odiaba que lo llamara hijo, ya que no quería ningún tipo de relación con ella, con solo verla le causaba asco, la detestaba, por todo lo que Abel alguna vez le conto.

-Dígame, "SEÑORA"- hizo énfasis en esa palabra, ya que sabía que la mujer odiaba que le dieran ese sobrenombre.

-No me digas así hijo, ¿Te puedo invitar a tomar algo? Necesito hablar contigo de algo muy importante-

-¿De qué se trata?- lo decía secamente, ya no quería seguir con esa conversación, en verdad quería decirle una mala palabra y salir de ahí, pero algo le decía que no lo hiciera, ya que eso podría ayudarle.

-Veras es sobre mi querida Ellen, supongo que te interesa saber sobre ella ¿no?-

-Claro, es mi amiga, al igual que lo fue su hermano-

-Bien, entonces vamos, que hay mucho que hablar, y no te preocupes, yo justificare tu falta a clases-

-No hace falta "SEÑORA" no es necesario-

-Te digo que no me digas así… además, no soy tan vieja como crees, soy joven aun, y puedo hacer muchas cosas que no te imaginas…- decía tomándolo del brazo y rozando sus senos en el.

Kasami se estaba desesperando, pero no tenia opción, tenía que escuchar que era lo que ella tenía que decir, así que decidió aguantarla un poco más, tomo su celular para buscar algo en el mientras caminaban.

Llegaron a un café, se sentaron en la mesa más apartada que ella había escogido, lejos de las miradas de todos, y claro algo ocultos de los transeúntes de afuera.

-Bien Kasami, tengo algo que decirte, iré directo al grano, Ellen no va a volver-

Esto tomo por sorpresa al chico, pero debajo de la mesa, tenía su celular en mano, ya que quizá sería útil.

-¿Por qué dice eso? ¿Acaso ya la arrestaron o la encontraron?- dijo seriamente como el solía hablar.

-Estoy diciendo que una asesina, siempre huye, quizá ya no esté en la ciudad, o en el país, me refiero a que es mejor que no la esperes mas-

-No puedo hacer eso, por que yo se que ella está bien, y que volverá para aclararlo todo-

-¿Qué puede aclarar? Solo podría entregarse-

-Ella no hizo nada, yo lo sé, jamás atentaría contra la persona que más amaba-

-De eso no estás seguro, ni si quiera vivías con ella como para saber cómo se comportaba o como se ponía al enojarse-

_es cierto que al enojarse era como un demonio, pero solo con quien se lo merecía, y cuando peleaba con Abel era de broma, pero jamás fue tan serio-

-Dime… ¿acaso ella te atrae? Bueno, como para que quieras encontrarla por fuerza, es algo raro-

-Es… eso no es verdad, ella es una gran amiga, solo eso-

-Di la verdad niño, yo se que estas enamorado de ella desde hace tiempo, y que jamás dijiste nada por qué no querías que Abel se molestara contigo- eso ella lo sabía ya que escuchaba todas las conversaciones que se originaban cuando estaban en casa.

-Maldita sea, y ¿si así fuera qué?-

-Pues no sé por qué te obsesionas con una mujer que jamás te hará caso, que nunca te amara, y a la que no le interesas, podrías buscar a alguien más, alguien a quien si le interesas-

Kasami ya sabía a dónde se dirigía todo eso, pero solo había una forma de lograr información… cediendo a lo que la mujer le pidiera al menos por un corto tiempo.

-¿Qué quiere decir?, yo jamás aceptaría a nadie que no fuera ella-

-Hay niño, yo sé cosas que tu no, yo puedo decirte todo lo que te ocultaba, yo sé como cometió ese asesinato y quizo arreglarlo, yo lo sé todo-

-Pues dígamelo, y quíteme esa venda de los ojos que según usted, tengo puesta-

-Solo hay una forma de decírtelo, pero quizá no accedas-

-Dígame, ¿Qué quiere a cambio?- la respuesta la sabia, no le gustaba la idea pero todo era por Ellen.

-Sígueme, y te lo diré- la voz le cambio, la mirada era más seria y parecía querer seducirlo, pretendía meter ideas en el chico para que dejara de creer en Ellen, para que dejara de tenerle afecto y así quitarlo del camino.

-Vamos entonces- salieron del café, para dirigirse a la zona más oscura de la cuidad, la zona donde los más bajos deseos de hacían realidad…

Kasami estaba más que listo, sabía que debía hacer, y tenía que actuar con cautela y con suficiente paciencia si quería que todo saliera bien.

Riko estaba impaciente, no tanto por el acto que realizaría, si no por que estaba cien por ciento segura que su plan daría resultado, sin olvidar el bono extra que estaba por obtener…

Miraron hacia arriba... La entrada a un Hotel…