ES corto pero vale la pena leer.


Capitulo 3

1:34 AM

Puerto de Ciudad Gótica

Los recuerdos atravesaban mi mente como flechas, cada una de ellas dejando su propia marca en particular. Mi mente estaba casi totalmente destrozada, sentía que mi cabeza estaba en llamas, haciendo que callera en la negación que todo era un sueño, uno del que no podría despertar en un largo tiempo. Y con esto, sería que todo empezaría otra vez, como hace 4 años, cuando aquello me mando a un coma de 2 meses.

Solo que el coma duro un par de días en los que no recordaba lo que había echo, mi primera visión de lo estaba pasando fue, cuando estaba peleando con alguien que trataba de atraparme, su nombre era "Batman", lo recuerdo bien, era un héroe ficticio del que yo y mi hermano leíamos mucho, pero, este Batman era real, de carme y hueso. Y estaba peleando conmigo.

Cuando por fin pude integrarme al momento, y volver a la realidad, caí al piso agarrándome mi cabeza que estaba ardiendo de dolor.

Él me miraba entrañado, no entendía lo que estaba pasando, pero, yo estaba en la misma posición. Cuando caí al suelo inconsciente, sentí como él me levantaba, camino por un corto periodo y creo que me puso en un auto, eso fue lo último que sentí antes del aparatoso choque.

Abrí lentamente mis ojos, el auto estaba en llamas, vi que tenía muchas heridas, leves y de gravedad. Salí del auto, cuando mi vista se vio asombrada al ver frente mío, entre las llamas a Batman y a él Guasón peleando, a unos metros de mi.

El frio de la noche me despertó completamente, dejándome ver que solo tenía dos opciones, escapar o ayudar…

Atine por escapar, no sin antes arrojarlo al guasón una piedra para distraerlo.

Y empecé a correr todo lo que pude, sabía que ahora en guasón estaba detrás de mío, y detrás de él estaba Batman.

Corrí lo más rápido que mis heridas me lo permitieron hasta que una piedra me hizo tropezar y caer el suficiente tiempo, para que él se acercara peligrosamente. No podía reaccionar, al menos no lo suficientemente rápido.

Tenía miedo, que él me matara pero, no fue así. Ya que alguien apareció detrás mío y me saco de allí en unos segundos.

Cuando por fin reaccioné, me lleve con la sorpresa más grande de mi vida. Y solo pude decir.

— ¿Por qué…?

La persona que me había salvado salió de las sombras que la envolvían mostrándose ante mis ojos muy claramente, gracias a la luz de la luna. Sonreí al verle.

— Nadie debe morir a manos de ese payaso y menos una niña de tu edad, ¿Qué edad tienes pequeña? , ¿12? , ¿13?

Reí entre dientes al escucharle, el traje que traía me hacía ver mucho más joven de lo que era. Sonreí y dije aun sentada en el piso.

— Tengo 16 años.

Parecía que a ella yo también le hice gracia, ya que ella se rio más abiertamente. Y acercándose a mí me dijo.

— Tienes talento, agallas y valor. Me impresionas, ¿Cuál es tu nombre?

Sin pensarlo bien le respondí.

— Danny…

Ella sonrió ante mí y me levanto del piso.

— Parece que fuiste sincera, mi nombre es Selina. ¿Y tus padres?

— Muertos, ando por mi cuenta desde hace mucho.

— Disculpa por preguntar, ¿Te gustaría ir a mi casa para poder hablar más tranquilas?

No sabía que responderle, pero, opte por ser directa.

— Y Batman.

Ella lo pensó unos segundos y me respondió.

— Él estará bien, siempre lo está.

Ella dijo en un tono divertido. Ambas caminamos unos metros hasta que hayamos un auto esperando. Ella subió al auto y yo hice lo mismo. EL auto era un convertible negro y las ventanas estaban totalmente polarizadas.

Mientras ella manejaba, decidí guardar silencio. Pasaron unos 40 minutos cuando llegamos a una casa o mejor dicho mansión, era enorme, y de color blanco, entramos en una puerta escondida y cuando la analice más. La sorpresa de una habitación con muchas computadoras, armas, fotos, archivos entre otros. Era enorme aquel lugar, pero, hubo algo que llamo mi atención en especial, y fue un traje morado oscuro, este tenía una cruz blanca en el pecho. Aunque este estaba en un maniquí protegido por un cristal.

Ella y yo caminamos hacia un elevador. Y empezamos a subir muchos pisos hasta que el elevador se detuvo y salimos de un armario.

No había nadie, era un cuarto muy grande e iluminado.

Selina se quito la máscara y me dijo.

— Ya es tarde, mañana ya hablaremos más tranquilamente. Ven, te mostrare tú habitación.

Yo asentí y la seguí, me llevo a un cuarto que era amplio, había una cama King, un ropero, mesa de noches, entre otras cosas.

— Dentro del armario hay un pijama de tú talla, descansa, ya hablaremos en la mañana.

Ella me dijo antes de salir de la habitación. Me cambie la ropa que traía y fue recién cuando me di cuenta que traía un traje semejante a un kimono japonés corto, que estaba ahora ya con huecos, quemaduras y manchas de sangre.

Me había olvidado de mis heridas, pero, no me dolían tanto como antes, opte por dormir y esperar que el dolor se fuera en la mañana.

Y me quede dormida tras ese extraño día.