HOLA A TODOS!

Yo de nuevo, aquí trayéndoles la conti de este fic, espero les guste.

Disfruten :D


Capítulo 4: Danger At The Gates


La noche oscura seguía su curso. El manto de la noche era tan negro que consumía la disimulada brillantez de las estrellas y luceros. Un frío invernal azotaba esa madrugada y las neblinas que bajaban de las montañas cubrían las calles con su denso volumen. Parecía una escena de ultratumba.

Por las frías y desoladas calles, un sujeto se abría paso solitario por los senderos de concreto. Con cada respiración arrojaba aire gélido al aire, hacía demasiado frío. Las piezas metálicas de su ropa se frotaban entre sí creando un chirrido agudo. Su piel blanca estaba extremadamente pálida, sus ojos verdes parecían mirar al confín del mundo y sus manos musculosas no dejaban de formar esos puños que siempre tenía.

En su espalda cargaba una especie de recipiente circular pegado a su ropa parecido a un espejo, pero en vez de cristal había una sustancia grisácea profunda metalizada, tan vítrea y brillante como un reflector de vidrio.

Aquel personaje se adentraba cada vez más en una de las zonas más aseguradas de Ciudad República: La Prisión Federal.

- Hey! -escuchó aquel hombre gritar a uno de los guardias de la torre mientras se acercaba a la fortaleza privatoria de libertad- Este es un perímetro asegurado, no puedes estar aquí... Vete por donde viniste!

El hombre levantó su mirada y su cabello desparramado sobre su frente hizo revelar una mirada malsana junto con una sonrisa cínica de medio lado, al momento que respondió en voz como de filo de navaja.

- No vine desde tan lejos como para marcharme.

Sin tener en cuenta la amenaza del guardia, el hombre intentó seguir caminando hasta la entrada de la prisión pero de pronto una muralla de concreto se levantó frente a sus ojos y lo hizo detenerse.

Sus ojos verdes miraron de muerte al guardia de la torre quien había levantado la muralla, pero el misterioso sujeto conservó la calma y permaneció callado por unos segundos.

Acto seguido patea la muralla despegándola del suelo y moviendo sus manos con una rapidez impresionante la arrojó con tierra control hacia aquella torre. Un grito de terror acompañó la acción del guardia de saltar de la torre para evitar ser aplastado.

El guardia cayó frente a aquel hombre y sin pensarlo dos veces extendió su mano para atacarlo con una gran roca pero el sujeto arrojó una placa metálica a su brazo golpeándolo antes de poder hacer control. El guardia intentó ignorar el dolor de su brazo golpeado y quiso atacarlo con el restante pero una vez más otra placa metálica lo golpeó justo en el hueso.

Acto seguido el misterioso hombre movió sus manos de forma circular moldeando el metal que tenía detrás de su espalda en el recipiente. De pronto cosas parecidas a tentáculos se generaron desde su espalda y lo elevaron casi tres metros sobre el suelo. Aquellos brazos metálicos sostuvieron en el aire a ese maestro tierra/metal haciendo que el guardia cayera sentado de la impresión. ¿Qué clase de bestia era esa? Sus ojos azules profundos parecían ser lo único que resaltaba de entre la oscuridad.

- ¿Qu...Quien eres tú? -preguntó el temeroso guardia-

El misterioso hombre extendió uno de los tentáculos metálicos y tomó de la ropa al guardia levantándolo en el aire hasta tenerlo frente a frente. Sus poderosos ojos, ahora verdes profundizaron en el alma de aquel atemorizado sujeto a medida que con una expresión facial de extremo cinismo y una sonrisa malvada, este respondió.

- Pronto todos en esta ciudad conocerán mi nombre y no tendrás que hacer esa clase de preguntas!

Acto seguido el hombre usó su tentáculo de metal para arrojar con una fuerza sobrehumana a aquel hombre directamente hacia la puerta de la cárcel haciéndola atravesar con su cuerpo, una nube de polvo se levantó y un silencio profundo tomó lugar.

Al instante el peligroso sujeto entra caminando al reclusorio e inmediatamente es atacado por dos maestros fuego que guardaban el lugar. El hombre extrajo algo de metal de su espalda y formó un escudo que moldeó nuevamente para arrojar un gran golpe a su costado y enviarlo lejos. Sin perder tiempo esquivó otra llamarada de fuego y arrojó el metal como una soga que amarró el pie de ese maestro fuego y de un tirón lo arrojó al suelo para entonces estamparlo contra una pared.

El hombre se agachó y tocó con sus manos el suelo, cerrando sus ojos por un momento, y dijo.

- Puedo sentirla!

En ese instante aparecieron cuatro guardias más frente a él y cuadrándose en posición de batalla, le amenazaron.

- Atrás! No puedes pasar!

El hombre desplegó una sonrisa y haciendo una voltereta hacia atrás arrancó una enorme roca del suelo la cual pateó con fuerza y arrojó como si de una bala se tratara. Los guardias saltaron para esquivar la munición y esta destrozó la pared abriendo un agujero hacia el otro lado. El atacante corrió hacia adentro no sin antes fijar a los guardias a la pared con metal control.

Se adentró en aquel pasillo oscuro y creó una pared de metal detrás de él que le cerró el paso a quienes lo perseguían, entonces el silencio se hizo presente en el resto del trayecto hacia aquella celda al final del pasillo.

Una gran puerta de titanio con algunas aberturas pequeñas para la entrada de oxígeno era lo que ese extraño sujeto tenía frente a él. Apenas se podían escuchar algunos pasos dentro de la celda. La mirada del hombre se fijó en la entrada.

Moldeó el metal líquido que colgaba en el recipiente de su espalda y los arrojó en forma de púas filosas que se clavaron a la puerta. Retorció sus manos con fuerza al momento que las púas hacían lo mismo con el metal deformando la puerta grandemente. Inmediatamente el sujeto arrojó un chorro a presión de metal líquido cubriendo enteramente la puerta de metal con una gruesa capa de la sustancia y atrayendo sus brazos hacia dentro despegó el marco de la puerta rompiendo su base y arrojándola al suelo. La celda estaba abierta.

Caminó dentro de la habitación sumida por la oscuridad. Pudo ver a alguien, una mujer colgada de una tira de tela en el techo haciendo acrobacias rítmicas con gracia y elegancia. Bajó dando vueltas hasta abajo con la tira amarrada a la cintura y cayó con las puntas del pie levantadas de espaldas al sujeto. Se quedó quieta al sentir su presencia.

- Khan? -dijo la mujer con una voz aquietada y dominante- Eres la última persona que esperaba ver aquí

El hombre sonríe y arroja un bolso lleno de ropas verdes y metálicas a los pies de la mujer al momento que dice.

- Necesitaba una compañera de guerra... ¿Quién mejor que tu para eso?

La mujer se da la vuelta con una sonrisa al momento que un foco de luz tenue le da en la cara y revela su identidad. El hombre sonríe burlón mientras dice.

- Todos alaben a la gran unificadora.

La mujer sonríe de medio lado.

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Esa Mañana

En la Mansión Sato

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- Es que no lo puedo creer -replicó Korra mientras estaba frente a la peinadora de la habitación de Asami- ¿Por qué tuvo que ser tan pedante?

- Ya sabes como es él Korra, no le des tanta importancia -respondió Sato- seguro no quiso ser rudo

- Pero lo fue... O sea... Hace un año no nos vemos y cuando regresamos porque los extrañamos a todos, sale con esto? ¡Qué idiota!

- Bueno ya -exclamó la bella Sato, como siempre actuando de pacificadora- tal vez tenía sentimientos mezclados o algo. Solo intenta hablar con él, aclarar las cosas... No arruinen su amistad por un mal entendido

- Es fácil para ti decirlo, Mako dijo literalmente que no le alegraba verme

- ¿Por mi? -preguntó con una sonrisa y Korra no pudo más que bajar la guardia- bueno ok, pero si se pone obtuso lo golpearé en el rostro.

Ambas ríen.

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Más Tarde

Central Policial

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Mako y Bolin venían saliendo de la oficina de la jefa Beifong esa mañana mientras que el ojos verdes llevaba una lista que leía e iba marcando en voz alta mientras caminaba al lado del maestro fuego.

- Patrullaje Mañanero, listo. Reportes, listo. Revisión de las calles, listo.

- Hola chicos -dijo la voz de Asami de pronto apareciendo con Korra frente a ellos, los hermanos se quedan paralizados viéndolas-

- Ver si Korra y Asami aún viven, listo. -continuó Bolin-

- ¿Qué hacen aquí? -preguntó Mako-

- Pues no se suponía que eras mi guardaespaldas? -dice Korra con una sonrisa- ya que no fuiste por nosotras, nosotras vinimos a ti

- Si bueno, sobre eso -contesta Mako algo nervioso rascándose la nuca- le dije a Lin que no necesitas una niñera, que puedes cuidarte sola y todo eso... No tienes que estar bajo mi guardia, eres libre -dicho esto de manera algo seca, Mako siguió su camino dejando a Korra algo picada y con un tic nervioso voluntario.

Miró a Asami con una mirada asesina y ella levantó sus hombros confundida.

- ¿Viste eso? ¿Qué fue eso?

- Korra no vayas a pelear aquí, por favor -ruega Asami. La morena respira profundo y se va a perseguir al cejas arqueadas-

- Oye... Oye chico cool, detente ahí -Mako se para en seco y voltea a verla con algo ensimismado-

- Si, Avatar Korra?

- Mako ¿Qué sucede? -inquiere ella algo confundida mientras lo mira a los ojos. Él traga saliva y se afloja algo el cuello del uniforme-

- No sé de qué hablas

- Claro que sabes, me estas evitando Mako es muy obvio, estás molesto conmigo y no se por qué, si te hice algo y estás molesto de verdad quisiera que lo hablemos, yo...

- No hay nada de qué hablar -dice él brusco mientras se da la vuelta para irse pero Korra toma su mano con fuerza y lo detiene.

Sentir su tacto caliente hizo que Mako abriera sus ojos como platos y quedara paralizado. Su toque tan suave y terso, tan angelical, hacía años que no lo sentía y nadie más podía proveerle tantos sentimientos con solo tocar su mano.

- Por favor, Mako -rogó la morena- Dime qué está pasando...

Mako quería gritarle todo lo que sentía. Sus ojos se aguaron automáticamente, tuvo que morder sus labios para no gemir y no le importaba porque ella lo único que vería sería su espalda. Bajó la cabeza derrotado, quería hablarlo, quería arreglar las cosas, pero la herida era muy profunda. Simplemente no pudo.

- Suéltame -dijo en un susurro lleno de dolor-

- ¿Qué? -respondió ella sorprendida-

- No quiero hablar, solo suéltame -repitió soltando el agarre de la morena y alejándose de ella-

Korra miró incrédula como él se marchaba, no podía procesarlo. Sus dientes se apretaron y sus puños se cerraron automáticamente al momento que la rabia se apoderó de ella.

Extendió sus manos y creó una muralla de piedra con tierra control que se levantó justo frente a Mako cerrándole el paso. Con lágrimas en los ojos y mucha ira contenida, Korra le gritó.

- ¿Por qué me rechazas? ¿Qué te hice? Creí que te daría gusto verme de nuevo pero no fue así y no sé por qué!

Mako seguía de espaldas con la cabeza agachada presionando sus labios para no decir algo imprudente, pero conocía perfectamente a Korra y esa muralla que tenía frente a él era algo que se estaba esperando tarde o temprano. Tanto tiempo que había pasado y aún no estaba listo para conversar.

- Korra, basta... por favor -dice él con voz susurrante, casi nula-

- La última vez que hablamos fue hace un año ¿Lo recuerdas? Porque yo no lo he olvidado -dijo ella- Me dijiste que no importa lo loco que las cosas se pusieran, ibas a estar conmigo, que me ibas a apoyar... Mako tú dijiste que me cubrirías la espalda siempre... ¿Qué pasó con esas promesas? ¿Solo las olvidaste y ya?

- Si lo recuerdo Korra -contestó finalmente él dándose la vuelta y mirándola a los ojos, estaba llorando. Una lágrima bajó por sus mejillas y cayó rápidamente al suelo, Korra se mostró sorprendida- Eres tú la que no recuerdas nada...

- ¿De qué hablas?

- ¿De verdad recuerdas todo lo que pasó esa noche Korra? Yo quería hablarte de algo que para mi era de vida o muerte, pero cuando quise hacerlo ya te habías ido... Nunca avisaste, nunca recibí noticias tuyas... Yo no olvidé la promesa que te hice pero ¿Cómo iba a cumplirla si fuiste tú la que nos abandonó?

- Si, Mako... ahora recuerdo que querías decirme algo ¿Es por eso que estás molesto?

Mako bufó aire con su boca y respiró profundo.

- ¿Qué era eso tan importante que querías decirme? Se que me fui por mucho tiempo, pero no importa ya estoy aquí, puedes decirme lo que quieras ahora

- ES QUE NADA DE LO QUE IBA A DECIRTE IMPORTA AHORA NO ENTIENDES!? -gritó molesto mientras se tomaba la cabeza tratando de calmarse un poco- Korra esa noche iba a confesarme -dice apenado mientras ella se sonroja al instante- iba a decirte lo mucho que te amaba, que te necesitaba cerca de mi para ser feliz... Iba a decirte que estaba dispuesto a intentarlo de nuevo y hacer que funcionara, lo eras todo para mi entonces y sin tí me sentiría vacío...

- Mako... -suspiró ella casi sintiéndose asfixiada, no sabía cómo reaccionar-

- Te quería para mi, egoístamente... Y no me importaba. Pero cuando por fin me decidí a decírtelo me enteré de que te habías ido y no tenías planeado volver... Y lo que más me dolió es que no ibas sola. -Korra sintió un escalofrío cuando su novia Asami entró en la conversación, ahora repentinamente lo entendía todo- Yo te amaba con locura y tuve que enfrentarme a la realidad de que te había perdido para siempre. No tienes idea de las noches que sufrí, que te esperé... ¡No merecía esto Korra! Siempre fui incondicional contigo

- Lo sé Mako... Lo sé... -redunda con desespero- No es algo que yo planeara... Y tampoco sabía que te sentías así...

- Entiendo -interrumpe con orgullo- y no tienes que darme ningún tipo de explicaciones, entiendo perfectamente que no quieras estar conmigo, pero no tenías que irte y dejarnos... Tú también me prometiste cosas ¿Ya se te olvidaron?

- Si me dejarás explicarte...

- Tu partida me destruyó por completo, y saber que te habías ido sin despedirte como si no dejaras nada importante aquí fue para mi el mayor rechazo que pude experimentar. Pero de algo me sirvió todo eso -continuó decidido- me sirvió para darme cuenta de que no puedes creer ciegamente en algo que no va a pasar o en alguien a quien no le importa. Tú tomaste tu decisión y ya yo te he superado. Por eso si quieres salir con Asami o con quien quieras por mi está bien, pero me frustra el hecho fuiste tú la que quebrantó nuestra amistad y pretende volver como si nada pasara...

- Mako, por favor... no seas tan duro -ruega ella herida y con lágrimas-

- Todo esto que ves, todo esto que soy -se señala a sí mismo y a su uniforme distintivo- lo logré por mi mismo, soy guarda de la ciudad porque me esforcé por hacer algo que me hiciera sentir orgulloso de mi. Creí que te necesitaba en mi vida para tener éxito en las cosas pero no era así... Por primera vez no dependí de nadie. Yo me sacrifiqué por ti y no te importó Korra, ahora disculpa si las heridas que me causaste antes se volvieron a abrir con tu presencia, es un gusto que volvieras a la ciudad, pero para mi, es como revivir esos días fatídicos una y otra vez. Es mejor si dejamos las cosas así...

La mirada triste de Mako se despegó de la de Korra y se dió la vuelta para marcharse. Ella se llevó la mano a su boca y acalló sus gemidos, verlo partir fue doloroso, saber la verdad fue doloroso, acababa de perder su amistad y eso le dolía más que cualquier cosa. Nunca pensó que irse a hurtadillas esa noche le saldría tan caro, pero ahora todo se le venía encima y no sabría lidiar con eso.

Ahora que lo pensaba, si eso pensaba Mako de ella, alguien que la admiró por tanto tiempo y que era su ídolo... ¿Qué pensaría la demás gente de Ciudad República? ¿Pensarían que los abandonó también?

Ella había visto como ahora todos hablaban de los guardias de la ciudad y los exhaltaban como los únicos íconos de seguridad de la ciudad... ¿Habrían olvidado al avatar? Miles de preguntas surcaron la cabeza de la morena al verlo partir.

- Korra, por fin te encuentro -dijo una voz de pronto, era la voz de Asami quien corría hacia ella- Oye ¿Por qué lloras? ¿Qué sucedió?

- Asami -replica ella herida mientras la abraza con fuerza. Sato no entendía qué había quebrantado el espíritu de la joven avatar, pero sin duda le conmovió verla así-

- Fue mi culpa... fue todo mi culpa -llora Korra. Asami se limita a frotar la espalda de ella en un intento de calmarla un poco al decir.

- Todo estará bien Korra... todo estará bien.

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Más Tarde

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Las gotas inclementes de lluvia fría caían desde el cielo inundando las calles. Las nubles grandes y grises oscurecían la atmósfera citadina de la República Unida. Todas las personas corrían a resguardarse en sus casas, puesto que aquello no parecía que iba a acabar pronto, hacía frío y llovía a cantaros.

El guarda de la ciudad estaba sentado en una banca frente a la lluvia. Estaba completamente empapado y su cabello se desparramaba sobre su rostro, había estado allí sin moverse por horas, simplemente se mantenía callado apoyando sus codos sobre sus piernas y su cabeza gacha bajo el arrecio del clima. Ya temblaba de frío pero aún así no se movía, parecía muerto, sin espíritu.

Eventualmente escuchó unos pasos que se acercaron a él pero no levantó la mirada. Se trataba de su hermano Bolin que sostenía una sombrilla.

- ¿Estás bien... Bro? -preguntó en voz delicada a su hermano, quien sin verlo a los ojos, solo profirió un casi silente-

- No.

- Ven, vamos a casa -El maestro fuego levanta su mirada, tan triste y perdida y observó con ella la sonrisa sincera de su hermano. Este le extendió su mano y Mako la estrechó ayudando a levantarse. Bolin lo atrajo a él con su brazo sin importarle mojarse por culpa de su hermano y lo cubrió con la sombrilla-

- Gracias hermano -dice Mako con una sonrisa algo vacilante. El maestro tierra le sonríe en cambio y ambos se marchan de aquel lugar en medio de aquella lluviosa tarde-


Continuará...


Y bueno ¿Qué les pareció? Déjenme un pequeño review con sus impresiones por favor.

Gracias a todos por apoyarme leyendo este fic, espero les esté gustando y pues aún quedan muchas mas cosas por develarse.

¿Quién es este nuevo villano? ¿Qué está tramando? ¿Qué papel jugará Kuvira? Y lo más importante ¿Qué sucederé ahora con Korra y Mako?

No se despeguen que ya estoy trabajando en el próximo cap. Suerte!

Saludos!