HOLA!

Pues yo de nuevo para actualizar este fic xD

He estado algo ocupado esta semana y no había podido actualizar nadita de nada, pero al menos tenía este adelantado. Espero les esté gustando el rumbo que va tomando.

Como siempre, les agradezco que se pasen a leer.!

Disfruten


MAKORRIAN LOVE


Su respiración estaba acelerada, su corazón latía a millón y esas malditas enredaderas que se cruzaban en su camino no estaban ayudando.

Trataba de escapar pero eso parecía imposible, esa especie de sombra siniestra la perseguía a donde quiera que iba. Esa voz susurrante que parecía provenir de ningún lugar atormentaba su mente con risas y susurros peligrosos que enajenaban sus oídos y confundían sus sentidos.

- Ven aquí -dijo aquella voz- no puedes escapar...

La mujer, despeinada y totalmente aterrada siguió corriendo tan rápido como pudo pero la herida de su brazo no estaba mejorando. Pronto tropezó y cayó al suelo en medio de un charco que mojó su ropa metálica y su herida. Aquella mujer de ojos verdes miró al horizonte con pavor tratando de divisar al espectro pero no había nadie...

... Sin embargo sabía que no estaba sola.

- ¡ALÉJATE! -le gritó la gran unificadora, entonces la risa se volvió a escuchar-

- No puedes escapar de mi, es solo cuestión de tiempo para que comiences a ceder...

En ese momento Kuvira contempló horrorizada como la tierra comenzaba a hundirla con rapidez como si de arenas movedizas se trataran. Solidificó la tierra con rapidez para luego romperla y escapar de nuevo. El portal espiritual no estaba muy lejos de allí, podía ver esa salida azul que brillaba en todo su esplendor, tenía que escapar cuanto antes.

Pero de pronto algo parecido a una sombra que pasó a toda velocidad embistió a la gran unificadora y la envió al suelo sin remedio cayendo y dando varias vueltas antes de detenerse.

Cuando apenas estaba recuperándose del golpe dos pies se posan frente a ella. La tenía en frente.

Cansada y con miedo, Kuvira pregunta con rabia e impotencia.

- ¿Quién eres tú?

Levantó la mirada y lo que vió la dejó sin aliento.

Otra Kuvira estaba de pie frente a ella mirándola a los ojos. Se veía serena y dominante, justo como la Kuvira de los días de gloria, no como esa desgastada y vacía de ahora. Esa mujer le producía un miedo exorbitante aunque se tratara de su misma personificación. ¿Era eso siquiera posible?

El espectro la miró y sus ojos comenzaron a brillar de un azul profundo al decir...

- Nosotras somos lo mismo... acéptame!

Kuvira no pudo más que perderse en el hipnotizante brillo de esos ojos azules. Su concentración se esfumó al igual que sus miedos, de pronto se sentía atraída a esa luz enviciante como un zancudo, sin poderlo evitar, sin poderse resistir. ¿Por qué había ido al mundo espiritual de todos modos? ¿Qué estaba pasando?

La Kuvira que estaba de pie le extendió la mano a la Kuvira que estaba de rodillas y deshecha. Lentamente esta también la extendió, pero cuando estuvieron a punto de tocarse, la fuerza de voluntad de la Kuvira real la sacó de esa ensoñación falsa y terrorífica, saliendo del hechizo del cual había caído víctima.

Sin pensarlo, dejó salir un grito de horror mientras levantando su brazo creó una muralla de piedra entre ambas separando a la una de la otra.

No lo pensó dos veces antes de salir corriendo. Casi pudo oír la explosión de la roca cuando la Kuvira irreal la destruyó con tierra control y corrió hacia ella a toda velocidad.

Kuvira no miró atrás, no podía siquiera imaginarse el ser alcanzada por esa bestia, así que utilizando su última fracción de energía invocó el poder de la tierra para propulsarse saliendo disparada hacia el portal.

La Kuvira irreal venía a centímetros de ella cuando su contraparte cruzó el portal y cayó al otro lado del mundo físico. Gritos horribles se escucharon desde dentro del portal y Kuvira se aleja de ese lugar muy aterrada. Veía como el espíritu forcejeaba por salir pero simplemente no podía pasar al mundo físico. Por primera vez desde que esa tortura había iniciado, estaba a salvo.

Pero ahora su mente tenía muchas cosas que procesar.


Capítulo 6: In Agony


La hermosa Avatar Korra caminaba por aquellos solitarios pasillos de hospital esa mañana, era muy temprano y apenas se mostraban los primeros rayos del sol.

Su semblante no denotaba felicidad, más bien preocupación e impotencia. A paso lento e inseguro se dirigía a esa habitación en la que sabía que uno de sus más grandes amigos y compañeros estaba en agonía, cediendo cada vez más. Sintió un nudo en la garganta cuando observó que la numeración de la habitación era la correcta, había llegado.

Su corazón se arrugó cuando deteniéndose frente a la puerta, miró por la ventana de vidrio y divisó la escena.

Mako estaba postrado sobre aquella cama inconsciente y sereno, todavía se podían ver algunos moretones en su rostro. Su hermano Bolin estaba sentado al lado de su cama durmiendo sobre su regazo, sus manos abrazaban el tronco de Mako para darle algo de calor en esa fría habitación.

Korra se llevó las manos al pecho. Ahora entendía mejor lo que la palabra "Incondicional" significaba. Ese amor de hermanos que se tenían esos dos era el ejemplo perfecto. Bolin había pasado toda la noche allí cuidando a su hermano y el avatar no podía más que sentirse indigna de ser llamada su amiga, al fin y al cabo, solamente hacía dos días, ella no formaba parte de la foto.

Respiró profundo, tocó la puerta suavemente y luego entró en la habitación. Bolin despertó al oír el ruido y levantándose restregó sus ojos y luego de observar a Korra, dijo a mitad de un bostezo.

- ¿Korra?

- Buenos días Bolin -dice ella un poco apenada-

- Buenos... -suspira- no sé si sean tan buenos

- ¿Cómo está él? -pregunta ella en voz baja mientras se acerca a los hermanos-

- Mejor, supongo... -responde- Pero igual está muy débil

Con algo de rabia interna Bolin observó a su hermano frente a él. Tenía un corte en la ceja derecha, un moretón cerca del ojo y varios más en el labio. Eso sin mencionar sus otras heridas que eran cubiertas por las sábanas. Los ojos del maestro tierra se aguaron al decir.

- ¿Por qué es tan necio? ¿Por qué nunca me escucha?

- Bo... tranquilo -dice Korra mientras lo abraza- tu hermano va a estar bien.

- Si no fuera por ti Korra, no sé qué habría pasado... Te debo la vida de mi hermano

- Quisiera haber podido hacer más -dijo Korra con cierta amargura y melancolía- no he sido la mejor amiga que ustedes se merecen, pero no permitiría jamás que les hicieran daño.

Bolin le sonríe.

- Oye estás muy temprano por aquí... ¿Y Asami? ¿No se molesta? Mejor deberías ir con ella

- Al contrario -dice Korra- me quedaré todo el día cuidando de Mako

El chico la mira sorprendido y ella solo le devuelve una sonrisa sincera. Parecía sin palabras.

- P-Pero no tienes otras cosas más importantes de avatar que hacer, como ir y patearle el trasero a ese tal Khan?

- Un buen amigo está malherido... No hay nada más importante que eso ahora -le responde y a Bolin se le ilumina el rostro dibujando una línea curveada en sus labios- Y ahora quiero que te vayas a descansar al apartamento, eres el otro guarda de la ciudad y debes estar enérgico para tu patrullaje

- Pero no hace falta, yo estoy bien... además tengo que cuidar a...

- Bolin -lo miró a los ojos- Mako va a estar bien... ve a descansar, yo lo cuido.

La sinceridad en las palabras de Korra, su mirada amigable al decirlo o quizás fue el sentimentalismo subliminal que él sabía que ella guardaba. Esos dos chicos habían sido los primeros amigos del avatar al llegar a Ciudad República por primera vez, habían vivido muchas experiencias juntos. Sabía que el dolor y la preocupación de la morena hacia su hermano era genuino y real. Siendo otra persona, probablemente se negaría a irse, pero por tratarse de Korra, sabía que no podía dejar a su hermano en mejores manos.

- Creo que te juzgamos mal -dijo Bolin algo conmovido- no has cambiado nada, eres la misma Korra que conocimos el primer día, preocupada por nosotros. Discúlpame si fui algo duro.

- Escucha Bolin -dice ella agachando la cabeza- sé que no he sido la mejor amiga que ustedes se merecen, pero trataré de arreglar las cosas. No los abandonaré esta vez.

Con eso Korra abraza a Bolin y él le devuelve el abrazo. El chico se acerca luego a su hermano y acaricia su frente y cabello mientras lo miraba esperanzado.

- Vamos campeón, tú puedes.

Con eso se dió la espalda y salió de la habitación dejando a Korra sola con Mako, quien seguía inconsciente.

Ella suspiró ante el silencio y la soledad. Miró al maestro fuego yacer en la cama y también la máquina que tomaba sus pulsaciones a un lado de él. Korra se sintió presionada e impaciente. Esas imágenes horribles de Mako siendo cruelmente torturado por ese maestro metal se reproducían en su mente, cada golpe le dolía más a ella, porque ese no era Mako, era su orgullo peleando por él.

Extendió su mano y bajó el cuello de la camisa del chico, descubrió un moretón cerca del pecho, también un corte en los costados.

Cerró sus ojos y dejó salir un suspiro ¿Cómo no pudo impedir eso? ¿Por qué le dolía tanto verlo así? Simplemente quiso estar en su lugar y ser ella la que estuviera sufriendo, al fin y al cabo ya estaba acostumbrada al dolor pero Mako, él sí se había esforzado, simplemente no se lo merecía.

Entonces bajó un poco la mirada y observó una de las manos de Mako, sus ojos se clavaron en esa escena. Esa mano estaba enrojecida, parecía que hubiese sufrido una quemadura. Korra no lo recordó al momento ni se había dado cuenta antes ya que el chico siempre usaba manga larga, pero entonces recordó lo que había pasado hace un año.

- No puede ser... -exclama ella sorprendida para sí mientras levanta la manga del chico y va descubriendo su brazo. La cicatriz era grande y abarcaba por completo su mano y antebrazo. Ella no sabía que la marca fuera tan grande y notoria. Se recriminó por no saberlo, se sintió terrible... ¿Qué clase de amiga era?.-

La última vez que lo vió él tenía un yeso en el brazo y pensaba que esa marca desaparecería con los días, pero ya había pasado un año y esa cicatriz seguía allí, más clara y notoria que nunca.

Se le aguaron los ojos de repente. Quizás si lo hubiese tratado con agua control cuando la herida estaba recién hubiera podido eliminarle esa fea cicatriz, pero ella no estuvo allí, estaba muy ocupada disfrutando en el mundo espiritual. Nuevamente, se recriminó y le dieron ganas de llorar.

Pero entonces...

- Ko.. Korra? -dijo una voz. Korra voltea sorprendida y ve a Mako despierto mirándola con sorpresa a ella y lo que hacía. Ella dejó de examinar su brazo y sintió un nudo en la garganta-

- Mako... despertaste...

- ¿Dónde está Bolin? -preguntó-

- Fue a casa a descansar, pero yo estoy aquí contigo

- Gracias -sonríe él-

- Y ¿cómo te sientes? -Mako pone sus manos sobre la camilla y se empuja hacia arriba mientras arrugaba su rostro por el dolor que le provocaba moverse. Ella trató de impedirlo pero él no se detuvo hasta estar sentado sobre la cama-

- He estado mejor.

- Oye -dice ella poniendo una mano sobre su hombro al verlo desanimado- me alegra de que estés bien, Mako... es lo único que importa.

- No pude detenerlo Korra -suspira Mako con decepción- fue lo más humillante que me ha pasado jamás. Creí que podría detenerlo, creí tener el poder pero a duras penas salí vivo de allí... Fue un fiasco total

- No seas tan duro contigo

- Pero ¿Qué esperas? Yo soy el guarda de la ciudad, se supone que mi deber era mantener a salvo a la ciudad de cualquier peligro y ni siquiera pude detener a ese maestro metal. Fracasé... ¿Ahora que van a pensar todos de mi? ¿Que soy un perdedor? ¿Dejarán de apoyarme?

Mientras hablaba, Mako se tomaba la cabeza con desesperación. Korra podía notar lo destruido que el chico estaba, cualquiera pensaría que estaba exagerando, pero ella lo conocía bien.

Desde que era un niño, el papel de Mako era ser el protector y para él era de suma importancia ser eficiente, no soportaba errores o fallos de su parte porque sabía que de él dependían otros, así que si se equivocaba solía ser muy duro consigo mismo.

- Qué estúpido fui -prosigue Mako- pensé que lo tenía todo, la fama, el reconocimiento, ese estúpido título que ahora no significa nada... De verdad creí que había resurgido y estaba en lo más alto, lo de ayer fue como un balde de realidad para mi. Sigo siendo un simple maestro fuego adornado por muchos títulos y adulaciones.

- Sé como te sientes Mako. -contesta Korra- Yo también me he sentido así muchas veces. Antes creía que por ser el avatar tendría todo el poder del mundo y podría fácilmente derrotar a cualquiera, pero la vida me ha enseñado que nada es definitivo. A mi me han pateado el trasero muchas veces, y lo han hecho perdedores que nunca han peleado jamás en su vida. Me he sentido decepcionada incluso cuando arriesgo mi vida por el mundo y luego me rechazan por un simple error.

- ¿Cómo hiciste para lidiar con todo eso cuando pasó?

- Pues nunca estuve sola, los tenía a ustedes... a ti -le mira a los ojos y luego suspira- Justo ahora la gente ha vuelto a perder la confianza en mi. Todo lo que hice por ellos lo olvidaron... otra vez.

- Pero al menos tú siempre serás el avatar.

- Eso es un título al fin y al cabo. -Con eso ella le clava una mirada profunda y luego dice- Lo que hiciste fue estúpido Mako, pero muy valiente, defendiste muy bien tu ciudad, siempre estuviste aquí para ella y me alegra saber que Ciudad República cuenta con gente como tú dispuestos a sacrificar todo por ella.

Mako sonríe.

- Gracias.

- Escucha, sé que he cometido muchos errores con ustedes. No he sido recíproca con ustedes aunque tanto tú como tu hermano sí han sido incondicionales conmigo. No debí irme así y menos dejarlos de lado por tanto tiempo. Tú me prometiste algo que no pudiste cumplir porque yo me alejé, pero ahora que estoy aquí quiero que lo hagas, y además quiero prometerte lo mismo. Quiero que sepas que no importa qué, eres mi amigo y estaré siempre que me necesites.

Mako se sintió en parte conmovido, pues finalmente Korra le demostraba su aprecio con palabras que sabía que ella no solía utilizar con nadie. Pero en parte eso se sintió un tanto vacío. Esas palabras hubieran significado mucho más hace un año, pero ahora las cosas eran diferentes. La relación de ambos se había fracturado, pero quizás podían comenzar a enmendarla.

- Korra -dice Mako eventualmente luego de un rato de silencio- Gracias por salvarme allá atrás... creo que estoy en deuda contigo y bueno -titubeó- además de eso quiero disculparme por ser grosero ayer, no debí decir...

- No, entiendo -interrumpió- entiendo por qué reaccionaste así, no te culpo. Creo que yo fui la que desató todo esto, no?

- Te das cuenta que es la primera vez que no peleamos en un buen rato? -inquirió con una sonrisa que contagió a la morena-

- Puede que no podamos recuperar de golpe la buena relación que teníamos antes de irme, pero creo que estamos dando el primer paso: El perdón.

Él le sonríe con sinceridad pero no se esperaba el abrazo que Korra le ofreció de repente sin preguntar. Sus ojos se abrieron de golpe al sentir su tacto tibio al tocar su piel. Sus hebras capilares delgadas rozando su rostro y su siempre dulce aroma. Él no pudo más que abrazar su espalda con su brazo bueno y corresponder a tal acto.

Por primera vez, dejó de sentir rencor hacia su pasado y estaba listo para aceptar el futuro sin importar lo que este le tuviese preparado.

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Mientras Tanto

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En una desolada casa a las afueras de Ciudad República, un hombre blanco de buena musculatura, ojos profundamente esmeralda y cabello negro desparramado sobre su rostro y con un ropaje armado de metal utilizaba un cuchillo para tallar una pieza de madera que estaba apostada sobre un mesón circular. El hombre tallaba con delicadeza y la madera comenzaba a mostrar imágenes difusas pero artísticas de un resultado aún incompleto.

En silencio, siguió tallando.

De pronto sintió una segunda respiración no muy lejos de él, un segundo corazón latir peligrosamente cerca. Pero la habitación seguía sintiéndose aterradoramente vacía, estaba seguro de que solo estaba él.

Sin dejar de tallar la madera ni tomarse la molestia de voltear, Khan exclamó.

- Veo que has vuelto de tu viaje al mundo espiritual.

Detrás de él, una mujer de cabello negro deshecho y piel algo más tostada miraba su espalda sintiéndose cansada y aterrada. Su respiración parecía acelerada y con su mano izquierda presionaba sobre su costado derecho. Parte de su ropa estaba desgarrada. Khan no pudo notar aquello, puesto que seguía dándole la espalda.

La gran unificadora respondió diciendo en tono agrio y rasposo.

- ¿Qué era eso... que vi? Esas... imágenes. -Khan ignora su pregunta y sigue tallando-

- Y veo tampoco hiciste lo que ordené hacer.

- Había una... igual a mi, intentó apoderarse de mi ser o algo. Me atacó y era más poderosa... ¿Eso era un espíritu?

Khan se voltea y mira su asustado rostro con una sonrisa.

- Es tu doble espiritual -Kuvira abre sus ojos con sorpresa-

- ¿Cómo es eso posible?

- Cada persona tiene una parte espiritual separada del cuerpo -argumenta Khan- esa parte representa todo lo que nuestro ser de carne no puede ser, toda la malicia que no podemos tener y todo el poder que no podemos alcanzar. Esa parte espiritual es la mejor parte de nosotros, nos potencia y revitaliza, nos hace llegar a nuestro verdadero máximo.

- ¿Por qué mi doble espiritual intentó matarme?

- Los dobles representan tus peores miedos y debilidades, es aquello que te da terror aceptar o que no eres lo suficientemente fuerte para enfrentar. Si te encaras a tu doble con miedo, ellos te consumirán y terminarán acabando contigo, pero si eres valiente, entonces no tienes nada de qué temer.

- Eso que vi, era algo maligno -interrumpe Kuvira- Algo pasó en el mundo espiritual que desató esa energía negativa, esos dobles no son buenos y deben desaparecer.

- Muy tarde -sentenció Khan con una mirada de ultratumba sobre la gran unificadora- los espíritus están tomando el control, solo es cuestión de tiempo para que la verdadera unificación se de lugar.

Kuvira no podía creer que Khan estuviese hablando con tanta malicia, lo conocía perfectamente. Aún podía recordar esos tiempos en los cuales hacían todo juntos, ahora parecía una persona completamente diferente. Ese brillo extraño lo notó desde el primer momento que entró a su celda para liberarla, debía saber qué estaba sucediendo.

... Pero de pronto, la respuesta apareció frente a sus ojos.

- Tú no eres Khan... Eres uno de ellos ¿Verdad? -los ojos del maestro metal brillaron de un profundo azul mientras que una sonrisa ladeada aparecía en el rostro de aquel hombre-

- Como dije antes, los espíritus están tomando el control y no puedes evitar que te pase a ti también... o a todos!

- Tal vez sí!

Inmediatamente Kuvira levantó su brazo para luego extenderlo hacia Khan, en ese instante varios cuchillos de metal que estaban repartidos por la casa salieron disparados hacia el hombre, pero este se apartó con una media vuelta y arrojó una gran roca hacia Kuvira pero ella saltó sobre la mesa sosteniéndose con sus manos y balanceando sus piernas juntas hacia adelante devolviendo aquella gran roca justo directo a Khan. Este levantó sus brazos y una muralla de tierra se creó frente a él, pero el impacto fue tan grande que el gran ventanal se rompió y el hombre cayó hacia afuera rodando algunos metros antes de ponerse de pie casi al instante. Kuvira salió a su encuentro.

- El Khan que conozco nunca hubiese apoyado semejante destrucción, debí saber que no era él cuando llegó a esa prisión.

- Él sigue estando dentro de mi y potencio lo que es -respondió para luego golpear la tierra con su pie y desprender un cubo de roca y de un golpe arrojarlo hacia Kuvira como un misil. Ella lo destrozó con su pie pero al instante observó como Khan comenzó a desplegar varios brazos de metal moldeable desde su espalda que arrojó en forma de látigos hacia ella-

Kuvira movió sus manos con rapidez y controló las sustancias metálicas uniéndolas en un solo componente para arrojar un chorro a presión pero Khan extendió sus manos y detuvo el ataque.

Inmediatamente él sale disparado hacia ella propulsándose con tierra control pero Kuvira arrojó docenas de placas de metal filoso hacia su oponente como si de una lluvia se tratara. Pero al instante, Khan comenzó a moverse de una forma humanamente imposible. Esquivó con intrépida rapidez cada placa y se movió descaradamente rápido hacia Kuvira tomándola del cuello sin que ella pudiera evitarla mientras la embiste contra el suelo y ambos siguen avanzando.

El cuerpo de Kuvira comenzó a ser arrastrado mientras Khan la presionaba a tierra hasta que finalmente se detuvieron. Los ojos de aquel hombre brillaron nuevamente al acercarse a su rostro para decir.

- Cuando tu doble te absorba, serás un buen recurso para acabar con los que se opongan al cambio.

Casi sin aire para respirar y con varias heridas en el rostro, la débil Kuvira miró con decisión a Khan por última vez al responder.

- Tal vez sí pueda.

En ese momento ella contrae los brazos hacia adentro a medida que invocaba el derrumbe de la colina sobre ellos y en cuestión de segundos toneladas de escombro cayeron sobre ambos tapizándolos de inmediato. De pronto, todo se volvió oscuro e incierto.

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Al Mismo Tiempo

En El Hospital

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Mako había intentado tercamente levantarse en más de una ocasión pese a los regaños de Korra porque no lo hiciera, igual no podía evitar que él fuera un rebelde.

A él no le gustaba sentirse inutilizado. Pensaba que tenía varios golpes y moretones en el cuerpo ¿Y eso qué? No podía ser una carga y echarse a morir por una tontería, debía tratar de recuperarse lo antes posible... Aunque esas torceduras seguían doliéndole como el infierno.

De pronto, Korra se acerca a él trayendo un jarro de agua consigo y luego lo pone en una mesita mientras le decía...

- ¿Me dejas ver tu brazo?

Él inmediatamente lo escondió detrás de su espalda como un acto reflejo al momento que su mirada revelaba pena, ella lo miró con ternura y dijo.

- Lo vi cuando estabas dormido, está bien...

Lentamente, Mako mostró su mano con pulso tembloroso y lo extendió hacia Korra. Ella posó sus ojos azul profundo sobre los dorados de él como pidiendo permiso y con sus manos tomó el brazo del chico con confianza pero suavidad.

Lo primero que sintió fue su piel áspera y algo fría. Su brazo enrojecido tenía pequeñas grietas secas producto de esa antigua quemadura. La cicatriz era larga y la marca profunda. Sus uñas estaban algo endebles como si de un moldeable cartílago se tratara. Con su mano recorrió todo su brazo sintiendo su superficie mientras lo miraba con tristeza y afán. De pronto comenzó a inquietarse y sus labios a temblar.

- No tienes que sentir asco -dijo Mako retirando su brazo de ella pero Korra lo atajó de nuevo casi de forma automática-

- No lo hago. Me duele...

- ¿Cómo es que puede dolerte? -pregunta él-

- Porque yo fui la que te pedí que detuvieran al coloso no importa qué, supe cómo te sacrificaste y que habías salido herido. Si lo hubiese sabido no te hubiera dejado hacerlo pero ya no podía cambiar lo que pasó. Afortunadamente saliste vivo, pero nunca me imaginé que quedarías marcado de tal manera, y no estuve aquí para tratar de frenar el impacto. Me siento culpable y por eso me duele...

- No importa Korra, eso pasó hace un año. El periodo de negación quedó atrás hace tiempo.

- Quisiera arrancar esa marca de tu piel para que no tuvieras que llevarla siempre

- Pero no puedes... -interrumpió-

- Tal vez pueda intentarlo. -resopla mientras lo mira a los ojos. Él, no aferrándose a ninguna esperanza la mira serio y responde-

- Las cicatrices no se pueden borrar

- No se borran porque tú no lo quieres -le replica- si tuvieses al menos un poco de fe y buena aptitud, sé que notarías la diferencia.

Entonces él la mira con tristeza y dice...

- Es que no quiero aferrarme a algo que no va a pasar. -Ella le ofrece una mirada tierna y acariciando todo el contorno de su brazo, le responde diciendo-

- Confía en mí solo esta vez... Haré que te sientas mejor.

Por primera vez, Mako se quedó callado y no objetó nada.

A él no le gustaba abrirse por temor a lo que pudiese ocurrirle si estaba distraído, pero algo en esa chica hacía que él se sintiera protegido y en buenas manos. Mako no era alguien que le gustase cooperar, pero ante la morena de ojos azules simplemente no podía oponer resistencia.

Él había sido siempre un escudo para ella, una muralla, una burbuja protectora que la protegiera de todo daño, pero ahora era Mako quién sentía el cuidado encarecido del avatar. Esta vez ella era la fuerte y él tenía que abrirse y dejarse amparar bajo su manto protector.

Asami se encontraba caminando por los solitarios pasillos de ese hospital mientras cargaba un ramo de flores que traía consigo para obsequiárselo a Mako. Se detuvo frente a la puerta de la habitación y observó por la ventana de la misma y sus ojos contemplaron la escena.

El ojos dorados estaba sentado sobre la cama con el brazo extendido mientras la morena, muy cerca de él usaba agua control para envolver su brazo marcado y ejercer su poder curativo sobre la cicatriz. El brillo de las aguas iluminaba el rostro de ambos. Parecían serenos y en completa armonía.

Los párpados de la bella Sato decayeron al igual que lo hizo su rostro. Sus brazos se bajaron de pronto sobre sus caderas y el ramo de flores quedó colgando sobre el aire. Ella comenzó a ver con cierta tristeza como ambos interactuaban y parecían completarse. Sabía que si entraba e interrumpía, se sentiría incómoda puesto que no había lugar para ella en esa escena, lamentablemente.

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Esa Noche

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Sus ojos se abrieron lentamente pero de pronto su mente comenzó a trabajar arrojando ese sinfín de imágenes de lo último que había vivido antes de caer en la inconsciencia. De un grito se levantó quedando sentada al suelo y al instante se observó encadenada de manos por un tipo de metal que no podía modificar. Levantó su mirada y en la penumbra de la oscuridad pudo contemplar a Khan sentado frente a ella en una silla en silencio.

- ¿Cómo es... posible? -pregunta Kuvira llena de sorpresa y confusión-

- Admito que fuiste una pequeña molestia -responde él- pero necesitarás más que un pequeño derrumbe para detenerme.

Kuvira grita de impaciencia mientras tira de las cadenas inútilmente, logrando solo lastimar sus muñecas.

- Ni lo intentes. Es titanio, sé que no puedes moldear esa clase de metal

- ¿QUÉ QUIERES? -Le grita. Él se acerca a paso lento a ella sin despegar su mirada de sus ojos verdes y asustadizos, entonces con su voz grave y profunda, profirió-

- Quiero que escuches... y con atención!

Kuvira no pudo más que mirarlo a los ojos como hipnotizada y sucumbir a sus designios.


Continuará...


Uuhhh Revelaciones... ¿Qué les pareció? ¿Se lo esperaban? ¿Qué creen que pasará ahora? ¿Qué trama Khan?

Me pueden dejar un review con sus opiniones si gustan, de antemano se los agradecería mucho.

En el próximo episodio conoceremos más de nuestro villano y su relación con Kuvira, por si les interesa saber y como un plus pues tenemos la relación Makorrasami... ¿Qué les ha parecido hasta ahora?

Espero estar haciendo un buen trabajo *0*

De igual forma gracias a todos por pasarse a leer y dejarme sus hermosos reviews que como siempre son bien recibidos, gracias.

Nos leeremos pronto cuando actualice mis otros fics.

Adiosito!