Hola a todos!

Les traigo conti! *0*

ENJOY!


MAKORRIAN LOVE


El cielo estaba nublado desde el naciente hasta el poniente. Ninguna luz del sol iluminaba ningún espacio terrestre, por pequeño que fuera, las densas nubles cubrían el firmamento... Y no parecían retroceder.

Los vientos eran muy fuertes esa mañana. El silbido agudo y penetrante de este envolvía al mundo como si de un cobertor se tratara, un aura sombría y tormentosa oscurecía la atmósfera. Parecía que ese día iba a llover a cántaros o, al menos, el inmenso cielo haría gala de algunos truenos y relámpagos majestuosos.

En medio de aquel brusco clima, allí mismo en la mansión Sato, la tensión crecía y crecía, casi pudiéndose tomar con las manos, ese funesto temperamento climático parecía acompañar a la perfección la escena.

Asami sube a paso lento y algo forzado hacia la habitación de Mako, se detuvo en el marco de la puerta y lo vió empacando algunas de sus pertenencias en una especie de bolso abierto sobre la cama. Entre ellas, sus cambios de ropa y algunas fotos.

Asami no digo nada por unos momentos, solo observó a su ex-amigo empacar en silencio. Se sintió nerviosa y con miedo, pero estaba decidida a no irse, aunque quería hacerlo, se estaba obligando a sí misma a darle la cara.

- Buenos días -inició la conversación Sato. Mako no tuvo que voltear su rostro pues reconoció la voz al instante. Pareció ignorarla y seguir en lo suyo. Asami suspira.- Quiero que sepas que he meditado -continuó- Lo que dije ayer no salió como yo lo esperaba, dije cosas que no quería decir y me equivoqué.

Mako voltea un segundo a verla pero luego desvía la mirada hacia el closet y saca un pantalón gris que luego dobla y empaca ordenadamente en el bolso.

- Sé que tienes pensado irte y mi intención no es rogarte que te quedes si ya has tomado una decisión. Pero si te vas, quiero que lo hagas sabiendo el por qué hice lo que hice. Por favor...

Mako agacha la cabeza en un suspiro y se sienta sobre la cama dándose una palmada sonora en las piernas con sus manos. Levantó la mirada aun revelando algo de molestia e impotencia. La miró y le dijo.

- La única cosa que quiero saber es... ¿Por qué?

Asami antes de responder toma un pequeño banco de bambú refinado que tenía y lo puso frente al chico, sentándose a centímetros de él pero sin tocarlo, ejerciendo contacto visual en todo momento.

- Porque me estaba muriendo de miedo -reveló la chica. Mako arrugó un poco el entrecejo confundido por la respuesta. Ella no esperaba que él lo entendiera al instante, por eso prosiguió- Mako, tú no fuiste absorbido por tus miedos más intensos... ¿Sabes lo que se siente? -él la mira con tristeza y queda callado- Sé que sí lo sabes aunque no te hayas unificado. Conoces lo que es tener miedo, ¿verdad?. A veces sucede que estás tan muerto de miedo que no sabes cómo actuar en situaciones diversas. Tu inteligencia se escapa de ti y terminas actuando como los animales... por instinto. Eso me ocurrió a mi. Actué por instinto e hice algo horrible de lo cual estoy profundamente arrepentida, pero no lo hice porque te odiara y quisiera venganza... Lo hice porque estaba muerta de miedo.

Él la mira fijamente y sus labios parecieron temblarle. Entonces respondió.

- ¿Miedo... por... Korra? -Asami le sonríe, no porque estaba feliz, sino de ternura por el chico. Ella extiende sus brazos y toma las manos de él aportándole su calor al muchacho de las manos frías. Las frota con las suyas acariciándolas y responde-

- Si. -Mako desvía la mirada-

- Ya te dije que te quedaras con ella.

Asami toca con suavidad la mejilla de Mako y le endereza el rostro de nuevo para que la viera.

- Mako, fui tu novia y te conozco muy bien. Lo dices por obligación, sé que tú también sientes algo por ella y en el fondo, creo que ella te corresponde. Creo que por eso tengo miedo.

Una lágrima baja por la mejilla de la chica en ese instante.

- Mako -dice ella- yo amo a Korra con todas mis fuerzas, lo siento dentro de mi. Tengo miedo de perderla de una u otra forma. Creí que todo estaba bien entre nosotras pero al volver del mundo espiritual y verte de nuevo, convertido en un maravilloso hombre por tu esfuerzo y sin ayuda de ninguna mujer, despertó en Korra el deseo de recuperar lo que dejó atrás y tu habías creído superarla, pero te has dado cuenta que no puedes, la necesitas, eso es lindo y hasta tierno. Lo malo es, que como siempre... Yo quedo afuera. Pero no quiero estar sola -dice con la voz quebrada-

- ¿Por qué estás con Baraz entonces?

- Quizás es un grito desesperado por afecto -responde ella- ¿No fui yo lo mismo para ti? -Mako no responde- A la que yo quiero de verdad es a Korra, es a quien amo. Y sé que cuando se ama hay que dejarla ir pero la amo tanto que no quiero hacerlo.

Mako baja la cabeza suspirando y cerrando sus ojos con fuerza. Le dolía mucho todo lo que estaba pasando. Sin sus padres, sin Bolin, sin Korra, para ganar a Asami. ¿Valía la pena? Él no lo sabía, lo único que sabía era una cosa...

- Yo también amo a Korra -mencionó él- pero si el destino quiere que ustedes estén juntas y si eso es lo correcto... Entonces yo me apartaré -dijo aquello con suma pesadez y sentimiento-

Lloró una lágrima entonces y recitó las mismas palabras que Asami hacía un momento.

- Cuando se ama, hay que dejar ir.

Con eso se levantó de la cama y cerró su bolso mientras la chica lo seguía con tristeza.

- Hablaré con Korra antes de irme -continuó Mako- buscaré a mi hermano, lo voy a rescatar y luego iré a comenzar de cero en otro lugar, lejos de lo que me hace daño. Espero seas feliz con Korra.

Ella asiente con una sonrisa algo triste y responde.

- Gracias Mako, eres el mejor hombre que conozco luego de mi padre.

Con eso el chico recoge su bolso, cruza miradas con Asami de nuevo y sale de la habitación.

Ya Mako no estaría más en la foto, eso lo supo Asami desde ese momento. Bolin tampoco formaba parte de ella, el grupo se estaba dividiendo y destrozando cada día más.

Al igual que el resto del mundo... ¿Qué más podía pasar?


Capítulo 16: The Tornado


El cejas arqueadas bajó a la sala sosteniendo su bolso y Asami venía detrás de él. Se detuvo al observar a la morena Korra tumbada sobre el sofá cansada y demacrada, casi sin fuerzas. Kuvira estaba a su lado y también Baraz. Todos se quedaron callados al verlo.

Mako sabía que Korra había regresado la noche anterior en brazos de Kuvira. Había decaído nuevamente en ese trauma que había creído superar hace tiempo y apenas se estaba recuperando con la ayuda de todos.

El maestro fuego quería decirle a Korra que tenía pensado irse para siempre, pero no era el momento, así que solo cruzó la sala en silencio.

- ¿Adónde vas? -le pregunta Kuvira al verlo sosteniendo aquel bolso-

- Iré a buscar a mi hermano -responde sin ser detallista-

- Una tormenta se aproxima -interrumpe Baraz- No es seguro.

- No me importa, igual iré

Kuvira se levantó del sofá de inmediato y con decisión ante el dicho del cejas arqueadas, argumentó.

- Entonces yo te acompa...

- Solo... -le interrumpe algo brusco el chico, la antigua unificadora se detiene en seco pareciendo sorprendida por la actitud del maestro fuego. Suspiró algo derrotado y dijo en una voz un poco más calmada- Esto es algo que yo tengo que hacer.

Kuvira miró a Baraz y este observó a Asami, todos buscando por respuestas o al menos la esencia del comportamiento de Mako. Era la primera vez que Korra estaba tirada en un sofá, débil, al borde de la inconsciencia, necesitando de su tiempo y ayuda y el chico de ojos dorados ni siquiera le estaba prestando atención. ¿Qué había cambiado? Aun cuando Bolin no estaba, Mako se desvivía porque la morena estuviese bien, ¿Por qué ahora ni siquiera trataba de confortarla?

A Kuvira, quien era la más intuitiva de todos, le comenzó a parecer que había gato encerrado en algún lado.

Sin embargo no tenía pruebas concretas ni argumentos con lógica justo en ese momento, así que tuvo que dejar que Mako hiciera lo que quería al igual que todos.

El chico se despidió dibujando una sonrisa algo falsa en sus labios, pues no se veía feliz, y se dió la vuelta caminando hacia la puerta de salida. Extendió su mano hacia la manilla y luego pegó un grito.

El bolso cae al suelo y los chicos observan a Mako gruñir de dolor mientras se tomaba con fuerza la muñeca de la mano afectada. Entonces todos observaron la manilla y se percataron que brillaba de rojo. ¡Alguien la había calentado al rojo vivo!

Mako observó su mano enrojecida por la quemadura y luego intentó derribar la puerta con una patada, pero antes de que si quiera pudiese mover sus piernas, una especie de explosión detrás del marco hizo que la puerta saliera disparada como un misil, golpeando a Mako y embistiéndolo hacia la otra pared, destrozando uno de los espejos y cayendo herido de rodillas al suelo.

- ¡MAKO! -gritó Asami al ver aquello-

Kuvira se levantó de nuevo entrecerrando sus ojos con desconfianza.

- Nos atacan -dijo casi en un susurro mientras su mirada se fijaba justo en ese cuadro de la puerta arrancada que daba con la calle. Solo se veía una luz blanca afuera, sin ningún tipo de forma, como la luz que hay al final del túnel, que no muestra ninguna imagen, solo un brillo.-

Baraz encendió unas llamas en sus manos y Asami bajó hacia donde estaba Korra en el sofá.

Kuvira y Baraz se dirigieron a paso lento hacia la puerta para ver si había alguien afuera de la casa acechando. Asami permaneció nerviosa y en silencio mientras los maestros actuaban.

Pero de pronto las ventanas de la casa se rompieron al mismo tiempo que unos tentáculos de metal moldeable entraban de improvisto amarrando la cintura de Kuvira desde atrás y haciéndola golpear contra las paredes una y otra vez de varios tirones.

La maestra metal ni siquiera pudo reaccionar para quitarse el agarre por los constantes golpes contra el concreto de las paredes y el techo a los cuales era sometida continuamente. Cayó debilitada al suelo algo desvariante.

Entonces desde el marco sin puerta comenzaron a entrar placas de metal filosas como si de una lluvia se tratara en dirección a Baraz, quien comenzó a disparar flamas de fuego desviando algunas de ellas. Pero las placas iban demasiado rápido y rasgaron varias partes de su piel, golpeándolo en el pecho y cayendo de espaldas al suelo.

El piso entonces comenzó a moverse como si temblara. Los adornos de las paredes comenzaron a caer al suelo y grietas en las mismas se formaron con rapidez.

La asustada Asami observó a Mako tirado en el suelo bocabajo con la puerta encima, Kuvira desmayada en el suelo en medio de un montón de objetos y Baraz desangrándose a mitad de la sala. Aterrada, tomó a Korra del brazo, quien seguía adormilada y la obligó a levantarse para caminar hasta la salida mientras la casa seguía meciéndose con fuerza como si estuvieran en el epicentro de un terremoto.

- ¡KORRA, CAMINA, VAMOS! -gritaba Asami-

- ¿Qué? ¿Qué pasa? -reaccionaba torpemente la morena-

Un escalofrío recorrió el espinazo de Asami cuando se detuvo en seco justo antes de pasar el marco de la puerta de salida. Sus ojos se abrieron como platos y su corazón latió a millón debido a lo que veían sus ojos.

Un mar de lava estaba bordeando la casa impidiendo cualquier escape que se quisiera implementar, con razón el calor era tan intenso y la manilla estaba encendida. La casa seguía meciéndose y parecía que se vendría abajo.

Entonces sólo sucedió.

Una explosión sacudió los cimientos débiles de la mansión Sato y terminó de destruir por completo la estructura. Todo se desmoronó en una nube de polvo y montañas de escombros.

Todo se tornaba oscuro. Tosía sin parar, casi no respiraba. Sentía una presión increíble en la pierna.

Creyó escuchar unos pasos con acústica que se detuvieron frente a ella, entonces vió unas botas negras metalizadas y una sombra que la cubrió.

La morena intentó levantar la mirada y vió una imagen pixelada que luego se integró en una de mayor nitidez, observando al sujeto en toda su gloria.

Khan estaba de pie frente a Korra quien permanecía débil en el suelo en medio de aquellos escombros. Reía para sus adentros y decía.

- Hola de nuevo Avatar. -El hombre de ojos verdes utilizó del metal moldeable que tenía en su espalda para recoger a Korra de la cintura y sostenerla en el aire debilitada con la ayuda de un tentáculo.

La morena observó a un lado muy desvariante y contempló a Bolin, quien también estaba en la escena, quitándole la puerta de encima a su hermano y cargándolo sobre sus hombros.

Volteó al otro lado y observó como el resto del clan Beifong capturaba a Kuvira, Baraz y Asami.

La morena miró con susto al peligroso rostro sonriente de Khan y este exclamó.

- El juego se terminó Avatar. Están atrapados.!

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Horas Después

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Sus ojos se abrieron de repente en sobresalto. Cayó sentada tratando de reaccionar, pero tenía las manos atadas. La oscuridad bordeó el contorno de sus ojos. La morena intentó visualizar dónde estaba, entonces vió barrotes de titanio y cadenas. Estaba encerrada en una especie de jaula para animales hecha de un metal que no podía controlar.

La ojos azules intentó tirar de las cadenas de todos modos pero fue inútil, estaba inmovilizada. Escuchó un leve movimiento en el fondo de la habitación, la parte que estaba cubierta por sombras y entonces supo que no estaba sola.

El brillo de unos ojos azules profundo salieron de la oscuridad, como mirando fijamente al avatar.

- Tú eres quien está detrás de todo esto, ¿Verdad? -inquirió la chica- Tú eres quién mandó capturarnos.

Una risa algo burlona salió de lo oscuro, luego la voz sin rostro le contestó.

- Si. Yo soy la razón por la cual estás aquí.

- ¿Dónde están mis amigos?

- Ellos no importan. La única que me importa eres tú.

- Tú iniciaste todo esto, ¿No? -preguntó la morena de forma analítica- Tú fuiste quien unificó a Khan en el mundo espiritual en primer lugar y lo envió a hacer el trabajo sucio. Luego el abrió el portal para que todos los demás fueran unificados, ¿No es así?

- Bravo! -escucha aplausos- Lo has descubierto todo, bueno... casi.

- ¿Para qué necesitas a mis amigos? ¿Para qué me necesitas a mi?

- Tus amigos solo me servían para unirse a mi ejército de unificados, pero todos lograron liberarse de la unificación y ya no me sirven para nada. Tengo pensado matarlos -dijo de forma juguetona- Pero tú en cambio... A ti sí te necesito viva.

- ¿Por qué?

- Porque es tu poder lo que me hará invencible y es tu fuerza de avatar la que me dará la victoria.

- ¿Quién eres?

- Yo diría que tú siempre lo has sabido -contesta la voz- muy dentro de ti sabes quién soy, reconoces mi voz. De hecho, te sientes conectada a mí.

- Yo no soy como tú -reclama la morena-

- Yo no estaría tan segura.

Dicho esto el tenebroso ser caminó hacia el frente saliendo de la oscuridad y siendo iluminado por la luz que entraba por aquella ventana. Korra abre sus ojos como platos y se horroriza al ver la representación exacta de su rostro frente a ella. Un grito ahogado por el miedo la hace retroceder dentro de su jaula a medida que el espectro abre sus brazos de par en par mientras aclara.

- Tú y yo somos la misma persona.

Temblando de miedo y horror, la morena se repetía a sí misma.

- No no no no no no...

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Allí estaba Korra, observando de frente a su némesis. Ya había visto ese rostro sombrío, ya había visto esos ojos blancos profundo que a veces brillaban de azul. Ya había visto esas cadenas rotas atadas a sus muñecas, pero esta vez parecía más real y psicodélico.

- ¡NO! -gritó Korra con miedo- ¡TÚ NO ERES REAL! ¡ERES PRODUCTO DE MI MENTE! ¡NADA DE ESTO ESTÁ PASANDO!

Dark Korra ríe al ver el miedo de su doble.

- Di lo que quieras, esta vez sí soy real.

- ¡TÚ SOLO ERES UNA APARICIÓN! COMENZASTE A SEGUIRME CUANDO ZAHEER INTENTÓ ASESINARME, DESDE ENTONCES SOLO HAS ESTADO CAZÁNDOME... ¡Y ESO FUE MUCHO ANTES DE QUE TODO LO DE LA UNIFICACIÓN COMENZARA! -gritó con frustración-

- Yo soy el miedo que hay dentro de ti, Korra -dijo el doble oscuro- represento tu peor parte y siempre ha sido así. Tu encuentro con Zaheer solo me dió el poder necesario para mostrarme ante ti. Sabía que mientras más miedo tuvieras, yo me haría más poderosa. Es por eso que comencé a sembrar miedo en tu corazón para el día en el que yo fuese liberada y nos encontráramos frente a frente, yo fuera superior a ti... ¡Y ESE DÍA HA LLEGADO! -sentencia-

- No.. puede... ser... -titubea fría y el doble rompe a reír-

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Mientras Tanto

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Kuvira despierta a causa de un movimiento brusco de alguien que estaba a su lado provocando que su cabeza cayera al suelo y se golpeara levemente. La maestra metal despertó y observó como la bella Asami, quien estaba encerrada dentro de la misma jaula que ella, estaba gritando y tirando de los barrotes con fuerza.

- ¡DÉJENOS SALIR! ¿DÓNDE ESTÁ KORRA? ¡SUÉLTENNOS!

- Oye, deja de gritar, si? -regaña Kuvira mientras se soba la cabeza. Asami volteó observándola de muerte-

- Al menos yo estoy haciendo algo ¿Qué estás haciendo tú?

- ¡Decirles a las personas que nos encerraron que nos liberen no hará que lo hagan! -replica- ¡Solo pierdes tiempo y energía!

- Si, tú sabes de eso ¿Verdad? Tú tampoco pierdes tiempo y energías para arruinarles la vida a los demás.

Cansada de las indirectas/directas de Asami. Cansada de sus señalamientos y sus palabras de desprecio continuo. La antigua unificadora la encaró diciendo.

- Si tienes algo que decirme dímelo y ya y no seas tan patética de lanzar frases camuflajeadas.

- ¿Ahora me llamas patética? Estuviste en prisión y vuelves a ella y ni siquiera eres capaz de sacarnos de aquí. ¿Quién es la patética?

- Es patético lo que haces, ¿Sabes? -murmura ella mientras le da la espalda hacia el otro lado de la jaula para ignorarla- no tengo tiempo para esto.

- ¡NO TIENES TIEMPO PARA QUÉ!? -le grita- ¿CÓMO PUEDE HABER UN SER TAN MONSTRUOSO Y POCO SENTIMENTAL QUE PUEDA ESTAR FRENTE A LA PERSONA CUYO PADRE ÉL MISMO ASESINÓ Y NI SIQUIERA SIENTA UN POQUITO DE PENA?

- ¡Te he dicho que lo siento! ¡LO HE DEMOSTRADO! -se volteó para defenderse- He ayudado a todos en esta locura y he salvado sus vidas en más de una ocasión... ¿Qué más tengo que hacer para que me crean y perdonen?

- ¿Crees que has cambiado? -pregunta Sato desafiante- Desde que saliste de prisión de manera ilegal solo has hecho que Korra se ponga en mi contra y esté de tu parte. Eres una manipuladora.

- ¡SOLO INTENTO AYUDAR!

- ¿AYUDAR A QUIÉN? ¡LAS PERSONAS COMO TÚ NO AYUDAN A NADIE, SOLO SABEN HACER DAÑO A LOS DEMÁS! ¡TU ASESINASTE A MI PADRE Y JAMÁS HE VISTO QUE TENGAS EL MÍNIMO CARGO DE CONCIENCIA POR ESO! ¿Y ESPERAS QUE CREA QUE CAMBIASTE?

- ¡Ya basta con lo de tu padre, Asami! -grita Kuvira con desespero- ¡Yo también he perdido gente! Es más, yo estoy completamente sola en el mundo, tú al menos formas parte del glorioso equipo avatar, yo no pertenezco a nada ni a nadie. Todos cometemos errores y el mío fue espantoso, pero la razón por la que no he rogado tu perdón insistentemente es porque pienso que las palabras se las lleva el viento y un acto vale mil de ellas, es por eso que me estoy esforzando por ayudarlos a derrotar a Khan como una muestra de que he cambiado. ¡Tú eres la que no ayuda en nada con esa actitud que tienes y no te das cuenta porque estás tan metida en ti y tus problemas que no ves que todos están dejando de lado sus cosas para ayudar!

- Nadie más que yo quiere que esto acabe. -exclama ella con rabia y entre dientes-

- Entonces dejemos las rencillas que no nos llevan a nada atrás y tratemos de salir de esta. ¿Tregua? -pregunta ella mientras extiende su mano hacia Asami-

Ella tenía el entrecejo arrugado de la rabia y observó su mano esperando ser estrechada. Quizás Asami comprendía que debía seguir adelante, pero el reflejo de su padre seguía presente con ella mirándola con ojos tristes y detrás de Kuvira, había un rostro demoníaco que no sentía el más mínimo pesar.

Sin esperárselo, Kuvira recibió una fuerte bofetada a manos de Asami que le hizo voltear el rostro.

- Lindo discurso -dice Asami- pero cuando dejes de ser hipócrita y estés realmente arrepentida, podremos hacer equipo.

Llevada por la furia, Kuvira se volteó y le devolvió la bofetada a Asami con tanta fuerza que casi la hace irse al suelo. La bella Sato pone su mano sobre su mejilla lastimada y la ve sorprendida.

- Ya he recibido bastantes humillaciones por mis actos. No permitiré ni una más. -le dijo- Justo esa era mi actitud cuando estaba embriagada de poder, y los perdí a todos por eso. Si sigues con esa actitud te quedarás sin Korra, sin Mako, sin Bolin ¡Sin Nadie!

- ¡Yo no soy como tú! -le responde-

- Puede que tu padre esté muerto por mi culpa -dice Kuvira- pero ¿Crees que él estaría orgulloso al ver la máquina de rabia y rencor en la que te estás convirtiendo?

Una lágrima baja por la mejilla al escuchar cada palabra de esa pregunta. Su respuesta inmediata dentro de su mente fue un rotundo 'No'. Ella estaba equivocada y Kuvira tenía razón.

Asami comprendió que tenía que cambiar, ya había hecho mucho daño.

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Al Mismo Tiempo

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Baraz, quien estaba encerrado en otra jaula de metal, caminó hacia Mako quien estaba sentado en una esquina abrazando sus rodillas en silencio y se sentó a su lado.

- Estamos condenados, ¿Verdad?

- Hey, no te achicopales -dijo Baraz- hallaremos la forma de salir de aquí. Se acerca una tormenta, quizás sea un buen medio para escapar

Mako voltea la mirada y observa a su amigo maestro fuego.

- ¿Crees que una tormenta sea suficiente para detener a estas bestias? -Baraz lo mira seguro y afirma-

- Sí. Sí lo creo.

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Los truenos se hacían cada vez más sonoros. El viento era en extremo fuerte y hasta los árboles se mecían como gelatinas ante la fuerza del clima. Los miembros del clan Beifong, quienes custodiaban fuera de aquel lugar de encierro, observaban con respeto reverente como cada vez era más peligroso permanecer allí.

- Esa tormenta se llevará volando esta guarida, sin duda -dice la calmada anciana Toph quien estaba sentada en una piedra-

- Creo que deberías avisarle al jefe de esto, Khan -dijo uno de los gemelos al maestro metal quien, al igual que Bolin estaba presente-

Khan no respondió nada y simplemente entró a la guarida de nuevo.

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Mientras Tanto

Con Korra y Dark Korra

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- Entonces... ¿Tienes pensado... unificarte conmigo? -pregunta la morena-

- ¿Creíste que por ser el avatar te escaparías de la unificación? ¡NO! ¡TU UNIFICACIÓN ES LA MÁS IMPORTANTE! -grita- Es la que me dará el poder absoluto que necesito para transformar la tierra en el inquebrantable reino que vislumbro. Cuando seamos unificadas yo absorberé todo tu poder y energía de avatar y me nutriré de ella mientras tú desapareces.

- No te saldrás con la tuya, no dejaré que lo hagas.

- Tus amenazas no me asustan en lo absoluto dadas las circunstancias -dice Dark Korra- Tus amigos están derrotados, justo al igual que tú. La unificación ya casi está completa y tengo súbditos en cada rincón del planeta. Cuando el proceso unificatorio se complete y llegue el Holocausto, entonces habremos de unificarnos y yo habré sido quien gane...

Con eso Dark Korra se acercó a la jaula de la morena de forma atemorizante mientras con una sonrisa burlona, le decía.

- Admite que estás acabada.

Los ojos de Korra se abrieron al instante en horror.

En ese preciso momento entró Khan a la habitación donde estaban ambas y luego de reverenciarse de forma respetuosa hace indicar su presencia.

- ¿Qué necesitas, Khan? -pregunta Dark Korra-

- Mi señora. Creo que no hemos calculado correctamente al traer a los prisioneros aquí. Algo no anda bien.

- ¿Algo como qué?

- Véalo usted misma -respondió-

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La puerta de la guarida se abre y Dark Korra comienza a sentir la fuerte brisa que azotaba en todas direcciones fuera de aquel lugar y extendiéndose a toda la Ciudad República.

El oscuro ser volteó y observó cómo los miembros del clan Beifong habían clavado sus pies a la tierra para poder mantenerse de pie y con sus brazos cubrían sus ojos al momento que arreciaba el ventarrón.

- ¡HAY QUE IRSE DE AQUÍ YA! -gritaba Lin- ¡ESTA TORMENTA NOS DESTRUIRÁ A TODOS!

- Nadie se irá de aquí -dijo Dark Korra confiada sorprendiendo a todos-

- ¿Qué? -dijeron al unísono-

- Y tampoco es una tormenta. ¡Es un Tornado!

A casi un kilómetro de distancia podía observarse como desde el cielo se estaba formando una especie de embudo hacia la tierra. Los espesos vientos daban vueltas sobre su propio eje con rapidez. El aire caliente perseguía al aire frío en una carrera de nunca acabar. El poderoso tornado tocó finalmente tierra y comenzó a andar con rapidez, como si saliese disparado con la fuerza del viento hacia el frente, rumbo a la guarida de Dark Korra y los otros.

Los miembros del clan Beifong junto a los demás observaron anonadados como el fenómeno climático se formaba ante sus ojos y se aproximaba como una clara amenaza hacia ellos.

Ninguno entendía el por qué Dark Korra no quería irse de allí. Comprendían que tenían finalmente a todos los buenos encerrados pero fácilmente podrían llevarlos a otra parte, era una locura permanecer allí. Quizás Dark Korra sí estaba loca después de todo.

- ¡ES UN FENÓMENO CLIMÁTICO NO VES!? ¡HAY QUE IRSE! -grita Suyin-

- Esto no es un fenómeno climático -interrumpe Dark Korra- ¡Alguien lo envió!... Supongo que quieren liberar a Korra y su gente, de ser así nos seguirán a donde quiera que vayamos... ¡Así que nadie se moverá de aquí!

Todos los unificados se sorprendieron al escuchar aquello de boca de Dark Korra. Alguien había enviado ese Tornado, pero ¿Quién?

- Debe ser alguien demasiado poderoso para enviar algo de tal magnitud -exclama Bolin-

- ¿Qué haremos? -pregunta Khan al ser oscuro. Este lanza una mirada fría y decidida al grupo y responde-

- Yo detendré el tornado. Estoy casi segura de que es una distracción para liberar al avatar y sus amigos. Usaré todo mi poder para detener este ataque así que necesito que ustedes impidan que quién sea que intente llevarse a nuestros rehenes no tenga éxito... ¿Entendido?

Todos los unificados asienten con la cabeza.

Dark Korra inmediatamente extiende sus manos hacia atrás y sale disparada propulsándose con el poder de la tierra para acercarse aún más al tornado quien ya de por sí venía con mucha fuerza. Se detuvo a una distancia considerable y se abrió en posición de batalla.

- ¡Vamos Tornado! ¡Ven a mi! -dijo retadora-

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Mientras Tanto

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Mako y Baraz levantan la mirada cuando observan a Bolin entrar a su habitación. Mako fue el más sorprendido.

- Bolin -dice el chico al contemplarlo de nuevo-

- ¿Qué es lo que quieres? -dice Baraz-

- No importa lo que crean que puedan hacer para escapar o a quién tengan de su lado. Ninguno de ustedes va a escapar! -sentenció el maestro lava. Confundidos, los chicos se ven las caras-

Y la misma escena se repetía en las otras habitaciones.

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- Tenemos compañía -dice Kuvira a Asami quien voltea y ve el contorno de la figura de Suyin con sus profundos ojos azules brillando hacia ellas. Y tuvo miedo la bella Sato.

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- Avatar -dice Khan al entrar en la habitación de Korra. Ella lo observa con rabia y abre su boca para disparar una flama de fuego hacia él, pero Khan se hace a un lado y esquiva el fuego. Acto seguido el maestro lanza un golpe de metal moldeable hacia la chica y la tumba en el suelo- ¿Crees que haciendo esto vas a poder salir libre? ¡Un tonto tornado no te va a ayudar a escapar!

Korra lo observa confundida.

- ¿De qué tornado estás hablando?

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Al Mismo Tiempo

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Mientras el poderoso tornado se aproximaba cada vez más a la guarida y los vientos eran insoportables. Varias personas vestidos de un traje amarillo comenzaron a bajar de las montañas entre saltos, parecían bastante acrobáticos y ligeros. Aquellos extraños personajes fueron pasando justo detrás de la guarida y de los unificados que esperaban un ataque desde el frente. Su silencio y sigilo, debajo del ruido fiero del viento, hizo que sin ningún esfuerzo entraran algunos por la parte de atrás de la guarida mientras los otros bordeaban el edificio.

- ¡NO ESTAMOS SOLOS! -grita de inmediato la anciana Toph al sentir algo con sus pies pero de pronto uno de los atacantes vestido de amarillo saltó desde una esquina del edificio y disparó un golpe de aire en dirección a la maestra tierra que le fue imposible esquivar y la golpeó del pecho arrojándola lejos al suelo-

De pronto otros dos salen junto al hombre vestido de amarillo y envuelven a Toph en una burbuja de aire que despegan del suelo. Al instante, uno de los tres que atacaban, controló un látigo de agua que sacó de una laguna cercana y envolvió la burbuja de aire congelándola en el acto y solidificando a la anciana dentro de un cubo de hielo el cual dejan caer al suelo.

Todo aquello sucedió tan rápido que los otros miembros del clan Beifong apenas pudieron reaccionar. Todavía no sabían quiénes eran esos hombres vestidos de abrigos amarillos, pero ahora sabían que uno de esos tres era un maestro agua.

- ¡ATAQUEN! -gritó Lin antes de golpear el suelo y crear una grieta hacia los tres hombres, pero estos saltaron con agilidad esquivando el golpe de tierra.

Uno de los gemelos arrojó su látigo de metal hacia ellos para atraparlos, pero el maestro agua envió un chorro a presión de agua que cortó por el medio del cable metálico abriéndolo en dos hasta llegar al brazo del gemelo el cual envolvió para luego congelar el agarre.

De un tirón el maestro agua trajo para si al gemelo antes de asestarlo contra la tierra con fuerza. El maestro agua volteó y observó sorprendido como varias rocas venían en su dirección y no había reaccionado a tiempo para esquivarlas. Pero de pronto estas rocas fueron desviadas por corrientes de viento que los dos maestros aire ejercieron para salvar a su compañero.

Acto seguido el maestro agua hizo salir varios tentáculos detrás de su espalda que utilizó para intentar golpear a los miembros del clan Beifong quienes se fueron dispersando. Los brazos de agua eran pesados y poderosos pero los maestros tierra eran al menos ágiles y lograban esquivar los ataques.

Pero estando tan ocupados en correr para evitar los ataques del maestro agua, los dos maestros aire utilizaron el viento que ya había en la atmósfera para usarlos a su favor y encerrar a cada uno en una burbuja de aire, repitiendo el mismo proceso una y otra vez. Antes de que se dieran cuenta, la entrada de la guarida estaba despejada.

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Al Mismo Tiempo

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Dark Korra podía sentir la presión en sus pies. Su cabello se movía sin control. Tenía ese siniestro en frente y de no ser tan poderosa ya hubiese salido volando como el resto de las grandes rocas que eran arrancadas a su lado.

Movió sus brazos de forma circular y entró en estado avatar de golpe al momento que se ejercía una poderosa presión sobre el suelo. Ese estado avatar solo era un avistamiento del real, no tenía la intensidad ni el poderío al que Korra podía llegar, pero Dark Korra se había hecho demasiado poderosa alimentándose del miedo del avatar, así que afianzando sus pies en la tierra, soltó un grito de guerra y atacó.

Extendió sus manos y disparó una poderosísima ventisca en dirección al tornado y contraria a los vientos para tratar de detener el siniestro. Un choque de aire se generó al instante de manera colosal mientras las dos corrientes de aire luchaban entre sí. Dark Korra comenzó a arrastrarse un poco hacia atrás debido a la presión.

- ¡No me derribarás Tornado! -replicó- ¡NO LO HARÁS!

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Dentro de la guarida

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Bolin estaba custodiando a sus prisioneros cuando comenzó a darse cuenta de que había demasiado silencio, las cosas no podían estar bien. Aun así, Mako y Baraz todavía se preguntaban qué estaba pasando.

Sus preguntas no tardaron en ser contestadas. Bolin intentó dejar la habitación para ir a inspeccionar pero de pronto una ráfaga de viento entró por la puerta empujándolo hacia atrás y golpeándolo de la pared de repente. Entonces otra ráfaga vino después pero el ojos verdes levantó una columna que invalidó el ataque. Los maestros fuego pudieron ver como un chico vestido de amarillo entraba a la habitación ágilmente mientras disparaba golpes de viento contra Bolin.

Este se cubría a su vez con murallas de tierra que luego convertía en mares de lava y lanzaba contra el maestro aire. Pero este de un salto lo esquivó el ataque cayendo frente a él y arrojando un puñetazo en su dirección, más sin embargo Bolin se agachó evadiendo el ataque y luego en un acto reflejo evitó otro ataque de aire que este le arrojaba.

Al instante lo tomó del cuello con su mano y lo hizo golpear contra la pared para luego arrojarlo a la entrada de la habitación no sin antes lanzarle mucha lava en su camino. El maestro aire se incorporó con rapidez y lanzando un ventarrón pudo enfriar la lava rápidamente.

- Mako, tenemos que salir de aquí -dice Baraz-

- Pero.. Cómo?

Baraz creó cuchillas de fuego y comenzó a flamear contra los barrotes como si de una sierra cortante se tratara. Bolin por su parte iba camino a detenerlo, pero entonces observó como el maestro aire había aparecido de nuevo impulsándose por las paredes rápidamente. Bolin arrojó una roca en su dirección pero el maestro aire la bombeó hacia él propulsada con más fuerza la cual se le destrozó en los brazos al maestro lava y lo hizo hacerse para atrás justo hacia la jaula que Mako y Baraz estaban debilitando con fuego control.

Al golpearse fuertemente la espalda contra los barrotes resentidos de la jaula, estos cedieron y Bolin cayó al suelo. Inmediatamente Baraz golpea con fuerza el rostro del maestro tierra cuando este intentó levantarse y quedó temporalmente fuera de combate. Ambos chicos fueron jalados fuera por el maestro aire, pero Mako opuso resistencia.

- ¡No! ¡Espera! ¡Hay que llevárnoslo!

- No hay tiempo, vengan! -dijo el maestro aire sacándolos a la fuerza por una ventana trasera de aquella guarida-

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La otra habitación se abrió de repente con una ráfaga de aire que sorprendió a Khan, pero este generó una muralla que cortó el viento y luego la pateó con fuerza hacia aquel hombre vestido de amarillo, pero este saltó y con su pie arrojó una patada de aire, sin embargo Khan evadió el ataque y desplegó sus brazos de metal moldeable los cuales arrojó en ataque a aquel maestro aire.

Pero de pronto el ataque de Khan se detuvo en seco.

- ¿Qué? -exclamó sorprendido. Volteó su rostro al ver que había perdido el control de los tentáculos de metal y observó a Korra de pie en su jaula forcejeando con él por el control.-

- No lo harás -sentenció Korra-

- ¡Maldita Avatar! -gruñó.

Aprovechando la distracción, el maestro aire movió sus brazos invocando el poder del aire y lanzó un poderoso golpe de viento hacia Khan embistiéndolo con tanta fuerza que traspasó la pared del otro lado y cayó fuera.

El maestro aire se paró frente a la celda de Korra y arrojó un balde de agua a sus pies. La chica utilizó aquel líquido para cubrir los barrotes congelándolos por completo y dándoles un certero golpe con sus pies abrió un agujero por el que pudo salir.

El hombre le tomó el brazo a Korra para llevarla con él.

- Espera... Podemos derrotarlos aquí y ahora. ¿Por qué irnos?

- El tornado no durará mucho, era solo una distracción para sacarlos rápido, sin el tornado no tendremos el poder necesario para vencerlos. Tus amigos están bien, ven conmigo.

El hombre sacó a Korra por los pasillos de la guarida y allí se encontraron con el maestro agua quien había liberado a Kuvira y Asami y divagaban por los pasillos también. Todos ellos salieron por la parte de atrás y desalojaron tan rápido como hubieron ocupado aquella guarida que seguía a merced de esos cuantiosos vientos huracanados que azotaban la entera ciudad.

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Al Mismo Tiempo

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Las rocas volaban como simples hojas de papel por el viento. La presión del epicentro era tremenda. Dark Korra se encontraba deteniendo aquel poderoso tornado que si bien estaba flaqueando, le había hecho sufrir bastante.

El poderoso siniestro perdía fuerzas a cada segundo y el oscuro ser estuvo preparado para su último movimiento.

Ratificó sus pies en la tierra y entró nuevamente en estado avatar incrementando su poder decenas de veces más que antes. Extendió sus manos intentando controlar aquellas masas violentas de viento y comenzó a presionar hacia adelante mientras sus músculos se contrarían y el suelo comenzaba a partirse por la presión ejercida.

Dejó toda su energía irse en un grito y acto seguido abrió sus brazos hacia afuera como un abanico y el tornado se desvaneció repentinamente ante sus ojos. Los vientos se habían calmado.

Sudada y cansada, Dark Korra cayó de rodillas al suelo respirando con dificultad. Inmediatamente, volteó su rostro hacia la guarida y observa como sus unificados están en el suelo siendo liberados de los cubos de hielo en los cuales habían sido atrapados por Khan y Bolin.

Llena de ira y sabiendo que Korra y los otros habían escapado, el ser oscuro golpeó la tierra al momento que gritaba desesperadamente.

- ¡NOOOOO!

El poderoso golpe creó una explosión en la tierra que arrojó una gran cantidad de polvo al aire y abrió un inmenso cráter sobre su lugar.

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Más Tarde

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Los chicos fueron llevados fuera de la ciudad rumbo al bosque en unas colinas seguras. Allí se detuvieron bajo la sombra de los árboles a descansar luego de aquella operación de rescate.

- Oigan -dice Korra- Gracias por salvarnos, de verdad. Pero... ¿Quiénes son ustedes?

En realidad todos los chicos tenían esa duda desde que oyeron lo del fulano tornado. En ese momento los tres que estaban frente a Korra se quitaron las capuchas y develaron su rostro.

La felicidad de cada uno de los chicos se hizo notoria.

- ¡TENZIN! -gritó Korra con los ojos llorosos antes de lanzársele en un abrazo- ¡Y TAMBIÉN KYA Y BUMI!

- Hola Korra. -la recibe el hijo de Aang-

Mientras Korra seguía abrazada a Tenzin y sus hermanos, el que había liberado a Mako y Baraz también se quitó la cachucha, como el resto de los maestros aire.

- ¿Kai? -dice Mako sorprendido-

- Vaya, eso fue divertido -sonríe el ojos verdes. Mako se acerca y choca manos-

- Gracias.

- ¡La poderosa nación del aire! -exclamó Kuvira con respeto y admiración- Que honor.

- Pe.. Pero ¿Cómo? -exclama Korra sorprendida aún- Pensamos que estarían unificados... al igual que todos

- No todos fueron unificados Korra -responde Kya- algunos maestros lograron vencer a sus dobles, nosotros entre ellos.

- Destruí al mío fácilmente, por cierto -bromea Kai haciéndose el interesante-

- Dijiste que el tornado no duraría y que solo era una distracción -dice Baraz- Si todos estaban aquí ¿Quién generó el tornado para que pudiesen rescatarnos?

Tenzin le puso la mano en el hombro al chico y con una sonrisa, exclamó.

- Como dijimos antes... No todos los maestros fueron unificados. Tenemos que irnos ya.

- ¿Adónde vamos? -preguntó Asami-

- Ciudad República no es segura, aquí casi todos fueron unificados, los llevaremos a un lugar seguro, donde hay más como nosotros.

Los ojos de Korra se llenaron de lágrimas instantáneamente. Ver allí a su antiguo mentor y el resto de los suyos, todos a salvo. Verse a ella misma y a sus amigos aun luchando, todo eso hizo que la chica se esperanzara aún más.

Miró sus manos de avatar, y dijo para sí misma en voz alta.

- Finalmente creo que... de verdad... podemos hacerlo. Aún hay esperanza.

- Claro que la hay -dice Mako antes de abrazar a Korra y luego Asami se unió al abrazo.

Kuvira fue la única que se quedó fuera mirando a todos lados esperando que terminaran en lo suyo. Pero se sorprendió al escuchar la voz de Asami, justo la de ella, decirle.

- ¿Y tú qué esperas? Es un abrazo grupal. -Kuvira se muestra sorprendida-

- Pe... Pero si no soy parte del grupo.

- Ahora lo eres -le sonrió la bella Sato y la maestra metal se contagio de su sonrisa sincera. Caminó hacia ellos y Mako abrió los brazos para integrarla a aquel lindo abrazo grupal-

Los maestros aire miraron con ternura como todos trabajaban juntos, aunque tuviesen problemas y diferencias, seguían juntos. Quizás Korra tenía razón y sí podían lograrlo.

Nunca está de más un poco de esperanza.

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Más Tarde

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- ¡Perdimos! ¡Y fue humillante! -se quejó Toph con fastidio y chocancia mientras seguía sentada con las piernas cruzadas sobre esa roca. El resto de los unificados y Dark Korra estaban allí con ella-

- Solo fue un pequeño tropiezo en nuestros planes, no se desanimen -dice Dark Korra- El movimiento unificatorio no puede ser detenido y el Holocausto está a solo días de distancia. El avatar no pudiera haber escapado ni aunque quisiera, es solo cuestión de tiempo antes de acabar con ellos definitivamente. Mientras tanto tengo pensado en reunir a todos nuestros hermanos que ya han sido unificados, debemos tener a los humanos en el lugar debido para cuando el holocausto llegue.

- Será un gran sacrificio -dice Khan-

- Pero no quiero que simplemente estén marcados para morir, antes que lo hagan quiero darles un mejor uso -dice Dark Korra- Así que reúnanlos a todos en Ciudad República -ordena- Hay que proteger la única cosa que puede poner fin a nuestro movimiento para siempre.

No había terminado de dar la orden cuando todos los unificados se dispersaron en la búsqueda de los unificados.

Dark Korra miró al horizonte de forma decidida y terminó exclamando al aire con los puños apretados.

- Tú ganaste la batalla Avatar Korra... Pero yo ganaré la guerra!


Continuará...


uuyy, espero les haya gustado *=*

Como siempre muchas gracias por apoyarme con la lectura. Si desean dejarme su opinión del capítulo será bien recibida.

Muchas gracias a todos, nos leemos luego.

Salu2