¡WAZAAAA PEOPLE!

Bueno aquí estoy con otro cap más de ML *.*

Este es el primer capítulo del final de temporada del fic T.T ¡Qué rápido pasa el tiempo!

Espero les haya gustado como se han ido desarrollando las cosas para llegar a este punto y espero no decepcionarlos en lo que queda.

Sin más que acotar, agradezco su apoyo incondicional y pues...

Disfruten!


MAKORRIAN LOVE


Corría la fugaz mañana con tanta rapidez que era insospechable. Acababa de caer el manto oscuro vencido por la luz del naciente amanecer y ya parecía que estaba oscureciendo de nuevo. La penumbra era espesa, el silencio infinito. Realmente parecía que Ciudad República se había convertido en una especie de mundo post apocalíptico lleno de ruinas y zozobra. Al menos eso parecía.

Ya no había ni sombra de la bulliciosa ciudad que jamás descansaba y cuyas luces nunca se apagaban, rebosante de vida y color. Ahora parecía una pintura en blanco y negro y la única luz que permanecía era la de ese monstruoso portal.

El Holocausto se acercaba, el movimiento unificatorio estaba a punto de completarse, era morir o vivir, era matar o ser asesinado. Una guerra estaba por liberarse y no podía evitarse de ninguna forma.

... El destino los había llegado a este punto y no iba a parar ahora.

Muy temprano en la mañana, Kai y Jinora, vestidos con sus trajes rojos que les servían para planear salieron desde un agujero en el techo de la colmena y emprendieron el vuelo.

Su papel era parte del movimiento de la resistencia, tenían que destruir ese portal cuanto antes y, justo un ejército se estaba preparando para ir allá y, por ejército, se entiende el puñado de maestros que habían sobrevivido al movimiento unificatorio y estaban reunidos en la colmena.

Ambos chicos permanecieron callados y enfocados mientras planeaban en los aires, revoloteando por encima de las copas de los árboles, sintiendo el aire golpear sus oídos provocando ese sonido de choque con el cual estaban tan acostumbrados.

- Allá! -señaló Kai mientras pudo divisar por primera vez la luz del portal perderse en el cielo. Ambos chicos planean rumbo a las colinas que ocultarían su presencia entre la metrópolis-

- Bien Kai -dice Jinora- tenemos que movilizar a los maestros por la vía más rápida para que puedan destruir el portal antes de que...

- Oh no... -lo interrumpe Kai con un escalofrío tremendo mientras miraba el paisaje. Jinora algo confundida planta su mirada en aquella metrópolis y sus labios comienzan a temblar de pavor-

- ... Ellos lleguen... -terminó la frase horrorizada-

El portal estaba fuertemente custodiado por cientos de unificados, la mayoría no-maestros que formaban una especie de muralla a metros del epicentro de luz.

Al lado del portal, se encontraban Khan, Bolin, el Clan Beifong y la poderosa Dark Korra, todos enfilados paralelamente. Todos aguardando.

- Solos horas nos separan del gran holocausto, una vez que este finalice ya no tendremos por qué proteger el portal y finalmente habremos ganado -exclama Dark Korra-

- Mientras tanto... -prosigue Khan- este bebé está seguro bajo nuestro cuidado.

Todos levantaron sus miradas y contemplaron maravillados el enorme foco de luz espiritual tremenda, la única razón que los mantenía en el juego, y la única que les daría la victoria.

Arriba en las colinas, los ojos de Jinora se aguaron de repente muy asustada, pero Kai la abrazó con fuerza diciendo.

- Hay que avisarle a los chicos. Vamos.

Con eso, los jóvenes se dieron la vuelta y comenzaron a planear de regreso al campamento.

Los planes habían cambiado, ya no era solo destruir el portal. Ahora era, destruir el portal y todos aquellos que los custodiaban.

Si, una guerra era inevitable.


Capítulo 18: The Epicentre


Parte 1: The Portal


En La Colmena.

Los maestros se preparaban, en los pasillos solo se divisaban armas y armaduras de metal cubriendo sus cuerpos. Los maestros de cada elemento se habían separado en grupo.

Los maestros fuego y rayo a cargo del General Iroh II y el Señor Zuko vestían uniformes rojos sin mangas, con los rostros ligeramente pintados con rayas blancas y naranja debajo de los ojos y guantas en sus manos.

- ¡Maestros fuego y maestros relámpago! -exclamó Zuko- es momento de mostrar vuestra valentía de lucha. Recuerden, el fuego es el elemento del poder, representa vida, pero también representa destrucción. Si en mi época de juventud la nación del fuego logró conquistar al mundo entero es porque tenemos el poder en nuestras manos, ¡Usemos ese poder para destruir al poderoso enemigo y salvemos nuestro mundo!

Ante esto se escuchó un gran alarido de aprobación de parte de los maestros fuego. Entonces aparece el general Iroh poniéndose al frente y hablando al ejército.

- Muy bien maestros, repasemos algunos movimientos de lucha, preparen un relámpago a mi comando...

Y ellos lo siguieron.

Los maestros tierra comandados y metal comandados por Kuvira vestían armaduras metálicas sobre sus pechos y a su disposición poseían hojillas filosas en sus uniformes y látigos de metal.

- ¡Maestros Tierra/Metal escúchenme! -exclamó Kuvira- Hoy tenemos que estar increíbles, somos el elemento de la solidez y no podemos fallar hoy. El reino tierra ha de demostrar que sus maestros son los mejores, pero esto no se trata de mostrar superioridad como antes -hizo pausa la joven con un suspiro- esos días han pasado... Esto se trata ahora de salvar el lugar donde vivimos y a nuestra familia. ¿QUIÉN ESTÁ CONMIGO!?

Los maestros tierra pisaron el suelo al mismo tiempo creando un pequeño movimiento telúrico, mucho polvo y provocando que el suelo se agrietara mientras daban un grito de guerra de forma aprobativa.

Los maestros agua vestían ropajes azules característico de las tribus con encajes de pieles de animales salvajes. Estos estaban pintados con marcas rojas en sus rostros y algunas enredaderas surcaban sus brazos. Kya y los gemelos Eska y Desna comandaban al grupo.

- Maestros agua, -dijo Kya- el legado de nuestra madre sigue intacto hasta el día de hoy. Nosotros siempre hemos peleado grandes guerras y siempre fueron para el bien del mundo, hoy, es la última que pelearemos por el destino del universo y una vez más las fuerzas de los espíritus se nos unen. Somos el elemento de la calma y la armonía, debemos hacer fruír esa armonía en nuestros cuerpos para pelear, pero pelear con corazón.

- Si -interrumpe Desna seguido de su hermana-

- ¡Pero hay que destrozar al enemigo!

Los maestros agua movieron sus brazos de forma circular al momento que un gran látigo de agua era controlado y comenzaba a dar vueltas sobre sus cabezas como un torpedo/huracán poderoso rociando pequeñas gotas sobre ellos y mojando sus cabellos.

Los maestros agua estaban listos.

El ejército del aire era el más pequeño y constaba de todos esos maestros que habían estado con Tenzin desde el inicio de este recorrido cuando descubrieron que habían desarrollado ese nuevo poder, todos ellos, fieles a sus ideales seguían allí preparados para la batalla y Tenzin estaba a cargo.

- El Avatar Aang siempre quiso ver a la nación del aire reconstruida una vez más, que formaran parte del mundo y se les diera respeto. Qué orgulloso debe sentirse de verlos a todos aquí hoy, pero como siempre, los maestros aire han tratado de ser pacíficos con todos, pero esta amenaza pone en riesgo nuestras vidas y no podemos dejar que el legado de mi padre se pierda. Por eso ¡Sean libres maestros aire! ¡Libres de usar su don para libertar nuestro universo!

Un grito comandado por Jinora, Kai y Opal se escuchó resonar por todo el campamento mientras una ventisca cruzaba aquel espacio dándoles una visión poderosa.

Mientras tanto Korra veía aquella escena desde el piso de arriba de la tienda principal, no podía más que sentirse orgullosa de que todos estuvieran dispuestos a arriesgar sus vidas para proteger al mundo, nunca se había sentido tan feliz de luchar por algo. Ser el avatar había cobrado sentido para ella nuevamente.

- Todos los ejércitos están listos para pelear, ¿Eh? -escuchó decir a Asami la morena, volteándose y mirándola sentarse a su lado-

- Asami -sonrió ella-

- Parece que hoy puede ser el último día del resto de nuestras vidas ¿No? -dijo con la cabeza gacha y algo desanimada-

- Oye -interrumpe Korra- Ten fe. Hoy será el último día para ellos, no para nosotros.

- ¿Y si lo fuera? ¿Qué pasaría entonces? ¿Habremos disfrutado de lo que tuvimos y debimos dejar?

Asami le clava una mirada profunda a Korra, una que no le había visto en mucho tiempo. La morena suspira y voltea el rostro.

- ¿Qué nos pasó Asami? -exclama Korra- Antes todo era tan fácil.

- Lo era. Éramos felices -responde Sato-

- Si, pero ¿cómo no serlo si todo era tan perfecto? No teníamos que preocuparnos por nada y teníamos todo el tiempo del mundo para nosotras, pero parece que cuando comenzamos a enfrentar pruebas nuestra relación se fue desintegrando hasta dejar lo que hay ahora.

Asami miró al suelo con desánimo.

- ¿Qué hay ahora?

- Si te soy sincera... No lo tengo claro -responde luego de un rato-

- Al menos contéstame algo -interrumpe la ojos verdes tomándola del rostro para que la mirara fijamente- Si las cosas se ven borrosas aún pueden arreglarse porque todavía existen, triste es no ver nada... Dime... ¿Todavía me amas?

Korra traga saliva nerviosa y sus palabras no salían, solamente una de ellas.

- ¿Tú? -le redirigió la pregunta-

- Estoy segura que aún siento algo por ti -contesta- aunque no sea tan fuerte como antes... Pero... Al menos tú ¿sientes algo?

Korra volteó su rostro y miró hacia abajo. Ni siquiera sabía qué responder, ella conocía la respuesta pero no sabía cómo darla, había tanto implicado en ello, su felicidad incluso. Era o conformarse o ser feliz. Seguramente con conformarse no le iría mal en este contexto y quizás debía escoger eso pues... es posible que... Ya sea demasiado tarde para volver a ser feliz.

Korra tomó aire en sus pulmones para contestar pero entonces Mako interrumpió entrando a la habitación y diciendo.

- Chicas, es momento de que el ejército marche a Ciudad República.

Ambas chicas se miraron fijamente y luego miraron al chico que estaba a sus espaldas, tan crecido, tan maduro, sin ánimos de herir a nadie. ¿Cómo algo tan bueno pudo afectarles tanto? Era un caballero en toda la expresión de la palabra, un luchador, pero lamentablemente seguía siendo causa de tropiezo para que las chicas estuviesen juntas.

Korra fue la primera en levantarse y tomarle la palabra a Mako.

- Si, creo que es hora de salir.

- Yo también estoy lista -dijo Asami caminando hacia los dos-

Entonces quedaron frente a frente, los tres, mirándose en silencio y pensando rápidamente en tantas cosas que habían vivido.

Korra sonrió y tomando una mano de Mako y otra de Asami exclamó.

- Todo por lo que hemos pasado no ha sido precisamente fácil, ninguno de los tres, pero mírennos ahora, estamos aquí luchando por una misma causa. Creo que todo lo demás pierde importancia mientras que estemos juntos.

- Los quiero mucho. -dijo Asami mientras abrazaba a los chicos con fuerza, casi aguantando las ganas de llorar. Korra abrazó también y Mako las envolvió con sus brazos diciendo.

- Yo también las quiero.

Luego de unos segundos se separaron y Korra tomó una pose más seria, más decidida y dijo.

- ¡Es momento!

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- ¡Maestros! -dijo la morena de pie frente a un montículo y al resto del ejército organizado- ¡Hoy será un día histórico para las cuatro naciones! ¡Hoy todos contemplarán el poder de un pueblo unido como uno solo! ¡Hoy no hay fronteras ni naciones! Solo un ideal de lucha que nos mueve a pelear y a dar hasta la última gota de nuestra sangre en batalla. Ustedes no se rindieron conmigo y yo no lo haré con ustedes, seré su avatar aunque me muera... Y si lo hago, uno nuevo vendrá. ¡PERO NADIE PISOTEARÁ AL MUNDO MIENTRAS TENGAN A SU AVATAR! ¿ESTÁN LISTOS PARA PELEAR?

- ¡SI! -contestaron todos de forma afirmativa en un gran grito de guerra-

- ¿ME ACEPTAN COMO SU AVATAR?

- ¡SI! -contestaron nuevamente-

- ¡Entonces defendamos nuestro futuro y peleemos por nuestras vidas! -contestó la poderosa morena-

- Es tiempo de irnos -dice Tenzin y Korra firma con la cabeza, voltea a ver a Kuvira parada a su lado y de forma amable le dice-

- ¿Me ayudas?

- Claro que sí -contesta ella-

En ese momento la morena cierra sus ojos y mueve sus brazos hacia adentro para luego desplegarlos mientras sus ojos se pintaban de blanco y entraba en el poderío del estado avatar.

La brisa circundante a sus pies no se hizo esperar y una gran masa de aire los cubrió a todos con el poder del viento. La morena elevó sus brazos y la tierra debajo de sus pies comenzó a volverse inestable. Sin perder tiempo el avatar extendió su mano hacia la izquierda mientras la grieta en el suelo la seguía rodeando a todo el batallón. Kuvira hizo lo mismo del otro lado hasta que las grietas se encontraron.

Ejerciendo todo su poder, el avatar elevó el suelo sobre sus pies desencajando una enorme y descomunal roca que los elevó por encima del suelo, a ella y también a todo el ejército.

- ¡Listos para marchar! -exclamó Korra-

- ¡Maestros fuego! ¡AHORA! -encargó Iroh II al momento que selectos maestros del ejército de fuego que estaban en el extremo trasero de la roca comenzaron a disparar flamas hacia atrás para propulsar la roca hacia adelante-

- ¡AIRE! -gritó Tenzin al tiempo que paralelamente a los maestros fuego, los del aire de su lado generaron una ventisca que también se utilizaría como propulsor.

Era demasiado poder y la inmensa roca ya empezaba a moverse. Entonces Korra, irguiéndose sobre el confín de adelante, abrió sus brazos sin salir del poder del estado avatar e invocando todo el poder del elemento tierra despegó los cimientos e hizo que esta saliera propulsada a toda velocidad por encima del suelo, siendo propulsada desde atrás por los maestros fuego y aire.

El ejército del avatar, estaba en camino.

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Mientras Tanto

En Ciudad República

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- Está tan cerca... puedo sentirlo -dijo Dark Korra aspirando el aire del ambiente mientras ella y sus secuaces principales estaban bordeando el gran portal de luz- La Unificación ya ha cubierto casi a todo el mundo. En unas horas el holocausto vendrá y habremos vencido.

- ¡Nadie puede detenernos! -respondió Khan-

- Ustedes me han servido bien -contestó Dark Korra- y hoy recibirán su recompensa, solo ayúdenme una última vez más.

- Estamos contigo -intervino Bolin-

- ¡Dark Korra! -interrumpió de pronto Suyin aproximándose junto al clan Beifong- Malas noticias.

- ¿Qué?

Con eso la anciana Toph se aproximó al doble de Korra y pisando el suelo con su pie descalzo, le plantó sus profundos ojos grises y dijo al espectro.

- Un poder enorme se acerca, es el avatar y muchos vienen con ella. Ella está en el tope de su poder y ya no tiene miedo, el poder es increíble. ¡VIENEN POR TI!

Finalizó tajante.

Pero en vez de reflejar miedo o terror, Dark Korra se limitó a sonreír de medio lado.

- ¿Qué acaso no escuchaste? -replicó Lin-

- Ustedes no entienden, yo quería que esto pasara -aclaró el doble- mi propósito es realizar la única unificación que falta antes de que llegue el Holocausto. Una vez que me haya unificado con mi doble, entonces todo su poder será mío y no habrá ejército que me domine. Al venir a nosotros, nos evitan el trabajo de buscarlos.

- Pe... pero ¿no te da ni un poco de miedo el que sean tan poderosos? -inquiere Bolin-

- No, los triplicamos en número y además ya hemos conquistado el resto del mundo, ellos no son nada. Así que en lo que me respecta a ti avatar Korra y tu ejército -dijo el doble para sí- ¡Marchen, Marchen a su perdición!

Todos se asombraron de la malicia de aquel doble oscuro.

- Debemos proteger el portal, sin embargo -siguió el espectro- luego del Holocausto sufriremos muchas bajas, todos los unificados no-maestros van a morir con ella y ellos son los que nos hacen numerosos. Debemos derrotar al avatar antes que comencemos a tener esas flaquezas.

- ¡Estamos a sus órdenes, gran amo! -dijeron todos al unísono-

- Formaremos varios muros de contención. Clan Beifong -las llamó- ustedes dirigirán al entero ejército de unificados y los llevarán a las afueras de Ciudad República, deben contener su entrada lo más que puedan.

- Entendido -dijeron las matriarcas antes de salir disparadas hacia su lugar de batalla y comenzar a organizar su ejército-

- ¡Khan! -llamó Dark Korra- tú debes posicionarte a unos metros del gran puente de Ciudad República e impedir que nadie entre a la ciudad... ¡Acábalos!

- Estoy en eso. -contestó el maestro metal antes de irse a su posición-

- ¿Y yo que hago? -preguntó Bolin. El espectro lo miró fijamente y exclamó-

- Tú protegerás el EPICENTRO conmigo.

Bolin miró hacia arriba y casi es cegado por la luz del portal, ese era el epicentro del holocausto. El portal.

Y Ciudad República era el epicentro de esa batalla.

¡No había vuelta atrás!

Las cartas estaban echadas...!

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- Allí vienen, Puedo sentirlos! -exclamó Toph ya posicionada con el resto del clan Beifong y tras ellos el increíblemente numeroso ejército de unificados-

Segundos después el suelo comenzó a temblar ligeramente, incluso Toph arrugó el rostro al sentir el poder que se avecinaba en sus pies.

Las pequeñas rocas en el suelo comenzaron a flotar como si no existiese gravedad y un vacío punzante entraba por sus oídos, como si un ferrocarril gigante se acercara con todo su poder de embestida. Bueno... era peor que eso.

En ese instante y, a lo lejos, una gran masa de polvo se levantó de la nada cubriendo toda la escena como si hubiese habido una explosión.

Los unificados observaron atentamente en silencio.

Entonces de la nube de polvo observaron como una montaña estaba flotando por encima de la tierra mientras que los elementos se fusionaban como uno para darle movimiento. Korra a su cabeza arrastrando la montaña con el poder de la tierra y fuego y aire como propulsores.

El suelo comenzó a temblar con más fuerza y ya se comenzaba a mostrar terror de parte de algunos unificados ante la inmensidad y el poderío del ejército enemigo.

Entonces la roca se detuvo a una distancia conveniente y al tocar el suelo, un gran sonido de choque se escuchó por kilómetros al dejar de mover la montaña.

- Hemos llegado -dijo Korra-

- ¡Oh no! Los Unificados están reunidos a las afuera de Ciudad República, no quieren que entremos. Claro, el portal está adentro -dijo Mako-

- Ellos harán lo posible por protegerlo, estoy segura que no es el único flanco que deberemos pasar -siguió Kuvira-

- ¿Qué hacemos Korra? -preguntó Asami-

- ¡Capitanes de los ejércitos Tierra, Agua, Fuego y Aire! ¿Pueden limpiar el camino de entrada a la Ciudad por nosotros?

Zuko, Iroh II, Kya, los gemelos, Tenzin y Kuvira se reverenciaron ante el Avatar.

- ¡Nuestros ejércitos están listos para pelear! -Dijo Tenzin-

- ¡Pues vayan entonces! -ordenó Korra para luego poner la mano en el hombro de Kuvira, deteniéndola- excepto tú, Kuvira. Te necesito para algo más grande.

Kuvira asiente y se queda.

- ¡MIREN! ¡YA VIENEN! ¡ESTÁN MARCHANDO HACIA ACÁ! -gritaron algunos del ejército de los unificados al observar como propulsándose por sus propios elementos, maestros de las cuatro naciones avanzaban con rapidez hacia el epicentro de batalla-

- ¡NOSOTROS TAMBIÉN! -exclama Lin- ¡MARCHEN TODOS! ¡AL ATAQUE!

Otro grito de guerra del ejército Unificado se escuchó estruendosamente al tiempo que salieron corriendo a toda velocidad al encuentro del otro ejército. Los del clan Beifong, fueron los últimos en partir.

Toph, quien estaba de pie sintiendo como ambos ejércitos estaban a punto de encontrarse, traqueó su cuello y exclamó.

- Es momento de mostrarles cómo se hace.

La anciana volteó y allí estaba el resto de su familia. Y juntos se propulsaron hacia adelante.

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- Chicos -dijo Korra del otro lado mientras observaba como el momento de la verdad estaba llegando. Miró a su lado izquierdo y estaba Asami y Baraz, miró al derecho y estaban Mako y Kuvira.

La morena unió sus manos y todos hicieron lo mismo formando una cadena, eran los últimos del ejército que quedaban sin marchar a batalla.

Los ojos de todos estaban aguados de nostalgia y expectación.

- ¡Suerte! -completó el avatar-

Con eso Asami soltó la mano de Korra y corrió con Baraz a una posición conveniente.

- Sujétate nena, que aquí vamos! -exclamó el maestro fuego antes de salir disparado como un cohete junto a ella hacia el lugar de la batalla-

Solo quedaron Kuvira, Mako y Korra. La primera no quiso intervenir así que guardó silencio.

Korra miró a Mako y exclamó.

- ¿Recuerdas que me prometiste que me seguirías a donde fuera y me protegerías? -Mako asiente- gracias por cumplirla.

- Estoy contigo Korra -contestó el ojos dorados. Ella frota cariñosamente la mejilla de él y exclama-

- Y yo cumpliré la mía Mako. Salvaremos al mundo y traeremos a tu hermano de vuelta... -en eso voltea la mirada para ver a Kuvira- ¡Y a Khan!

Por primera vez, la antigua unificadora lució tan conmovida que tuvo que tapar su rostro para ocultar esas lágrimas que querían salir.

- En nuestras manos está destruir ese portal -siguió Korra-

- Yo voy detrás de ti -dijo Kuvira-

- Yo te cubro -argumentó Mako-

- ¡ANDANDO! -con eso la hermosa ojos azules saltó muy alto para luego girar sobre su eje invocando un poderoso tornado de aire que la envolvió y la hizo flotar-

Mako disparó flamas de sus pies y cual misil salió disparado siguiéndola mientras que Kuvira se desplazó a tierra propulsándose como un tejón topo a toda velocidad.

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¡LA BATALLA HABÍA INICIADO!

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Los dos poderosos ejércitos corrían uno al otro. La tierra nunca sintió tantos pasos en años. Los gritos se podían escuchar desde confín a confín.

Pronto, estuvieron inevitablemente cerca.

- ¡MAESTROS TIERRA! -gritó Tenzin-

En ese instante, los maestros tierra saltaron desde cada extremo del batallón propulsándose hacia arriba por columnas de tierra y cayeron al frente formando una fila.

Todos sincronizaron sus movimientos para crear un baile armónico. Pasaron sus pies de forma circular por la tierra mientras con sus brazos ondearon la forma de una media luna y al mismo tiempo terminaron golpeando la tierra con sus puños.

Acto seguido una inmensa masa de polvo y arena se levantó en dirección al ejército de unificados mientras que una poderosa avalancha se les venía encima.

- ¡Cuidado! -gritaron algunos pero la fuerte embestida se los llevó a todos.

Maestros unificados del elemento tierra se posicionaron adelante y deshicieron la avalancha, al momento que comenzaron a arrojar piedras de gran tamaño a sus oponentes. Pero los maestros aire planearon los cielos y crearon cortinas de viento que desviaron todos aquellos proyectiles impidiendo que alguno de ellos hiriera al ejército del avatar.

- ¡MAESTROS AGUA! -gritó Kya de voz en cuello-

Inmediatamente todo el grupo comenzó a extraer aguas de sus reservas y la regaron en todo el campo. Con el elemento firmemente en sus manos, la hija de Katara junto con los gemelos y el resto de maestros, comenzaron a crear púas de hielo gigantes y arrojarlas como si de una catapulta se trataran.

El cielo se nubló por un momento cuando cientos de púas filosas comenzaron a caer al ejército de unificados.

Los gritos no se hicieron esperar cuando algunos fueron clavados a tierra o fueron golpeados fuertemente por esos inmensos fragmentos de hielo. Muchos cayeron en ese mismo momento.

Pero entonces el ejército se encontró.

Los unificados no-maestro comenzaron a entrar en territorio del avatar saltando por doquier con su fuerza sobrehumana y rapidez incomparable y empezaron a atacar a los maestros. Eran demasiados y estaban por todas partes

Baraz y Asami aparecieron e inmediatamente se pusieron a pelear.

Un unificado saltó sobre Asami arrojando una fuerte patada pero ella se inclinó evitando el ataque, al instante se da media vuelta y toca la espalda del unificado con su bloqueador de chi dándole una fuerte descarga.

El general Iroh pasó sobre la cabeza de Asami planeando con fuego control mientras con varias volteretas en el aire arrojaba grandes flamas de fuego hacia abajo creando explosiones que impactaban al enemigo y cuyas ondas expansivas los arrojaban lejos. Luego cayó al suelo de pies y se encontró con un unificado maestro fuego quien le arrojó una gran llamarada, pero Iroh la deshizo con sus brazos rápidamente para percatarse que el maestro fuego se le venía encima. Sorprendido Iroh se mueve como un acto reflejo hacia un lado y arroja una patada circular de fuego que termina impactando en la espalda del unificado quien dió varias vueltas en el suelo.

- ¡IROH, CUIDADO! -escuchó decir al instante a Kya para luego voltear y ver como una avalancha de tierra se le venía encima, pero al instante fue empujado por un golpe de Iroh disparado por Tenzin quien lo lanzó de espaldas al suelo pero lo sacó de la zona de la avalancha.

- Estoy bien. -dijo el general al instante.

- ¡Vamos por ellos! -exclamó el maestro aire a su hermana mientras ambos corrían hacia el frente.

Kya tenía sus brazos cubiertos por dos poderosos látigos de agua los cuales usó para golpear fuertemente a aquellos que venían en frente.

Tenzin abrió sus brazos como un abanico creando una gran onda expansiva de aire que arrojó muy lejos al ejército unificado y les abrió campo para avanzar.

- POSICIONES DE BATALLA! -gritó el hijo de Aang al momento que los maestros se unían como una muralla poderosa al observar como la mareada de unificados se les venía encima. Estaban teniendo una gran batalla, pero ya comenzaban a cansarse y el ejército unificado no parecía acabar.

- Tenemos que poder -exclama Zuko algo inquieto al ver las caras de preocupación a los otros-

- Nosotros podemos hacerlo, Aang está con nosotros. -argumentó Tenzin antes de tragar saliva, entonces movió sus brazos de forma circular creando una burbuja de aire debajo de sus pies- ¡ATAQUEN!

Salió disparado como un misil propulsado por el aire mientras que Baraz y Iroh usaban las alturas como ventaja nuevamente y el resto corría hacia el ejército a pie, todos lanzando un poderoso ataque combinado al mismo tiempo esperando que finalmente el ejército enemigo cediera.

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Mientras Tanto

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Korra, Mako y Kuvira se escabullían por el campamento enemigo ocultos entre las montañas. La batalla era fiera y podían verla de primera mano, aquellos gritos y explosiones constantes preocupaban al avatar por el bienestar de sus amigos. De otro modo, hubiese ido a ayudarlos, pero era necesario que se destruyera ese portal, no tenían tiempo que perder.

- Por allá -exclamó Korra señalando la luz de ese portal que provenía desde el interior de la ciudad-

- Aún estamos afuera de la ciudad y tenemos que cruzar el puente de Ciudad República -exclamó Mako- tenemos que apurarnos.

- No podemos seguir bordeando, tenemos que ir de frente -siguió Kuvira-

- Pero tampoco podemos entretenernos peleando en el campo, tenemos una labor que hacer.

Antes de que Korra terminara de hablar una gran roca fue lanzada hacia los chicos por sorpresa. En acto reflejo Kuvira empujó al avatar fuera del camino de la roca y con sus propias manos destrozó el proyectil. Mako disparó una poderosa flama de fuego al maestro que los había atacado.

- ¡Ábrenos el paso Korra! ¡Ya vamos! -ordenó Kuvira antes de golpear la tierra y patear la gran roca que se desprendió como un misil hacia el maestro tierra unificado, pero este magnetizó la roca y devolvió el golpe pero Mako hizo una voltereta hacia adelante creando una cuchilla de medialuna de fuego cortando la roca por la mitad pasando los pedazos a cada lado de los chicos.

El maestro tierra iba a generar una avalancha que se llevara por el medio a los chicos, pero inmediatamente Kuvira disparó dos placas de metal que se amarraron en las muñecas del maestro tierra y se extendieron hacia arriba dejándolo inmóvil.

- ¡AHORA MAKO! -gritó la ojos verdes y el cejas arqueadas no dudó en agarrar impulsó mientras generaba una flama chispeante en sus manos. Entonces saltó hacia donde se hallaba el sujeto y lo bateó con un poderoso golpe de fuego que lo envió al suelo tan fuertemente que este se rajó un poco.

Debilitado, el maestro tierra no pudo levantarse.

- Buen trabajo -dijo ella mientras chocaba manos con Mako. Acto seguido los chicos observaron hacia la colina como Korra estaba justo en el límite a punto de saltar para abrirles el paso.

La morena se dejó caer al suelo golpeándolo con sus puños al instante que una increíble explosión acompañó un sonido de quiebre mientras un terremoto se originó hacia adelante de la morena arrojando al suelo a los unificados que seguían viniendo hacia la batalla. Con sus pies bien afincados y sus palmas de las manos una pegada a la otra, la morena extendió sus brazos al frente mientras lentamente iba despegando sus palmas.

Al instante una gran grieta se abrió desde sus pies extendiéndose hacia adelante. Lo que antes era una grieta, se fue convirtiendo en un gran cráter que no dejaba de avanzar y tragarse a los unificados que estaban en el suelo debido al terremoto. Pronto, una buena parte del camino hacia el puente de Ciudad República estaba despejado.

Mako y Kuvira no tardaron en llegar hacia la morena poniéndose cada uno de su lado.

- Sujétense -dijo la morena con decisión- Es momento de entrar!

Movió sus manos de forma circular dándole libertad de movimiento a cada uno de sus dedos mientras los tres salían disparados con el poder del aire que los propulsó desde atrás hacia adelante. Cada vez estaban entrando más en la ciudad.

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Mientras Tanto

En el gran portal

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- ¡Se están acercando! ¡Ya casi entran en la ciudad! -exclamó Bolin a la copia, quien lo miró algo más tranquila-

- Una vez que entren aquí estarán perdidos.

Bolin observó sorprendido al clon mientras que este continuaba.

- La unificación ha sido completada en todo el mundo, solo falta una unificación más para que el Holocausto comience.

- ¿Hablas de...?

- Si. -prorrumpió el espectro- Ustedes encárguense de los que están con el avatar. Ella es mía -sentenció-

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Al Mismo Tiempo

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En el campo de batalla se seguía llevando una dura guerra entre unificados y maestros. Muchos se habían dispersado y otros habían caído. Mucha sangre seca pintaba la árida tierra del combate y el sol penetraba los huesos de todos hasta el cansancio.

Zuko, Baraz, Iroh, Kya, Asami, Eska y Desna avanzaban mientras atacaban todos al mismo tiempo al momento que todos se movían sincronizadamente como una muralla.

Luego de resguardarse de los ataques enemigos, Kya retiró la pared de hielo que los protegía e inmediatamente comenzaron a dispararse bolas de fuego explosivas, púas de hielo y algunos rayos al flanco enemigo, para luego resguardarse y seguir.

Como refuerzo, estos maestros sintieron como los maestros aire comenzaron a planear sobre sus cabezas dirigiéndose por aire al sitial enemigo.

Con sus brazos los maestros aire creaban una ventisca de abajo hacia arriba que hacía que los unificados flotaran y se elevaran al aire, donde eran retenidos por una burbuja creada por sus manos. Luego eran golpeados por un fuerte golpe de viento y terminaban colapsando en las montañas.

- ¡DERRIBEN A ESOS MAESTROS AIRE! -ordenó Lin-

- Estamos en eso.

Inmediatamente los gemelos Wing y Wei se posicionaron a tierra y sincronizando sus movimientos como si fueran máquinas de guerra y comenzaron a despegar rocas del suelo y a lanzarlos como proyectiles al aire con una velocidad increíble.

- ¡CUIDADO! -gritó Kai al observar como aquellos proyectiles de piedra dura salían de pronto revoloteando en al aire-

Los voladores comenzaron a dispersarse mientras los gemelos seguían disparando.

Jinora hizo una maniobra evasiva para evitar una de las rocas, pero no se percató que otra se dirigía justo hacia ella y fue golpeada en el rostro con tanta fuerza que perdió el conocimiento aún en el aire y comenzó a caer.

- ¡JINORA! -gritó Kai mientras la observaba cayendo como un meteorito y se lanzaba a su ayuda. Casi no llega a tiempo, pero logró atajarla en el aire y luego se volteó para caer y que todo el daño lo recibiera su espalda pero que ella estuviera a salvo-

Luego de recuperarse de la caida, Kai tomó el rostro débil de Jinora y comenzó a tratar de hacer que se reanimara. Su frente estaba sangrando.

- ¡Jinora! ¡Jinora por favor! ¡Despierta!

Por más que la meció la maestra aire no estaba respondiendo, pero se tranquilizó un poco al tomarle el pulso y percatarse que aún estaba viva.

- K...Kai... -escuchó un susurro segundos después. El moreno volteó al instante y escuchó a la chica toser débil-

- ¡Jinora! ¡Gracias a los espíritus que estás bien! -con eso la tomó entre sus brazos cubriéndola con ella y la cargó consigo- Hay que sacarte de aquí.

Kai revoloteó en dirección contraria llevándose a Jinora fuera de peligro.

Mientras tanto Tenzin aterrizó junto a la muralla de maestros y con cierta preocupación, exclamó.

- Los maestros aire están heridos, tengo que sacarlos a todos de aquí. ¡Aguanten un poco!

- Apresúrate Tenzin, necesitamos un poco de aire aquí. -replicó Kya mientras lanzaba un poderoso chorro a presión al campo enemigo-

Entonces la tierra comenzó a rajarse y los maestros observaron como una gran masa de polvo y arena se les venía encima. Sorprendidos y con los ojos abiertos como platos, simplemente se apiñaron todos como pudieron mientras los gemelos Eska y Desna los cubrían en una burbuja de hielo solidificado antes de ser colapsados por el ataque.

Entonces sintieron el golpe y la burbuja fue arrastrada con el poder de la tierra. Los pedazos de hielo comenzaron a quebrarse y los maestros cayeron al suelo debilitados y en medio de una nube de polvo.

- ¿Están todos bien? -preguntó Zuko tosiendo mientras salía de los restos de aquella destrozada burbuja de hielo. El maestro fuego halló a Kya intentando levantarse y estrechó su mano a ella para ayudarla a hacerlo-

Así todos se fueron incorporando. No podían ver nada, el humo nublaba toda la vista, era como si estuvieran solos en el universo. Miraran a donde miraran simplemente no había salida.

Un silencio extraño comenzó a dejarse sentir en aquel pedazo del campo de batalla. Estaban en medio de una guerra... ¿Silencio? ¿Por qué?

- ¿Qué sucede? -exclamó Asami confundida- ¿Quién nos atacó?

- Creo que sé quiénes lo hicieron -contestó el anciano Zuko-

Antes de que hubiese terminado, la pared de humo se esfumó como por arte de magia despejando la entera atmósfera del campo. Finalmente, los maestros pudieron ver aquello con claridad.

Frente a ellos, el poderoso y temible clan Beifong estaba posicionados amenazadoramente en posición de batalla. Comandados por la legendaria Toph, sus hijas y sus nietas la formación de la muerte parecía llevar sus nombres.

Algo sorprendido, Zuko y el resto de los maestros supieron cuál sería su destino.

- Tantos años sin verte Zuko -exclamó Toph con cierto tono burlón- Veamos si has aprendido a pelear en todos estos años gobernando la nación del fuego.

Un silencio penetrante siguió a eso.

- Ellos... Ellos son peligrosísimos... -dijo Asami con susto, pero entonces Iroh se le acercó y respondió-

- Es lo que el avatar hubiese querido. Tenemos que enfrentarnos a ellos... ¡Y vencerlos!

Las miradas de cada grupo se fijaron en el otro. Zuko se puso al frente y detrás de él Tenzin y Kya. Seguido del general Iroh con Baraz, Asami y los gemelos.

Esta guerra aún no había terminado.

- Veamos como sigues de ese dolor de espalda tuyo. -respondió Zuko a Toph antes de encender sus manos en flamas de fuego-

... Y estaba por iniciar.

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Al Mismo Tiempo

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Propulsados por el poder del aire, Korra, Mako y Kuvira avanzaron con gran rapidez por el campamento enemigo rumbo a la entrada de la Ciudad. El tiempo corría sin detenerse.

Korra dejó de ejercer presión en el aire y lentamente se detuvieron.

El gran puente de Ciudad República estaba frente a ellos.

- Y bien, vamos. -dijo Korra pero al instante fue interrumpida por Kuvira, quien con una cara sombría refutó-

- ¡NO!

- ¿Qué? -dijo la ojos azules confundida- ¿Por qué no podemos?

- ¿No lo ves Korra? -inquirió la ojos verdes- ¿El puente de Ciudad República despejado? ¿La única entrada a la ciudad sin nadie cubriéndola? No... No podemos ir... ¡Es una trampa!

Korra ve a Mako igual de sorprendida que él.

- Entonces ¿Qué se supone que vamos a hacer? Tenemos que entrar ya o no tendremos tiempo de destruir el portal -exclamó Mako con frustración-

- Puedo sentir el poder del metal control en el gran puente de Ciudad República -respondió Kuvira con su inexpresivo rostro- si intentan entrar a él, morirán de seguro.

- ¿Puedes saber quién nos quiere impedir el paso?

- Si -exclamó tajante- sé quién es.

Dicho esto la antigua unificadora levantó su mirada al igual que su voz gritando aparentemente al aire.

- ¿POR QUÉ NO SALES DONDE PUEDA VERTE KHAN?

Segundos después una pequeña risita traída por el viento se dejó escuchar. Los chicos buscaron con la mirada a todos lados hasta que contemplaron salir de la sombra de una montaña cercana al poderoso maestro metal, perfectamente camuflajeado. Nunca hubieran detectado su presencia.

Su uniforme de metal creaba pequeños sonidos mientras caminaba al encuentro con su antigua amiga y los nuevos que ahora tenía. Su mirada de malicia y peligrosidad se mantuvieron en todo momento.

Se detuvo a una distancia conveniente y las miradas peligrosas comenzaron a entrecruzarse.

- Avatar Korra -dijo Khan- Tu doble te está esperando cerca del gran portal... -entonces voltea la mirada hacia Mako y dice- ... Al igual que tu hermano.

Mako cerró los puños al instante pero Korra puso su brazo delante de Mako para que no atacara.

Kuvira se voltea y mirando a sus amigos, dice serena y decidida.

- Vayan, es mi deber quedarme y detener a Khan. Estaré bien.

- ¿Segura Kuvira? -pregunta la ojos azules-

- ¡Vayan! -ordenó-

Korra tomó la mano de Mako y ambos salieron corriendo rumbo al puente de Ciudad República. Luego de tanta guerra fría y despiadada, el avatar finalmente había logrado entrar a la ciudad.

Viéndola partir junto al maestro fuego, Kuvira dijo para sí misma.

- Vamos Avatar Korra, no falles esta vez...

Acto seguido volteó su rostro para encontrarse de nuevo con el titánico Khan frente a ella. Suspiró a profundidad y se preparó para lo inevitable.

Hizo tronar sus dedos al momento que decía.

- ¿En qué estábamos?

Al instante, Khan dibujó una sonrisa de medio lado en su rostro.

Las cartas estaban sobre la mesa, y guerra apenas comenzaba.


Continuará...


¡Uuuhhh! ¿Les gustó? ¡Espero que así haya sido!

Como vemos los maestros han logrado adentrarse en el campamento de los unificados, pero para poder ganar aún deben destruir el portal y los unificados no van a permitir que eso suceda. ¿Qué pasará?

Muchas batallas y mucha acción se viene en el próximo capítulo, rumbo al decelace.

Gracias por siempre leerme y dejarme sus reviews, se les quiere.

Nos leemos prontoooo

Saludos.

Prota Makorrian.