¡HOLA!

No he demorado mucho esta vez, eh? eh? xD

Y la razón de esto es porque he tenido un arranque de inspiración que me vino de la nada y eso más tiempo libre, igual a CONTIIII...

Bueno. Seriedad. Ya nos acercamos al fin de este fanfic y pues los decenlaces comienzan a mostrarse a partir de este momento. Es un capítulo lleno de acción, drama y suspenso, espero les guste.

Se que será del agrado de muchos de mis lectores y, en especial, a una que me ha seguido y apoyado desde el principio y deseo dedicarle este episodio. Devil, this is for you.

Gracias a todos por leer y apoyarme con su opinión, espero estar haciendo un buen trabajo.

No les quito mas tiempo.

Disfruten.!


MAKORRIAN LOVE


Flamas de fuego sobre nubes de polvo en explosiones demenciales. Cubos de hielo clavados en el desierto. Aires huracanados como si un tifón pasase por las afueras de la ciudad. Tinte, dulce tinte violento que a la vez era tan amargo y áspero como piedra. Las fuerzas, la determinación, la energía, los ideales... Todo parecía resumirse a este momento.

Por todo el campo que rodeaba la Ciudad República se podían escuchar gritos y explosiones a cada momento. Los maestros de la colmena seguían luchando arduamente contra los unificados, su sangre era derramada al suelo tatuando en ella los ideales de un pueblo que no estaba dispuesto a rendirse y de un mañana que no tendría que ser diferente del hoy. No si aún podían luchar.

Solo dos maestros habían logrado entrar a la poderosa fortaleza que era Ciudad República y esos dos maestros debían poner forma al destino del mundo.

Era ahora o nunca.


Capítulo 19: The Epicentre

Part 2: Between Blood And War


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Ciudad República

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- ¡MIREN! ¡ES EL AVATAR! -gritaron algunos unificados al verla acercándose por las calles de la ciudad junto a Mako. Al instante, esa casi media docena de unificados golpearon el suelo y arrojaron grandes rocas hacia ellos-

Inmediatamente Korra se puso delante de Mako para protegerlo y, alzando sus brazos, emergió una muralla de tierra frente a ella que contuvo los proyectiles. Empujándola con sus manos hacia adelante la muralla cae al suelo e inmediatamente la morena golpea la tierra con sus puños y una avalancha de sedimentos se generó hacia los maestros con tanta rapidez que lo único que pudieron hacer fue elevarse en columnas de tierra por encima de la avalancha.

Pero la misma derribó algunas columnas junto con sus maestros.

Mako tomó impulso y disparando flamas hacia el suelo se propulsó hacia arriba para implementar una patada en media luna de fuego que cortó a la mitad las columnas que habían quedado en pie.

Los tres maestros restantes cayeron estables al suelo y lanzaron rocas hacia Mako, pero el joven las esquivó con maestría para luego hacer una voltereta hacia adelante parándose sobre sus manos y disparando una increíble y poderosa bola de fuego con ambos pies que disparó hacia los maestros tierra. Estos crearon una muralla para protegerse, pero como si de una bomba se tratara, explotó con tanta fuerza que el impacto envió a los débiles maestros de estampón contra los escombros.

- Tal parece que seguiremos recibiendo ataques de esta índole -dice Mako junto a Korra a su lado-

- Ahora todo tiene sentido -contestó Korra- envía a morir a los no-maestros fuera en el campo y deja a los maestros en Ciudad República para impedir que lleguemos al portal. Mi doble no quiere ponérnosla fácil.

- Pero igual lo haremos, juntos. -El maestro fuego extiende la mano y la morena estrecha la inmediatamente. Por medio segundo se vieron directamente a los ojos y sonrieron. La adrenalina los envolvió.

- ¡CUIDADO! -gritó Korra inmediatamente luego de darse cuenta que un poderoso látigo de agua se dirigía hacia ellos. De un salto a cada lado Mako y Korra esquivaron el ataque. Entonces en lo alto de un edificio vieron a 5 maestros agua preparados para atacarlos-

Mako y Korra sonrieron de medio lado al mismo tiempo y sin pensarlo dos veces se propulsaron sincronizadamente con fuego control rumbo a la defensiva.

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Mientras Tanto

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En las afueras de la Ciudad, el poderoso clan Beifong se postraba como una muralla impenetrable para que los principales líderes de la colmena entraran a la metrópoli. Comandados por Toph Beifong, encaraban al ejército enemigo comandado por el Señor Zuko.

La bandida ciega sonrió de medio lado mientras hacía traquear su cuello, entonces escupió al suelo y de forma algo burlona dijo a su antiguo compañero de lucha.

- Zuko... ¿Qué edad tienes ya? ¿Unos cien? ¡Porque yo en mis 80 me siento de maravilla!

- Sabes que voy a sacarte ese espíritu oscuro que te posee.

- Suponiendo que fuera así -sigue Toph- ... que un espíritu me poseyera, aun deberías vencerme antiguo Señor del Fuego... ¡Y ESO ES IMPOSIBLE!

Inmediatamente después de decir esto Toph se pone de perfil moviendo sus brazos de forma circular al momento que una circunferencia de tierra salió disparada hacia Zuko a la velocidad de un cañón, pero el anciano extendiendo sus dedos índices y medio sobre el puño cerrado, generó flamas de fuego cortantes que arrojó hacia aquella roca cortándola por la mitad. Ambos pedazos se separaron justo antes de golpear a Zuko, quedando él justo en el medio. Al instante, el maestro fuego disparó flamas hacia atrás para propulsarse hacia adelante en batalla uno a uno contra la poderosa maestra tierra.

Los demás miembros de ambos clanes se separaron entre acrobacias.

Lin Beifong fue sujetada en uno de sus brazos por un látigo de agua y lanzada hacia una distancia considerable, pero en el aire la jefa de policías logró conseguir el equilibrio y cayó de pies al suelo, levantó su mirada y su oponente, Kya, estaba frente a ella.

Suyin Beifong fue tras Tenzin arrojándole látigos de metal para atraparlo, pero el escurridizo maestro aire fue escapando y separándose del grupo, subiendo a las montañas con Suyin detrás de él, clamando a gritos su sangre.

- ¿Ves a esos dos chicos de aspecto genético similar? -exclamó la aburrida e inexpresiva Eska a su hermano mientras señalaba a los gemelos Wing y Wei-

- Los veo hermana -contestó el moreno-

- Son nuestros! -dictaminó- ¡Oigan ustedes! -gritó y los gemelos voltearon-

- ¿Si? -contestó Wing-

- ¿Gustan enfrentarse a un duelo con nosotros hasta que la sangre del cuerpo de alguno se haya secado por completo?

Los gemelos pusieron cara de no entender mientras se miraron entre sí, pero entonces levantaron sus hombros y salieron disparados hacia los gemelos de agua lanzando un poderoso ataque de tierra.

Del otro lado del campo, el general Iroh daba volteretas hacia atrás esquivando las peligrosas placas de metal que Huan Beifong le arrojaba. Encontrando la estabilidad, Iroh arrojó una patada de fuego al maestro y este creó un escudo de metal que lo resguardó de las llamas. Inmediatamente después, el ojos ámbar corrió hacia el chico y saltando en una voltereta justo cuando lo tuvo en frente, lo tomó de un brazo y moviéndolo como si fuese una polea lo hizo girar por los aires y destrozar una roca cercana con su espalda.

- Hey, Baraz, yo sé que hacer, acompáñame -dice Asami al maestro fuego quien estuvo a punto de unirse al general en su lucha con el hermano Beifong. Este la ve confundido y responde-

- Pe.. Pero hay que vencerlos, son demasiados.

- Exacto -dice Asami- podemos volver eso en su contra.

- ¿Qué?

- ¡Sólo sígueme! -insiste-

Inmediatamente Asami y Baraz corrieron hacia el campo donde todavía se librara la batalla entre maestros y unificados. Antes de que lo hubiesen imaginado, un no-maestro se le fue encima a Asami a modo de estampida, pero ella pateó el rostro del sujeto mientras apenas se acercaba y con un toque de su bloqueador de chi lo envió al suelo debilitado. Asami se agachó frente al sujeto.

- ¿Asami, qué haces?

- Mi aporte a esta guerra -contestó la chica antes de respirar profundo y extender su dedo hacia el pecho de aquel hombre...

Una luz blanca iluminó los rostros de los maestros y segundos después, el sujeto que estaba en el suelo comenzó a toser y a mirar confundido a Asami y Baraz.

- ¿Qué sucede? ¿Qué pasa? -preguntó confundido-

- Tranquilo ciudadano -exclamó Asami poniendo su mano en el hombro de ese sujeto ahora desunificado- ahora estarás bien.

Con eso Asami se levanta y dice a Baraz.

- Tengo la técnica de purificación espiritual, con ella, desunificaré a todos los maestros que pueda para darnos ventaja, mientras tanto debemos refugiar a todos los desunificados y sacarlos del campo de guerra.

Antes de que terminara de pronunciar esas palabras, el herido cuerpo de Huan Beifong cayó a los pies de Asami. Esta, luego de sorprenderse un poco miró al frente y contempló al general Iroh con su uniforme algo roto pero con mucho temple, decirle con elegancia.

- Aquí está un Beifong para que lo desunifiques, y... ¿Alguien dijo refugiar a los desunificados? ¡Me apunto!

Asami solo pudo sonreír emocionada e implementó la técnica contra Huan, trayéndolo de vuelta en un instante.

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Al Mismo Tiempo

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El silencio era penetrante en el inicio de aquel puente colgante que significaba la entrada a la ciudad. Dos colosos de envergadura tremenda se miraban a los ojos, ambos penetrantes e invencibles a su propia manera, listos para algo inevitable.

- Kuvira, tanto tiempo. -rompió Khan el silencio que los rodeaba a ambos. En ningún momento la maestra metal perdió su facción seria del rostro- ¡Quién diría que el destino nos volvería a encontrar de esta forma! ¡Cuando te liberé de prisión era porque quería compartir contigo la gloria de ser un unificado y tener acceso a tanto poder! Pero tú estupidamente rechazaste este sendero y ahora te pones contra mí en este día. ¡Este suelo será tu tumba! -sentenció-

- Lo único curioso aquí es que de tu boca salgan esas palabras. ¿Qué fue del Khan comprensivo y optimista que se fue en esa misión aquella vez?

- ¡ESE KHAN COMPRENDIÓ QUE NO ERA NADIE! -gritó con fuerza y recelo- COMPRENDIÓ QUE NO TENÍA QUE CONFORMARSE CON LAS SOBRAS CUANDO LO PODÍA TENER TODO!

Una fría brisa detuvo la conversación por un momento.

- Solo mírate, oh poderosa Kuvira. -siguió el ojos verdes- ¿Qué fue de la grandeza que antes solías ostentar? ¡Hiciste mucho por el mundo y ahora te quedas con nada! Yo no quería eso para mi... No me juzgues por estar en el equipo ganador.

- Khan... -exclamó Kuvira con la voz entrecortada. El maestro metal ni siquiera había notado como una lágrima comenzaba a rodar por la mejilla de la aparentemente fría mujer.- Tú eras mi más grande amigo... ¿Lo recuerdas? -siguió ella- Dijiste... dijiste que íbamos a ser tú y yo contra el mundo y fuiste la razón por la que mi niñez fue un poco menos pesada. No me juzgues por llevarte la contraria... Hoy lucho para recuperar al antiguo Khan, así que disfruta toda tu grandeza y poderío viejo amigo, porque será el último día que la tendrás. -amenaza- No dejaré que pruebes ni una pizca del infierno que yo viví...

Con eso la maestra metal abre sus brazos al aire y respira a profundidad, sintiéndose complemente libre y bien consigo misma, con lo que había logrado, en lo que se había convertido. Luego de eso pudo decir con toda la seguridad del mundo.

- ¡Hoy es mi redención!

Un segundo de silencio acalló todo el valle súbitamente. Pero entonces como el sonido de un rayo se escuchó cuando Khan y Kuvira tomaran control de sus reservas de metal moldeable y los arrojaran el uno contra el otro con una fuerza descomunal. Ambas sustancias chocaron y ninguna cedió.

Kuvira extendió sus brazos mientras giraba sobre su eje con sus pies arrojando un chorro a presión a Khan pero este se lanzó a tierra esquivando el golpe mientras enterraba sus dedos en el duro suelo. Entonces con la misma fuerza sacó su mano de la tierra despegando una roca enorme que iba en dirección al rostro de Kuvira pero esta destrozó aquel proyectil con una patada en el punto exacto generando una nube de polvo que ocultó la silueta de la mujer.

Khan sonríe al ver que había salido todo según sus cálculos y sin dudarlo dos veces, utilizó sus reservas de metal moldeable en su espalda para lanzar varios tentáculos hacia la nube de polvo donde se suponía estaba Kuvira y poder aplastar sus huesos. Pero entonces se percató que Kuvira se había propulsado hacia arriba medio segundo antes del impacto y con rapidez y maestría, la chica comenzó a arrojar una lluvia de placas filosas de metal justo hacia Khan. En acto reflejo Khan utilizó los tentáculos moldeables para crear una superficie sólida de metal como un escudo sobre la cual quedaron pegadas todas las cuchillas.

Pero Kuvira aún no había terminado y a medida que caía por la gravedad preparaba su nuevo ataque y cayó frente a Khan dando un poderoso golpe con sus nudillos desnudos sobre el escudo de su oponente haciendo que este tambaleara hacia atrás. Sin perder tiempo, Kuvira arrojó una piedra sobre su pecho impactándolo y arrojándolo al suelo.

Khan cayó con un gruñido pero al instante rasguñó la tierra en dirección hacia adentro haciendo que el círculo de tierra donde la joven estaba parada se meciera sorpresivamente haciéndola perder el equilibrio y cayéndose de espaldas.

Al instante Khan sacó una gran cuchilla de su uniforme y se abalanzó sobre Kuvira, pero ella se quitó medio segundo antes que la gran punza de metal quedara clavada en la tierra justo donde anteriormente estaba su cráneo.

Al instante Kuvira pateó el brazo de Khan quitándole de la mano el arma pero cuando iba a arrojarle otro golpe, el maestro metal tomó su puño y tiró como una polea elevándola en el aire y mientras iba cayendo, preparó una roca para estampársela en las costillas cuando estuviera a la altura correcta. Lo cual hizo, bateándola metros adelante dando vueltas en la tierra tosiendo por el polvo que la colisión levantó.

- ¡NO TIENES IDEA DEL PODER EL CUAL RECHAZASTE! -gritó Khan.

Kuvira miró a su oponente y, pese a su dolor en las costillas, le respondió mientras se ponía de pie.

- ¡Y tu no tienes idea de la determinación que tengo a vencerte!

Dicho aquello y acompañada de un grito de guerra, Kuvira se lanzó al ataque acompañada de una interminable y poderosa avalancha de sedimentos contra el sanguinario Khan.

La lucha aún seguía...

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Al mismo tiempo

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La guerra entre los habilidosos maestros continuaba y ninguno parecía cederle terreno a su enemigo.

Eska y Densa utilizaron sus brazos sincronizadamente para disparar un increíble y poderoso chorro a presión hacia Wing y Wei pero estos sin perder tiempo elevaron sus brazos al tiempo que sacaban una roca enorme de la tierra y sin más la arrojaron en dirección a sus oponentes.

La gran roca partió el chorro a presión de agua en dos invalidando el ataque, a la vez que la fuerza del látigo de agua detuvo la velocidad de la tierra que cayó a tierra a mitad de camino.

Eska al instante lanzó un látigo de agua que envolvió el brazo de Wing tomando control de este, pero el látigo fue cortado rápidamente por Wei mientras lanzaba un torpedo de tierra a la morena. Sin embargo Eska utilizó un tobogán de hielo para deslizarse junto a su hermano hacia los gemelos y, propulsándose hacia arriba, dispararon cuchillas de hielo en dirección a Wing y Wei, pero estos saltaron a cada lado para salir de la zona de peligro e instantáneamente cada uno disparó sus látigos de metal enrollándolos en los tobillos de los morenos y luego estampándolos contra el suelo con tanta fuerza que este se agrietó.

- ¡Hey, gemelos! -escucharon una voz sorpresivamente y, al voltear, los jóvenes Beifong contemplaron horrorizados como el general Iroh junto con Baraz extendían sus puños para disparar una poderosa llamarada conjunta de fuego y de increíble poder-

Como acto reflejo los gemelos levantaron una gran muralla que contuvo el ataque, pero era tan poderosa que poco a poco se iban arrastrando hacia atrás. La muralla estaba demasiado caliente por el fuego y se deshacía a cada momento.

- ¡Hay que reforzar la muralla o se nos va a caer encima! -gritó Wei-

Aprovechando que los gemelos Beifong luchaban contra aquel ataque de fuego, Eska y Desna se levantaron del suelo e inmediatamente invocaron el poder del agua para atacar por detrás a sus oponentes encerrándolos en cubos de hielo hasta el pecho.

- ¡Los tenemos! -exclamó Desna-

- ¡MALDICIÓN! -gritaron los Beifong al verse atrapados-

En ese momento Iroh y Baraz dejaron de disparar fuego y la muralla se vino abajo completamente carbonizada. Asami entró en acción inmediatamente para aplicar su técnica de purificación espiritual con lo cual liberó de la unificación a ambos gemelos.

- Van tres... Quedan tres. -exclamó Baraz con satisfacción-

- Oigan ¿Qué sucedió? ¿Por qué estamos envueltos en hielo? ¿Por qué tengo tanta hambre?

- Wing! -lo interrumpe el otro gemelo- deja de hacer preguntas tontas. Por cierto... ¿Qué día es hoy?

Asami, Iroh y Baraz ríen ante el comentario de los chicos y Desna libera a los gemelos.

- Aún quedan Lin, Suyin y Toph por desunificar... -exclama Iroh con cierta preocupación- ¿Cómo les estará yendo? ¡Espero que estén bien!

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Al Mismo Tiempo

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Era en la cima de aquel risco montañoso donde se llevaba a cabo otra de las grandes batallas. En esta oportunidad, un fiero duelo sin cuartel entre el poderoso Tenzin y la astuta Suyin.

Los destrozos hechos en las laderas cercanas hablaban de la violencia de aquella pelea, de hecho, ambos combatientes estaban cansados y con moretones regados en todo el cuerpo.

Suyin golpeaba el suelo una y otra vez, arrancando grandes piedras y lanzándolas como misiles contra Tenzin, una y otra vez.

Tenzin invocaba el poder del viento para crear cortinas de aire que desviaba las rocas haciendo que impactaran en otro sitio. Inmediatamente gira sobre todo su eje creando un movimiento en U alrededor de su cuerpo devolviendo una de esas rocas a la maestra tierra, pero ella arqueó su espalda hacia atrás en forma de C al momento que el proyectil rozó su mentón al pasar con suma fuerza.

Molesta, Suyin golpeó la tierra creando un torpedo de arena que explotó en los pies del maestro aire y enviándolo con fuerza hasta colisionar contra la pared del risco, algo de sangre escupió el maestro al sentir que sus costillas se rompían por aquel impacto.

Apenas pudo abrir los ojos y percatarse que la maestra metal se le venía encima con una cuchilla filosa para acabar con él, pero Tenzin reaccionó rápidamente haciéndose a un lado y golpeando a Suyin en el rostro con un golpe de aire para desorientarla, pero antes de perder la estabilidad, la ojos verdes pateó el suelo y se erigió una columna que se encajó el estómago de Tenzin sacando todo el aire de sus pulmones. Aprovechando el dolor de aquel golpe, Suyin lo levantó en peso y lo arrojó por los aires. Sin embargo Tenzin disparó un golpe de viento justo hacia Suyin antes de caer al suelo.

Suyin fue golpeada con fuerza por el golpe de viento y colisionó contra la montaña cayendo de rodillas tosiendo y escupiendo algo de sangre.

Pero sus ojos chispeaban cinismo y su maldad interior no le permitía rendirse. Así que la ojos verdes se levantó como pudo y moviendo sus brazos y pies hizo que el suelo se rasgara creando una grieta que se extendió con rapidez hasta donde Tenzin estaba tirado y el suelo a su alrededor se rompió arrojando al anciano montaña abajo golpeándose vez tras vez hasta caer debilitado en una parte más baja de la montaña.

Una risa psicópata invadió todo el ser al momento que hacía flotar sobre sus cabezas grandes pedazos de rocas puntiagudas con la cual se proponía a aplastar al maestro aire.

- ¿En serio pensaste que podrías detenerme maestro aire? ¡SOMOS INVENCIBLES!

El herido Tenzin abrió sus ojos como platos al observar impotente, allí tendido en su charco de sangre como Suyin dejaba caer esas grandes rocas sobre él.

Por un momento todo se nubló y sabía que era su fin. Incapaz de hacer algo simplemente cerró sus ojos y esperó que su lucha no fuera en vano, puesto que si habría de morir ese día, lo haría gustoso si sabía que valdría la pena.

Pero de pronto, arriba, frente a Suyin una aparición astral parecida a una especie de fantasma destelló frente a ella gritando...

- ¡BOOO!

Horrorizada, Suyin da un respingo hacia atrás por culpa de esa cosa que por la rapidez ni siquiera pudo detallar bien hasta ahora. Se trataba nada más y nada menos que de la mismísima hija mayor de Tenzin, Jinora, proyectada astralmente como una aparición.

Sin poder reaccionar con rapidez, una mano tomó del cuello a Suyin mientras la jalaba con fuerza. Segundos después muchos voltios de electricidad recorrieron toda su armadura y la hicieron gritar de dolor, debilitándola al instante y haciendo que se fuera de rodillas al suelo.

Detrás de ella apareció Asami y el resto de los que con ella seguían. Aplicó la técnica de purificación espiritual e hizo que Suyin reaccionara.

- ¡MAMÁ! -gritaron Wing y Wei mientras corrían a abrazar a la matriarca quien finalmente se encontraba libre de toda atadura maligna-

- Hijos míos... que gusto que estén bien... -exclamó la maestra metal mientras una lágrima recorría su mejilla.

Pero entonces sus ojos se abrieron como platos cuando los recuerdos volvieron a su mente de forma súbita y violenta. Estaba horrorizada.

- Oh no... ¡TENZIN! -gritó aterrada mientras corría hacia el risco y miraba consternada aquel voladero sobre el cual yacía su cuerpo y sobre el cual había lanzado aquellas rocas pesadas, la última vez que estuvo consciente.

Y lo que vió la dejó pasmada.

Las rocas ni siquiera estaban tocando el suelo, estaban flotando en el aire pues eran suspendidas por grandes cantidades de viento que los otros hijos de Tenzin, Ikki, Meelo y hasta Rohan soplaban para impedir que aplastaran a su padre.

- ¡Descuida Papi! -dijo Meelo- ¡No dejaremos que te pase nada!

Tenzin aun estaba consciente, tirado en el piso, simplemente llorando conmovido al ver que sus hijos le habían salvado la vida de una forma tan ingeniosa y heroica. No podía más que sentirse orgulloso de ellos.

- ¡Cuando quieras Jinora! -gritó Ikki desde abajo-

- Ah... voy! -contestó la proyección astral de su hermana antes de desaparecer y volver a su cuerpo carnal. Una vez pudiendo moverse, caminó hacia sus hermanos para ayudarlos a quitar esas rocas del camino de su padre. Todos los niños movieron sus brazos de forma circular y las poderosas ventiscas arrojaron a diferentes lados aquellas grandes piedras. El peligro había pasado-

Sin más, los chicos se abalanzaron sobre su padre y lo abrazaron y besaron con cariño.

- Gracias hijos... -decía Tenzin con la voz entrecortada y aún despidiendo lágrimas de sus ojos- gracias...

- ¡Jinora! -gritó Kai de pronto. Ella voltea y el moreno la acoge en sus brazos sin darle posibilidad alguna de escapar mientras le estampa un rico y apasionado beso en sus labios- ¡Estoy tan orgulloso de ti!

La maestra aire se sonroja al instante mientras sus hermanos ayudan a que Tenzin se pusiera de pie y los demás bajaban a su encuentro.

Suyin abrazó sin chistar al maestro aire.

- Lo siento tanto Tenzin, de verdad.

- Descuida Su, no eras tú verdaderamente quien me atacaba -le responde- me alegra que estés bien.

- Debes sentirte orgulloso de tener increíbles hijos como los que tienes, ellos te salvaron la vida.

Con una sonrisa tierna, Tenzin reunió a todos sus hijos con sus brazos y lleno de orgullo paterno, respondió.

- Son mi vida.

Incluso Kai tuvo que secarse una lágrima antes que esta se regara por su rostro y lo hiciera perder su facha de cool.

- Ahora solo falta que derrotemos a mi hermana y a mi madre. No será fácil, pero por primera vez creo que si tenemos esperanza. Con la ayuda de Asami cada vez más maestros y no-maestros son desunificados, ellos están retrocediendo en número.

- Esta guerra solo terminará cuando Dark Korra caiga y ese portal sea completamente destruido -dice Tenzin- vamos... tenemos que ayudar en lo que podamos.

Sin pensarlo dos veces, el grupo se propulsó inmediatamente rumbo al sitial de la pelea nuevamente. No podían detenerse. No, no podían hacerlo ahora.

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Mientras Tanto

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Una gran explosión de tierra envió a Kya al suelo de manera fuerte y súbita rodando por algunos centímetros antes de detenerse. Estaba despeinada y con su ropa algo sucia, pero aún así no consintió en detenerse y se puso de pie rápidamente mientras traía un galón de agua consigo con lo cual formó una especie de puño que usó para dar fuertes golpes a su oponente Lin, pero ella utilizó un escudo de metal para resguardarse de cada embestida que Kya le propinaba.

A última instancia, Kya empapó el escudo de metal que utilizaba Lin para resguardarse y congelando la punta, tiró de su brazo para traerlo consigo y dejarla desprotegida. Actos seguido lanzó un poderoso chorro a presión que golpeó a Lin en el abdomen y la bombeó metros adelante en el suelo.

Kya reunió tanta agua como pudo debajo de sus pies y salió propulsada en una ola de agua a toda velocidad. Entonces Lin, poniéndose de pie tan rápido como pudo, elevó sus brazos y una muralla de tierra se levantó justo en el camino de Kya haciendo que sus pies tropezaran a la altura de la muralla, perdiera el equilibrio y se viniese abajo. Inmediatamente Lin amarró su látigo de metal en la cintura de Kya aún en el aire y con la misma fuerza la estampó contra el suelo agrietando el mismo y provocando un chirrido de dolor de parte de la maestra agua.

Para rematar a su oponente, Lin corrió hacia donde estaba tirada Kya y saltó a su lado golpeando tan fuerte el suelo que la tierra procedió a un hurdirse y un inmenso cráter se abrió en medio de una nube de polvo y una gran explosión.

Cuando el polvo se hubo disipado, se pudo observar a Kya, notablemente herida en el centro del cráter y a Lin de pie frente a ella respirando cansada.

Entonces el agua que traía Kya consigo en esa ola propulsada comenzó a derramarse por la abertura del cráter y a mojar al suelo en el cual ambas estaban paradas. Débil y lentamente, Kya comenzó a levantarse.

- ¡NO LO HARÁS! -gritó Lin con frustración asesina, pero entonces se dió cuenta de una cruda verdad-

Kya le sonrió de medio lado una vez que pudo levantarse torpemente frente a ella.

Lin miró a sus pies y estos estaban congelados en un cubo de hielo, por lo cual no pudo moverlos, estaba confinada a quedarse en ese mismo lugar.

Pero aún sin rendirse, Lin movió sus brazos desde atrás hacia adelante arrojando varias rocas que eran despegadas de las paredes del cráter y se dirigían como misiles hacia Kya. Pudo esquivar el primer asalto casi de milagro, pero fue impactada por la segunda roca que la envió de nuevo hacia el suelo.

¿A quién engañaba? Kya estaba destrozada, casi no podía seguir, pero estaba resuelta a no perder esa batalla. Lin debía ser desunificada y entonces ella podría descansar.

Por eso, cuando Lin se propuso a arrojarle otra piedra a su oponente, Kya fue más rápida e hizo que el agua restante congelara sus brazos para que no pudiera hacer control. Entonces Kya cayó de rodillas exhausta.

- ¡NO! -gritó Lin con desespero y mucha, mucha rabia contenida- ¡NO ME VAS A DERROTAR! ¡NO PUEDES CONMIGO!

Entonces un grito ensordecedor y poderoso salió de las fauces de Lin al momento que la tierra comenzaba a temblar. ¿Estaba controlando la tierra sin usar sus brazos?

Las paredes del cráter comenzaron a derrumbarse y a caer dentro del gran agujero. Al parecer, la horrible idea de la jefa de policías era enterrarse junto con Kya en ese mismo lugar.

- ¡NO, LIN! ¡NO! -gritó Kya horrorizada pero Lin no se detuvo.

Las paredes del cráter se hacían más inestables, si seguía así, ambas morirían tapiadas.

Así que antes que la tierra que caía en el suelo absorbiera el poco de agua que aún quedaba, Kya utilizó eso para lanzar un certero golpe al rostro de la Beifong que la aturdió sobremanera lanzándola al suelo al borde de la inconsciencia. Pronto, el derrumbe cesó.

En vez de eso, el cuerpo de Kya fue el que se desplomó a tierra al lado del de Lin. Pero minutos más tarde, ambas despertaron de su somnolencia y se encontraban en tierra firme, a salvo, con Lin desunificada y con el resto de los maestros rodeándolos.

- Buen trabajo hermana -dijo Tenzin mientras abrazaba a Kya-

Entonces la ojos azules sintió una mano posarse sobre su hombro. Era Lin, sonriéndole.

- Gracias por no darte por vencido conmigo.

Los ojos de Kya se aguaron rápidamente y no supo que más decir.

- Todo se reduce al Señor Zuko... -exclamó Suyin con preocupación mientras miraban al frente, al area montañosa y observaban grandes explosiones ir y venir, mucho fuego y tierra en acción. Parece que estaban teniendo una gran batalla. Desesperada porque su madre cayera derrotada ante su antiguo compañero de batalla, los niños hijos de Tenzin exclamaron al unísono-

- Vamos señor Zuko... Usted puede...

Y no hicieron más que quedarse mirando embobados, aquella muestra de poderío y maestría.

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Al Mismo Tiempo

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Dos poderosos maestros tierra, Kuvira y Khan seguían con su increíble batalla de alto nivel en la entrada de la ciudad. Ambos tan poderosos, ambos tan indetenibles.

Kuvira estampó el suelo con su espalda luego de ser impactada por Khan en un golpe certero. Pero de una acrobacia hacia atrás esquiva el momento que este se le venía encima y con una placa grande de metal lo embistió con fuerza haciendo que este retrocediera.

Kuvira inmediatamente disparó varios tentáculos poderosos de metal moldeable hacia Khan pero este saltó para esquivar el ser golpeado por uno de ellos y entonces él mismo disparó su propio tentáculo de metal logrando atrapar uno de los brazos de la antigua unificadora.

- ¡NO!

Eso fue lo único que pudo articular Kuvira antes que Khan tirara del tentáculo y la enviara como barajita a comando del peligroso maestro metal.

Khan moviendo sus brazos de un lado al otro comandando el tentáculo de metal, hizo que Kuvira colisionara contra las paredes, el suelo, luego las paredes otra vez, estampándola contra cada superficie dura que encontró. Y finalmente la arrojó con suma fuerza con dirección al puente de Ciudad República que estaba lleno de carros abandonados.

Kuvira destrozó el parabrisas delantero con su espalda al caer con violencia sobre ellos. Algunos cristales se clavaron en la parte de baja de su espalda y la sangre comenzó a gotear.

Abrió sus ojos y observó cómo, cual toro, Khan se le venía encima, finalmente propulsándose en el aire hacia ella. Pero actuando rápidamente, Kuvira se bajó del auto sobre el cual había quedado estampada y sin pensarlo dos veces controló esa máquina de metal y luego de lograr hacerla levitar, la arrojó con fuerza en dirección a Khan bateándolo con aquel auto fuera del puente de Ciudad República.

Khan cayó al suelo mientras el auto encima de él se despedazo en el suelo rompiendo algunos de sus huesos.

Un gemido de dolor se escuchó al momento que Khan se quitaba el peso de aquel auto de encima y lo arrojaba a un lado. Se puso de pie y sin más se propulsó con el poder de la tierra de nuevo al encuentro con Kuvira, pero ella lo estaba esperando.

La antigua unificadora extendió sus brazos al frente y todos los autos que estaban sobre el puente se volcaron a su comando. Entonces comenzó a hacerlos levitar y dispararlos como balas de cañones en dirección a Khan para no dejar que se acercara.

Khan, al ver venir esos proyectiles hizo que una columna de tierra saliera bajo sus pies propulsándolo hacia arriba. Entonces mientras esquivaba magistralmente los autos que Kuvira le estaba arrojando, usó placas metálicas cortantes de su uniforme para arrojarlas a cada lado del puente. Kuvira no se esperó esto.

Las placas de Khan comenzaron a cortar muchas de las tiras que mantenían a flote al gran puente y este comenzó a mecerse. Kuvira cayó de sentón al suelo cuando el puente comenzó a ser inestable. Cada segundo que pasaba, Khan lograba cortar aún más cuerdas de aquel puente y los cimientos estaban comenzando a ceder por el peso del inmenso puente.

- ¡NO! -gritó Kuvira para extender sus brazos e intentar lanzar una gran roca para impedirle a Khan que siguiera intentando derribar el puente, pero antes que pudiese hacer algo un tentáculo de metal controlado por el peligroso maestro golpeó su mano pegándola del suelo y solificando el metal allí.

Con una mano pegada del suelo, Kuvira intentó liberarse, pero entonces Khan atrapó su otra mano en el concreto y no dejaba que Kuvira controlara esa parte del metal, simplemente no podía moldearlo porque el control de Khan era más poderoso.

Su corazón se estremeció cuando las bases del puente comenzaron a sonar y más cuerdas se rompían. Kuvira intentaba liberarse, pero no podía y el puente estaba a punto de venirse abajo y caer sobre el mar. Con miedo, observó a su oponente en la punta de ese puente mirándola con una sonrisa enfermiza mientras decía.

- ¡ESTAS AGUAS SERÁN TU TUMBA! -Kuvira se tragó todo su miedo en ese instante, para contestar-

- Hasta que acabes con mi vida... ¡Yo seguiré peleando!

- ¡ENTONCES MUERE! -sentenció el poderoso maestro metal mientras con ambos puños golpeaba el suelo creando un movimiento telúrico tremendo que sacudió con una fuerza indescriptible toda aquella zona, terminando de destrozar las bases del puente, el cual comenzó a rasgarse cada vez más. Kuvira fue presa del pánico al verse a mitad de ese puente que estaba colapsando-

- ¡NO KHAN! ¡NO LO HAGAS! -gritó con desespero, pero Khan hizo el último movimiento de manos que destrozó la única base de sostén que quedaba-

Todo sonido se apagó. Todo pareció volverse a cámara lenta. No había esperanza, todo se convirtió en tragedia.

El grito frenético de Kuvira fue ahogado por el sonido del puente viniéndose abajo.

La entera estructura cayó al mar y Kuvira estaba allí también. Pronto comenzó a hundirse en esas frías aguas.

Khan observó riendo a carcajadas demenciales como Kuvira había encontrado su final en aquella batalla. No podría haber sido de otra forma. Khan no parecía tener rival.

Mientras tanto Kuvira en el fondo del mar intentaba tirar de ese metal pegado al puente que e impedía moverse. No podía hacer control e intentar contener la respiración para no ahogarse.

Le quedaba poco tiempo y pronto, sintió como sus fuerzas se agotaban y sin saberlo, estaba sucumbiendo al sueño eterno.

¿Podría Kuvira salvarse de ese trágico final?

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Mientras Tanto

En Ciudad República

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Los cuerpos de los maestros vencidos por Mako y Korra se amontonaban en las calles a medida que los chicos seguían avanzando hacia la plaza.

- Vamos, estamos cerca -exclamó Mako mientras seguía corriendo junto a la morena-

Pero entonces ambos fueron embestidos por un gran golpe de viento que los arrojó a ambos de espalda al suelo.

Miraron al frente y se encontraron con Bumi, hermano de Tenzin y Kya. A decir verdad, Ni Mako ni Korra sabían que él sí había sido unificado y ahora lo tenían en frente.

- ¡NO DESTRUIRÁN ESE PORTAL! -exclamó Bumi antes de arrojar una medialuna cortante hacia los chicos quienes se quitaron inmediatamente para protegerse.

Inmediatamente Mako lanzó varias flamas de fuego hacia Bumi pero este creó un vórtice de aire circular que apagó las llamas y sin esperar a tener algún tipo de autorización, lanzó un poderoso golpe hacia Mako, pero nuevamente él lo esquivó de un salto.

Korra despegó varias rocas hacia Bumi y las arrojó con fuerza pero este logró esquivarlas también. Fue en esa fracción de segundo en el cual Bumi estaba desviando las rocas, cuando Korra se propulsó con el poder del aire como si de un misil se tratara hasta quedar frente a su oponente y, utilizando sus manos creó una cortina de viento que lo levantó en peso y lo arrojó con fuerza hasta colisionar contra un edificio, traspasando los muros y cayendo dentro.

Luego de un largo período de silencio Mako escuchó como desde dentro de aquel edificio Bumi le había disparado un golpe de aire, así que lanzando una patada de fuego invalidó ese ataque de viento, y el que le siguió, y el siguiente. Entonces, cuando fue su turno de atacar, Mako golpeó salvajemente a Bumi con una llamarada de fuego en su pecho y haciéndolo golpearse nuevamente contra la pared cayendo al suelo debilitado mientras que la estructura de la pared se vino abajo sobre la espalda del maestro aire.

- ¡BUMI! -gritó el ojos dorados de forma preocupada mientras corría en su auxilio. Korra fue tras él.

Lograron sacar al anciano de los escombros e inmediatamente Mako tomó su pulso.

- Está vivo, pero inconsciente. -Korra pone la mano sobre el hombro de Mako y exclama-

- Hay que seguir.

Con eso, ambos chicos salieron de aquel edificio y siguieron su trayecto por las calles de la ciudad, rumbo a la plaza, cada vez más cerca del portal de luz. Quizás si podrían lograrlo, quizás si podrían destruirlo a tiempo.

Cruzaron una esquina y la luz del portal estaba cada vez más cercana. Pero entonces los chicos se detuvieron cuando se les acabó el camino... literalmente.

Llenos de sorpresa e indignación, Mako y Korra observaron como la calle terminaba justo a sus pies y se iniciaba una enorme y ardiente piscina de lava la cual se extendía por metros y bloqueaba todo paso hacia el portal de luz espiritual.

Frente a ellos, parado sobre un montículo de lava solidificada estaba Bolin reposando con los brazos cruzados y una mirada penetrante sobre ellos, al decir.

- ¿Adónde creen que van?

Mako se petrificó y Korra no diferenció en ello.

- ¡Bolin! -exclamó Korra con los dientes apretados-

- No creerán que les dejaría el camino libre para ir y destruir el portal, ¿Verdad? ¡NINGUNO DE USTEDES SALE CON VIDA DE ESTA ANTES DE QUE LLEGUE EL HOLOCAUSTO!

Korra adoptó posición de batalla mientras Mako, que no parecía reaccionar seguía a su lado sin moverse.

- ¡Vamos Mako! Podemos vencerlo juntos... ¿Mako?

Volteó el rostro y observó como el ojos dorados estaba mirando al suelo, notablemente apenado.

Al fin, articuló.

- No Korra... no hay tiempo... Vete.

- ¿Qué? -exclamó sorprendida-

- Esto es algo que yo debo hacer, es una batalla que yo tengo que pelear, yo y nadie más.

Los puños de Mako se apretaron solos, pero más que por determinación, por impotencia. Hubiese preferido cualquier cosa en el mundo antes que tener que enfrentarse en un duelo a muerte a su hermano, pero era algo que no se podía postergar.

- Uhhhh... Así que quieres enfrentarme ¿No, hermanito? -contestó Bolin de forma burlona mientras solidificaba la entera piscina de lava y se acercaba un poco- ¡Pues aquí estoy!

De forma retadora lo dijo, abriendo sus brazos de par en par lo dijo.

- Korra debes irte y detener a tu doble. -instó Mako-

- Pe...Pero Mako... No creo que...

- ¡AHORA! -la interrumpió en un grito-

Sin poder hacer o decir nada que hiciera que el cejas arqueadas cambiara de opinión, Korra corrió por encima de la piscina ahora solidificada e incluso pasando al lado de Bolin.

Sus miradas se encontraron, tanto veneno en ese simple intercambio.

Pronto Korra siguió adelante y quedaron Mako y Bolin frente a frente en aquel ahora campo de batalla.

Se miraron y todo se redujo a silencio por unos momentos.

- Este momento no podía ser detenido por nadie, era inevitable -dice Bolin- dos hermanos, dos elementos... Hoy uno de los dos morirá en este mismo lugar.

- No si puedo salvarnos a ambos -dijo Mako provocando las risas en su hermano-

- No seas estúpido, aquí nadie necesita ser salvado. Yo represento una nueva era de maestros y tú a la antigua que está muriendo. Todos sabemos cómo terminará esto. Pero no te angusties...

Con eso Bolin toma posición de batalla mientras lanzándole una mirada retadora a su hermano, completó.

- Te dejaré dar el primer golpe.

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Mientras tanto, Korra corría a toda velocidad por el último sendero que la llevaría a su destino. Mientras iba en ese camino, estaba pensando en tantas cosas. Habían logrado prevalecer en la batalla, habían logrado entrar a la Ciudad y todo era gracias al apoyo de sus amigos que lucharon incondicionalmente a su lado para garantizar la existencia de esperanza, aun en esas circunstancias.

Korra había tropezado y había caído muchas veces. Había hecho bien y hecho mal. Había aprendido y había enmendado sus errores. Ya no era la chica indefensa con miedo de su propia sombra, ahora era tan poderosa como nunca pudo serlo, se sentía viva y llena de vida. Era el avatar y ya no tenía miedo.

Antes de cruzar la última esquina que daba con la plaza de la ciudad, Korra cerró sus ojos y suspiró a profundidad. Segundos después los abrió y exclamó para sí.

- Estoy lista.

Sus pies la llevaron justo hacia la inmensa plaza, cubierta por enredaderas espirituales a todos lados de la metrópoli. Allí, frente al gran portal de luz estaba una imponente Dark Korra parada como un mural indestructible mirando a su doble llegar finalmente a comparecer ante su presencia. Sonrió de medio lado y la morena se detuvo a una distancia considerable.

Se miraron unos momentos y durante ese lapso, el silencio reinó. Finalmente, Dark Korra exclamó con el tono más despectiva y ácida que pudo articular diciendo...

- Avatar Korra...


Continuará...


¡WOW! Juro que quería seguir escribiendo, pero era momento de dejarlos en suspenso.

Espero les haya gustado este pedazo de final. Las piezas están echadas, Mako verá el peor de sus terrores al tener que enfrentar cara a cara a su hermano. ¿Podrá vencerlo?

También, finalmente están cara a cara Korra y su doble espiritual, ¿Podrá evitar la ruina del mundo?

Kuvira. ¿Es el final de la antigua gran unificadora?

Todo esto en el o los capítulos que mi imaginación me permita. Este es el final de Makorrian Love, espero estar a la altura.

Gracias por su apoyo y agradezco de antemano sus comentarios.

Se les quiere.

Saludos!