Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 2
—Entonces empiezas el lunes —comentó Alice mientras se metía en la boca una patata frita.
—De la otra semana —reconoció Bella exultante.
Ese día había tenido su tercera y última entrevista en Cullen Holdings, Inc, y cuando Emmett Cullen estrechó su mano y le dijo que el puesto era suyo, sintió deseos de abrazarle y besarle.
Pero tenía que comportarse. Era una abogada seria y respetable y tenía que comportarse como tal.
Es cierto que Emmett Cullen estaba, como decía Alice, para darle y no cobrarle, todo macho, fuerte, con el pelo oscuro con algunas canas a los lados y algunas suaves arruguitas alrededor de sus ojos azules.
Pero era su jefe. El director jurídico de la empresa, además de ser socio de la misma junto a su hermano.
Eso sin hablar del delicado aro dorado que llevaba en su dedo anular y que le hizo descartar de plano la idea.
Si ya era raro y complicado acostarte con el jefe, todo sería aún peor si el jefe estaba casado.
Así que, comportándose decorosamente, agradeció enormemente la oportunidad, y cuando sus pies estuvieron fuera del edificio de Cullen Holdings, Inc, realizó una llamada grupal a sus mejores amigas, Alice, Angela y Jessica y les informó sobre la buena nueva.
Alice les convenció de salir a celebrarlo y allí estaban ahora, cenando en un local de comida rápida, para ir después al Twilight, la discoteca de moda.
—¿Y dices que tu jefe está bueno? —preguntó Jessica con interés.
—Bueno y atrapado.
—No estoy buscando matrimonio —sonrió la chica
—Y yo no estoy buscando que me despidan porque una amiga mía le tiró los trastos al jefe.
—Ok, ok —aceptó Jessica risueña —Pero si tengo que volver a tirarme a Mike una vez más, creo que me haré lesbiana.
—Jess, —le llamó Angela —Nadie "tiene que" tirarse a nadie, y desde luego que tú no "tienes que" tirarte a Mike. Lo haces porque te gusta.
—Lo hago porque no encuentro nada mejor —le corrigió —Mike es lo más fácil a lo que tengo acceso. No deja de ser guapo en su estilo aniñado, y busca complacerme a mí por sobre todas las cosas.
—De todos modos no creo que sea justo que no le dejes correrse —le regañó Alice dando un mordisco a su hamburguesa, recordando el sábado anterior, cuando Jessica había despedido a Mike sin que él alcanzara un orgasmo.
Jessica se carcajeó divertida.
—Yo no le prohibí que lo hiciera. Pero después de mi segundo orgasmo estaba exhausta y no tenía ganas de continuar.
—Ya, pero de ahí a decirle "lo siento, Mike, no tengo ganas, tal vez deberías irte"...
—Los tíos tienen que saber quién manda. Pudo haberse masturbado.
—Sigo pensando que es cruel. El pobre se marchó cabizbajo...
—O tal vez demasiado... "cabizalto" —rió la chica —Cambiando de tema, han entrado tres especimenes masculinos dignos de atención —dijo y sus tres amigas se voltearon hacia la puerta —Me pido el rubio.
—Me pido... cualquiera —aceptó Alice pensándoselo sólo un momento.
—Pues yo creo que debe ser Bella quien elija primero —dijo Angela
—¿Por qué? —gimió Jessica
—Porque es la homenajeada además de ser la que hace más tiempo que no se echa un polvo.
—Oh, por favor —comentó Jessica displicente —No es mi culpa que aún no haya superado lo del capullo de Jacob.
—Hey —se quejó Bella —Claro que lo he superado, pero te recuerdo que estuvimos juntos durante cuatro años. Es normal que me lleve más de tres meses asumir que se acabó.
—Sí, lo sé, lo sé, lo siento. Bueno, ¿cuál quieres?
—Me da igual, Jess. Puedes quedarte al rubio.
—Gracias, Bells —aplaudió su amiga llamando la atención de los tres hombres que habían recogido sus bandejas con sus pedidos.
Se dijeron algo entre ellos antes de acercarse a la mesa de las chicas.
—Hola —saludó el de cabello castaño y su sonrisa perfecta sumada a sus ojos verdes hizo suspirar a las cuatro jóvenes —Mis amigos y yo acostumbramos sentarnos junto a las ventanas, y están todas las mesas ocupadas —explicó petulante y risueño —¿Creéis que sería posible compartir la mesa con vosotras, preciosas?
—Desde luego —contestó Jessica con rapidez a la vez que movía las bandejas que ellas tenían delante para hacerles espacio.
Los chicos se presentaron, Alec, Demetri y Félix. Amigos desde el colegio y compañeros de aventuras.
Jessica rápidamente dedicó su atención a Demetri, quien antes de abandonar el restaurante, ya tenía su mano posesivamente apoyada en el muslo desnudo de la chica.
Alice, Angela y Bella rieron divertidas con las historias y anécdotas de los otros dos chicos, sin que ninguna demostrara ninguna especial atención a alguno en particular.
No obstante, cuando salieron del local para ir al Twilight, plan al que los chicos se habían unido, Alec pasó su brazo sobre los hombros de Bella y la guió recostada contra él.
Cuando llegaron al local, Jessica se perdió con Demetri, y Alec tiró de Bella alejándola de sus amigas y dirigiéndola a la barra.
—¿Qué bebes, preciosa?
—Un gin tonic.
El chico pidió sus bebidas y le entregó su copa a Bella. Enredando sus dedos con los de ella, la arrastró hasta la zona VIP del local nocturno.
Los porteros le saludaron con familiaridad y Bella se dio cuenta que estaba con un VIP, very important person.
Alec se dejó caer en un mullido sillón y la sentó junto a él.
El chico que en un comienzo le resultara simpático y divertido, finalmente le estaba resultando un engreído y caprichoso nene de papá.
Tenía veinticuatro, sólo un año menos que ella, pero tenía la mentalidad que Bella había dejado atrás a los dieciséis cuando sus padres habían muerto y había tenido que mudarse a casa de su tía abuela.
Alec le contó que al acabar el instituto se había negado rotundamente a entrar a la universidad, ya que su padre era uno de los diez tipos más exitosos de Seattle y no tenía titulación universitaria.
Los herederos de la empresa de su padre eran él, su hermana y dos niñas hijas de su tío, quien esperaba su tercera hija.
Siendo el único heredero hombre, tenía claro que todo sería para él.
Su hermana gemela, sólo tenía la cabeza en las tiendas, la moda, y gastar el dinero de su padre. No era considerada una gran competidora.
¿Para qué iba él a esforzarse si todo sería suyo de todas formas?
Mientras Alec hablaba, Bella sólo le observaba.
Era guapo, sí, pero tanta tontería le restaba atractivo a su rostro. Y su sonrisa petulante y egocéntrica era más de lo que ella podía soportar.
Dudó si el VIP no significaría very idiot person.
Alec la observaba expectante y se dio cuenta que debía haberle hecho una pregunta y no tenía idea de cuál era.
Un chico tan arrogante, sólo podía esperar una respuesta.
—Sí, claro —dijo sonriente y su sonrisa se vio reflejada en la mirada de él.
Por un momento temió pensar a qué habría accedido.
—Me encantará —susurró Alec a la vez que bajaba sus labios sobre los de ella y la besaba con rudeza.
No era que le disgustaran sus besos, pero habría pensado que ese chico tan guapo, podría hacerlo mejor.
La mano de Alec se coló bajo su corto vestido, entre medio de sus piernas, y en sólo un instante, sus dedos buscaban colarse bajo sus bragas.
Dio un respingo al sentir sus dedos intentando colarse en su interior, y se separó de él, asiendo su muñeca para sacar la mano del chico de debajo de su falda.
—Detente, Alec.
—Creí que habías dicho que te gustaba —dijo él bajando sus labios por el cuello de ella para darle un mordisco que intuyó le dejaría un moretón.
—¿Qué cosa? —inquirió realmente preocupada por lo que fuera que hubiese aceptado.
—Hacerlo en un lugar público —comentó mirándola sorprendido y haciéndola jadear.
—¿Crees que quiero hacerlo aquí?
—Es un lugar público como cualquier otro.
—No pienso hacer nada en un lugar público, y menos aún con alguien que no conozco.
—Mi intención es conocerte.
—Sí, a mi coño especialmente —Alec rió divertido.
—A toda tú —corrigió —pero reconozco que tu coño me pareció un buen lugar para empezar.
Dios, pensó Bella, era tan infantil que ni siquiera lo consideraba un cerdo.
—Lo siento, Alec, pero tendrá que ser con alguna otra chica —se disculpó a la vez que se levantaba de su lugar y salía de allí.
Fue en busca de sus amigas para encontrarse que Angela estaba charlando animadamente con Ben Cheney, un ex compañero de la universidad con el que Angela había soñado durante los últimos cuatro años.
Alice estaba comiéndole la boca a Félix, mientras las manos de él apretaban los glúteos de la chica sobre el ajustado pantalón animal print que Alice vestía.
Antes de llegar a la puerta vio a Alec indolente hablando con otra chica.
Sin la ilusión de encontrar a Jessica, abandonó la discoteca y paró un taxi que la llevó hasta su casa vacía.
Cuando llegó a casa, se desnudó y se puso la camiseta de la universidad con la que solía dormir.
Con un bote de helado de Ben&Jerry's se tumbó en su cama, y puso Star Wars en el dvd.
Les envió un mensaje de texto a sus amigas, para decirles que ya estaba en casa, y se dejó invadir por George Lucas.
Llevaba más de una hora allí cuando Alice entró a su habitación después de dar dos golpes en su puerta.
—Hola.
—Hey, Alice, no te esperaba tan pronto —dijo socarrona
—Ni yo —rió lanzándose en la cama junto a ella —¿Queda algo de helado ahí?
—Algo —dijo levantando el bote de su mesita de noche y pasándoselo a su amiga —¿Cómo te fue?
—Mmm, bien, supongo —dijo Alice levantando el dedo meñique.
—¿Qué significa eso?
—Este tamaño ni siquiera cosquillea.
—¿Qué quieres decir? ¿Estamos tal vez ante un caso de enanismo peniano? —indagó burlona
—Completamente. Un caso de estudio en toda regla.
—¿Y qué resultados ha obtenido, doctora?
—Frente a la presencia de un pene enano, la compañera, pareja o acompañante del individuo aquejado por esta dolencia, resulta afectada por un serio caso de insatisfacción coital, teniendo que recurrir de forma inmediata a una satisfacción auto infligida, utilizando para ello sus dedos o cualquier objeto que se asemeje y se encuentre a su disposición.
—Vaya, que te has tenido que hacer una paja porque la tiene pequeña.
—En otras palabras —rió Alice metiéndose una cucharada colmada de helado en la boca —¿Y tú qué tal? Ese Alec está como un queso.
—Sí, y tiene más o menos la misma capacidad cerebral que uno, con los agujeros y todo.
—¿De verdad? —rió su amiga a carcajadas —Pues Dios los cría y el viento los amontona. Me ligué a Félix porque no podía continuar escuchándolo hablar.
—Alec igual, sólo que tampoco era bueno para ligar.
—Lo intentaste, al menos.
—Sí, pero besa horrible, me metió la lengua tanto que parecía que buscara hacerme vomitar. Y cree que es un dios. Es un niño rico malcriado.
—¿Niño rico malcriado? —indagó Jessica abriendo la puerta y entrando también a la habitación de Bella para dejarse caer a los pies de la cama —¿Alguien dijo Demetri?
—¿Es un niño rico malcriado?
—Completamente. Dos dedos de frente.
—Dos dedos meñiques —gritó Alice divertida y Bella se carcajeó con ella.
—¿Qué me perdí? —preguntó Jessica frunciendo el ceño a la vez que se apoderaba del bote de helado.
—Enanismo peniano —explicó Bella.
—Vaya, pues lo que le quitaron a Félix se lo dieron a Demetri. No dejé que me metiera más que la cabeza, la tiene enorme.
—Se supone que si pasa la cabeza, pasa todo el cuerpo. —explicó Alice.
—¿Eso no es en los gatos? —preguntó Bella
—Temía que me golpeara las amígdalas —gimió Jessica y sus amigas le observaron sorprendidas.
—¿Así de largo?
—Eso dejando una parte fuera, toda dentro y me podría matar algunas neuronas. —Jessica suspiró apenada —¿Sabéis algo de Ang?
—Cuando yo me fui estaba hablando con Ben Cheney.
—¿De verdad? —preguntaron Jessica y Alice a la vez.
—Sip.
—Genial, veamos esta bazofia hasta que vuelva a casa —propuso Jessica mirando el televisor y riendo ante el golpe de Bella que ya se esperaba.
Gracias a todos por los reviews, alertas, favoritos y por recomendar este fic.
Gracias también por la oportunidad, espero no defraudar.
Les dejo un adelanto del próximo capítulo:
El hombre que estaba sentado detrás del escritorio, se levantó de su lugar y se acercó a ella estirando su mano.
—Buenos días.
—Señorita Swan, adelante —contestó el hombre con una sonrisa que la estremeció.
Bella estrechó su mano y su tacto la desestabilizó.
¡D-I-O-S! gimió para sí. Era el tipo más hermoso que había tenido el placer de cruzarse.
Los Cullen debían haber sido modificados genéticamente, porque no podían existir dos hermanos tan diferentes entre sí y a la vez tan guapos, atractivos e infinitamente calientes.
Edward Cullen.
Como siempre les esperamos en el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, donde hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
