Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 9
—¿Qué crees que hiciera cuando saliste de su despacho?
—Espero que masturbarse y no que llamara a su estúpida novia para follársela.
—No entiendo que no te dijera nada —se quejó Jessica —Nos está resultando más duro de lo que imaginábamos. El próximo paso es ir sin bragas.
—No voy a ir sin bragas al despacho —se negó Bella con rotundidad
—¿Por qué no? A Sharon Stone le dio resultado.
—Por favor, Jessica, no puedes continuar sacando tus ideas de todas las películas del video club.
—Puedes pasarte directamente a Fatal Attraction —sugirió Alice
—O a Disclosure —propuso Angela a su vez
—O ve directamente a Striptease —continuó Alice divagando
—Ya está bien —les cortó Jessica —Siempre estáis igual.
Angela, Alice y Bella solían enfrascarse en conversaciones llenas de divagaciones, pero se divertían enormemente con ellas.
—Perdón. Pero lo dicho, Jess, no iré sin bragas a trabajar.
—Inténtalo un día, sólo un día. Un día que tengas alguna reunión con él.
—No lo haré. Con mi suerte el día que vaya sin bragas será el día que tropiece en medio del despacho y todos los empleados me verán sin bragas. No lo haré.
—¿Y qué opciones planteas?
—No lo sé. —gimió —Si supiera qué hacer, no estaría aquí discutiéndolo con vosotras. Sólo sé que necesito hacer algo. Ya no puedo continuar así, me mojo cada vez que lo veo, necesito echar un polvo.
—Puedes echar un polvo para desahogarte —le contradijo Jessica.
—No quiero echar un polvo con cualquiera. Quiero echar un polvo con Cullen Senior.
—Pues lo tienes ciertamente difícil —acotó Angela
—Gracias, Angela —gruñó Jessica con retintín —Que seas la única que tiene los polvos asegurados con su perfecto novio, no te da derecho a restregarnos en la cara nuestras frustraciones.
—Jess, me pasé cuatro años conformándome con chicos que no me interesaban, mientras esperaba que Ben se decidiera a darme una oportunidad.
—Dios, Ang, no me veo capaz de soportar cuatro años así.
—Ni nosotras te soportaríamos —coincidió Alice.
—Algo se nos tiene que ocurrir. —dijo Jessica pensativa —Ya sé. Celos. Tienes que darle celos.
—¿Celos? ¿Cómo voy a darle celos? Es imposible saber a dónde sale, si es que sale. Tendría que liarme con alguien en la oficina.
—Bien, pues entonces debes liarte con alguien en la oficina.
—No, Jessica, no voy a liarme con nadie en la oficina —negó enérgica.
—No tienes que hacerlo, pero… —dijo Angela —podemos hacerle creer que tienes alguien.
—Ah, sí ¿y cómo lo haremos?
—¡Como Cher! —rió Alice
—¿Como Cher? —inquirió extrañada
—Sí, no la cantante. Cher, Alicia Silverstone en Clueless. Te enviaremos flores y bombones a la oficina.
—Esa, Alice, es una ideal genial —concordó Jessica rotunda
—¿Os dais cuenta lo patéticas que somos? O nos conseguimos hombres o realmente nos acabaremos todas las películas del video club.
—Para algo tiene que servirnos tener la tarjeta dorada del Blockbuster.
Esa misma noche, completamente frustrado por su debilidad para con Bella, Edward invitó a Tanya a dormir en su departamento.
Encargó una cena especial en su restaurante italiano favorito y antes de ir a recogerla, pasó por un sex shop.
Salió de la ducha y se vistió mientras esperaba que llegara Tanya.
Sobre la mesa del comedor, junto al servicio de Tanya, dejó el pequeño paquete.
Esperaba que Tanya no lo considerase un exceso, pero desde que había visto el objeto en el bolso de Bella, no había podido pensar en otra cosa.
Aunque no era con Tanya con quien quería utilizarlas, sabía que era todo lo que estaba dispuesto a hacer. Y tal vez incluso se sorprendiera.
—¿Qué es esto? —indagó Tanya cuando se sentaron a cenar.
—Es un regalo para ti.
—¿Para mí? —preguntó dichosa
—Sí, pero no puedes abrirlo hasta después de la cena.
—Oh, no. Estaré demasiado ansiosa para cenar…
—Y yo —reconoció —Pero me temo que nos perderíamos la cena si lo abrieses antes…
La mujer sonrió sintiéndose curiosa, pero aceptó esperar.
Cenaron raviolis de setas y Mouse de chocolate de postre.
Bebieron vino y champagne y cuando al acabar la cena, Edward guió a la mujer hasta el sofá del salón, ella llevaba en su mano el pequeño paquete.
—¿Puedo abrirlo ahora?
—Sí —concedió dando un trago a su copa.
Se sentó de lado mirándola interesado para no perderse la reacción de su novia ante su sugerente regalo.
Tanya desenvolvió el paquete con cuidado y abrió la caja de terciopelo negro.
Su rostro palideció un momento antes de sonrojarse furiosamente, al ver las dos bolas plateadas que descansaban sobre el tejido oscuro.
—Vaya —dijo a falta de saber qué más decir
—¿Te gustan?
—Digamos que es un regalo… curioso.
—Curioso tal vez, pero ¿te gustan?
—Mmm, no lo sé… Me… sorprende que me regales unas bolas chinas…
—¿Has utilizado alguna vez?
—No, nunca…
—Pensé que podía ser divertido. ¿Te gustaría que las probáramos?
—Mmm, vaya, no lo sé… nunca he utilizado este tipo de cosas —confesó —Ningún tipo de juguete sexual en realidad…
Edward empezó a temer haber cometido un error.
—¿Crees que te gustaría utilizarlas?
—No lo sé, Edward, no estoy muy segura… Me temo que no soy tan… moderna…
—Oh, no, está bien —aceptó apesadumbrado —Lo siento. Debí consultártelo antes de comprarlas.
—No, supongo que fue un bonito gesto. ¿Puedo preguntar por qué se te ocurrió este regalo? Nunca hemos utilizado nada de esto en este tiempo que llevamos juntos, y nunca diste a entender estar interesado…
—No, no lo sé. Sólo se me ocurrió que tal vez te gustaría probarlas…
—Mmm, no sé, Edward… —dudó —Nunca me lo había planteado, pero si para ti es importante…
—Oh, no, claro que no —discutió quitándole la cajita de las manos —Sólo era una idea, nada más…
—No lo sé, Edward… me da corte meterme objetos allí…
—Oh, no te preocupes, cariño. No tenemos que hacerlo.
—¿No te molesta?
—No, cariño, claro que no. Tú y yo lo pasamos muy bien juntos sin necesidad de nada más.
—Eso es lo que yo pienso —aseguró ella volteándose hacia él para besarlo seductora.
—Desde luego, no nos hace falta nada más —aceptó besando sus labios a la vez que colaba su mano bajo la falda de la mujer
—Amor, —le detuvo sosteniendo su mano —estoy con el período…
—Podemos hacerlo de todas maneras.
—No me gusta hacerlo así, ya lo sabes
—¿Por qué no, Tanya? Soy yo, cariño. Necesito hacerte el amor…
—Yo me ocuparé de ti —dijo ella poniéndose de rodillas frente a él y desabrochando su pantalón.
No se resistió. Desde la tarde necesitaba un desahogo y no se negaría a obtenerlo de la boca de su novia.
Tanya lo tomó entre sus labios, y lo hundió en su boca subiendo y bajando por su falo.
Edward puso su mano sobre la cabeza de la mujer y la empujó para hundirse en su boca.
Tanya lo chupó, lamió y succionó llevándolo al borde del orgasmo, pero la culminación se le resistía.
Tomó la cabeza de la chica entre sus manos y embistió contra ella.
Pero el cabello rubio entre sus dedos le distraía.
Deseaba que sus dedos se enredaran en los cabellos castaños de su abogada. Deseaba ver los ojos marrones de Bella en lugar de las pupilas azules de Tanya.
Necesitaba correrse pero en ese momento sólo deseaba poder hacerlo en la garganta de Bella.
Desvió la mirada de su regazo y la fijó en las bolas chinas que habían quedado sobre el asiento del sofá.
Fue entonces que recordó a Bella.
La recordó guardando vergonzosa el objeto en su bolso.
Recordó sus muslos desnudos, apenas cubiertos por las medias negras ceñidas con encaje.
Recordó sus labios entreabiertos esperando que él bajara sobre ellos, en el ascensor del hotel de Frankfurt.
Recordó su cabello oliendo a fresas. Su cuerpo grácil y femenino contoneándose sobre sus tacones.
Y sólo así, pensando que era la exquisita joven quien estrujaba sus testículos y lamía su falo, se corrió con un gruñido en la boca de su novia.
Capi cortito, lo sé, pero espero que igual lo disfrutaran.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por recomendar este fic. Y sobre todo gracias por leer.
Adelanto del próximo capítulo:
—Mierda, Alice. ¿Crees que me estoy obsesionando con esto de Edward?
—Mmm, un poco tal vez ¿Por qué lo dices?
—No sé. Pienso que me he dejado convencer por Jess, y ahora me creo que Edward está interesado en mí aunque se resista y tal vez me equivoco. Es posible que esté perdidamente enamorado de su novia y yo acabaré haciendo el ridículo.
—Es probable —reconoció su amiga.
—Mierda. Soy patética —gimió dejándose caer en el sofá.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, encontrarán adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Recuerdo los días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; MIÉRCOLES - DETRÁS DEL OBJETIVO; VIERNES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
