Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 14
—Le odio, le odio y le odio —gruñó furiosa sentada en el sofá de su casa dando un trago a su cerveza.
—Te entiendo —reconoció Jessica —Si yo estoy excitada de sólo haber escuchado la historia, no quiero imaginar cómo habrás quedado tú.
—No es justo que me deje así —gimió dejándose caer sobre el sofá —Por Dios, Jess. Llevo seis meses sin echar un polvo y él no es capaz de acabar con lo que comienza…
—Vístete —ordenó Jessica poniéndose en pie y tirando de su mano —Tú y yo vamos a salir hoy.
—No puedo, Jess. Es martes.
—Dios, Bella, pareces una abuela. También es martes para mí. Venga, salgamos y veamos qué podemos hacer.
Finalmente Bella se dejó convencer por su amiga. Se vistió con sus mini shorts de piel negros, una pequeña camiseta sin tirantes y con transparencias y sus taconazos negros y se dejó guiar hasta el Midnight Sun, un bar de copas con música en vivo que se había puesto muy de moda el último año.
Se sentaron en un reservado y pidieron margaritas.
Charlaron, rieron y flirtearon con varios chicos mientras bebían.
Iban por su tercer margarita cuando Mike Newton, el eterno enamorado de Jessica, se acercó a ellas acompañado por Eric Yorkie, un viejo amigo de la universidad.
—Hola, Jess, Bella —saludó con timidez.
—Hey, Mike —respondió Jessica con un tono seductor.
—Hola, Mike.
—Este es Eric. Eric, ellas son Bella y Jessica —les presentó
Ambas le saludaron y Jessica les invitó a compartir su mesa.
Eric, bastante más lanzado que el tímido Mike les invitó a tequilas, y tres horas después todos reían bastante más bebidos de lo recomendable.
—Tal vez podríamos seguirla en otra parte —propuso Eric viendo a una muy ebria Jessica restregándose sugerente contra su amigo.
—Podemos ir a casa —ofreció Jessica mirando a Bella inquisidora.
—Me parece bien —aceptó Bella sintiéndose mareada.
Sin decir más los cuatro se levantaron de sus asientos. Jessica se aferró al brazo de Mike mientras Eric rodeaba con su brazo los hombros de Bella para atraerla contra él.
A pesar de las quejas de Bella, Eric condujo su BMW hasta la casa de las chicas.
Jessica sirvió whisky para los chicos y dos copas con martini para ella y su amiga y se sentaron en los dos enormes sofás del salón, una pareja en cada uno.
Jessica se bebió su copa en sólo dos tragos y disculpándose con la otra pareja, se llevó a Mike a su habitación.
—Vaya —comentó Eric apoyando su brazo en el respaldo del sofá de modo de dejar a Bella bajo él —Mike es un tío afortunado —murmuró estirando sus dedos para acariciar el hombro desnudo de Bella.
—¿Te gusta Jessica?
—No, pero a Mike sí, y es afortunado por poder llevarse a la chica que le gusta —susurró a la vez que bajaba sus labios sobre el hombro de Bella.
Bella estiró su cuello facilitándole el acceso, y los labios de Eric lo recorrieron dejando suaves besos y lametazos.
El chico le quitó la copa de las manos para dejarla sobre la mesita de café y muy lentamente la empujó recostándola sobre el sofá, antes de volcarse sobre sus labios y besarla con necesidad.
Eric se acostó entre sus piernas sin dejar de besarla.
Bella estiró sus brazos rodeando el cuello del chico y lo atrajo hacia ella.
Con destreza, él bajó su camiseta liberando sus pechos para sobarlos y estrujarlos entre sus dedos.
Se separó de sus labios para bajar su boca sobre un pecho y chupó y lamió el oscuro pezón, irguiéndolo frente a él.
—¿Qué tal si vamos a tu habitación? —sugirió sacándola de su estupor.
Estaba demasiado ebria como para saber lo que hacía o con quién, pero se negaba a dejarse amilanar.
Eso era lo que necesitaba el mojigato de Edward Cullen.
—Sí, claro —aceptó levantando el escote de su camiseta.
Eric la ayudó a levantarse del sofá y la siguió hasta su habitación.
Cuando entró se recostó en la puerta y tiró de ella para recostarla en su pecho. Bajó su boca sobre el hombro de ella y comenzó a besarla y mordisquearla mientras sus manos se colaban bajo la camiseta y estrujaban sus pechos.
La erección de Eric golpeaba contra su baja espalda.
—¿Cómo te gusta hacerlo, preciosa?
—Qué sé yo —reconoció haciéndole reír bajito.
—Dime entonces qué es lo que te gusta…
—Los orgasmos —respondió vehemente sintiéndolo carcajearse.
—Pues habrá muchos de esos —prometió el hombre bajando una mano por su vientre para colarla bajo sus pantalones.
Los dedos de Eric se colaron bajo sus bragas hasta alcanzar su tibia raja para masajearla excitándola.
—Vamos a la cama —ordenó empujándola hacia la enorme cama de madera oscura y tumbarla sobre ella.
—Mierda —se quejó Bella —Todo me da vueltas —explicó llevándose la mano a la cabeza.
—No cierres los ojos o será peor. —aconsejó Eric a la vez que le desabotonaba los shorts y se los bajaba por las piernas junto a las braguitas
—Mañana tendré una resaca de los mil demonios.
—Hacerte sudar te ayudará —rió él desnudándose —Quítate la camiseta —ordenó despojándose de su propia camisa
Bella le obedeció sin dejar de observar al chico desnudo.
Eric era guapo, pero no de esos hombres que te obligan a voltear para verle. Delgado, con algunos músculos en los lugares correctos y no muy alto. El cabello oscuro renegrido atado en una coleta, y los ojos negros y grandes.
Su pene, algo delgado, se erguía firme entre la mata de vello oscuro de sus ingles.
Nada del otro mundo pero lo suficientemente bueno para ayudarla a desahogarse, pensó.
Pensar en su desahogo la hizo estremecer. Esa tarde le había asegurado a Edward que no se desahogaría con cualquiera por la excitación que él le había provocado, pero eso era justamente lo que estaba a punto de hacer.
Eric se recostó entre sus piernas y su pene golpeó contra su raja.
—¿Tienes preservativos, cielo?
—¿Tú no? —indagó sorprendida.
—No. Lo creas o no, no pensaba irme a la cama con ninguna chica hoy. —explicó
—Ok. Hay en la mesita de noche.
Eric se estiró y cogió un preservativo que se enfundó rápidamente antes de volver a tumbarse sobre ella.
—Me gusta provocar orgasmos vaginales —explicó —Así que voy a hacértelo así.
—Como sea —aceptó separando las piernas y preparándose para la frustración ya que nunca en su vida había experimentado orgasmos vaginales.
Eric separó sus labios íntimos y coló sus dedos entre ellos para moverlos estimulándola.
Cuando la sintió suficientemente húmeda, retiró sus dedos para reemplazarlos por su miembro firme.
Comenzó a embestirla lentamente, imprimiendo mayor velocidad y profundidad de tanto en tanto.
Bella estaba tan lejos del orgasmo como lo estaba de la misma estrella polar, pero el chico continuaba su asedio.
—Me voy a correr, preciosa —informó jadeante.
Se sintió resignada y decidió fingir un orgasmo con gritos y jadeos, a fin de que ese acto acabara de una vez.
Eric se corrió con un gruñido volcando su simiente en el profiláctico de látex.
Se tumbó tras su espalda rodeándola con sus brazos después de deshacerse del condón en el lavabo.
Bella se recostó contra él dispuesta a dormirse cuando la mano del chico se acercó a su clítoris.
—¿Qué haces? —murmuró deteniendo su mano.
—Eres muy mala fingiendo, cariño —susurró él en su oído —No me gusta dejar a una chica insatisfecha.
—No hace falta.
—Sí, lo hace. No soy tan machista.
—De verdad no hace falta —repitió
—Déjame hacerlo —pidió y se dedicó a atormentar su clítoris palpitante.
Sólo entonces, después de un largo asedio, logró correrse y sentirse liberada, aún con la imagen de su jefe en su retina.
A mitad de la noche, Mike entró en la habitación en busca de su amigo. Eric se vistió y se despidió de Bella con un beso y un "te llamo" que Bella espera fuese sólo un decir.
El despertador sonó demasiado pronto, y su ruido fue demasiado fuerte para ella.
Literalmente arrastrándose de la cama se dirigió al baño para darse una larga ducha.
Angela y Alice desayunaban en la cocina, cuando llegó arrastrando sus piernas y con enormes ojeras que enmarcaban sus ojos.
—Buenos días —dijo acercándose a la cafetera.
—Tu cara no dice que sean muy buenos.
—Tienes peor aspecto que yo, y yo acabo de llegar del hospital —agregó Alice.
—Tengo resaca —confesó sirviéndose una enorme taza de café
—¿Salisteis ayer?
—Sí, fuimos al Midnight Sun.
—¿Y qué tal?
—Demasiado alcohol para un martes
—En el salón había cuatro copas… —comentó Angela suspicaz
—¿De verdad? —inquirió Alice con interés
—Mike Newton y un amigo de la universidad.
—¿Un amigo de la universidad?
—Sí.
—¿Y qué tal con el amigo de la universidad?
—Bien, era simpático.
—Y te debe haber echado un polvazo, a juzgar por los gritos que salían de tu habitación —agregó Jessica entrando en la cocina con una enorme sonrisa.
—Mierda, Jessica, ¿cómo tienes ese aspecto si has bebido lo mismo que yo?
—Experiencia y tolerancia, cielo —explicó sirviéndose una taza de café —Vamos, cuéntanos, ¿qué tal con Eric? ¿Te lo follaste?
—Apenas podía levantar la cabeza. Él me folló a mí.
—Bueno, da igual, ya que parece que lo estaba haciendo muy bien, ya te dije, tus gritos se escuchaban de mi habitación.
—Meg Ryan. —dijo por explicación hundiendo la cabeza en su taza
—¿Meg Ryan? —inquirió Alice
—Sí, When Harry met Sally —explicó y Angela se carcajeó divertida.
—No me creo que lo fingieras.
—Desde luego, el tipo llevaba media hora bombeando allí abajo, y yo podía haber estado haciendo ganchillo y habría sentido lo mismo.
—No es verdad… —rió Alice divertida
—Parece que es un seguidor de los vaginales, y en toda mi larga existencia jamás he conseguido uno. Es un hecho, si no me tocas el botón mágico, no se abren mis compuertas.
—Necesitas un tipo que la tenga grande. —aseguró Alice con seriedad.
—Ya te diré cuando lo encuentre.
—Entonces sigues igual de frustrada que ayer —aventuró Jessica.
—No tanto, ya que al final me masturbó y tuve mi orgasmo, y estuvo bien, pero desde luego que me sentí mucho más caliente cuando Edward me mordisqueó las bragas ayer, que cuando Eric nos desnudó y me la metió.
—¡Que Edward te mordisqueó las bragas ayer! —gritó Alice entusiasta —Explícalo, Bella, porque no te marcharás de casa hasta explicar hasta el más mínimo detalle.
—Cuéntalo tú, Jess —pidió apoyando la mejilla sobre el granito frío de la isla de la cocina.
Jessica se regodeó explicando los detalles de la aventura de Bella con su jefe, y todas se sintieron obligadas a comentar y especular.
Con la cabeza palpitante, Bella se marchó a trabajar.
Llevaba varias horas encerrada en su despacho cuando la puerta se abrió. Emmett no había ido a trabajar ese día, por lo que Bella se había encontrado varios documentos para revisar.
—¿Emmett no está aquí? —preguntó Edward desde la puerta sin siquiera saludar.
—No ha venido hoy —respondió sin siquiera levantar la vista y eso le sorprendió.
A pesar de sus constantes malos modales, Bella siempre era atenta y educada, por lo que era extraño que ni siquiera le dijera Buenos días.
—¿Estás bien? —inquirió preocupado adentrándose en el despacho y cerrando la puerta tras él.
—Perfectamente —respondió nuevamente sin dirigirle una mirada.
—Hey, Bella —indagó preocupado sentándose frente a ella —¿Va todo bien?
Bella levantó la vista y le dirigió una mirada completamente carente de sentimientos.
—Perfectamente —repitió.
—¿No has tenido una buena noche? —dijo con la vista recayendo en sus enormes ojeras.
—He tenido una noche maravillosamente buena, pero he dormido poco —sonrió desdeñosa.
La puerta se abrió nuevamente de improviso.
—Bella, preciosa, ¿te traigo un café? Ah, buenos días, papá —dijo Alec cuando Edward se giró en su asiento.
—Alec, ¿es que no sabes llamar?
—Oh, lo siento, no creí que Bella estuviese ocupada, de cualquier forma tampoco es como si estuvieseis tratando algún tema privado…
—Alec, cielo, un café sería genial. Negro, doble y cargado, por favor. —sonrió Bella con calidez cortando la respuesta que Edward quiso dar.
—De acuerdo, preciosa. Te lo traeré en seguida —sonrió el chico saliendo del despacho.
Edward se volteó molesto hacia ella.
—¿Coqueteas con Alec? —inquirió entre dientes.
—Coqueteo con quien se me da la gana. —respondió volviendo la vista a los documentos que revisaba.
—Ni se te ocurra coquetear con mi hijo.
—Me dijiste que buscara formas de desahogarme —explicó altanera.
—Ni se te ocurra desfogarte con Alec, Bella, o podría despedirte.
—Edward, —le llamó mirándole una vez más —¿Eres consciente de que soy abogada? Esas amenazas sobre mi vida privada, son completamente ilegales. Podría demandarte.
—Demándame. —la retó —Hazlo si quieres, pero no se te ocurra enredarte con mi hijo o volarás de esta empresa antes de que puedas decir volar.
—¿Cuál es el problema? ¿No soy lo suficientemente buena para él? ¿O es que te avergonzaría pensar en la novia de tu hijo cada vez que te masturbaras?
—No me hace falta masturbarme —espetó indolente —Mi novia me satisface completamente.
—Pues es una pena —susurró ella tirándose hacia delante para apoyar sus brazos sobre la mesa y sus pechos sobre ellos —Porque yo me masturbo muy a menudo pensando en ti, y grito tu nombre cuando me corro —reconoció haciéndolo estremecer.
Edward dio un respingo como si le hubieran golpeado, y su miembro adoptó posición de firme al imaginarla.
Iracundo se levantó de su asiento y abandonó el despacho a pasos agigantados.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por recomendar este fic y gracias por leer.
Dejo un adelanto del próximo capi:
—No quiero ver sufrir a mi hijo. Alec está enamorado de ella y ella se burla de él.
—¿En verdad lo piensas?
—Desde luego.
—Oh, por Dios. Voy a explicarte algo, el único interés de tu hijo en Bella es conseguir tirársela. Si algún día lo lograra, cosa que no hará, dejaría de hablarle y volaría a su próxima conquista.
—¿Insinúas que Alec es un cretino?
—No, pero es un chico de veinticuatro que le gustan las chicas y le gusta divertirse. Sé que ese es un concepto desconocido para ti, porque a su edad ya cargabas con una gran familia a cuestas y toda la responsabilidad inherente, pero no es nada extraño que el chico quiera divertirse. Créeme, Edward, Bella no va a partirle el corazón. Ahora bien, si tu razón para tratar a Bella de esa forma es por Alec, déjame decirte que no vale la pena. No te metas en eso, Edward. Y no maltrates a nuestra abogada, porque si se va y me deja colgado, yo mismo voy a patearte el culo —sentenció su hermano sin que pareciera una broma.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Recuerdo los días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; MIÉRCOLES - DETRÁS DEL OBJETIVO; VIERNES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
