Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 17
La fiesta de Cullen Holdings, Inc, se llevó a cabo en los salones del hotel Fairmont Olimpic.
Allí estaba la familia Cullen casi al completo, ya que Rosalie Cullen no pudo asistir debido a su estado.
Esme y Carlisle, Emmett, Edward con su novia Tanya, y los hijos de éste. Jane, acompañada por Benjamín Leroy, su nuevo novio desde hacía tres meses y Alec, quien traía de su brazo a la abogada de la empresa, Bella Swan.
Desde luego que todos los empleados asistían sin excepción, acompañados por sus parejas.
La familia Cullen ocupaba la mesa principal, pero sutilmente, Bella logró convencer a Alec de sentarse junto a sus compañeros del departamento jurídico y, aunque un poco reticente al principio, finalmente el chico accedió.
Edward respiró con tranquilidad cuando su hijo le dijo que se sentaría con sus compañeros de trabajo, ya que no se sentía capaz de pasar toda la noche sentado junto a Bella y verla actuando de pareja de su propio hijo.
Se excitó nada más verla entrar.
Enfundada en un vestido rojo, con un profundo escote que enseñaba el valle entre sus pechos, y con la espalda desnuda cubierta por encaje rojo, era la imagen de la sensualidad.
Su cabello recogido dejaba ver su largo cuello elegante y fino como porcelana china.
¡Dios! Esa mujer lo encendía como yesca a la hojarasca seca.
Verla reír con los integrantes de su mesa, y bailar con su hijo, mostrándose divertida, lo ponía furioso.
Quería ser él quien le provocara esas sonrisas, y quería ser él el hombre al que Bella se las dedicara.
No veía la hora de que esa fiesta terminara de una maldita vez, pero cuando la fiesta acabara faltaría un solo día para que él tuviera que viajar con su abogada a Roma, donde se quedarían cuatro días para terminar de finiquitar el contrato con los Vulturis.
Todavía no había encontrado una excusa para no viajar, de la misma forma que no había encontrado una solución para pasar cuatro días durmiendo en la habitación contigua a la de ella y no sucumbir a sus más oscuros deseos.
Bella no podía dejar de pensar en Edward, sentado en la mesa principal junto a su preciosa novia, pero se negó a dejárselo notar.
Para ello bailó y rió con su acompañante así como con varios de sus compañeros.
Todos los hombres de su mesa parecían encantados y deslumbrados por ella, por lo que era fácil pensar que el plan de Jessica para que se gastara mil dólares en ese vestido rojo, estaba resultando un éxito. Pero ella no lo consideraba así ya que el único hombre al que deseaba deslumbrar, no le había dedicado más que una mirada, cuando se había acercado a su mesa para saludar a sus empleados.
Estaba dispuesta a marcharse y dar por terminada la noche cuando se dirigió al lavabo.
Frente al espejo corrigió el suave tono oscuro del delineador de ojos y retocó sus labios con el labial rojo que Jess le había dejado y salió.
Frente a la puerta estaba el hombre más hermoso que había conocido jamás.
Aquel del que, debía reconocerlo, se había enamorado sin más.
No era sólo su atractivo físico lo que la enloquecía aunque éste por sí solo fuese capaz de provocar la humedad entre sus pliegues.
Era su inteligencia, su madurez, su sabiduría, sumado a la personalidad ocurrente y divertida que había demostrado siempre, antes de que la relación entre ellos se volviera tan tensamente sexual.
Lo amaba, así sin más, lo amaba pero ya se había resignado a no tenerle.
—Bella —dijo él, recostado indolente contra la pared con una copa de champagne en la mano.
—Edward —respondió bajando su mirada nerviosa.
—¿Te diviertes?
—Mucho. Es una fiesta magnífica —aseguró mirándolo nuevamente —¿Tú te diviertes?
—Me divertiría más si no estuvieses aquí —afirmó con rudeza haciéndola sonrojar.
—Oh, vaya, lo siento.
—Y yo —suspiró irguiéndose para acercarse a ella —¿Por qué tuviste que venir con mi hijo? —murmuró levantando la mano para rodear el cuello de la chica.
—Porque tú no me pediste que viniera contigo —susurró nerviosa ante el contacto de ese hombre con su piel.
—Ojalá hubiese podido hacerlo —gimoteó apesadumbrado acariciando su cuello con su pulgar.
La mano de Edward bajó por su cuello y se movió para recorrer la blanca piel a lo largo del escote del vestido.
—Ojalá lo hubieras hecho —suspiró cuando la mano de Edward alcanzó su vientre y volvió a subir colándose bajo el vestido.
Los dedos de Edward rozaron el pequeño pecho de la chica y acariciaron el pezón desnudo obligándolo a erguirse.
La respiración de Bella se agitó. Confusa cerró los ojos para detener las lágrimas que los inundaron.
—Eres hermosa, Bella —murmuró él con devoción imprimiendo mayor presión sobre el pecho —Eres hermosa y te deseo como el maldito infierno.
—Puedes tenerme, Edward —confesó sin mirarle —Puedes tenerme, porque ya soy tuya. Soy completamente tuya, nunca podría ser de nadie más.
—No digas eso, cielo, porque nunca podrías ser mía, por mucho que lo desee.
—¿Por qué no? —gimió mirándole por fin.
—Porque es ridículo. Es inmoral, Bella.
—No, no lo es —suplicó
—Lo es, y debemos terminar con esto de una vez por todas —aseguró sin dejar de masajearle el pecho —Aunque todavía no sé cómo hacerlo.
—No tienes que hacerlo, Edward…
—Voy a pedirle a Tanya que se case conmigo —confesó asestándole a la joven un duro golpe.
—No, Edward... —rogó cuando el ruido de unos pasos detrás de ellos los separaron.
—Oh, disculpen —la voz de una de las camareras de la fiesta les trajo de nuevo a la realidad.
Edward se separó de ella y le sonrió despreocupado a la mujer.
—No hay problema. Yo iba al lavabo —dijo antes de dirigirse al baño de hombres —Continúa divirtiéndote, Bella —ordenó alejándose de ella.
Entró al lavabo y de un trago se bebió lo que quedaba de su copa.
Apoyó las manos sobre el lavatorio intentando calmar su respiración y remitir su erección.
No sabía lo que le pasaba con esa chica pero de alguna forma le volvía loco y le hacía perder la cordura.
Tenía que hacer algo aunque no sabía qué. Pero no podía continuar así.
La deseaba, sí, muchísimo. Como nunca antes había deseado a nadie.
Verla con Alec le ponía de los nervios, pero más allá de que Alec fuese su hijo, sólo imaginarla con un hombre, quienquiera que fuese, le enervaba.
No sabía qué hacer, ni cómo iba a seguir, pero algo tenía que cambiar.
Sabía que no cambiarían sus sentimientos aunque se casara con Tanya, por lo que debía buscar una solución.
Sabía que era una solución injusta, pero era lo único que se le ocurría.
Tenía que despedirla. Sabía que ella podría demandarle, pero tendría que enfrentarse a ello.
En cuanto volvieran de Roma, le ofrecería una indemnización millonaria, y le despediría.
Tendría que buscar un nuevo abogado que le cubriera, pero eso era más sencillo que buscar cordura, teniéndola junto a él.
Bella buscó a Alec para disculparse con él y marcharse, pero el chico no le permitió irse sola y la llevó a casa.
El chico se mostró extrañamente silencioso durante el trayecto.
Cuando se bajó del coche para acompañarla a la puerta de casa tampoco dijo nada.
—Gracias por todo, Alec —dijo ella girándose hacia él después de abrir la puerta.
—Gracias a ti por acompañarme —sonrió levantando la mano para acariciar su rostro.
Bella se estremeció sin poder evitar comparar las diferentes sensaciones que provocaban en su cuerpo las caricias de Alec con las de su padre.
Alec puso la mano bajo su mentón y la instó a levantar el rostro.
—Alec, no —susurró cuando lo vio acercar sus labios a los de ella.
—Shhh —fue su lacónica respuesta.
Bajó su boca sobre la de ella y la besó, primero suavemente, antes de profundizar colando la lengua en su boca.
Por un instante quiso responderle, pero no sintió nada, y no pudo hacerlo.
Sabía que tendría que pasar página con Edward, pero sería una idiotez involucrarse con su hijo.
Entonces lo supo. Supo lo que tenía que hacer.
Tenía que dejar la empresa. Tenía que hacerlo.
Después de volver de Roma presentaría su dimisión. Intentaría dejar todo en orden para provocar los menores contratiempos posibles a la empresa, pero lo haría.
Ahora, con esa experiencia en su currículum, sabía que sería más sencillo volver a buscar trabajo, así que no tenía miedo.
De todos modos, la suculenta nómina que había estado cobrando esos meses le había alcanzado para ahorrar bastante dinero, por lo que tampoco tenía miedo.
Su único temor era no volver a ver a Edward, pero hasta eso lo superaría.
—Detente, Alec —dijo separándose de él.
—¿Qué sucede, Bella?
—Te confundes conmigo, Alec.
—¿Qué quieres decir? Sé que te gusto.
—Me gustas, sí, pero sólo como un amigo. No busco nada más que amistad, Alec.
—¿Por qué no? —insistió el hombre —Dame una oportunidad y te prometo que no te arrepentirás
—Lo siento, Alec —suspiró pesarosa —Lo siento pero estoy enamorada de alguien más.
—¿Estás saliendo con alguien? —indagó sorprendido.
—No, pero no porque yo no lo desee.
—No vas a decirme que hay por ahí un tipo que te ha rechazado. Tiene que ser un idiota para hacer algo así.
—Tal vez lo sea —sonrió con tristeza —Pero yo no puedo estar contigo.
—Dame una oportunidad, Bella —exhortó —Al fin y al cabo ese tipo te rechazó. No pierdes nada en intentarlo conmigo.
—Lo siento, Alec, pero no funciona así para mí. Estoy enamorada de él, sin importar si él me quiere o no. No puedo remediarlo. Y mientras sea eso lo que siento, no quiero estar con nadie más. Lo siento.
—¿Es tu última palabra? —inquirió molesto
—Sí. Lo siento.
—Bien, entiendo. Que no se diga que no lo intenté. Igual lo seguiré intentando—agregó volteándose para dirigirse a su coche —Bueno, Bella, ya nos veremos. Diviértete en Roma, aunque yendo con el insípido de mi padre dudo mucho que lo hagas. Te veré a tu regreso —dijo subiéndose al coche y arrancando por fin.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por recomendar este fic y gracias por leer.
Dejo un adelanto del próximo capi:
—Bella, lamento lo que sucedió en la fiesta...
—Y yo —reconoció ella con los ojos húmedos.
—Debo disculparme contigo, Bella, pero...
—No. No digas nada —le cortó con dolor. Inspiró profundamente antes de hablar —Edward, no sé si este sea el momento para decirlo pero no quiero esperar...
Edward la observó confuso y temeroso de escuchar algo sobre ella y Alec.
—¿Qué sucede?
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Recuerdo los días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; MIÉRCOLES - DETRÁS DEL OBJETIVO; VIERNES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
NOVEDAD: En mi perfil encuentran el link del tráiler que Emmaly Swallen hizo para este fic
AVISO IMPORTANTE: Si no sucede nada nuevo, después de la próxima semana, me tomaré un par de semanas de vacaciones (del 11 al 28 de abril). Por esta razón, en ese período no actualizaré mis fics. También aclaro que el capítulo del próximo viernes lo actualizaré el día jueves. Serán sólo dos capítulos de cada historia que quedarán retrasados, pero sé que quizás les incomode tener que esperar. Espero y agradezco vuestra comprensión.
