Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

PERVERSAMENTE PROHIBIDO

CAPITULO 18

El viaje a Roma fue completamente diferente a todos los viajes que habían hecho juntos a lo largo de todos esos meses.

Por fin Bella se había resignado y se había dado por vencida.

Este sería su último trabajo con Edward Cullen. El día anterior había estado sentada a su ordenador durante horas colgando su currículum en todas las empresas de colocaciones de la ciudad.

No tardaría en encontrar trabajo. Estaba segura.

Pero aún tenía que sobrevivir a ese viaje, cuatro días en Roma a solas con su jefe, para volver a su casa vacía el último día del año.

Sus amigas ya habían dejado la ciudad para volver a sus casas y pasar las vacaciones de navidad con sus respectivas familias.

Los últimos años Bella siempre había acompañado a una u otra, pero este año, debido a su viaje que la retendría en Roma hasta el último día, se le había vuelto imposible.

Por alguna razón lo agradecía, porque estar sola era justamente lo que deseaba.

Hundió la nariz en su libro y no la sacó de allí más que para comer o dormitar un rato.

Edward por su parte, sentado a su lado, estuvo las quince horas conectado a su ordenador portátil.

Salieron de la Terminal de Fiumicino y subieron a un taxi en absoluto silencio.

De la misma forma se registraron en el Hotel Hassler y subieron a la cuarta planta donde estaban sus habitaciones.

—Supongo que querrás descansar del viaje —dijo Edward cuando se detuvieron frente a la puerta de la habitación de Bella.

—Sí, estaría bien —aceptó ella de espaldas a él.

—La reunión con los Vulturis será a las siete en el bar del hotel y está previsto que cenemos con ellos también.

—Bien.

—Pasaré por ti antes de las siete.

—De acuerdo —aceptó aún sin mirarle.

—Bella... —le llamó preocupado poniendo su mano sobre la espalda de ella.

Bella se alejó de su contacto antes de voltearse por fin a verle.

—Bella, lamento lo que sucedió en la fiesta...

—Y yo —reconoció ella con los ojos húmedos.

—Debo disculparme contigo, Bella, pero...

—No. No digas nada —le cortó con dolor. Inspiró profundamente antes de hablar —Edward, no sé si este sea el momento para decirlo pero no quiero esperar...

Edward la observó confuso y temeroso de escuchar algo sobre ella y Alec.

—¿Qué sucede?

—He decidido que voy a dejar mi puesto en Cullen Holdings.

—¿Disculpa?

—Sí. Creo que lo mejor será que no trabajemos juntos. No sé cuándo lo haré efectivo, ya que no quisiera provocar ningún inconveniente a la empresa, por lo que, si quieres, te ayudaré a buscar un nuevo abogado y colaboraré con él para ponerle al corriente de todos los contratos antes de marcharme, pero no voy a seguir trabajando para ti. De cualquier forma, Emmett volverá en cuanto nazca el bebé, y no falta mucho para eso...

—No tienes que hacerlo, Bella —discutió dolorido

Él había decidido despedirla en el mismo momento que ella estaba decidiendo dimitir, pero aún así, ahora que sabía que su separación era definitiva e impostergable, no se atrevía a dejarla marchar.

—Tengo que hacerlo. Siento por ti demasiadas cosas que no debería sentir —confesó —y realmente no puedo continuar viviendo así. Me desgarra ver tu indiferencia, y me mata verte con tu novia. Sé que lo superaré, aunque para ello debo alejarme, y la decisión más adulta es hacerlo. Tú dices que me comporto como una niña, pero ya no quiero seguir haciéndolo así que lo más adulto es retirarme y es lo que voy a hacer.

—No, Bella... —intentó discutir estirando la mano para acariciar su rostro.

Le hirió verla alejarse de su contacto.

—Está decidido —sentenció ella abriendo su puerta —Sé que en cuanto lo pienses verás que es lo mejor para todos. Sólo voy a pedirte una carta de recomendación.

—Pero...

—Es lo mejor —repitió entrando en su habitación —Y ahora si no te importa quisiera descansar antes de nuestra reunión.

—Bella...

—Hasta luego —le cortó antes de cerrar la puerta y dejarse resbalar contra ella para hundir su rostro entre las piernas y llorar por su decisión.

Edward entró en su habitación sintiéndose tan hundido como ella misma lo estaba.

Se dejó caer en la cama sintiéndose frustrado y furioso.

Pero en alguna parte de su ser, supo que eso era lo mejor, aunque por alguna razón, no se sentía tan bien como lo había esperado.

Se levantó de su cama para acercarse al bar y servirse una copa, que se bebió sentado en la cama, después de desnudarse.

No podía dejar de pensar en ella, pero tenía que hacerlo.

Bebió lo suficiente como para no pensar y encendió el televisor para ver un partido de fútbol que lo distrajo.

El agotamiento que había venido acumulando lo venció y se durmió con el televisor encendido.

Cuando la alarma de su teléfono lo despertó, tenía el tiempo justo para tomar una ducha y reunirse con Bella.

Vestido con un traje gris marengo, camisa blanca y corbata gris, golpeó la puerta de la chica.

Le abrió apenas unos momentos después, y como siempre le sucedía, tembló al verla.

Llevaba un vestido negro, con el escote muy cerrado y mangas largas, pero unos diez centímetros por arriba de sus rodillas.

Estaba guapísima y formalmente elegante. Se la veía sería y profesional, pero muy hermosa.

Casi sin decir palabra bajaron al bar donde ocuparon una mesa y pidieron unas copas antes de que los Vulturis, los representantes de Volterra, llegaran.

Edward llevaba más de seis meses trabajando en esa fusión, pero esperaba acabarla por fin en esos días.

Cuando los Vulturis se reunieron con ellos, los ojos de Marco Vulturis cayeron con interés sobre Bella.

—Vaya, Edward —sonrió el hombre estrechando la mano de la chica —Admiro tu elección de acompañantes.

—Bella es nuestra abogada —respondió con rudeza.

—Pues agradezco que la trajeras a ella y no a tu hermano.

—Emmett no viaja mucho últimamente.

—No me quejo por ello. Es un placer conocerla, señorita Swan —dijo seductor llevándose la mano de ella a los labios —¿Puedo llamarte Bella?

—Oh, sí, desde luego —aceptó nerviosa

Marco Vulturis era el hermano menor de Aro. Era un tipo atractivo con un estilo muy latino, y era sin lugar a dudas un seductor.

Tenía treinta y ocho años, pero no era de los que les preocupara la diferencia de edad con Bella, así que dedicó toda la reunión y la posterior cena a halagarla, piropearla y hacerle todo tipo de invitaciones.

Le invitó a hacer un recorrido por la ciudad, decorada con un festivo espíritu navideño, y también la invitó para acompañarle a Venecia para pasar allí la nochevieja.

Le hizo también propuestas laborales por si decidía dejar Cullen Holdings, y eso realmente hizo temblar a su actual jefe.

Para cuando la cena acabó, Edward se sentía irritado a pesar de haber finalizado con éxito las negociaciones.

Con los contratos firmados, les quedaban tres días para visitar la empresa y finiquitar los números contables.

Edward no veía la hora de dejar Roma y alejar a la chica del conquistador que era Marco Vulturis, por eso respiró tranquilo cuando finalmente se despidieron y la acompañó a su habitación.

Se despidieron sin decir palabra y tuvo que volver a su habitación.

Cuando cerró la puerta su teléfono sonó en el bolsillo de su americana.

—¿Diga?

—Edward, soy Marco.

—¿Marco? —preguntó confundido —¿Qué sucede? ¿Te has dejado algo?

—No, pero quería hablar contigo sobre Bella.

—¿Sobre Bella? —inquirió nervioso

—Sí. Quiero saber cuánto crees que aceptarías para dejarla destinada aquí en Roma.

—¿Perdona?

—Sí, sabemos que tú podrás tomar todas las decisiones para la contratación de personal de Volterra, así que nos interesaría contratar a Bella como abogada.

—No creo que eso sea prudente, Marco. Bella es abogada en los Estados Unidos, no es una experta en derecho italiano.

—Pero sabes que podría adaptarse fácilmente.

—No creo que esté interesada en dejar su país —replicó.

—¿Por qué no? Estoy seguro de poder convencerla.

—No creo que este sea el momento para tener esta conversación, Marco —gruñó sintiéndose iracundo —Primero deberíamos saber qué opina Bella.

—De acuerdo. Se lo plantearé mañana —sonrió el hombre a través de la línea.

Edward estrelló su teléfono contra la pared en cuanto escuchó el clic que cortaba la comunicación.

Caminó por la estancia sintiéndose como un león enjaulado, y antes de realmente tomar la decisión, abandonó su habitación.

Cuando Bella abrió la puerta, su visión le desarmó.

Cubierta por una enorme y desgastada camiseta de Yale, sus piernas desnudas le llamaban como el canto de las sirenas.

—Edward ¿qué haces aquí? —indagó sorprendida.

—Algo de lo que seguramente me arrepentiré —reconoció acongojado antes de dar un paso al interior de la habitación.

Cerró la puerta detrás de él y levantó a Bella por la cintura para estrecharla contra su cuerpo.

—Pero no tanto como me arrepentiré si no lo hago —murmuró con la vista fija en los carnosos y rosados labios de la chica.

Lanzó su boca sobre la de ella y la besó con pasión arrolladora.

Bella enredó las piernas en la cintura de él respondiendo a su beso con desespero.

Caminó con ella hasta la cama y la tumbó sobre ella.

Con ansiedad Bella le quitó la americana por los hombros.

Se besaron con ansia voraz.

Sin tomarse mucho tiempo, Edward desabotonó sus pantalones y liberó su erección.

Antes de que ninguno de los dos comprendiera realmente lo que sucedía, hizo a un lado las braguitas de la chica y la penetró de una estocada.

Su pene era enorme. Sin dudas era el hombre más grande con el que había estado. Bella jadeó cuando la embestida quitó el aire de sus pulmones, pero húmeda y excitada como estaba pronto se adaptó a su miembro, aunque su sexo escocía.

—Dios —gimió él —Eres increíblemente estrecha, y estás tan húmeda y caliente, nena.

—Es por ti, Edward —reconoció ella moviendo sus caderas —Por ti y para ti, mi amor...

—Por favor, dime que tomas la píldora porque ahora mismo no soy capaz de salirme...

—Sí, tomo la píldora —confesó —Házmelo, Edward, lo necesito. Te necesito —suplicó y sus ruegos fueron escuchados.

—He esperado tanto por este momento que no sería capaz de detenerme —aseguró.

La embistió con velocidad, y casi con rudeza. Cuando supo que no tardaría en correrse bajó su mano a la unión entre sus muslos y acarició el clítoris henchido de la chica enloqueciéndola.

Poseída por un clímax salvaje gritó impulsando sus caderas hacia él, mientras los flujos de su orgasmo empapaban el enhiesto miembro masculino.

Su liberación, completamente libre de posturas o subterfugios, lo enloqueció y se derramó en su interior con intensos espasmos que le hicieron gruñir satisfecho.

Pasaron varios minutos antes de que recuperaran el aire.

Habían pasado menos de diez minutos desde que Bella había abierto la puerta, y ahí estaban los dos después de haber cruzado finalmente la línea que les separaba de la cordura.

Le amaba. Le amaba tanto. Estaba tan segura de ese amor, como lo estaba de necesitar oxígeno para respirar.

Él era su oxígeno, pero sentía terror de abrir los ojos y ver en los de él arrepentimiento por lo que acababa de suceder.

Edward se alzó apoyándose en los codos cuando su respiración se ralentizó.

—Hey —le llamó con ternura tocando su rostro con la yema de sus dedos.

—Hey —sonrió en respuesta mirándole por fin.

—¿Cómo estás?

—Creo que he muerto y vuelto a nacer —reconoció —¿Y tú?

—Creo que he muerto también —sonrió él moviéndose para salirse de su interior y ponerse de pie.

—No te vayas, quédate conmigo —rogó Bella con los ojos húmedos a la vez que cogía la corbata que desanudada colgaba del cuello de él.

—No voy a ir a ninguna parte —prometió levantando la mano de la chica y llevándola a sus labios —Sólo voy un momento al baño —explicó y se separó de ella para entrar al baño.

Cuando volvió traía en sus manos una pequeña toalla húmeda.

Se acercó a ella y levantó la camiseta para quitarle las pequeñas braguitas.

—Lo siento, cariño, fui un bruto —dijo posando la toalla caliente sobre su pubis desnudo antes de rozar su vagina limpiándola y calmando su escozor.

—No lo has sido —le corrigió estirando la mano para tocar su rostro.

—No me disculpes, cariño. Sé que soy grande y debí prepararte mejor, pero temí echarme atrás si me tardaba en tenerte.

—Me gustó que me lo hicieras así.

—La próxima vez iré más despacio y estarás más preparada para mí. Verás que te gustará más —prometió.

—¿Y faltará mucho para esa próxima vez de la que hablas? —ronroneó sugerente mientras movía las caderas de forma descarada.

Él rió divertido y el sonido fue música para los oídos de ella.

No recordaba haber visto a Edward tan relajado desde hacía mucho tiempo.

—Usted, señorita, es una descarada.

—Por ti estoy dispuesta a ser aún peor —confesó sentándose en la cama para besar y mordisquear su mandíbula.

La mano de Edward aún estaba apoyada en su pubis, y sus dedos todavía acariciaban su vulva, aunque la suave toalla húmeda se interpusiera.

—Házmelo otra vez, Edward —pidió pasando su pierna sobre el regazo de él para quedar sentada a horcajadas.

—Espera, cariño —pidió él a su vez —Te hará daño.

—Nunca podrías hacerme daño —aseguró cogiendo los bajos de su camiseta y sacándosela por la cabeza para quedar desnuda sobre él.


Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por recomendar este fic y gracias por leer.

Dejo un adelanto del próximo capi:

—¿Qué quieres decir? —repitió

—Dios, Bella. Me gustas. Me gustas mucho y te deseo aún más. No tengo fuerzas para seguir resistiéndome a ti y a esto que siento por ti. Estos seis meses han sido muy largos y no quiero seguir así. Pero eso no cambia que tengo edad suficiente para ser tu padre.

—Dios, Edward, sabes que eso es una tontería.

—Mis hijos tienen tu edad, Bella.

—Pero es porque fuiste padre muy joven.

—Por lo que sea. No digo que no tengas razón, pero sin importar por qué razón, mis hijos tienen tu edad. ¿Crees que nadie tendrá nada que decir sobre el hecho de que esté saliendo con una chica que tiene la edad de mis hijos? Mi hijo te pretende.

En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.

Besitos y a leer!

Recuerdo los días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; MIÉRCOLES - DETRÁS DEL OBJETIVO; VIERNES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO

NOVEDAD: En mi perfil encuentran el link del tráiler que Emmaly Swallen hizo para este fic

AVISO IMPORTANTE: Me voy dos semanas de vacaciones (del 11 al 28 de abril) y en ese período no actualizaré mis fics. Estaría volviendo a publicar el día 2 de mayo. Espero y agradezco vuestra comprensión.