Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 22
Edward se sintió demasiado solo esa noche en su cama ansiando poder tener a Bella en ella.
Había evitado ver a Tanya, pero había acordado verla al día siguiente.
Le esperaban demasiados documentos sobre su escritorio a la mañana siguiente por lo que fue sencillo sumergirse en el trabajo.
Llevaba menos de media hora en la oficina cuando su hermano irrumpió.
—Buenas, hermano —saludó Emmett adentrándose en su despacho.
—Hey, Em. ¿Qué tal? —respondió con un buen ánimo que sorprendió gratamente a su hermano —¿Cómo está Rose?
—Bien, muy bien. Ya sólo quedan un par de meses y su médico está bastante confiado en que no se adelantará.
—Me alegra mucho, Emmett. Sin dudas se lo merece después de pasarse seis meses en cama.
—Sí, ya lo creo. Y yo seis meses sin acción —agregó su hermano dejándose caer en la silla frente a Edward.
—Ya lo creo —sonrió —No sé cómo lo has logrado.
—Ya sabes, con mucho amor y mucha mano izquierda —explicó haciéndole carcajear —Pero, bien, cuéntame tú, ¿qué tal Roma?, ¿cómo ha ido todo?
—Oh, bien, fue un poco trabajoso pero finalmente los Vulturis cedieron y el acuerdo quedó tal como queríamos.
—Es lo menos después de tantos meses de discusiones y tires y aflojes.
—Ya lo creo.
—¿Y cómo fue eso de ir a Venecia con Bella? —inquirió su hermano curioso.
No pudo evitar sentirse nervioso pero lo disimuló bien.
—Creí que Bella se merecía un par de días de vacaciones, después de haber tenido que pasar la nochevieja fuera de casa.
—Pudo haberlos pedido al regresar a Seattle.
—La chica nunca había estado en Venecia, Emmett. Creo que se lo ha ganado. No puedo creer que te molestes por eso, tú que siempre dices que es una gran abogada y lo buena que es en su trabajo.
—Sé que lo es y no me molesta en absoluto que se tomara un par de días, pero después de la llamada que recibí hace un par de días, me gustaría estar enterado de los movimientos de mi empleada.
—¿De qué llamada hablas?
—Marco Vulturis me llamó hace un par de días.
—Ya. Me imagino —refunfuñó Edward con un gesto de desagrado.
—Me dijo que querría que destinásemos a Bella a su sede de Roma.
—Ya le he dicho que eso era ridículo.
—Quería saber qué habíamos decidido pero, claro, yo no sabía nada de todo esto porque vosotros aún no habíais regresado. Y eso que Marco me dijo que habíais dejado Roma el día previsto ya que el contrato con Volterra se había firmado la primera noche que os reunisteis —explicó su hermano mirándolo con atención.
Edward inspiró profundamente y se recostó en su asiento entrelazando sus manos frente a él.
—¿Qué quieres saber? —preguntó con tono insolente
—Porqué dices que pasaste un par de días con Bella en Venecia, cuando en realidad estuvisteis allí una semana.
—No te debo ningún tipo de explicación. Soy mayor de edad y ella también. No es de tu incumbencia.
—Tú no me debes explicaciones, pero ella es mi empleada.
—Yo la autoricé a tomarse unos días. Y tengo suficiente autoridad para hacerlo —gruñó molesto
—No estoy cuestionando tu autoridad para darle días libres a una empleada…
—Ya lo creo que no. No eres mi jefe.
—Te hablo como hermano, gilipollas. —rugió Emmett —Como tu hermano me intereso por ti, y me da mucha curiosidad saber qué sucedió para que te tomaras una semana de vacaciones con nuestra abogada, perdiéndote la oportunidad de pasar la nochevieja con tu novia, a la cual pensabas pedirle matrimonio ese mismo día.
Edward se quedó en completo silencio sin saber exactamente qué decir.
—¿Qué tienes con Bella, Edward?
—Estamos empezando una relación.
—¿Estáis empezando una relación? —comentó asombrado Emmett —¿De qué tipo? ¿Te la estás tirando? ¿Vas a casarte con ella? ¿Dónde entra Tanya en todo esto?
—Voy a dejarlo con Tanya.
—¿Vas a dejarlo con Tanya? ¿Tan importante es lo de Bella?
—No sé qué tan importante es ni a dónde puede llegar esto, pero ahora mismo quiero estar con ella. Me gusta, me excita, me llena en lugares que no sabía que se podían llenar.
—¿Estás enamorado de Bella?
—Sabes lo que pienso del amor y los enamoramientos, Emmett —respondió displicente —No estoy enamorado de ella, pero me gusta y me gusta mucho. Tanto que no tengo ganas de reprimir mis ganas de estar con ella, y no voy a hacerlo.
—¿Y Tanya?
—Lo mío con Tanya estuvo bien, pero ya no siento lo mismo.
—Sabes que tiene la edad de tus hijos, ¿verdad?
—Pues no, no lo sabía —respondió con ironía mirándolo iracundo —Desde luego que lo sé. Y es por eso que me he estado resistiendo tanto tiempo a esto que siento. Pero tampoco soy Hugh Hefner. Sé que Alec y Jane tienen prácticamente su edad pero es porque era un crío cuando nacieron. De hecho, mírate tú, tienes cuarenta y cinco y vas a tener un hijo en dos meses.
—Me importa una mierda la diferencia de edad entre vosotros, Edward. No soy tan arcaico. Pero sí sé que tu hijo la ha estado persiguiendo y pretendiendo durante los últimos seis meses. ¿Qué vas a decirle a Alec? ¿Qué crees que él tendrá para decir?
Edward hundió su rostro entre sus manos.
—Lo sé —gimió —Conozco a mi hijo y sé que se lo tomará a mal. Pero tú has dicho que ella nunca le ha dado esperanzas…
—No por ello él deja de intentarlo y perseguirla.
—Espero que cuando vea que ella y yo estamos juntos, y reconozca que él no tenía posibilidades con ella, lo acepte.
—Pues te deseo suerte.
—Gracias. Lamento pensar que necesitaré suerte para que mi propio hijo acepte mi relación.
—Pues creo que la necesitarás. ¿Piensas hacerlo público de inmediato?
—No. Tengo que hablar con Tanya, y después me gustaría hablar con los chicos, antes de que lo sepa todo el mundo. Además, Bella prefiere que lo mantengamos para nosotros por un tiempo, ya sabes, es nuestra abogada y los cotilleos estarán a la orden del día. Prefiere que lo llevemos un poco más serio antes de tener que enfrentarse a ellos.
—Supongo que eres consciente de que no será fácil.
—Lo sé, Emmett, pero tampoco estamos cometiendo ningún delito. Ella es mayor de edad y yo también, ambos somos solteros y sin compromisos.
—Tú tienes compromisos —refutó Emmett
—He quedado con Tanya. Hoy voy a dejarlo con ella.
—Bien. Espero que lo hagas.
Dos suaves golpes sonaron en la puerta.
—Adelante.
Bella estaba allí y no pudo evitar sonrojarse al ver a Emmett sentado frente a Edward.
El rostro de Edward se iluminó al verla, mientras Emmett les miraba de uno en uno con atención.
—Pasa, Bella. Buenos días.
—Buenos días. Hola, Emmett.
—Buenos días, Bella.
—No es urgente —se disculpó ella con timidez —Puedo venir más tarde.
—No, no hace falta —discutió poniéndose en pie para acercarse a ella —Emmett ya se iba.
Emmett sonrió socarrón y se levantó de su lugar.
—Sí, ya me iba. Les veo luego. Edward, espero que hagas lo que tienes que hacer.
—No hace falta que te involucres en esto, Emmett.
Su hermano meneó la cabeza antes de abandonar el despacho.
Apenas habían escuchado el clic de la puerta al cerrarse cuando Edward rodeó la cintura de Bella con sus brazos y la estrechó contra él.
—Dios, nena, no imaginas cuánto te eché de menos ayer en mi cama —ronroneó contra sus labios antes de invadir su boca con su lengua.
Bella rió mientras le besaba y rodeó su cuello con sus brazos.
Las manos ansiosas de Edward bajaron hasta alcanzar su falda y recogerla sobre su cintura.
—Tengo que estar dentro tuyo pronto o explotaré. —gimió estrujando entre sus dedos los glúteos desnudos.
—Edward… tengo que ir a trabajar… —se quejó sintiéndose demasiado mojada.
—Emmett lo comprenderá —acotó sin dejar de recorrer su rostro con los labios y lengua mientras la recostaba contra la pared.
—No hay nada que se supone que esté haciendo aquí.
—Sabe que estamos juntos así que lo entenderá —explicó bajando las diminutas braguitas por las piernas femeninas.
—¿Sabe que estamos juntos? —inquirió Bella sintiéndose repentinamente rígida.
—Sí. Lo dedujo al ver que nos íbamos juntos a Venecia.
—Pero, Edward, sabrá que estamos haciendo el amor…
—Y morirá de envidia —rió a la vez que desabotonaba sus pantalones y liberaba su erección.
—Pero, Edward…
—Shh —la cortó instándola a separar las piernas y rodearle con ellas la cintura —Como tu jefe te ordeno que te olvides de Emmett por unos minutos —ordenó mientras lentamente se colaba en su cálido, estrecho y húmedo interior. —¡Dios! —gimió cuando la tuvo perfectamente empalada.
—Dios, Edward… —jadeó ella estrechándose contra él —Házmelo, por favor…
—No lo dudes, cariño… —aseguró embistiéndola con premura
Presos de la ansiedad, se corrieron como colegiales, en sólo unos momentos, sofocando sus gritos y jadeos en el cuerpo del otro.
—Dios… —gimió Bella cuando los últimos espasmos del clímax abandonaron su cuerpo.
—Me vuelves loco, nena. Creo que tendré que despedirte si quiero poder concentrarme en el trabajo alguna vez. —dijo saliendo de su interior para dejarla sobre sus pies tambaleantes.
—Lamentaré que lo hagas.
—Más lo lamentaré yo, créeme —aseguró sacando un pañuelo de su bolsillo para limpiar el pubis desnudo de la chica antes de volver a ponerle las bragas y acomodarle la ropa.
—Gracias. Ahora creo que deberé reintegrarme al trabajo. —dijo acercándose a él para besar sus labios —Si quieres esta noche podemos pasarla juntos… —ofreció susurrante contra sus labios.
—Me encantaría, nena, pero esta noche he quedado con Tanya.
—Oh, de acuerdo —aceptó con un respingo dolido.
—Hey, ven aquí —dijo tirando de ella para acercarla a él —Tengo que terminar mi relación con ella, bebé. Quiero hacer las cosas bien. O al menos tan bien como sea posible a partir de ahora.
—Sí, lo entiendo —aceptó bajando la vista a sus pies.
—¿Qué sucede, cielo?
—Temo que no te atreverás a dejarla.
—Confía en mí —pidió —Es todo lo que puedo ofrecerte. No traicionar tu confianza en mí.
Cuando Edward entró esa noche al departamento de Tanya, ella le esperaba cubierta solamente por un camisón transparente.
Edward quería haber podido hablar con la mujer con calma, pero su bienvenida precipitó las cosas. Evidentemente los planes de Tanya incluían el sexo antes de cualquier otra cosa.
—Hola, mi amor —ronroneó rodeándolo con sus brazos y besándolo con ansias —Te he echado muchísimo de menos —confesó restregándose contra él
—Tanya… —intentó detenerla
—¿Tú no lo hiciste? —inquirió llevando las manos hasta su corbata para deshacer el nudo que la ceñía en su cuello
—Tan… espera… necesito hablar contigo…
—Habrá mucho tiempo para hablar… después… o si prefieres puedes hablar mientras cabalgo sobre ti —ofreció sugerente empujándolo hasta sentarse en el sofá
—No, Tanya, espera… —pidió cuando ella se sentó a horcajadas sobre su regazo
La mujer se sorprendió ante la dureza inexistente bajo los pantalones de su novio, pero se sintió confiada como para cambiar la situación.
—Déjame ponerte a tono, cariño. —dijo llevando las manos hasta la cremallera de sus pantalones.
—Basta, Tanya —discutió enérgico tomando sus manos entre las suyas —Tengo que hablar contigo
La rudeza de su tono sorprendió a la mujer que con el ceño fruncido se bajó de su regazo para sentarse a su lado en el sofá.
—¿Qué sucede, Edward? —inquirió por fin sorprendida
Edward se levantó del sofá y pasó repetidamente las manos por sus cabellos intentando buscar las palabras justas para decir lo que tenía que decir.
Sin poder encontrarlas, se decidió por la cruda realidad.
—Tanya, lo siento, pero tenemos que terminar esta relación —soltó por fin volteándose a verla
—¿Qué? —inquirió ella mirándole ojiplática —¿Qué estás diciendo?
—Sí, lo siento, pero necesito terminar nuestra relación.
—¡Vaya! —gimió la mujer dejándose caer contra el respaldo del sofá —¿Y puedo saber a qué se debe esta decisión tan abrupta?
—Lo siento, Tanya. Hace un tiempo que no siento lo mismo, y por mucho que me he esforzado en volver a sentirlo, no puedo. Ya no tiene sentido para mí.
—¿Qué es lo que pasa, Edward? ¿Ya no soy interesante para ti? ¿Divertida, quizás? ¿Es el sexo entre nosotros? ¿Temes que nos estemos encaminando hacia un compromiso demasiado serio para ti?
—Supongo que un poco de todo eso. —reconoció
—Creí que lo que teníamos era importante.
—Dios, Tanya, esto es difícil para mí porque te aprecio, lo sabes, siempre te he apreciado, pero…
—¿Aprecio? ¿Eso es lo que has sentido siempre por mí? —indagó estupefacta
—Sí. Lo sabes —le respondió casi igual de sorprendido.
—Pues no, no lo sé. Yo creía que sentías algo más.
—Sí, claro, qué sé yo. Sabes que no estaba enamorado.
—¿Lo sé?
—Sabes que no creo en el amor —le dijo entrecerrando los ojos, sintiéndose confundido.
—¿Y qué sentías por mí?
—Ya te lo he dicho, aprecio, cariño. Tú eres una mujer excepcional, guapísima, divertida. Me he sentido muy atraído por ti, ya sabes…
—Es decir que ya no te atraigo.
—Lo siento pero ya no lo siento de la misma forma —explicó intentando sonar menos rudo de lo que sonaba en realidad.
—Ya —respondió ella con escepticismo —Y supongo que lo descubriste durante tu revelador viaje a Italia, ¿no? —agregó con sarcasmo
—Lo siento —dijo él sin saber exactamente qué respuesta dar para dar por acabado el tema.
—Te estás tirando a tu abogada, ¿verdad? —inquirió con rudeza.
—No sé lo que quieres que diga, Tanya.
—¡Maldita sea, Edward! —gritó ella furiosa poniéndose en pie para enfrentarle —Al menos me merezco un mínimo de respeto. Llevamos juntos más de un año. Últimamente he pasado mucho tiempo con tus hijos y tú con mis hijas. Dijiste que la nochevieja sería especial —agregó acalorándose por momentos —Disculpa si imaginé que planeabas hacer una proposición. Y ahora resulta que te has dado cuenta que no sientes lo mismo. ¿O es que te referías a dejarme cuando hablaste de hacer algo especial esa noche?
—Lo siento, Tanya. Sí pensé que podría hacerte una proposición pero me he dado cuenta que no puedo hacerla. Lo siento. Lamento haberte ilusionado, pero sería un engaño seguir así.
—¿Te la estás tirando?
—No es de tu incumbencia.
—No puedo creerlo —gruñó —¡Es una cría! Tiene la edad de tus hijos.
—No es de tu incumbencia —repitió cada vez más molesto.
—¿Cómo es posible que me dejes por una cría que jugará contigo? ¿Cuánto crees que le durará el enamoramiento? Se sacará las ganas contigo y te dejará.
—Ese es mi problema, no el tuyo.
—¿De verdad, Edward? ¿Vas a dejarme por ella? ¿Sólo porque es carne joven? Nunca hubiera creído que fueses ese tipo de hombre. ¿No ves que no es más que una puta trepadora?
—¿Qué quieres que haga? Hace meses que no pienso en nadie más que en ella. Hace meses que es la dueña de mis erecciones y mis orgasmos —confesó con dureza —¿Quieres que continúe corriéndome en tu coño pensando que es el suyo?
La mujer dio un respingo palideciendo.
—¡Eres un cerdo!
—Estoy siendo sincero, Tanya. Cruelmente sincero, pero sincero al fin.
—¿Qué crees que dirán tus hijos? ¿Cómo crees que se lo tomará Alec cuando sepa que le has birlado la chica?
—Ese también es mi problema. —espetó dirigiéndose a la puerta de salida.
—Ya veremos qué opinan ellos. —agregó desafiante
Furioso se volteó hacia ella acercándose amenazador.
—Ni se te ocurra hablar con Alec o Jane sobre esto. No es tu problema. No lo hagas o te arrepentirás.
—¿Qué crees que puedes hacerme?
—No me desafíes, Tanya. Sabes que tengo las armas para hundirte, si quisiera. —amenazó caminando furioso hasta la puerta y dando un fuerte portazo al salir.
Gracias a todos por los reviews, alertas, favoritos y por leer.
Dejo un pequeño adelanto del próximo capi:
—Eres demasiado joven y hermosa como para sentarte a esperar o a llorar por un tipo que te ha rechazado.
—Gracias, Alec —sonrió ruborizándose —Pero él y yo estamos… juntos… —explicó
—¿Qué quieres decir? Creí que habías dicho que te había rechazado.
—Y lo había hecho, pero digamos que lo ha pensado mejor y ha decidido darnos una oportunidad.
—Oh, vaya. ¿En serio?
—Sí, desde luego que apenas estamos comenzando pero estamos bien.
—Oh, vaya —exclamó recostándose en su asiento —Bueno, me alegro por ti.
—Gracias, Alec.
—Espero que igual podamos ser amigos tú y yo.
—Desde luego, Alec, me encantaría. Ya te lo he dicho, tú me gustas mucho, aunque no sea de la forma que tú quisieras.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Como esta semana he acabado de publicar DETRÁS DEL OBJETIVO, he pensado en trasladar la actualización de este fic a los jueves, para que todos tengamos más tiempo, yo de publicar y los lectores de leer y participar.
Entonces los nuevos días de actualización serán: LUNES - RANCHO MASEN; JUEVES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
NOVEDAD: En mi perfil encuentran el link del tráiler que Emmaly Swallen hizo para este fic
