Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
PERVERSAMENTE PROHIBIDO
CAPITULO 31
El día de Edward le estaba resultando bastante largo.
Había pasado toda la mañana intentando poner en orden los documentos y contratos que había traído de su viaje a Chicago.
Aunque desearía poder marcharse a su departamento y pasar la tarde y noche entre los brazos de la mujer que últimamente le mantenía obsesionado, aún debía hacer frente a una comida de negocios y, más tarde, a una reunión con el abogado de Volterra.
Y en su cabeza, lo único que podía imaginar era volver a casa para quedarse con Bella y recuperar juntos los días que había perdido por su viaje.
La comida con su cliente, Benjamín Tucker, tuvo lugar en el restaurante del Four Seasons, y para cuando llegaron al café final, Edward no veía el momento de salir de allí.
Volvió al despacho a fin de organizar su reunión de la tarde con el abogado de Volterra, y en ello estaba enfrascado cuando el hombre le llamó para cancelar su reunión de ese día y posponerla para la semana siguiente.
Frustrado por retrasar ese encuentro pero a la vez satisfecho por poder volver a casa bastante más temprano, guardó los papeles sobre los que trabajaba.
Estaba cerrando su ordenador cuando su teléfono móvil vibró sobre la mesa.
Era Jane.
Llevaba demasiados días sin hablar con ella o con su hermano, y ya la espera le estaba resultando insoportable.
No quería dejarse manipular por sus hijos, y por esa razón se había mostrado duro, pero entonces, después de un mes, le estaba resultando duro.
Eran sus hijos y los amaba por sobre todas las cosas, sin importar lo inmaduros, caprichosos o malcriados que pudieran llegar a ser.
Sin pensárselo dos veces tomó la llamada.
—Jane —saludó intentando sonar cálido y comprensivo.
—Hola, papá.
—Hola, cielo, ¿cómo estás?
—Bien —respondió la chica escueta —¿Cómo estás tú?
—Bien. Un poco cansado —explicó —Ayer volví de Chicago y hoy he tenido que ocuparme de varios temas en el despacho. Pero creo que ya he acabado, al fin.
—Yo... —dijo la chica dubitativa —Yo quería hablar contigo —soltó de una vez —En realidad Alec y yo, ambos, queríamos verte y hablar contigo, ya sabes... sobre todo esto que ha sucedido...
—Me parece una buena idea, cielo. Yo también creo que deberíamos hablar.
—¿Crees que podremos vernos hoy?
—Desde luego —aceptó olvidando rápidamente sus ganas de irse a casa temprano —¿Queréis que cenemos juntos o, no sé, podéis venir a mi departamento?
—No, si no te importa podrías venir tú al departamento de Alec. Nosotros estamos aquí.
—De acuerdo, nena. Los veré en media hora. —dijo disponiéndose a organizar el trabajo para ir a reunirse con sus hijos.
Veinticinco minutos más tarde llamaba al timbre del departamento de su hijo, sintiéndose ridículamente nervioso.
Su preciosa Jane le abrió la puerta mirándole con cierto recelo.
—Hola, nena —le saludó adentrándose en la vivienda e inclinándose para besar la mejilla de su niña.
—Hola, papi —respondió la chica rodeándole con sus brazos y estrechándose contra él.
El recibimiento cariñoso de su hija le confortó.
Después de que la joven hubiera rechazado sus llamadas, una y otra vez, desde que habían tenido aquella fuerte discusión por la relación que él mantenía con Bella, verla volver a ser la chica cariñosa que siempre había sido para con él, le llenó de regocijo.
—¿Cómo estás, cielo? —preguntó rodeándola con sus brazos y estrechándola contra él, mientras se adentraba en el departamento.
—Oh, papá —sollozó la joven —Te he echado tanto de menos. Odio que estemos enfadados.
—Ay, cielo, también yo, cariño. Pero sabes cómo son estas cosas, no siempre vamos a estar de acuerdo en todo.
—Lo sé, pero es que yo lo estoy pasando tan mal, y Alec también...
—¿Y yo, Jane? Yo también lo paso mal si vosotros estáis enfadados conmigo —explicó viendo aparecer a Alec por detrás de su hermana —Sois lo más importante para mí y me siento muy mal cuando estamos distanciados como lo hemos estado estos últimos días.
—Hola, papá —saludó el chico mirándole aprensivo.
—Hola, Alec —respondió separándose de Jane para saludar a su hijo.
Los tres se sentaron en el salón del departamento, y la tensión en el ambiente era patente.
Jane fue la encargada de romper el ensordecedor silencio del lugar.
—Nosotros, Alec y yo, queríamos hablar contigo porque no lo estamos pasando muy bien.
—¿Por qué? ¿Qué sucede? —inquirió sintiéndose preocupado.
Jane inspiró profundamente antes de abordar el tema que tanto preocupaba a todos los presentes.
—¿Sigues viéndote con esa chica? —preguntó recelosa
—¿Con Bella? Sí. Pero es algo más que simplemente estarnos viendo. Estamos saliendo juntos, compartiendo nuestras vidas.
—¿Cómo puedes sentirte cómodo saliendo con una chica que podría ser tu hija?
—Dios, Jane, ¿vamos a volver a ese tema? Ni Bella es una cría ni yo soy un anciano, por Dios. —soltó exasperado aflojándose la corbata antes de quitarse la americana para dejarla sobre el posabrazos del sofá.
—Papá, ni Alec ni yo nos hemos entrometido nunca en tus relaciones con las mujeres que salías, todo lo contrario. Nos encantaba Tanya y estábamos ilusionados con la idea de que ibas a casarte con ella en algún momento, pero aun así, tampoco nos inmiscuimos cuando nos dijiste que le habías dejado.
—Lo que tenía con Tanya ya no me satisfacía.
—Pero pudiste buscar una mujer como ella. —discutió la joven molesta.
—¿Para qué buscaría una mujer como Tanya, si tengo a Bella que es la mujer que me satisface?
—Porque esa chica no es para ti —gruñó Jane —Y nosotros, tus hijos, ya no podemos soportar verte con ella.
—No entiendo qué es lo que tanto os molesta de Bella. Es una chica guapa, joven, inteligente y responsable.
—Tal vez tú no lo veas, pero yo siento humillante que estés saliendo con ella.
—Eso es ridículo —se quejó —¿Por qué sería humillante para ti con quién diablos salga yo?
—¡Tiene mi edad! —gritó la joven —Me avergüenza saber que sales con una chica de mi edad. Es como si salieras con una amiga mía o una compañera de colegio. Es la primera vez en mis veinticinco años que me siento avergonzada de mi padre —sollozó la chica manipuladora —Y odio sentir esto por ti.
Edward bufó intentando calmar su malestar mientras contaba mentalmente hasta diez.
Finalmente rodeó a la chica con su brazo y la atrajo hacia él.
—Ya está bien, Jane. Cálmate. Hablemos de esto con tranquilidad.
—Dios, papá —dijo Jane clavando su mirada llorosa en la de él —¿Por qué crees que no he tenido valor para volver al despacho? Se suponía que iba a comenzar a trabajar allí, pero no tengo valor para presentarme allí sabiendo que mi padre sale con una jovencita que bien podría haber ido conmigo al colegio.
—Por Dios, Jane, realmente crees que no me doy cuenta la forma en la que intentas manejarme —la miró dedicándole una sonrisa sarcástica —Nunca quisiste trabajar en el despacho. Mi relación con Bella solo te dio la excusa que necesitabas para no presentarte.
—Ya veo —comentó ella ofendida —Esa es la opinión que tienes de mí ahora, ¿verdad? Cuando por fin comprendí tu punto de vista. Entendí que tenías razón, que sería bueno para mí y para mi futuro trabajar en Cullen. Entendí que tú lo hacías por mí, y por ello estuve más que de acuerdo en incorporarme a la empresa, pero entonces tú tienes que enredarte con esa chica que sólo está utilizándote. Y te pones en ridículo frente a la empresa y de esa forma nos pones en ridículo a nosotros, tus hijos, y yo… yo simplemente no puedo soportarlo.
Edward se pasó las manos por la cabeza tironeando sus despeinados cabellos, sintiéndose frustrado y molesto.
Alec les observaba sin hablar desde la butaca en la que estaba frente a ellos.
—¿Tú estás de acuerdo con tu hermana? —le preguntó Edward por fin —¿No tienes nada que decir?
—¿Qué quieres que diga, papá? Sé que tienes todo el derecho para salir con quien desees, —expuso dedicándole una mirada carente de sentimientos —pero a mí esta situación me afecta especialmente.
—¿Por qué?
—Eres mi padre. Siempre he confiado en ti. Siempre he sabido que podía confiar en ti, porque siempre has sido nuestro padre y te has preocupado por nosotros por encima de todo…
—Sigo haciéndolo —le interrumpió.
—Tal vez —concedió Alec —Pero ahora mismo me siento completamente traicionado por ti.
—¿Traicionado? ¿Crees que te he traicionado? —inquirió Edward mirándolo estupefacto —¿Cómo puedes pensar algo así? ¿En qué crees que te he traicionado?
—Estoy enamorado de Bella —soltó a bocajarro.
—Venga ya, Alec, no estás enamorado de Bella —discutió —Sabes que solo te parece una chica guapa que te rechazó, y por ello se convirtió en un desafío.
—No es así y lamento que tú lo pienses —negó Alec —No sé lo que ella te dijera, pero yo puedo asegurarte que esa chica se ha pasado meses coqueteando conmigo.
—No es lo que he oído.
—Lo imagino —respondió su hijo condescendiente —Pero no entiendo que le creas a cualquiera antes que a tu hijo.
—Venga ya, Alec. No se trata de no creer en tu palabra, pero te conozco. Te conozco y tú también. Sabes bien el tipo de relaciones que tienes con las chicas. ¿Vas a decirme que en los diez meses que hace que conoces a Bella, no has salido con nadie más? ¿Tan enamorado de ella has estado que no has estado con ninguna otra chica? —preguntó arqueando una ceja mordazmente.
—Desde luego que he salido con otras chicas, pero eso no quiere decir que no me afecte saber que ella está contigo. ¿Cómo crees que me he sentido sabiendo que mi padre está con la chica que yo quería? ¿Crees que es fácil para mí pensar en estar en la empresa? Tú sales con la chica que todo el mundo sabe que yo deseo, ¿cómo crees que es de triste y humillante para mí? —soltó incomodando a su padre —¿Sabes lo duro que me ha resultado solo imaginar que tendré que ver a Bella contigo? Pretender que todo está bien mientras solo imagino a mi padre con la chica que yo quiero. No creo que pueda soportarlo. Puedo aceptar que ella no corresponda mis sentimientos, pero de ahí a tener que verla en una relación romántica con mi padre… no creo que pueda con ello —concluyó.
Edward se quedó en silencio meditando las palabras de su hijo.
Creía estar enamorado de Bella, sí, pero estaba seguro de amar a sus hijos por sobre todas las cosas.
Nunca hubiera querido ser el causante de cualquier sufrimiento que ellos pudieran padecer, pero si la solución era romper con Bella, no creía poder soportarlo.
—¿Qué es lo que pretendéis de mí? —preguntó por fin —¿Qué es lo que queréis que haga?
—Que pongas a tus hijos por encima de cualquier cosa —explicó Jane escuetamente.
—Estáis por encima de cualquier cosa —aseguró.
—No lo parece, ya que no te importa herirnos, solo para salir con una chica.
Se mesó los cabellos exasperado, sintiendo que la situación se le escapaba de las manos.
—No lo entendéis. No es sólo una chica. —intentó explicar —Bella es diferente. Estoy enamorado de ella. —dijo sin estar seguro de si realmente ese era el sentimiento que tenía por Bella.
—Nunca imaginé que una chica a la que conoces desde hace un par de meses, sea más importante que los sentimientos de tus hijos. —se quejó Jane.
—Si tan solo os molestaseis en conocerla —gimió —Bella es una buena chica. Estoy seguro de que si la conocieseis os gustaría.
—Lo siento, papá —se negó Alec en redondo —Yo no puedo con esto. Conozco a Bella, tal vez mejor que tú, incluso. Sé que no es lo que tú crees, pero aun así, lo siento, papá. No puedo aceptar tu relación con ella, me duele demasiado.
—Por Dios, Alec, sólo dale una oportunidad.
—Lo siento, papá —dijo el chico poniéndose en pie para dar por finalizada su participación en esa reunión —Está claro que es tu decisión, pero yo no puedo soportar verte con ella. Lo siento, pero nunca me había sentido tan herido.
Gracias por los reviews, alertas, favoritos y por leer y gracias a todos por el apoyo.
Dejo un pequeño adelanto:
Pero lo que Bella le había removido en los últimos meses era diferente a todo lo que había conocido en su vida, y no sabía cómo manejarlo.
Ella estaba segura de que él la amaba, y él, ante esa seguridad, a veces dudaba de que la chica se equivocara.
Pero en ese momento se enfrentaba a un dilema mucho mayor.
Sus hijos.
Aquellos por los que habría dado la vida. Aquellos por quienes, de hecho, había abandonado su propia vida, cuando apenas comenzaba a vivirla, estaban sufriendo.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; JUEVES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
En mi perfil encuentran el link del tráiler que Emmaly Swallen hizo para este fic.
