Capitulo III

Aburrido de buscar, más que aburrido, se encontraba preocupado ya que se había alejado bastante y con la lluvia no podía localizarse bien, dirigió su vista hacia una pequeña cueva, al menos lo suficientemente grande como para cubrirse de la lluvia, que comenzaba a caer más precipitada y que a pesar de llevar el paraguas le había empapado igual.

En el camino hacia la cueva, visualizó un ligero camino hecho por manchas rojas, que se iba borrando a medida que avanzaba la lluvia, el peli celeste se agachó solo para ver que eran, "sangre" pensó percatándose que se dirigían hacia al lugar en donde iba a refugiarse.

-De seguro un animal herido…- Pensó inseguro de acercarse, pero por alguna razón su cuerpo se había puesto en marcha

Ya estando fuera de la cueva y deteniéndose en la entrada de ésta para acostumbrarse a la oscuridad, visualizó en una esquina alejada de la entrada, a un muchacho rubio enroscado en algo peludo –casi parecía una oruga por cómo estaba- extrañamente del mismo color que su cabello, se acercó algo temeroso, podría ser un cadáver.

Tocó aquello que envolvía al chico y éste se movió un poco envolviéndose más en lo peludo, "no es un cadáver" suspiró para sí de manera aliviada, hincándose hasta quedar a la altura del chico, ¿Qué clase de persona podría dormir en esas condiciones?

-Disculpe que me entrometa, pero dormir aquí es peligroso…- Susurró el pequeño, pero no recibió respuesta- Disculpe…- levantó un poco más la voz

-Uhm…- lo único que recibió en respuesta mientras se enroscaba más hasta esconder su rostro bajo esa "cosa" peluda

-¿Qué es eso?- Se preguntó con una vena sobresaliente- ¿¡Acaso es un niño!?

El rubio estaba sumergido en sus sueños, hasta que a lo lejos escuchó una voz, esa voz le era fastidiosa, pero también le resultaba bastante tierna, produjo que comenzara a despertar.

-Moo~ ¿podrías guardar silencio?- Se quejó como un niño, un error para la persona que tenía en frente

-¿Cómo te atreves…?- un aura negra comenzaba a salir del peli celeste, situación que puso alerta a Kise

-¡Te dije que guardaras silen…!

Sus ojos se abrieron de par en par al ver como un chico humano y de rostro inexpresivo le mantenía la mirada, "¡¿Cómo pudo pasar desapercibido por mi barrera mágica!?" Retumbó en sus pensamientos entrando en pánico. Se alejó como pudo de los orbes celestes hasta chocar con el final de la cueva, aunque se sintió más acorralado por la mirada analítica que ahora le daba el muchacho.

-Parece que no era tan grande- Musitó el chico de rostro monótono

-¡Eres humano, ¿no?!- de un brinco se acercó al rostro del peli celeste, olvidando por completo su pánico- ¿¡Cómo pudiste atravesar mi barrera ssu!?

-¿Barrera? ¿De qué estás…- recién se había percatado de las orejas de zorro que tenía- ¿Qué eres tú?- Preguntó finalmente sintiéndose algo incómodo por la cercanía del extraño, más que por saber que no era normal

-¡Eso debería pregun…- un dolor se apoderó del cuerpo del rubio, quedando en estado fetal, apoyado en la pared- A-Agh… maldición… ¿aún no me he curado?

Una persona normal de seguro se hubiese ido corriendo al ver a un chico con orejas y cinco colas –tal vez eran más pero por la oscuridad no se podía saber con exactitud-, pero Kuroko, quizás para la suerte del primogénito caprichoso, no era para nada normal.

-Entonces tú eras el que dejó un rastro de sangre…- susurró Kuroko acercándose al malherido, éste por instinto se alejó de él

-No te acerques ssu…

-Pero si hace poco casi estabas encima de mí.

-Lo hice por impulsividad nada más ssu- Espetó seriamente el rubio, mirando receloso al contrario, con sus garras preparadas- Tu especie me ocasionó esto

-¿Mi especie…? te refieres a los humanos…- pensó el menor mirando como en las orbes doradas del rubio aparecía un cierto brillo de agresividad- Déjame ayudarte, para enmendar lo que hizo mi especie

-¿Cómo podría confiar en ti, si eres parte de ellos ssu?

-Es cierto, soy parte de ellos…

-Ya lo sabía, de seguro tú también quieres lastimarme con esas cosas que escupían bolitas negras- Sonrió orgulloso el rubio, aunque rápidamente cambió a una mueca de dolor

-Pero, hablo en serio cuando digo que quiero ayudarte, tomaré la responsabilidad que ocasionó mi especie al haberte lastimado y cuando estés completamente curado puedes irte- la seriedad con la que se expresaba el peli celeste era extraña, cuanta confianza demostraba sus palabras y las confirmaba con esa mirada monótona, "carente de emoción", un chico muy puro.

¿Qué era ese calor que sintió de pronto en su rostro? El zorro solo pudo frotar su rostro, chillando y preguntándose el porqué de ese extraño comportamiento, que nunca tuvo frente a otras personas, y que por unos segundos, hizo que se le olvidara por completo su dolor, bastó solo eso para que el peli celeste se percatara que se había avergonzado de sus palabras, quizás había sido algo meloso.

-Tsk, no me queda opción ssu- desvió la mirada con un notorio rubor en sus mejillas- Te acompañaré humano, después de todo tu especie me lo debe

-Sí, eso ya lo dijiste…- no sabía su nombre para completar la frase, supuso que él debería presentarse primero- Soy Kuroko Tetsuya y cuidaré de ti hasta que tus heridas sanen

-Kuroko… Tetsuya…- sintió una pequeña e inexplicable alegría recorriendo su pecho- Ah, mi nombre…- se mordió el labio inferior

Ninguno se había percatado -quizás por la presencia del otro- que el líquido carmesí comenzaba a formar un charco a los pies del rubio, el peli celeste alarmado por la gran cantidad de sangre que brotaba de las heridas, exclamó acercándose al rubio:

-¡Tenemos que ir a mi casa pronto!- intentó levantarlo, sin éxito

-¿A tu casa ssu?- Dijo el rubio con un hilo de voz con los ojos entrecerrados, la acción del peli celeste no lo movió ni un centímetro de su lugar

-Vamos…- Volvió a intentarlo, fallando nuevamente

El chico era muy débil y tenía poca presencia, sino fuera porque el rubio ya había memorizado su olor pensaría que estaba completamente solo en la cueva, ¿Por qué se empeñaba tanto en ayudarlo? ¿Acaso iba a hacerle algo mientras estaba en esa condición? ¿Vendería su piel como decían en los relatos acerca de los humanos? Las preguntas iban aumentando, era un chico bastante inseguro a pesar de tener orgullo.

-¿Por qué?...- Susurró el rubio completamente confundido mirando los diversos y fallidos intentos que hacía el más pequeño en levantarlo

-Si tuviera la fuerza de Kagami-kun…- Se lamentó en sus pensamientos recordando a su amigo pelirrojo

Y entonces, su orgullo atacó, no podía permitir que alguien tan débil le ayudara, ¿Cómo lo mirarían en su clan si se enterasen de tan absurda situación? Él era Kise Ryouta, el primogénito de su clan y el primero de los zorros mágicos en llegar al mundo humano.

-E-Espera un poco ssu…- Se levantó, fingiendo bienestar con la sonrisa que le caracterizaba- Puedo caminar, no necesito que me ayudes ssu…

-Está bien…- Respondió Kuroko, no tan convencido de esa sonrisa, después de todo él era una especie de analizador de personas y no podían engañarlo fácilmente

Para cuando quisieron darse cuenta… la lluvia había cesado.

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Kise a pesar del gran dolor que sentía a causa de las heridas, siguió caminando al lado del chico de rostro monótono, sus orejas estaban en alerta por si llegasen a atacarlo de nuevo, no caería como la vez anterior, menos ahora teniendo a alguien que lo observaba… tan… profundamente, "Me pone nervioso ssu" pensó con un notorio rubor en el rostro, y… tal y como había sucedido en la cueva, el dolor se fue disipando. Para distraer esa mirada analítica que tenía encima, optó por conversar y sacarle información, era un zorro mágico, fácilmente podía sacarle lo que quería con sus engaños, pero lo que le extrañó fue que no necesitó hacerlo, el chico era completamente honesto en todo lo que decía.

Se enteró que ahora vivía solo a causa del fallecimiento de su abuela, sus padres habían desaparecido cuando éste tenía 4 años, por tanto, la única persona que había criado de él ya no estaba a su lado, una historia algo triste, pero que no era narrada como tal, a causa de la inexpresiva voz del muchacho.

-¿Y tú, Kitsune-kun?- Su mirada nuevamente analítica, recayó en él

-Cierto- recordó- se me ha olvidado presentarme- se rascó la nuca avergonzado- Soy Kise Ryouta, primogénito y siguiente sucesor del clan Kise- Soltó con orgullo y una sonrisa brillante

Luego de esa muestra de orgullo, un silencio algo incómodo siguió en el trayecto, una gota de nerviosismo apareció en su cabeza rubia, era realmente difícil saber qué pensaba el peli celeste, ¿acaso estaría sorprendido?

-Disculpa mi atrevimiento Kise-kun, pero si eres el primogénito, ¿No deberías estar en casa, con tu familia?- el rubio se tensó un poco- ¿quizás esperando a una prometida con quien compartir tu vida y tener muchos hijos?

Kise sintió que sus palabras se le clavaron en el pecho casi como flechas, de cierta forma había dado justo en el clavo, era aterrador.

-¿Eres una especie de brujo ssu?- Rió nerviosamente el rubio

-Eso no contestó mi pregunta.

-Tienes razón Kurokocchi~

-¿Kurokocchi?- Repitió el más bajito para sus adentros, con un cierto dejo de enfado- No deberías llamarme con tanta familiaridad.

-Debería estar con mi familia… y tener una linda prometida ssu- fue completamente ignorado por el rubio, solo soltó un suspiro, de cierta forma estaba acostumbrado a esa clase de tratos- ¡Pero ellos se atrevieron a buscarla sin mi consentimiento y eso hace que me hierva la sangre, para peor no era prometida!

-¿No lo era?- Susurró con un rostro monótono

-¡Dijeron que era por el clan, pero no fueron capaces de pensar en mí ssu!

Kuroko escuchó todos y cada uno de los griteríos provenientes del ojidorado, pero como no entendía nada de lo que decía, sobre bodas, linaje y zorros, se mantuvo al margen y sin interrumpirlo, llegando así al muro que dividía la ciudad con el bosque, a diferencia de antes, el muro ahora estaba custodiado con tan solo dos uniformados, cubrió rápidamente la boca del rubio -casi golpeándolo- y apuntó a los hombres que había visto, Kise asintió y se sobó la boca después de que el menor retirase su mano.

-Esos tipos me hirieron ssu…- sacó las garras dispuesto a lanzarse sobre ellos

-¿Exactamente ellos?- Notó como el rostro de Kise había cambiado, una mirada fría, casi como la de un animal a punto de lanzarse sobre su presa

-No… pero usaban ese uniforme ssu…

Antes de que el rubio actuara de forma impulsiva, un ardor se le hizo presente en la mejilla izquierda acompañado de un calor que hizo que ésta se tiñera de color carmesí, miró sorprendido al chico que le acompañaba, no se había percatado… que seguía ahí.

-¿¡Por qué hiciste eso ssu!?- Chilló el rubio sobándose la mejilla izquierda

-Eres muy ruidoso, Kise-kun- Soltó seco el peli celeste mirándolo monótonamente

-¡Pero!- otro golpe le fue propinado, esta vez en la boca

-Por favor, guarda silencio, Kise-kun.

Dispuesto a quejarse una vez más por el golpe propinado –que ahora eran dos-, Kise fue silenciado por ambas manos en su rostro, aunque esta vez no era para golpearlo, no, el chico había cogido su rostro con suavidad, atrayéndolo hacia él y haciendo que le mirara directamente a los ojos.

-"Su mirada… no es fría del todo ssu…"- Pensó el ojidorado con un leve rubor cubriendo su rostro

El rubio estaba atento a toda acción del contrario, creyó que era un trampa y que al final terminaría por golpearlo, pero al final nada de eso sucedió; Se percató de la cercanía de sus rostros y como sus propios latidos iban en aumento, sus labios estaban tan cerca… el chico fantasma no parecía inmutarse, al contrario de él que se encontraba embelesado observando cada detalle de su tierno rostro, ¿había pensado, tierno?

-Kise-kun… ¿me escuchas?- Su voz seria interrumpió su trance

-¿Dijiste algo ssu?- la voz del rubio se notó algo atontada, el peli celeste dio un suspiro

-No, solo que me disculpaba por haberte roto el labio.

-¿Mi lab…?- llevó sus dedos a sus labios, sintiendo un líquido en la yema de sus dedos- ¡Mi labio ssu!- Gritó casi de forma exagerada, Kuroko deseaba que los uniformados no escucharan al gritón rubio

-Me disculpo por mi poca paciencia ante su griterío- Respondió inexpresivo, cogiendo el paraguas que había tirado al suelo debido a la acción anterior

-¡No te veo muy arrepentido ssu!

-De verdad lo estoy.

-¡No te creo nada ssu!

-Pero, advierto que llegará otro si no guardas silencio.

Tragó saliva, por un instante vio una mirada fría de parte del peli celeste, fue algo fugaz, pero que hizo que sintiera un escalofrió en toda su espina dorsal.

-S-Si ssu ...

-Escucha Kise-kun, ellos no te harán daño si no ven eso- apuntó las orejas de zorro, que se movieron como si supieran que hablaban de ellas- y eso que tienes atrás

-Ah, ¿mis colas ssu?- preguntó moviendo lo que había nombrado

-Si…

El peli celeste frotó su frente algo irritado, sentía que hablaba con un idiota o un niño, cualquiera de las dos opciones era exasperante; un suspiro escapó de sus labios, no, no era un niño, si lo fuera –tenía claro que no lo era- no podría continuar con su sueño de ser profesor en el kínder por tan solo no poder soportarlo a él. Dirigió su mirada al hanyou, éste se encontraba mirándole con un rostro de duda mientras sostenía una de sus tantas colas en ambas manos, soltó otro suspiro, pareciera como si predijera las cosas malas que pasarían si seguía junto a él.

-Ahora que lo pienso ssu…

-¿Qué ocurre?

-Hay un hechizo…- se lamió los labios ensangrentados, dando un vistazo al bolso que tenía colgando y que recién se había acordado de su existencia

-¿Hechizo?- Repitió en un murmullo el chico fantasma, que recibió en respuesta un asentimiento del ajeno

Muchos papeles y lo que parecían ser pergaminos salieron volando de ese bolso, Kuroko miraba con mucha atención la devoción que tenía el ojidorado en buscar quien sabría qué cosa, estaba curioso y quizás algo ansioso en saber la respuesta, aunque en su rostro no se le moviera un solo musculo que pudiese delatarlo.

-¡Aquí está!- Chilló mostrando lo que parecía una hoja común y corriente de algún árbol

-¿Una hoja?- Susurró con cierta decepción

-No es una simple hoja- posó la hoja en alto con orgullo- ¡Es mágica ssu!

-Creo que Kagami-kun tenía razón y se me ha subido la malteada a la cabeza- Espetó, convenciéndose de que se estaba volviendo loco

-¡Que cruel, después de todo soy un zorro mágico, es normal que sea mágica ssu!- el chico fantasma le dio la espalda

-Ahora se supone que hablo con un humano con orejas y cola de zorro, ¿La malteada tendría algún efecto secundario? O ¿quizás el leer tanto hizo que mi imaginación se tornase algo retorcida?- Le ignoró mientras caminaba con la intención de irse a su casa y olvidar todo lo sucedido

-¡Kurokocchi!- Gritó el rubio furioso, un débil "¿Qué?" se escuchó de sus pequeños labios, continuó sin quitar su voz furiosa y seria- ¡Soy muy real ssu!

Ni el mismo podría explicar el enfado que le invadió al no ser creído por esa persona que era un completo desconocido, tampoco comprendía por qué le seguía llamando "Kurokocchi", era un zorro muy torpe en circunstancias como esas, siempre lo fue, sin embargo, no quería que él lo ignorara.

-¡Te lo demostraré, demostraré que no es una hoja cualquiera ssu!

Sin prestar atención si el chico le respondía algo o le seguía observando, colocó la hoja sobre su cabeza en medio de sus orejas, sus manos hicieron una figura algo extraña y una nube blanquecina lo envolvió ante unos ojos sorprendidos.

No fue mucho el tiempo que la nube había aparecido y comenzó a disiparse, dejando expuesto a un atractivo rubio con el uniforme de Seirin, el peli celeste lo miró entre sorprendido y extrañado, el hanyou perfectamente podía pasar por un ser humano corriente ahora.

-¿Qué te parece mi disfraz ssu?- Hizo una pose triunfal, observando su buen trabajo

-Sigues siendo llamativo hasta disfrazado de humano- Respondió con seriedad

-¿Eso es un cumplido ssu?- Preguntó con duda mirando al pequeño

-Siendo de mi parte lo dudo…

-¡Eres muy cruel Kurokocchi!

-¿Ya se curaron tus heridas?- Ignoró el comentario anterior, observando con detenimiento al rubio, éste algo confundido comenzó a manosear su cuerpo, en busca de alguna

-Parece que si…- Dijo con asombro, encontrándose un idiota al no haber intentado esa opción antes, pero aunque estuviese "curado", sentía que algo seguía mal

-Entonces no será necesario que vayas a mi casa, así que me retiro Kise-kun.

-¡No tengo donde ir ssu!- Protestó con lagrimitas cómicas

-Ese no es mi problema- Dijo con algo de severidad

-Por favor Kurokocchi…

Ni él podía ser tan cruel aunque quisiera, le habían criado para ser una persona bondadosa y emprestar ayuda a quien más lo necesitase… por muy chillón y molestoso que fuera, seguía siendo alguien en problemas.

-Está bien…- Cedió casi sin meditarlo

-¿¡En serio!?- Chilló con brillos saliendo de su cuerpo

-Si…- se cubrió los ojos en acción de "protegerse" de esos brillos

-¡Que emoción, viviré con Kurokocchi!- Gritó alegremente, actitud que confundía al chico que tenía enfrente

-Hasta hace poco me trataba de manera seria… y ahora- vio como una sonrisa radiante aparecía en los labios ajenos- Que extraño eres…

-¡Oigan, ustedes!- ambos voltearon para encontrarse con los dos uniformados que custodiaban el límite- ¡No deberían estar aquí!

-Es peligroso- habló el otro un poco más gentil- un demonio apareció en esta zona, unos niños lo vieron…

Kuroko dirigió su mirada al rubio, éste tenía una sonrisa bastante orgullosa formada en su rostro, "que estupidez" pensó mientras daba un suspiro.

-¿Por casualidad esos niños le dijeron como era ese demonio ssu?- Se aventuró en preguntar el ojidorado, manteniendo esa sonrisa orgullosa, que por poco pasaba a ser arrogante

-Solo dijeron: "humano con orejas y flamas azules…"- Dijo el oficial más serio

-También dijeron que era monstruoso- Completó el otro con una sonrisa

-¿¡Monstruoso ssu!?- Gritó indignado

-Kise-kun- la voz seria del más bajo, pareció algo molesta, el rubio entendió el mensaje y solo optó por cruzarse de brazos, amurrado como un niño

-Como sea… vayan a casa, si es verdad que existe ese tal demonio sería un problema que siguieran aquí.

-Comprendemos oficial, muchas gracias- Se inclinó cortésmente el peli celeste antes de comenzar la marcha hacia su casa- Vamos, Kise-kun

-Sí, gracias ssu- Respondió algo tosco avanzando al lado del chico

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Sentado en la cama de telas finas con un libro en mano, Akashi Seijurou se encontraba tranquilo y semi concentrado en su lectura, a pesar de estar leyendo, observaba de reojo al peli verde que vendaba sus manos, eso solía hacerlo desde que tenía memoria, pero nunca tuvo el interés de preguntar el motivo, ya que no lo consideraba importante.

Para cuando había terminado con los vendajes, Midorima se puso de pie y abrió el ventanal, "Ya me parecía que olía a escoria-nanodayo" pensó al mismo tiempo que tres hanyou de clase baja se habían adentrado a la habitación.

-¿Son tus perros Shintarou?- Preguntó con una sonrisa divertida el pelirrojo

-Tenemos noticias, Midorima-san…

-Es sobre el zorro rubio.

-Creo que esto será interesante- cerró el libro en el momento que los tres hanyou se arrodillaban ante él

La conversación se tornó algo cómica, ya que los hanyou contaban lo sucedido como si hubiese sido una obra de teatro, imitaban cada gesto y acción que tuvieron al enfrentarse al asustadizo zorro rubio, produciendo que Akashi sonriera por cortesía y que Midorima se mantuviera serio, soltando suspiros por cada exageración de sus amigos.

-Así que, ¿lo mataron?- La voz del sucesor del clan Akashi emanaba alegría, a pesar de tener un semblante frío frente a los tres chicos arrodillados a sus pies

-No exactamente…- Balbuceó el chico de cabellos anaranjados

-Creo que no he entendido bien- su voz se tornó fría, los tres arrodillados sintieron un escalofrío e inconscientemente se pusieron en alerta- Shintarou, ¿podrías repetir lo que dijeron?

-Como desee Akashi-sama…- se acomodó sus lentes mientras caminaba hasta quedar al lado de su dueño- Comenzaron el relato con el encuentro de ese zorro en el bosque, luego el uso de armas con el que intentaron detenerlo, afirmando que las balas habían alcanzado su cuerpo, pero que al final de todo, huyó sin dejar rastro.

-Gracias Shintarou- cerró los ojos meditando un momento, sintiendo el temor de los arrodillados y percibiendo la malicia que debía tener el rostro del chico de anteojos- Bueno, después de todo el logro, si es que se le puede llamar así, ¿no pueden confirmar su muerte?

-Es que… desapareció…- Dijo el moreno algo temeroso

-Hasta su olor desapareció- Repuso el más grande intentando sonar amenazante

-Oh, entiendo- se levantó de la cama y cogió el rostro del más grande de ellos, por fin abriendo sus ojos, gran fue la sorpresa de los presentes al encontrarse con el pelirrojo de ojos heterocromos- Eso significa que fallaron en una labor tan simple como esa

-Akashi-sama- Apenas pudo musitar, la mirada de Akashi le traspasaba la cabeza y por alguna razón su cuerpo cedía ante cualquier movimiento

-Tienes suerte de que odio ensuciarme las manos con escoria tan repulsiva como tú.

-A-Ah…y-yo basura…- Balbuceaba incoherencias sin poder apartar la mirada

-No nos mate Akashi-sama…- Suplicó el de cabellos anaranjados

-Tenga compasión- Inquirió el moreno en una reverencia que tocaba el suelo con su frente

-Yo soy un ser muy compasivo- sonrió perverso en el momento que soltó el rostro del chico- Pero lastimosamente, no doy segundas oportunidades- se encaminó hasta la puerta, dando la espalda a todos- Shintarou, ya sabes que hacer.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Significa, que ya no los necesita- Susurró el peliverde desvainando la katana que traía en su espalda

-Por favor, no ensucies tanto Shintarou.

Fue lo último que los tres hanyou escucharon del pelirrojo heterocromo, antes de que sus cuerpos perdieran toda vitalidad.