Daryl se levantó bruscamente de la cama, dejándome allí tendida, con la respiración aún agitada.
- ¿Carol? - preguntó el, entre abriendo la puerta. - ¿Ocurre algo?
- Vine a traerte la cena, tu hermano me dijo que seguro estarías aquí. - contestó ella frunciendo el ceño. Se asomó por la puerta. - ¿Por qué estás con la chica nueva?
- Solo vine a por mi chaqueta. - Daryl se encogió de hombros, dando por finalizada la conversación. Cogió el plato de sus manos, y excusándose con una sonrisa cerró la puerta.
Me senté en la cama, y Daryl puso el plato de comida a mi lado. Con una mirada me dijo que comiese.
- No tengo hambre. - mustié, aún confundida por lo que había pasado antes.
- Come. - ordenó, invitándome a desafiarlo con la mirada. Bufé enfadada y cogí el plato.
- Con que solo volvías a por la chaqueta, ¿eh? -susurré con la mirada en el plato. Él asintió levemente, con un atisbo de sonrisa en los labios.
Comí en silencio, mientras él vigilaba que me lo acabase todo. Me ponía nerviosa su presencia allí, mirando cada movimiento que hacía. Vi que sacó una botella de whisky de su mochila y un paquete de cigarrillos. Se encendió uno y le dio largos sorbos a la botella. Cuando terminé de comer, me lanzó la botella.
- Te la has ganado. - me dijo con voz ronca, casi sonriendo. Dí un par de tragos, notando el quemazón del whisky en la garganta. Él soltó una carcajada. - ¿Demasiado fuerte para ti?
- Creo que has ido a encontrar el peor whisky de la historia.
Bebí hasta notarme mareada, mientras nos observábamos en silencio. Nos pasábamos la botella. Creo que solo lo hacía por notar el roce de sus manos en las mías, levemente. Como si realmente no hubiese pasado. Pronto había averiguado que no era muy hablador, se limitaba a mirarme en silencio. Al cabo de un rato se levantó y se dirigió a la puerta para irse.
- Daryl. - él frenó en seco. Giró la cabeza, dándome la espalda. - Te olvidas de la chaqueta.
Me sonrió levemente antes de salir, quedando la chaqueta a mi lado.
Pocos segundos después de que Daryl saliera por la puerta, entró Merle. Abrí la boca para saludarlo, pero el me cortó con un gesto.
- Nadie sabe que estoy aquí, ni me dejan acercarme a la casa. - me susurró una vez había cerrado la puerta muy despacio.
- Entonces no deberías estar aquí. - contesté en un susurró también. Sonreí. En medio de toda la locura, en el fondo me alegraba de verle.
- ¿Qué tal está mi pequeña luchadora? - preguntó, dándome un beso en la frente. Solo usaba ese tipo de expresiones cuando estábamos a solas.
- Mejor, gracias a Hershel. Ese hombre ha hecho un buen trabajo con mi pierna. -dije dándome unos golpecitos. Después, añadí despacio. - Tu hermano ha estado aquí.
- Lo suponía. Lo supe desde la primera vez que te miró. Sabía que se preocuparía y vendría a verte.
- No creo que viniese precisamente por que estaba preocupado... - dije sonrojandome levemente. - Me dijo que venía a por su chaqueta, solo eso.
- Le hacía falta una excusa para venir. Y por lo que veo, volverá. - señaló con la mirada la chaqueta, que descansaba a mi lado en la cama. - El muy idiota ha vuelto a salir al bosque.
- ¿Al bosque? ¿Ahora? - pregunté, frunciendo el ceño. Si ya de por si era peligroso salir al bosque de noche por la facilidad en perderte, no quería imaginar con los caminantes allí fuera.
- Están buscando a una niñita. - contestó Merle, tomándome la mano. - Por lo que he escuchado, la hija de Carol se perdió cuando una horda de caminantes los acorralaron en la carretera, y mi hermano aún sigue empeñado en buscarla.
- Deberíamos salir a buscarle, es peligroso. - dije con un deje de preocupación en mi voz que intenté disimular.
- Mi hermano sabe salvarse el culo el solito, Nia. - me espetó Merle bruscamente. - Si ha salido, es por que sabe lo que hace.
- O por que iba borracho.
Escuchamos unos ruidos dentro de la casa, por lo que Merle me volvió a dar un beso en la frente y salió deprisa de la habitación. Seguía sentada en la cama cuando entró Rick.
- ¿Dónde está? - preguntó, nada más entrar. Yo le miré extrañada, era imposible que hubiesen cogido a Merle en su huida, era muy bueno en eso. Al ver mi mirada, Rick añadió. - Daryl. Carol me dijo que estaba aquí hace un rato, ha desaparecido y nadie sabe donde está.
- Salió al bosque, creo. - contesté.
- ¿Por qué tienes tú su chaqueta? - preguntó Carol enfadada, entrando de pronto en la habitación. - ¡Se ha ido por tu culpa!
- ¿Mi culpa? - pregunté extrañada, lanzando miradas a Rick y a Carol.
- Estaba tan bien hasta que vino aquí y habló contigo. ¿Qué le hiciste? - me gritaba Carol, agitando las manos. - ¡Aléjate de él!
- ¿Qué ocurre? ¿A que vienen esos gritos? - una mujer morena había entrado en la habitación, con los brazos cruzados sobre su pecho.
- Es Daryl, ha desaparecido. Nia dice que fue al bosque, así que voy a ir a ver. - contestó Rick. Cogió delicadamente a Carol por el brazo y se la llevó fuera de la habitación, dejándonos a solas a la mujer morena y a mi.
- ¿Qué le ocurre a esa mujer conmigo? - la pregunté, ella se volteó a mirarme, con una sonrisa de disculpa en los labios. - Yo no la he hecho nada...
- Lo se, cariño. - me contestó ella con tono amable. - Soy Lori, la mujer de Rick. Subí a la habitación por que escuché el escándalo.
- Ella me acusó de hacer que Daryl desapareciese. - expliqué.
- No la culpes, su hija ha desaparecido y Daryl salía a buscarla. Y ahora aparece con una chica que eclipsa toda su atención, y su hermano. - aquello hizo que me sonrojase, y bajé la mirada. - Un momento, ¿tú y Daryl...?
- ¡No! - contesté rápidamente, con las mejillas ardiendo. Claro que no.
- Pues es un alivio... - me dijo Lori. Le lancé una mirada extrañada. - No me mal interpretes, Daryl es un buen chico. Solo que... No es de los que confían, mucho menos de los que se enamoran. Pero en el fondo, tiene buen corazón.
- Carol hablaba de él como si fuese... algo más.
- Se han acostado un par de veces, para Carol si es algo más... Pero no se lo que opinará Daryl del tema. - me explicó Lori, cogiéndome de las manos.
La sonreí, mientras algo dentro de mi se rompía en pedazos. Esperé a que Lori saliese de mi habitación, para ponerme la chaqueta de Daryl y salir a fuera. Caminé deprisa, buscando a Merle. Se había instalado algo más lejos que los compañeros de Daryl. Su moto no estaba. Me aproximé a nuestro campamento, y busqué en mi mochila un par de cuchillos y la vieja pistola que Merle me regaló. Guardé los cuchillos en mis botas, y la pistola en la parte de atrás del pantalón. Oculta por la camiseta. Corrí adentrándome en el bosque.
Iba a buscar a ese cabrón.
