LOCURA TRANSITORIA

Capítulo 2: Madtown

"Este fic participa del Reto Anual "The New Long Story" del foro The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons".

Lexi se adentró en el pasillo, con paso lento, pero firme y decidido. Miró las puertas numeradas, intentando encontrar aquello que buscaba. Se paró en seco al ver a dos vigilantes que guardaban la 606. Pasó de largo, tras saludar con un asentimiento de cabeza y una ligera sonrisa a los guardas.

''Ric no mentía con la vigilancia'' -pensó para sí misma- ''puede que hoy tenga que darme por vencida''.

Con un mohín de disgusto, volvió a su habitación por un camino distinto, para que los guardas no sospechasen nada extraño. Rápidamente cogió su bolso y metió lo imprescindible, poco después se encontraba fuera de aquel espeluznante edificio.

Suspiró plácidamente al meterse en su precioso escarabajo amarillo que era una de las pocas cosas de las que se sentía orgullosa, después de su doctorado, claro está. El camino a Madtown no fue difícil, lo complicado era encontrar qué hacer en esa pequeña ciudad para distraer su mente, porque el misterio de Parker le reconcomía por dentro. Entonces lo supo cuando pasó enfrente de la comisaría de policía. Paró en seco y aparcó en el primer lugar que vio.

La oficina en la que le habían dicho que la recibirían era bonita, austera, pero con cierto encanto legal. Un atractivo policía, uniformado, con la placa del Sheriff en el pecho le sonrió de forma encantadora con unos ojos castaños encandiladores.

-Buenos días señorita Branson, soy el Sheriff Elijah, acaba de llegar a la ciudad, ¿cierto?- preguntó mientras se sentaba tras la enorme mesa de roble con un café humeante en la mano.

Lexi asintió.

-Sé que no es propio de un nuevo lugareño acudir a la comisaría el primer día, pero me harían un favor si pudieran proporcionarme ciertos documentos sobre uno de mis pacientes... a ser posible, claro está - ella le sonrió dulcemente- esto, obviamente quedaría entre nosotros dos.

Elijah la miró largo y tendido, le resultaba imposible no ayudar a esa preciosa mujer, pero las mujeres rubias y guapas siempre acababan trayéndole problemas.

-Me resulta curioso que ya empiece a pedir favores, doctora- dio un sorbo a su café- y también me sorprende que tenga secretitos con su jefe... dígame el nombre de su paciente y veré que puedo hacer... la llamaré en cuanto sepa algo... pero si hago esto es porque espero tomarme algún día un café con usted- él le volvió a sonreír.

-Kai Parker -susurró Lexi- y no tiene por que ser un café, una copa también es negociable.


Stefan se sorprendió de ver a tanta gente joven en un bar un domingo por la mañana, pero pronto comprendió que era porque todos venían del hospital. Una chica rubia, de ojos verdes, le atravesó con la mirada desde la barra, mientras susurraban algo con esos labios redondeados y sonrosados, perfectos, a su compañera, una chica morena de pelo corto y cuerpo atlético, supuso que la rubia sería Beckah y la otra chica de sonrisa dulce, Bonnie.

Un chico moreno, con chupa de cuero y pantalones oscuros, se acercó al pequeño Salvatore con una jarra de cerveza, seguido de un chico rubio vestido con una clásica camisa de cuatros y vaqueros.

-¿Tú eres el nuevo? -dijo el moreno con una sonrisa sarcástica- ¡Por fin algo de sangre fresca!

-Yo soy Matt y el borracho este, es Tyler- interrumpió el rubio pasando un brazo por encima de los hombros de Stefan- Bienvenido a este garito de mala muerte...

-¡Eh! -gritó la rubia- Si no te gusta, Donnovan, ahí tienes la puerta -añadió enfadada.

Matt se aproximo a ella y le dio un beso en los labios.

-No te enfurrusques, Beck -le sonrió dulcemente- además, antes que a mí tendrías que echar a Caroline...

Stefan desvió la mirada, sintiéndose fuera de lugar, pero Tyler parecía en su misma situación, no se sentía tan solo. La verdad es que la situación en sí era bastante... complicada, se encontraba con un grupo de gente que no conocía, sin Lexi, con la mente en lo que le depararía al día siguiente en su trabajo... estaba un poco nervioso, sí.

-Bom-bom, dos jarras de cerveza bien frías, con mucha espuma -dijo Tyler apurándose la que tenía en la mano, intentando que su nuevo compañero se integrase- Stefan, esta es Bonnie.

-Encantada, Stefan- sonrió de forma encantadora, era muy guapa, dulce y tenía un cuerpo de escándalo, pero no era del tipo de Stefan.

-Igualmente- respondió él dando un sorbo a su cerveza- la verdad es que esperaba a poca gente joven trabajando en el manicomio...

Elena, que había estado todo ese rato mirando el móvil, levantó la mirada y la clavó en Stefan con desaprobación. Sus ojos eran del mismo color que la madera que los rodeaba.

-No nos gusta llamarlo así, Stefan -recriminó- están enfermos, la mayoría hicieron cosas horribles, pero no es por su culpa... -la chica frunció los labios- nosotros lo llamamos Brams.

-Si, a Caroline le resultaba divertido llamarlo así -rió Tyler- No dejes que la estirada de Elena te agüe la fiesta, Stef, yo también lo solía llamar así... pero no veas lo insistente que es Care...

Elena le sacó la lengua de forma encantadora... realmente, aquella chica era guapísima, cosa que hacía que Stefan no pudiera dejar de mirarla. Ella, por un momento, pareció notarlo, pero lo ignoró deliberadamente.

La puerta se abrió de repente e interrumpió los pensamientos del chico, y apareció ante sus ojos alguien que no esperaba encontrarse en ese preciso momento. Se atragantó con la cerveza y empezó a toser.

Elena corrió hacia los brazos del hombre que acababa de llegar y se besaron apasionadamente. Damon Salvatore la cogió por la cintura y la apretó contra su cuerpo, hasta tan grado de casi volverse indecente. La gente de alrededor ni se inmutaba, de hecho, Tyler se reía de Stefan sin poder controlarse, mientras que Bonnie le tendía una servilleta para que se secase las comisuras de los labios. Matt y Beckah sonreían divertidos ante las dos escenas, aunque prestando menor atención al abogado y a su novia.

Damon Salvatore era el mejor abogado de los alrededores... lo tenía todo, era apuesto, inteligente y aunque pareciera imposible, desde que salía con Elena había olvidado lo que era la soberbia. Ese día había sustituido los vaqueros y la camisa por un elegante traje y se había engominado su lustroso pelo negro hacia atrás, lo que le hacía mucho más atractivo, ya que dejaba ver perfectamente esos ojos tan azules tan intensos que le caracterizaban. El chico sonrió al apartar ligeramente a su novia a un lado, y regalándole un guiño cargado de intenciones. Después echó un vistazo a la sala. Y se sorprendió de ver a su hermano pequeño allí.

-¿Stefan? -preguntó Damon extrañado, soltando del todo a Elena- ¿Qué haces aquí? ¿has dejado ya ese sueño imposible de ser médico?

Excepto Beckah y Bonnie, todos los demás fruncieron el ceño un momento. Stefan, en cambio se acercó a su hermano y lo abrazó.

-Trabajo e el Hospitan, Damon- sonrió divertido- por mucho que crezca, nunca llegaré a alcanzarte, hermano.

Una exclamación ahogada y alguna que otra carcajada resonó por la estancia. Stefan se sentía algo incómodo, después de tres años, volvía a ver a su hermano, que resultaba ser el novio de la chica a la que había estado violando con la mirada desde que llegó. La última vez que Stefan vio a Damon fue el día que acabó la segundaria y empezaba bachiller, cuando se fue de casa y nunca volvió. Después de eso, seguían en contacto, pero aún así no era lo mismo... tenía que contarle tanto a su hermano... y al parecer, él también tenía que ponerle al día, la primera era qué hacía saliendo formalmente con una chica...

-¡¿Sois hermanos?! -exclamó Bonnie, se ruborizó violentamente al sentir la mirada de todos- Em, por cierto ¿y Care? ¿Dónde está? ¿Qué tal el juicio?

Damon se pasó una mano por el pelo, con gesto nervioso.

-Volvió al Bram Stoker... la verdad es que no fue muy bien... -miró a Elena que le miraba preocupada- intenté convencerla para que viniese conmigo aquí para olvidarse del tema, pero no quiso. Dijo que quería revisar unos informes...

-¿Trabajando un domingo libre? - reprochó Elena poniendo los ojos en blanco -debería ir a ver cómo está... ¿mejor quedamos en otro momento?

-La verdad es que sí, así me voy con mi hermano a comer a algún lado -sonrió al pequeño Salvatore- tenemos que hablar de muchas cosas.

Elena le dio un leve beso en los labios y le guiñó un ojo a Stefan, de los demás se despidió diciendo:

-¡Os veré en Brams, matasanos!

Los demás, aunque con caras de preocupación, sonrieron levemente.

No hubo pasado siquiera un segundo desde que Elena se marchó cuando la conversación se tornó tensa.

-Que nadie le diga ni a Enzo ni a Kol lo que has oído ahora aquí, sobre todo a Kol -sentenció Beckah- Stefan, ya sé que no les conoces, pero lo harás, y por ahora esto no puede salir de aquí, ¿entendido?

El chico asintió aturdido, menos mal que su hermano estaba allí, ¿cómo podía sentirle tan familiar y tan desconocido a la vez? ¿cómo podía sentir que el tiempo había pasado, pero a la vez sentirse como el hermano pequeño que siempre fue?

-Será mejor que nosotros también nos vayamos -se despidió Damon de forma agradable- hasta luego, chicos.

Damon miró a su hermano, instándole a ser carismático, nunca había sido tímido, pero suponía que el drama de, que esperaba que fuera, su nuevo grupo de amigos debía de tenerle abrumado.

-Encantado de conoceros -sonrió Stefan- me gustaría quedarme más tiempo, pero tenemos que reconstruir una relación fraternal -hizo una pausa antes de añadir- Tyler, Matt, os debo una cerveza.

El mayor de los Salvatore miró a su hermano con orgullo, le hizo ilusión ver en lo que se había convertido, aunque él no estuviese allí para verle convertirse en un hombre. Algo de lo que se había arrepentido en numerosas ocasiones.


Aquí esta el siguiente :) No dice mucho, pero es algo introductorio, el próximo será mejor (espero)