Capítulo uno.

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La habitación era simple pero elegante como todo lo que ahí se encontraba. La ventana a su izquierda estaba cubierta por grandes cortinas negras que impedían que entrara la poca luz que había afuera. Sakura tuvo que forzar su vista para lograr ver al sujeto frente a ella.

— ¿Quién eres? — La voz del chico resonó por las frías paredes de la habitación 202 interrumpiendo el constante escaneó de la chica hacía el lugar. El la miro fijamente, al menos eso pensó ella pues sus ojos más que verle la analizaban directamente y sin ninguna pisca de emoción en ellos. Tardo unos segundos en darse cuenta de la cara de enfado del pelinegro.

—No es de tu incumbencia— respondió finalmente, se sorprendió de lo rápido que era para ella estar a la defensiva ante todos, era algo automático. Ignoro la mueca de desagrado y coloco su oído nuevamente junto a la puerta en busca de alguna señal de Hyuga. Ninguna voz se escuchaba al otro lado de aquella pared, solamente el eco de las pisadas de personas caminando por el pasillo apresuradamente. De reojo miro al joven y el no dejaba de observarla penetrantemente que hizo que un escalofrió aún más helado que la temperatura del propio cuarto inundara su espalda.

—Deja de mirarme. — exigió incomoda. El suspiro y embozo una sonrisa rota mientras negaba con sus ojos cerrados. Sakura lo miro atentamente intrigada por aquel chico, y por primera vez desde que llego le presto su total atención.

—No sé qué es más grande, si tu ego al creer que eres demasiado bonita como para que nadie pueda apartar la vista de ti o tu estupidez al creer que yo lo puedo hacerlo. — En su tono de voz había burla mesclada con resentimiento. Ella le miro ofendida. Aquel idiota enfermo era demasiado altanero como para atreverse a hablarle de esa forma y de cierta forma extraña le gusto que no le tuviera miedo o se preocupara de cuidar las palabras que le dirigía a la hija del director del hospital. Se sintió… normal.

Ella camino y se acercó cautelosamente a él y un olor a limpio mesclado con medicamento inundo su olfato. —Estabas mirándome. — dijo en tono de superioridad. El rio irónicamente.

—Ahora lo sé. —levanto una ceja. —Tu estupidez es más grande. — Sakura estaba furiosa. Si bien el chico le daba curiosidad no iba a permitir que la ofendiera de esa forma. Además, contrario a lo que todos pensaban –incluidos sus padres- ella no era ninguna idiota, sus calificaciones en medicina eran perfectas, impecables e insuperables, pero nadie se interesaba en ello como para preguntar o quizá ella no los dejaba acercar demasiado para que alguien se diera cuenta.

Estaba a punto de contestarle pero ninguna respuesta lo suficientemente inteligente vino a su mente. Así que solo avanzo a la cama hasta mirar la pequeña tablilla de información colgando de ella. —Veras…mmhm… ¿Cuál es tu nombre? —el no contesto. — bueno, no importa realmente dudo que seas alguien lo suficiente importante como para tratar de averiguarlo. No permito que nadie me ofenda de esa forma y tú no serás la excepción. —

— ¿Y que harás al respecto? — desafío. — ¿Atacaras a un pobre ciego? — Sakura estaba segura que las palabras en su voz estaban cargadas de tanta amargura. Ella lo miro directamente a los ojos y el no reacciono de ninguna forma. No mentía, estaba completamente ciego. Estando tan cerca de sus ojos pudo ver lo negros que eran y lo fácil que era perderse en ellos, se sonrojo al caer en cuenta de sus palabras y agradeció que el chico no pudiera ver lo tonta que lucía.

Llevo su mano derecha frente a la cara de él y comenzó a moverla de un lado a otro esperando que sus ojos la siguieran pero nada ocurrió y rápidamente bajo la mano avergonzada. Sí que era idiota, ¿Cómo no darse cuenta de algo así?

— ¿Qué ocurre? Has hablado demasiado dudo que seas muda. — chasqueo la lengua. Sakura solo se quedó quieta en su lugar mirándole directamente. — Ah ya veo, ¿no atacas a personas enfermas como yo? — Sasuke se sintió furioso. Si bien que ella interrumpiera bruscamente en su habitación y lo confrontara de esa forma no lo había molestado demasiado, el que lo mirara con lastima –como seguramente estaba haciendo- hacía que le hirviera la sangre. No soportaba que nadie le tuviera lastima.

Ella salió de su trance y para sorpresa de Sasuke no se contuvo a seguir atacándolo. — Tu no estas enfermo. — dijo segura de sí. Si bien la ceguera era horrible no se consideraba una enfermedad de esas que impiden que te levantes de la cama porque el dolor es insoportable, al menos no para ella — Y si crees que te voy a tener lastima y aceptar todos los insultos que tienes para mi estas muy equivocado. — dijo con voz serena.

Si Sasuke pudiera observarla seguramente vería a una chica molesta con sus brazos en sus caderas y una expresión de superioridad en toda su cara. Él se quedó en silencio por un momento. ¿Quién era ella? No era una enfermera era obvio por que no reconocía su voz de algún tratamiento pasado, además sus modales no se lo permitirían. Por lo caprichuda que se mostraba seguramente era una adolecente de su edad, quizá algunos diecinueve o veinte pues su tono de voz aún era un poco infantil.

— ¿Qué pasa, te has quedado mudo también? — Un ligero miedo la inundo al caer en cuenta de sus palabras pero al ver como él sonreía de lado se sintió aliviada. Lo observo, su sonrisa era sexy y su cabello despeinado lo hacían lucir demasiado atractivo, estaba casi segura que debajo de esa camisa negra se encontraban algún par de abdominales. Sakura cayó en cuenta de lo guapo que era, pero si había algo que le gustaba de él eran sus ojos, eran como una infinita galaxia oscura.

— ¿Qué haces aquí? — pregunto con una voz más tranquila. Ella le miro confundida por el brusco cambio de tema, pero al no querer seguir conversando de su ceguera por lo incomodo que era lo dejo pasar. Relajo sus hombros y suspiro.

—Estoy escondiéndome de alguien. — confeso, la miro intrigado alentándola a que continuará. — Una chica, su nombre es Hinata, realmente no tengo ganas de que me moleste ahora. —

— ¿Así que has decidido venir y molestarme a mí? Lástima que yo no pueda esconderme, es muy tarde para eso. — Ella sonrió. De un pequeño salto y se sentó en la cama con sus piernas al aire. El no dijo nada, solo sintió un pequeño nerviosismo en su estómago pero no le dio importancia, además si le decía que se bajara probablemente comenzarían otra discusión sin fin, o quizá ella se iría y estaba demasiado aburrido como para despreciar cualquier clase de compañía.

—Tienes razón, es demasiado tarde, ya te he visto. — Ella sabía que había más de un significado en su respuesta pero no supo cual pues el hecho de haber dicho la palabra "visto" la incomodo demasiado, aun no sabía muy bien cómo tratar ese tema o ese tipo de palabras. —Por cierto, soy Sakura. — ella sonrío ligeramente a pesar de que él no podía verle.

El hecho de que ella mantuviera una conversación normal, que no girara en torno a su ceguera hizo que Sasuke se sintiera bien por primera vez en mucho tiempo. Esa chica era grosera, impertinente, altanera y desafiante, pero también lo trataba como a alguien normal y eso era justo lo que él quería y necesitaba.

—Sasuke. — dijo.

Nuevamente hecho un vistazo a la habitación junto a Sasuke había una pequeña mesita de noche con un pequeño florero vació y una bandeja de comida intacta. Ella hizo una mueca de desagrado, la comida aun entera se veía horrible e incomible.

— ¿Tienes que comer eso? — pregunto. El asintió ligeramente. — Es asqueroso—

—Bueno, no es como que puedas escoger del variado menú. — Levanto los hombros restándole importancia. Sakura siguió observando, más haya había un pequeño sillón y una televisión en la pared. Las paredes eran blancas y hacían que el cuarto pareciera aún más muerto. No había tarjetas o algún globo con las frases "mejórate" ninguna señal de que alguien lo visitara. ¿Acaso tenía amigos? No le sorprendería que no tuviera ninguno por su actitud.

De las pocas veces que se sentía identificada con alguna persona, era esta. Ella no tenía ningún amigo, pero francamente no los necesitaba, en cambio Sasuke estaba ciego y quisiera o no iba necesitar ayuda y por primera vez hizo un acto desinteresado por alguien.

Sasuke sintió como el peso de su cama desapareció y unas pisadas se dirigían a la puerta para después escuchar el casi inaudible click de la puerta cerrándose.

— ¿Sakura? — llamo desenado escuchar su voz, pero ella no contesto, nuevamente estaba un cuarto vacío. Se sintió estúpido y un poco avergonzado. Quizá ella se había aburrido fácilmente, claro, había estado con el casi por cuarenta minutos y cuando vio la posibilidad de irse simplemente lo hizo. No la culpaba, él hubiera hecho lo mismo.

Estuvo culpándose por cinco minutos cuando nuevamente sintió la puerta abrir. Dirigió su vista a ella aun sabiendo que sería inútil. La persona frente a él le entrego algo. Él lo tomo e inspecciono cuidadosamente. Era una bolsa parecida a la de las patatas fritas, o al menos eso supuso por el ruido que hacía, paso su mano al segundo objeto y sintió una lata con algo caliente adentro.

—Es café y galletas. — era la voz de Sakura. Sasuke esperaba que su cara no demostrara tanta alegría como la que estaba sintiendo. — Las he sacado de la máquina expendedora del otro pasillo. No son muy buenos, pero es mejor que esa basura. — estaba a punto de agradecer cuando nuevamente escucho a alguien entrar. Ambos giraron a ver.

Era un doctor sorprendido al ver a cierta chica en la habitación. — Señorita…— Sakura pidió con las manos haciendo señas al médico que no dijera quien era ella, no quería que Sasuke supiera que su padre era el dueño. El doctor pareció medio entender. — Usted no debería estar aquí. — ella asintió. — Además, su padre ha salido de la operación, la tormenta ha bajado de intensidad y vendrá en algunos minutos. — ella sonrió. Sasuke se sorprendió, ¿acaso su padre estaba enfermo de gravedad como para una enfermedad? Pero ella parecía tan tranquila y serena.

—Entiendo. Ahora voy. — el doctor inspecciono que todo estuviera bien y salió del cuarto dejándolos nuevamente solos. Sasuke sintió un miedo inmenso al pensar que ella se iría y no volvería a escucharla.

Ella camino hacía la puerta. — ¿Volverás? — pregunto casi ansioso temiendo su respuesta. Ella le sonrió.

—Alguien tiene que alimentarte bien. — dijo antes de cerrar la puerta tras ella dejando a un sonriente chico. Sasuke dio un sorbo al café y por primera vez en semanas sonrió sinceramente.

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Por cierto, adoro leer sus mensajes como que me dan ganas de escribir mas y mas. Nos vemos pronto.