Capítulo 2

Mogami Kyoko, mujer de 25 años en estado de total shock, los papeles delante que ni siquiera los ha mirado tenían el resultado, no tenía ni que mirarlos, el doctor se lo dijo claramente, quería creer que era imposible pero mejor que nadie sabe las consecuencias de sus actos, de su muchísimos actos, al final le dio las gracias al doctor y se despidió de él, salió de la consulta con los papeles en mano, no quería que eso sucediera pero era ya inevitable de momento de iría a casa y lo consultaría con la almohada hasta que él llegue, y cuando lo haga dejará caer la bomba del siglo.

Su secreto se expondría tarde o temprano pero…esto era demasiado temprano.

Al llegar a casa, vio que no había entrado nadie desde que él salió con ella esta mañana, decidió meter los papeles del medico en el cajón con documentos importantes, se duchó y se tumbó en el gran sofá que estaba en medio de la sala de estar, allí se quedó dormida.

Al entrar a la casa vio que las luces estaban apagadas, cosa que lo extrañó ya que ella le dijo que hoy terminaría pronto y volvería a casa, "tal vez haya salido con Kanae, no me extrañaría que se haya olvidado mandarme un mensaje si esta con ella" se dirigió directamente a la habitación que los dos compartían desde ese día, sonrió para sí mismo solo de acordarse de lo sonrojada que estaba ese dia que durmieron y digo solo durmieron en la misma cama. Cogió un cambio de ropa y se dirigió al baño y empezó con su rutina diaria, ducharse, colocar la ropa que había desparramado por el suelo cuando se desvistió y echarse loción, la misma loción que a Kyoko le encantaba. Cuando se dirigió a llevar la ropa al cuarto de la colada lo que vio lo dejó helado, una Kyoko en el suelo de manera inconsciente, la ropa se deslizó hasta el suelo, el pequeño ruido hizo que corriera a socorrerla.

….

Se despertó entre unos brazos que temblaban, pasó su mano por el sedoso pelo de la persona que más amaba en el mundo, oyó su nombre susurrado en su oído una y otra vez hasta que se tranquilizó, sus brazos en ningún momento la soltaron, se separó lentamente para verle la cara y darle un pequeño beso en la mejilla.

-No vuelvas a asustarme así nunca-dijo mientras posaba su frente contra la de ella- casi me da un infarto cuando te encontré tirada en el suelo

-¿En el suelo?-se preguntó- Yo me dormí en el sofá, seguramente me caí, estaba tan cansada que ni lo noté-pasó sus brazos por hombros y se abrazó a él, - ¿Cenaste?-preguntó un poco preocupada.

-Sí, hace una hora, ¿tu cenaste?-ella negó con la cabeza sumergida en el hueco de su cuello y hombro mientras inspiraba su aroma- ¿Tienes hambre?- ella volvió a negar, sabía que estos últimos días no se sentía muy bien así que no la presionó en el tema comida, si quería comer se lo diría.

Kyoko se separó de él y se sentó a su lado cogiendo una de sus manos y la envolvió con las suyas.

-Tenemos que hablar-dijo seria-esto nos afectará a los dos y no sé qué hacer.

…..

Sho estaba que mataba con la mirada, había llamado una, dos, seis, doce veces, doce malditas veces la había llamado y no le contestó, todas sus llamadas lo enviaron al buzón de voz, aun así no quería darse por vencido, cogió las llaves de su coche y condujo hasta el Daruma-Ya y entró en el pequeño restaurante.

Una sonrisa cansada y cálida le dio la bienvenida, se sentó en la barra y pidió un menú, y esperó que los últimos clientes terminaran su cena para hablar con los dueños, desde pequeño supo que cuando sus padres estaban ocupados era mejor no molestarlos, así que simplemente procedió de la misma manera con la pareja delante suya. Una vez que se quedó solo con los dueños levantó la mirada y se encontró al Taisho limpiar sus utensilios, dejó los palillos encima del bol de comida y se dispuso a hablar.

-¿Podría hablar con Kyoko?-preguntó esperanzado de que ella siguiera viviendo con aquella pareja.

-Oh! Kyoko-chan ya no vive con nosotros desde hace ya un tiempo- Dijo la Okami mientras limpiaba la mesa donde habían cenado previamente los clientes que ya se habían marchado- Ella se fue hace un año con aquel apuesto hombre ¿verdad, querido?- su marido solo asintió

-¿Sabe como contactar con ella?, he intentado comunicarme con ella pero no me contesta. Seguramente haya cambiado de numero, así que podrían darme su nuevo número- preguntó dando su mejor mirada implorante.

-Lo siento, pero Kyoko-chan nos pidió que no diésemos su número a nadie, así que lamentándolo mucho no podemos ayudarte.

-Gracias por la información- hizo una leve reverencia, agradeció por la comida y se fue a su auto donde emprendió un nuevo viaje por las calles de Tokio- Maldita mujer, ¿¡donde te metes!?-dijo dando un golpe al volante.