Cuando tú tienes sed de venganza y tienes como mejor amigo al actor del momento que te propone matrimonio, ¿qué harías? – Peeta y Katniss se casan creyendo que será una situación fácil de manejar… ¿pero qué pasa cuando las cosas comienzan a complicarse? ¿Podrán los dos mantener las cosas en control, o al final todo se saldrá de sus manos?
...
NOS HEMOS CASADO
...
INTRODUCCIÓN
"La propuesta"
Estamos celebrando el triunfo de la nueva película de Peeta… otra vez. Creo que debería decirle que deberíamos dejar de hacerlo porque se está convirtiendo en una rutina, y sinceramente, a mí ya me parece como una forma de echarnos en cara lo bien que le está yendo por la vida. Es mi mejor amigo y lo adoro con toda mi alma… pero bueno… no es malo tener un poco de envidia. El muy engreído decidió llevarnos a Las Vegas para celebrar por todo lo alto. Aquí estaban los productores, actores y demás personal que participó en la película. Hay buena música, bebida y compañía en el bar que alquiló para toda la noche.
Yo me encuentro sentada en una de las mesas al fondo del bar… es donde menos gente hay. Ni siquiera sé por qué me he metido en este mundo cuando precisamente yo soy una persona que prefiera estar en su propia burbuja. Yo tenía mi pequeño boutique en San Francisco, pero cuando mi mejor amigo logró hacerse grande en Los Angeles y me pidió que sea su estilista personal no me pude negar. Y aquí estoy, dos años después de ese surgimiento de Peeta Mellark, una vez más celebrando otro triunfo junto a él.
Le observo bailar con una chica, quizás es por el alcohol pero no la reconozco. Él está sonriente mientras bebe un trago mirando a la chica. Sonrío, supongo que esta noche volverá a añadir a otra más en su lista. No sé cómo me hice amigo de semejante jugador, pero sí me acuerdo de cómo me hice la amiga del niño nuevo del colegio. Desde que le salvé el trasero de aquel matón de la escuela no se volvió a separar de mí. Y ahora… aquí estamos, juntos, tal y como nos prometimos.
-¿No bailas? –me sonríe Johanna dándome codazos. -¡Vamos!
-No, ve tú. –intento resistirme mientras tira de mi brazo. –Yo me quedo aquí.
-Aburrida. –hace un puchero y se sienta conmigo. –Peeta me ha pedido que no te deje sola. Ya sabes lo protector que es contigo. Si tiene tanto miedo que te pase algo, ¿por qué no se queda él contigo y deja de joder a otras personas? Claro, como quiere llevarse alguien hoy en su cama pues venga, ¡vamos a joder a Johanna!
Me río.
-Ve a bailar, no me va a pasar nada aquí sentada. –sonrío.
-No, tengo que estar aquí contigo, además ya no me apetece bailar. –miro a una Johanna completamente borracha. –Mejor compénsamelo bebiendo un trago conmigo… ¡ronda de tequilas!
Intento rechazarlo pero es demasiado tarde. Cuando quiero parar mi cuerpo ya ha ingerido suficiente tequila para no querer parar. Mi cabeza tampoco procesa de la misma manera. Pero sí que proceso el momento en que Johanna cae rendida y alguien se lo lleva mientras Peeta decide hacerme compañía.
Él me sonríe divertido. Supongo que es porque estoy borracha.
-Katniss Everdeen, estás borracha. – se ríe.
-¡No te rías de mí! –le apunto con el dedo regañándolo. –Mejor acompáñame a mi habitación… por favor.
-Tengo a alguien esperándome… -me dice.
-¡Peeta! –exclamo como una niña pequeña.
-¡Era broma, tonta! –se ríe. -¿Cómo me crees capaz abandonarte en ese estado? Vamos al hotel… que le den a la chica.
-Así me gusta. –y le doy golpecitos en la cabeza como si fuera un perro.
Se ríe mientras me ayuda a incorporarme. Peeta me agarra muy bien para evitar que me caiga. Ya comienzo a pensar sobre la burla que me voy a ganar de su parte, y eso durará por unas cuantas semanas. Nunca me había emborrachado, la rutina normal es que sea Peeta quien necesite mi ayuda… pero bueno, nunca se está de mal que esta vez no seas quién tenga toda la responsabilidad sobre otro. Siempre soy la aburrida entre Peeta y yo, y esta vez yo soy la guay.
-¿Por qué demonios te has emborrachado de esta manera? –de repente me pregunta Peeta mientras intenta conseguir un taxi.
-No sé… -respondo. -¿Por qué? ¿Tendría que haber una razón para emborracharme?
-Katniss… te conozco como la palma de mi mano. –sonríe. -¿Ha pasado algo?
He estado evitando pensar en aquello hace días. Bueno, desde que me enteré de esa noticia. Supongo que a Peeta aún no le ha llegado su invitación.
-Gale y Madge se casan. –intento sonreír. –Me ha llegado la invitación hace unos días…
Peeta se queda estático mirándome. Y quizás es por la falta de reflejos que tengo ahora mismo pero de repente siento algo muy cálido envolverme… y comienzo a llorar nada más percibir el olor tan característico de mi mejor amigo.
Y como si fuera una película, nuestro pequeño momento íntimo se ve interrumpido cuando un taxi comienza a pitar. Los dos nos reímos y nos subimos al taxi, y una vez dentro me envuelve entre sus brazos.
-¿Cómo se atreven a mandarte una invitación? –comienza él rompiendo el silencio.
-Antes que todo… Madge era mi mejor amiga. –murmuro.
-Y Gale era tu prometido. –continúa.
-Peeta… -suspiro.
-¿Qué quieren? ¿Pisotearte otra vez? –noto el enfado en su voz. Le abrazo un poco más fuerte.
-Lo dejamos en buenos términos… no voy a negar que me sentí humillada… pero si los dos se aman de verdad… no soy nadie para entrometerme entre ellos.
-Pues a mí me parece mal que lo hayas dejado en buenos términos. Odio que seas tan buena. –me regaña. –Cuántas veces tengo que decirte que debes ponerte a ti primero antes que a otro. Inclusive conmigo. Te mereces lo mejor…
Sonrío.
-Eres el mejor… -murmuro.
Entonces el taxi se queda en un silencio cómodo. Se escucha el bullicio de la ciudad y el motor del coche pero es cómo si todo estuviera en silencio. Peeta siempre sabe cómo hacerme sentir bien.
-Podríamos casarnos.
La sensación de estar en los brazos de mi mejor amigo me da paz… seguridad…
-¡¿QUÉ?! –exclamo levantando mi cabeza de su pecho. Lo he hecho tan rápido que por un momento me he mareado.
-He dicho que podríamos casarnos. –sonríe con naturalidad. –Estamos en Las Vegas, podríamos pedirle al señor conductor que nos deje en la capilla más cercana y lo hacemos. Es fácil.
-¡¿Estás loco?! –vuelvo a exclamar. -¡¿Cómo quieres que nos casemos?!
-Pues casándonos, tonta. –se ríe.
Le miro perpleja. ¿Acaso se está escuchando a sí mismo?
-Míralo de esta forma… somos muy buenos amigos, qué digo, mejores amigos. Le darías la venganza perfecta a ese par de bichos y… bueno, no me vendría mal una publicidad de que he dejado la soltería y ahora soy una figura de familia. –se ríe.
Le sigo mirando perpleja. ¿De verdad se estará escuchando a sí mismo o está drogado?
-Peeta, un matrimonio es un matrimonio.
-¿Y? Si lo piensas un poco, nosotros dos parecemos una pareja de casados. Somos inseparables Katniss… además, todo el mundo se lo creería porque nos conocen.
-Yo creo que es al revés… -le digo. –Nos conocen y jamás se creerán que estamos casados.
-Por eso deberíamos hacerlo de verdad… ¿qué dices?
-¡No! –exclamo. -¡Estás muy mal!
-Sabes que es la venganza perfecta… Todos los que estén en esa boda se morirán de envidia sabiendo que tienes al actor del momento como tu marido. Piénsalo… te estoy dejando que me utilices.
Le sigo mirando… sin embargo, algo dentro de mí está intentando asimilar y comprender lo que realmente me está proponiendo Peeta. Le miro una vez más y él me sonríe, sabe perfectamente que lo está consiguiendo. Pero debo mantenerme firme… es una locura… pero tampoco es una mala idea… Ahhh Katniss…
-Katniss Everdeen…. ¿te quieres casar conmigo?
:
:
¡Hola a todos! Bueno, al fin me he decido publicar algo en Fanfiction así que aquí les presento una idea loca que se me ocurrió hace un par de días. Espero que os haya gustado esta pequeña introducción de la historia. Es mi primera historia aquí así que no sean malos conmigo :P
Espero que apoyéis este proyecto mío y me dejéis un review, follow o favorite. Gracias de antemano a todos los que leyeron... nos vemos en el próximo!
Besos!
-Bangsie.
