Cuando tú tienes sed de venganza y tienes como mejor amigo al actor del momento que te propone matrimonio, ¿qué harías? – Peeta y Katniss se casan creyendo que será una situación fácil de manejar… ¿pero qué pasa cuando las cosas comienzan a complicarse? ¿Podrán los dos mantener las cosas en control, o al final todo se saldrá de sus manos?
...
NOS HEMOS CASADO
...
1
"Una mala idea"
KATNISS POV
-¡AHHHHHHHHHH! –grito en el baño nada más verme en el espejo.
Entonces se oye un golpe fuera, después un insulto, unas pisadas rápidas acercándose y… un golpe en la puerta del baño.
-¡Katniss! –grita Peeta. -¿Estás bien? ¿Te has resbalado? ¡Abre la puerta!
Se me paraliza el cuerpo al escucharlo. Me vuelvo a mirar en el espejo lentamente antes de volver a cerrar los ojos y golpearme la cabeza yo misma. ¿Qué demonios hiciste anoche Katniss?
-Idiota, eres una idiota, mil veces idiota. –me regaño a mí misma.
-¡Katniss! –vuelve gritar.
¿Cómo has podido hacerlo? Lo peor de todo es que… no me acuerdo de casi nada. Me acuerdo del taxi… lo que estuvimos hablando… después había un Elvis delante de mí meneando la cadera… y a Peeta…
Me congelo y siento como se me pone la piel de gallina. Alzo lentamente mi mano y veo un anillo color rosa chicle con un diamante gigante falso incrustado, más hortera no puede ser. Pero lo peor de todo es el significado que tiene… significa que esto es real. Que no me lo estoy imaginando… que el velo corto que llevo en la cabeza con unas flores de plástico no es ninguna equivocación.
Sin pensarlo dos veces abro la puerta y por poco Peeta choca conmigo. Su mirada de preocupación me recorre de los pies a la cabeza y suspira al ver que estoy de una pieza. Después… comienza a reírse a carcajadas.
-Estás… preciosa. –logra decir entre tanto carcajada.
Mi cuerpo congelado comienza calentarse poco a poco y como una olla de presión estallo de ira.
-¡Imbécil! –comienzo a golpearlo lo más fuerte que puedo. -¡Imbécil! ¡¿Cómo has podido dejar que pasara esto?!
-¡Espera, Kat! ¡Ouch! ¡Espera! –grita echándose hacia atrás intentando esquivar mis golpes.
-Hijo de… -me freno porque no quiero insultar a su adorable madre. -¡Idiota! ¡Imbécil! ¡Ahora dime cómo cojones vamos a arreglar esto!
-¡Ah¡ ¡Kat! ¡Espera! ¡Ouch!
Le sigo golpeando hasta que él logra escaparse y agarrar mi cadera haciéndonos caer sobre la cama, yo estando bajo él. Le vuelvo a pegar pero me coge las dos manos y me las sujeta bien fuerte. Me remuevo pero me atrapa entre sus muslos… suena mal… pero no es una posición erótica.
-¡Para Katniss! –grita. -¡¿Qué pasa?!
-¡Esto es lo que pasa! –intento soltarme la mano y enseñarle el anillo.
Peeta se queda mirándolo y después esboza un sonrisa.
-Sí, es horrible. No te preocupes, te compraré otro más bonito… es sólo que todo fue a última hora y…
-¡¿Qué dices?!- exclamo sin entenderle. -¡Nos hemos casado, idiota!
-Lo sé. –asiente.
Me quedo perpleja e intento respirar para no sofocarme.
-¡¿Pero cómo lo dices así de tranquilo?! –exclamo.
-Porque te lo propuse… y tú lo aceptaste… -responde con tranquilidad lo que me pone más nerviosa.
-¡¿Y por qué no me frenaste?!
-Porque… ¿aceptaste? –responde.
-¡AHHH! ¡Peeta! –lloriqueo.
-¿Qué?
-¡Estaba borracha, joder! –sigo lloriqueando. -¿Cómo pudiste tomarlo seriamente?
-Pero… ¿no lo hacíamos para tu venganza…?
-Puedo vengarme de otra manera… no tengo por qué casarme con mi mejor amigo… -le digo. –Además, ¿quién ha dicho que quiera vengarme?
Peeta se me queda mirando mientras, creo, intenta comprenderme. Lo que no entiendo es que cómo pudo tomar mi palabra. Los dos estábamos borrachos… seguro que él ni siquiera iba en serio… y yo como tonta acepté. Sé que no le puedo echar toda la culpa a Peeta… pero ¡maldita sea! ¡Pudo haberme dicho algo! Una cosa es vengarse y otra cosa es ¡casarse!
-Espera… ¿podemos anular el matrimonio? –le pregunto inmediatamente. -¿Era un sitio legal?
Peeta se rasca la cabeza.
-¡Y bájate encima de mí! –le empujo y cae a mi lado sobre la cama. -¡Peeta, contesta!
-Katniss… no me acuerdo donde nos casamos… -suspira.
-¡Genial! –exclamo con ironía. –¡Simplemente perfecto! Mira en tu cartera a lo mejor tienes un ticket o algo… yo también buscaré algo…
Cuando los dos nos levantamos para buscar algún rastro del sitio donde nos casamos comienza a sonar un teléfono. Al tener ambos el mismo tono de llamada, los dos nos ponemos a buscar como locos nuestros teléfonos. Cuando miro a Peeta arrastrándose debajo de la cama me doy cuenta que no lleva camiseta. Le he visto muchas veces con el torso desnudo, soy su estilista, pero pensar que es mi… no Katniss. Ni siquiera lo pienses.
-¡Tengo mi móvil! –exclama. –Es el mío el que suena. –avisa.
-Toma…. –le digo y le lanzo una camiseta a la cara.
Peeta se gira hacia mí con una sonrisa burlona.
-No lo necesito… además, qué tiene de malo que mi espo…
-¡Ni te atrevas a terminar esa palabra! –le interrumpo. –Responde…
Observo a Peeta mientras se pone la camiseta y habla por teléfono. Mientras tanto decido enjuagarme la cara para limpiarme un poco. Después de su llamada le obligaré a que me acompañe en todas las capillas de Las Vegas, si es necesario, para anular el maldito matrimonio… Salgo del baño medio "presentable" y me encuentro a mi mejor amigo mirando la televisión con cara de pocos amigos. Por un momento no le presto atención… hasta que oigo que están hablando sobre él.
-No me digas que… -murmuro asustada.
-Supongo que ahora seré yo quién te pida el favor… de no anular nuestro matrimonio. –suspira. –Maldita sea… cómo pude ser tan descuidado…
Me siento junto a él y veo lo que tanto le está molestando ahora mismo:
El actor Peeta Mellark parece que no sólo se ha ido a Las Vegas con unos amigos para celebrar el éxito de su película, sino que también ha decidido hacer una locura... Sí, lo que oyen, Peeta Mellark ha sido visto entrando en una capilla de Las Vegas junto a una mujer desconocida, de momento, lo que nos hace pensar que quizás sea ahora la señora Mellark. Veamos algunos testimonios.
Y entonces se me refresca la memoria al ver al maldito Elvis falso que nos casó. El muy cabrón está dando detalles sobre lo que pasó anoche.
No pude distinguir bien a la mujer que iba con él ya que llevaba un velo tapándole la cara, pero estoy seguro que el chico era Peeta Mellark. Me dije a mí mismo que lo conocía… pero solo me di cuenta esta mañana viendo una foto suya en una revista. La pareja parecía muy enamorada… creo que hacían muy buena pareja.
Mil veces mierda. Miro a Peeta pero ya no está a mi lado. Le busco con la mirada y le encuentro al lado del gran ventanal de cristal pegado al teléfono. Menuda bronca le debe de estar echando Effie, su representante… hablando de broncas… no, la mamá de Peeta… Audrey debe de estar subiéndose por las paredes ahora mismo.
Me incorporo y me acerco a él…
-Claro Effie… dile a Thresh que prepare el jet dentro de una hora. –le oigo decir. –Sí, Effie. Sí, me he casado.
Peeta se gira y me mira. Su sonrisa burlona ahora mismo ya no está y ahora se encuentra una cara de preocupación. Le dije que todo esto sólo iba a traernos problemas… cómo pudimos ser tan imbéciles anoche.
-Te contaré todo… por favor, ahora necesito hablar con alguien. –sigue hablando pero me mira a mí. -¿Mi mujer? Sí… está aquí conmigo…
Le doy un codazo y él sonríe, un poquito. Me señala mi bolso y el armario. Asiento.
-Effie… nos vemos en unas horas. –y cuelga. –Katniss…
-Te odio, Peeta. –le digo mientras recojo las pocas cosas que tiene en el armario. -¿Qué vamos a hacer?
-De momento, vamos a pensar alguna manera de salir de aquí sin que nos vean. –suspira. –Ve a tu habitación a recoger tus cosas… y yo llamaré a Thresh para que nos saque de aquí. Estoy seguro que ya nos están esperando los paparazzis abajo.
Asiento.
-Recoge tus cosas y vuelve aquí. Venga, ve.
Ahora dejo que esté él al mando. Sé que Peeta puede ser muy tonto e imbécil, pero sé que él me protegerá de todo esto. Menos mal que Elvis no me ha reconocido… pienso que quizás anoche lo más seguro es que Peeta haya tenido la idea del velo para esconderme… lo que no entiendo es por qué no se le ocurrió tapar también su identidad. Supongo que se le habrá escapado… de momento dejaré las cosas para él ya que este es su mundo. Cuando llegue la hora ya le daré unos cuantos golpes más para castigarlo.
Una vez que recojo todas mis cosas y vuelvo a la habitación de Peeta, Thresh ya está ahí esperándonos. Disimuladamente me quito el anillo hortera que tengo y lo escondo en mi bolso antes de que se entere.
-Kat… creí que ya te habías ido con Jo… -me dice cuando me ve. -¿Conoces a la…?
-Thresh… -Peeta le da un golpe. –Sácanos de aquí…
-¿Y tu… mujer? –pregunta nuestro amigo y "gorila", sin esperarlo me atraganto con mi propia saliva. -¿Ya se ha ido?
-Vámonos… -Peeta insiste.
Parece que Thresh se da por vencido, de momento, y decide hacerle caso a Peeta. Mi amigo agarra mi pequeña maleta y me coge de las manos. Sinceramente él casi siempre lo hace y más cuando nos vamos a adentrar en su "jungla", nunca le he dado importancia o significado… pero ahora que pienso que de momento es mi "marido"… como que me pone un poco incómoda.
-¿Dónde has estado Kat? –pregunta Thresh ignorando completamente mi mano y la de Peeta entrelazados… quizás por costumbre.
-Ahmmm… -murmuro sin saber qué decir.
-Kat ha estado conmigo toda la noche. –de repente responde Peeta mientras aprieta dos botones, uno al sótano y el otro al hall.
Thresh se queda confuso hasta que parece descubrirlo. Escondo mi cara en la espalda de Peeta.
-¡Entonces Kat estuvo en tu boda! –exclama el muy idiota.
Peeta comienza a reírse y yo tampoco puedo evitarlo. Thresh nunca ha sido conocido por su gran inteligencia… o quizás al final voy a tener razón. La gente que nos rodea nos conoce tanto que jamás pensarían que estamos casados.
-Thresh… mejor cállate. –se ríe Peeta. –Saca mi coche para que te persigan y nosotros nos quedaremos con la caravana. Nos vemos en el aeropuerto.
-Bien… ¿prefieres que me lleve a Kat? –pregunta. –Por si acaso… sabes que no le gustan esas personas…
Peeta me mira.
-¿Quieres irte con Thresh? –me pregunta.
-No creo que me pase nada si estoy contigo. –respondo.
Thresh asiente y Peeta sonríe.
¿Por qué me siento de esta manera? Tampoco es la primera vez que le digo eso a Peeta… pero ahora es como si tuviera otro sentido. Maldita sea… Se oye el timbre del ascensor y Thresh se despide dejándonos a mí y a Peeta solos.
-Kat… -me llama y le miro.-Preguntaste qué íbamos a hacer ahora…
-¿Y? –le digo.
-Tienes todo el vuelo hasta Los Ángeles para decidir lo que vamos a hacer… lo dejaré en tus manos. Si quieres continuar lo haremos… y si quieres anular el matrimonio lo haremos. Tú decides…
-Pero…
-Yo te metí en este problema… cargaré con las consecuencias si las hay…
-Peeta. –murmuro.
Y con su nombre aún en mi boca, tira de mi brazo para meterme en su caravana.
…
Logramos llegar al aeropuerto sin incidencias. Y desde que dejamos el hotel Peeta no ha pronunciado palabra, de hecho, nada más subir al jet se ha puesto sus gafas de sol y ahora parece estar dormido en el asiente que está enfrente de mí. La azafata me sirve una taza de té antes de dejarme completamente sola. Thresh también está dormido así que todos parecen querer dejarme sola para pensar sobre lo que dijo Peeta.
Supongo que no tendremos ningún problema sobre los papeleos si queremos anular nuestro matrimonio. Digo, sólo llevamos horas y tampoco estamos seguros si ese sitio es fiable… en fin, sobre eso no creo que tengamos mucho dolor de cabeza.
La cosa ya sería diferente en cómo esto pueda afectar a mi vida y a la vida de Peeta… la vida de Peeta. Él es conocido por todo el mundo… y que la noticia de que se ha casado es lo más hablado ahora mismo. Él podría negarlo pero hay testigos, ahí empezaría nuestros problemas. Además de su figura pública también está su familia, su madre y su abuela, y mi familia. Mierda, mi familia. ¿Qué es lo que van a decir mis padres? Conocen a Peeta pero no creo que se hayan imaginado jamás que acabaría casándome con él.
La resaca que no tuve esta mañana debido al shock me viene ahora. Y encima se le añade el dolor de cabeza que tengo debido al problemón que tengo ahora con Peeta. ¿Cuál sería la opción correcta en hacer? ¿Seguir o dejarlo ahora? No sólo puedo pensar en mí… porque si lo hiciera lo más probable es que tome la opción de anular el matrimonio… sin embargo, para Peeta… él perdería su credibilidad… y le podría causar grandes problemas a su carrera.
Odio cuando Peeta cree que dejándome tomar la decisión es la mejor forma de hacerme "feliz". ¿No se supone que es mejor que ambos lo hablemos tranquilamente y así exponer cada uno nuestros pros y contras para decidir mejor? Pero no, el señor Mellark prefiere dejarme el marrón a mí…
Le miro con el ceño fruncido mientras él duerme plácidamente. Me dan unas ganas de darle un puñetazo en el estómago… pero sé que eso está mal. Lo más posible es que haya pensado que mi decisión será la opción correcta… siempre me hace tomar las decisiones a mí porque se supone que yo soy la "inteligente y responsable" de los dos. Pero esta vez no es una decisión simple… digo, que estemos casados ahora mismo creo que nos concierne a los dos.
Cuando alguien parece agitarme el brazo abro los ojos. Genial, me he quedado dormida… y un Peeta sonriente es lo primero que aparece ante mi vista.
-Si estás lista… ya podemos bajar. –sonríe.
Como siempre su coche negro ya nos está esperando al pie de las escaleras del jet. Veo a Thresh metiendo nuestro pequeño equipaje en el maletero antes de subirse en el asiento del conductor. Decido no decir ni una palabra… y Peeta respeta mi silencio. Ahora mismo me gustaría hablarle sobre lo que he estado pensando en el avión… pero teniendo las dos orejas de Thresh pendientes es un poco difícil iniciar la discusión. Lo que más me molesta es que Peeta parece demasiado tranquilo… como si la preocupación que tenía en el hotel ya se hubiera esfumado.
-Effie quiere hablar conmigo enseguida… -Peeta rompe el silencio. –Si quieres te podemos dejar en tu apartamento antes de ir a la oficina…
Giro la mirada y le miro fijamente… con la esperanza de que pueda leer mi mente diciéndole "necesitamos hablar".
-¿No quieres… tomar el brunch en mi casa… y después te acompaño a la oficina? –balbuceo.
-Hmmm… no sé si Effie está muy paciente conmigo justo el día de hoy, Kat. –se ríe.
Lo sabe. Sabe que quiero hablar con él, pero el muy imbécil me lo está poniendo difícil. Como te pille solo Mellark… te juro que yo misma me convertiré en viuda con mis propias manos.
-Está bien. –suelto y arqueo la ceja. –Thresh… ¿quieres conoces a la mujer de Peeta?
De repente nuestro querido amigo pega un frenazo que hace que mi cuerpo y el de Peeta se eche hacia delante. Peeta me mira sorprendido y Thresh gira su cabeza mirándome como si tuviera algo muy valioso entre mis manos.
-Vamos a mi casa… -sonrío triunfante cuando Thresh asiente con la cabeza muy obediente.
Peeta se ríe… un efecto que yo no estaba buscando. Se echa hacia atrás y alza ambos brazos por detrás de su cabeza poniéndose muy cómodo.
-Si lo haces Thresh… Effie te matará. –suelta Peeta.
-Me da igual, tío. Tendré el comodín de conocer a tu mujer. –se ríe
-Está bien… vamos a hacerlo a tu manera Katniss Everdeen. –Peeta me mira. –Thresh… ¿quieres conocer a mi mujer? Pues averígualo por ti mismo… ¿quién es la única persona que estuvo conmigo toda la noche?
Ahora soy yo quién ensancha los ojos. Se lo va a decir a Thresh. Espera… yo no tenía ninguna intención de decirle… simplemente necesito arrastrar a Peeta a mi apartamento para hablar. Nada más… si Thresh se entera… todo el equipo de Peeta se enterará… incluido Johanna… quien es la conexión directa a mi familia.
-Katniss… -reacciono tarde cuando Thresh pronuncia mi nombre. –Pero espera… ¿has dicho… única?
Entonces vuelve a pegar otro frenazo.
-¡Tu mujer es Katniss! –exclama y después se tapa la boca. –Tú mujer es Katniss… -susurra y me apunta como si fuera una persona culpable.
-Así es… -asiente Peeta.
No lo logro evitar y le propino un buen golpe en el estómago.
-¿Qué crees que estás haciendo Peeta? –le digo y esta vez con un tono muy serio.
Peeta parece notar que las bromas se han acabado y me muestra una expresión más seria. Me mira por unos segundos antes de volver a dirigirse a Thresh.
-Vamos al apartamento de Katniss, Thresh. –y por su tono autoritario Thresh no duda en obedecerle.
…
A pesar del sueldo que me ofrece Peeta, he preferido instalarme en un estudio pequeño y simple. Me recuerda al loft que tenía en San Francisco… además, después de todos los lujos que te rodea después de un trabajo duro con Peeta prefiero volver en un sitio donde realmente me haga sentir como si estuviera en un mundo real y no en el mundo surrealista en el que vive mi amigo.
Thresh se ha quedado abajo para dejarnos a mí y a Peeta hablar con más tranquilidad. Aún no me creo lo que ha hecho. ¿Acaso realmente se ha vuelto loco? ¿Acaso sabe las consecuencias que puede tener este asunto ahora que lo sabe Thresh?
-Sé perfectamente que eres incapaz de tomar una decisión sobre este asunto, Katniss… -empieza a hablar nada más cerrar la puerta.
-¿Y por eso has decidido hacer eso? –le digo enfadada. –Ahora… no habrá vuelta atrás… a menos que le confieses a todo el mundo que nos casamos por una borrachera. Entonces será tu fin…
-Sabes que Thresh no dirá nada que nos pueda perjudicar a los dos… incluso si supiera que todo nuestro matrimonio es por la causa de una borrachera él nunca lo diría… -me asegura.
Entonces me siento culpable menospreciando la amistad y confianza de Thresh. Es como si creyera que Johanna les contaría a mis padres sobre este asunto si ella lo supiera.
-Sé que Thresh no es una persona mala… lo siento por eso. –me disculpo. –Aun así… no tenías ningún derecho en contar algo que nos incumbe a los dos.
-Yo también me disculpo por eso… -me dice. –Pero tenemos que tomar una decisión sobre cómo manejar todo esto, Katniss. Por eso… quiero plantearte algo.
Por un momento me alegra saber que yo no soy la única quien se ha estado comiendo la cabeza sobre este problema. Peeta me conoce demasiado bien que me asusta… sabía perfectamente que iba a ser incapaz de tomar una decisión… quizás si escucho lo que me va a plantear ahora… pueda tomar una decisión.
-Hagamos un contrato de matrimonio. –suelta y pongo cara de confusa. –Ya que todo esto ha salido a la luz… he decidido aprovecharme de todo esto para ponerlo a mi favor.
Le miro aún más confusa. Por la noche me dijo que me dejaba que lo utilizara… y ahora… ¿es él quien pretende utilizarme?
-¿Quieres utilizar este matrimonio… por publicidad? –le digo.
Por un momento me siento… ¿decepcionada? No lo malinterpretéis obviamente sé que Peeta no lo ha hecho porque está desesperadamente enamorada de mí, me partiría de la risa si fuera así, pero la primera idea que tengo del por qué ha ofrecido este "trato" es porque quiere ayudarme… porque sé que soy importante para él y le importo… pero que lo haya hecho por publicidad de su carrera… eso me pone un poquito triste. Él nunca fue ese tipo de celebridad.
-No… precisamente… -responde… pero dudoso.
-¿Entonces por qué quieres hacer un contrato de matrimonio? –pregunto insistiendo.
-¿No habíamos quedado que lo hacíamos para que obtuvieras venganza? –suelta de repente. –Ese sería la razón principal. –sonrío.
-¿Entonces cómo quieres aprovecharte de esto?
-Hmmm… no sé, últimamente me han estado tachando de playboy… esto cambiaría totalmente mi imagen… no es que lo necesite pero tampoco me viene mal.
Me río de él y me pone cara de dudoso.
-¿Qué? –exclama cuando no me detengo.
-Como si a ti te importase que te tachen de playboy… y en todo caso, sólo están diciendo la verdad.
-Cállate… -hace un puchero. –¿Entonces qué dices? ¿Aceptas el contrato o… anulamos el matrimonio y hacemos como si lo de anoche nunca hubiese pasado?
…
Tenía que salir y despejarme… aunque realmente yo ya sé qué es lo que tengo que hacer. Soy Katniss Everdeen, una chica responsable y siempre hace el "bien". Y el bien me dice que es mejor anular el matrimonio, es algo que nunca debió de pasar… fue un fruto de una locura, estábamos en Las Vegas y supongo que tengo que empezar a creer a aquellas personas que me dice que esa ciudad te incita a hacer locuras. Y una de ellas es casarte en una de sus capillas "Elvis".
Cuando me despedí de Peeta para tomar un poco de respiro, justo entonces me llama Johanna, un poco preocupada por no haberme ido con ella de vuelta en Los Ángeles, para invitarme a tomar un café. Sinceramente su invitación me viene de perlas, necesito despejarme e intentar pensar en otras cosas, y no hay nada mejor que tener a Johanna hablándome de tonterías para distraerme.
Nada más irse Peeta de mi casa, tomo un taxi para ir al café que me indicó Johanna. Es uno de nuestras cafeterías favoritas, además sirven un café y tarta de queso para morirte.
Cuando llego diviso a Johanna en una de las mesas del jardín. Me sorprendo cuando no la encuentro sola, de hecho, hay como tres chicas acompañándola. Creo que me quedo un par de minutos mirándola, y me extraña cuando ella me ve de pie observándola. Su cara de sorpresa torna a preocupación, y después de parecer pensárselo dos veces, me llama con la mano.
Y descubro quién es una de las tres chicas que la acompañan.
Madge Undersee.
Mi ex mejor amiga.
Que dentro de nada se casa con mi ex prometido.
¿Destino? No lo creo, cuernos puede ser.
-Kat… -me saluda Johanna con preocupación en su voz. –Cuando llegué me encontré con ellas… -me dice como si tuviera que darme una explicación.
No sé si sonreírla para decirla que no pasa nada… o simplemente salir corriendo como si no les hubiera visto. Porque sinceramente… ante todo lo que está pasando ahora… creo que ver a Madge no es una buena opción que digamos.
-Hola. –saludo tragando saliva.
-Katniss… cuanto tiempo. –Madge se incorpora para saludarme.
Sería hipócrita de mi parte saludarla con un beso, ¿verdad? Por eso cuando ella parece inclinar su rostro hacia mí, decido estrechar la mano rezando para que pille la indirecta. Y parece que lo hace, ella me estrecha la mano con una sonrisa incómoda y ambos nos sentamos, obviamente una separada de la otra, pero enfrente una de la otra.
Las chicas que acompañan a Madge son, cómo no, sus "otras" mejores amigas: Cashmere y Glimmer. Las dos chicas me sonríen obviamente con falsedad pero tampoco me puedo quejar ya que yo también estoy haciendo lo mismo.
-Bueno, ¿qué tal te va Katniss? –comienza Cashmere mientras da un sorbo a su té frío.
-Comentan por ahí que cerraste tu boutique porque Peeta Mellark decidió contratarte como estilista personal… -continúa Glimmer.
-Las ventajas de ser su amiga… -oigo que murmura Cashmere por lo bajo.
Y sinceramente, aunque me muestre una cara de sorprendida estilo "Uppsss… me ha escuchado" sé perfectamente que lo ha hecho aposta… y ahora mismo lo primero que se me pasa por la cabeza es decirle "Para que lo sepas… Peeta ahora es mi marido", y después menear la cabeza y dar un chasquido de dedos delante de su retocada cara.
Johanna me agarra las manos para intentar soltarlas porque las tengo agarradas para evitar estamparlas en la cara de alguna de las tres chicas enfrente de mí.
-Bueno… ¿Qué os trae por Los Angeles, Madge? –pregunta Johanna para disipar la tensión.
Mi móvil vibra en ese momento… un mensaje de Peeta.
"¿Dónde estás, Kat?"
-Tenemos cita con algunas tiendas de vestidos de novia… -murmura Madge, vigilando mi expresión.
Mi móvil vibra de nuevo.
"Katniss Everdeen… vamos a hablar."
-Ahhh… que aún no tienes vestido… -habla Johanna fingiendo interés.
-Katniss… ¿nos recomendarías una boutique de novias? Como eres estilista… supongo que tienes contactos… -de repente se pronuncia Cashmere.
-Cash… -Madge le frena. –Ya tenemos cita con algunas tiendas… no hace falta molestar a Katniss.
-Pero ella también es tu amiga… -dice Glimmer.
A Johanna se le escapa un bufido y hace exactamente la misma expresión de sorprendida falsa que Cashmere. Intento no reír.
El móvil comienza a vibrar de nuevo… y esta vez es una llamada de Peeta. Intento ignorarlo. Le dije que tenía que pensarlo. Además, le dije que yo mismo le llamaría. Claro está, conociendo su poca paciencia… me estará molestando hasta que le de una respuesta.
-Te está llamando Peeta, Kat. –me avisa Johanna y suspiro. Bocona.
-¿Peeta? –exclaman las dos rubias falsas con brillo en los ojos.
-Tengo que contestar. –me disculpo y me levanto alejándome un poco de ellos.
Me sitúo en unos cuantos metros de nuestra mesa por precaución a ser oída. Y tomo un largo suspiro antes de pulsar el botón verde.
-Dime. –contesto.
-¿Por qué no me respondes? –hace un puchero. -¿De verdad estás enfadada conmigo?
-Peeta, te dije que tenía que pensarlo… -le digo.
-Lo sé, pero sabes que odio esperar… además, Effie no para de llamarme… y ahora estoy encerrado en mi loft. –suspira de aburrimiento, supongo.
-Bueno, créeme que ahora mismo prefiero que estar encerrada que donde estoy ahora. –murmuro.
-¿Dónde estás? –de repente su tono torna interesado.
-En la cafetería con Johanna… -suspiro. –Y jamás adivinarías con quién estamos… bueno, nos encontramos pero ahora estamos…
-¿Qué? –dice confuso. –Bueno, ¿con quién estáis?
-Madge. –susurro.
-¿Qué? No te oigo Kat. –me dice.
-Madge. –vuelvo a decir.
-Habla alto… ¿no hay señal o qué?
-Madge, sordo, Madge. –pronuncio.
-¡¿Cómo?! –exclama. -¿Por qué estáis ahí con ella? ¿Qué hace aquí en LA?
-A comprar un vestido de novia. –murmuro. –Y como soy la chica con mas suerte del mundo, me la he tenido que encontrar justo hoy…
Se queda la línea en silencio por unos momentos.
-¿Peeta? –llamo creyendo que me ha colgado.
-A lo mejor… es el destino… -de repente murmura mi amigo.
-¿De qué hablas loco?
-Quizás… esta sea la señal que necesitabas para aceptar mi propuesta… ¿sabes la sorpresa que les darías al decir que tú ya estás casada…?
-Peeta… no empecemos…
-Piénsalo, Katniss. –dice. –Te estaré esperando en mi apartamento…
Y con eso me cuelgo.
Maldito controlador. Pero al mismo tiempo… puede que tenga razón. Ugh, Katniss. Sabes que es una mala idea… Si aceptaras estarías yendo en contra de tus propios principios…. Aunque quizás, este es el momento en que debas descontrolarte, es ese momento que dejaste escapar en tu adolescencia porque sólo estabas preocupado por tu futuro…Odio decir esto pero, quizás es el momento de tomar riesgos… y dejar que las cosas sigan su curso.
Me despido de las tres rubias y Johanna excusando que Peeta me necesita por una emergencia. Aunque creo que ya he tomado la decisión, creo que es necesario plantear bien las cosas. Mi familia, la familia de Peeta y nuestros amigos más cercanos probablemente sean las personas que nos puedan dar problemas, y en todo caso, hay que tener un plan preparado para ese grupo. Puede que para ambos todo esto sea un juego… sí lo es, pero tanto Peeta como yo debemos vigilar bien nuestros pasos.
Cuando Peeta me recibe en la entrada de su loft, una sonrisa se expande por su rostro. Yo sigo con mi expresión aterrorizada de lo que estamos a punto de sellar, pero supongo que nada puede ir mal mientras mi mejor amigo tome mi mano y me prometa que jamás me dejará sola. Así que, enlazo mis dedos con los suyos, y con la mirada más profunda que me pueden dedicar sus ojos color zafiro… dice la frase impronunciable, al menos hace unas horas.
-Hagámoslo… Señora Mellark.
:
:
¡Hola! Buenos primero quiero dar las gracias a todos los que se tomaron un poco de su tiempo para leer mi pequeña introducción. Muchas muchas gracias a todos. Wow, no esperaba tener esta acogida, espero no defraudarlos con la historia y haré todo lo que esté en mi mano para no hacerlos esperar mucho.
También quiero dar especial gracias a unas personas que también se tomaron un tiempo para escribirme un review. Gracias a todos, sus pequeños comentarios me hacen querer subir los capítulos lo antes posible :) Gracias a: samantha136, Lizairy Cullen, ShipJoriPeetkat, Gpe 77 y Yessi. Y obvio también gracias a los lectores silenciosos :)
Espero que os haya gustado el capítulo. No olviden dejar sus reviews, follows y/o favorite. Gracias de nuevo.
-BangsieWolf
