Cuando tú tienes sed de venganza y tienes como mejor amigo al actor del momento que te propone matrimonio, ¿qué harías? – Peeta y Katniss se casan creyendo que será una situación fácil de manejar… ¿pero qué pasa cuando las cosas comienzan a complicarse? ¿Podrán los dos mantener las cosas en control, o al final todo se saldrá de sus manos?


NOS HEMOS CASADO

2

"El contrato"


KATNISS POV

Términos y Condiciones para el contrato de matrimonio

Sujeto A: Katniss Everdeen

Sujeto B: Peeta Mellark

Las siguientes condiciones han sido redactadas por parte de Sujeto A. Dichas condiciones quedan por ser expuestas en la parte de Sujeto B y determinar aquellas en las que se están en acuerdo y desacuerdo.

Número 1: Este contrato permanecerá en secreto que debe ser guardado por parte de Sujeto A y B. (Nota: aún queda por determinar las personas que estarán enteradas de este contrato).

Número 2: Sujeto A no acepta ningún contacto físico por parte de Sujeto B. Sólo se aceptan abrazos, cogerse de las manos y caricias con limitaciones (vamos, el contacto físico que mantenemos normalmente).

Número 3: Quedará terminantemente prohibido que Sujeto B mantenga otro tipo de relaciones "amorosas" con otras chicas, da igual aunque lo haga a escondidas. Sujeto A se compromete a lo mismo.

Número 4: Sujeto A seguirá ejerciendo su trabajo.

Número 5: Sujeto A se niega a ir en eventos públicos a los que el Sujeto B esté invitado (entrega de premios, fiestas, estrenos, etc.)

Número 6: Sujeto B se compromete a proteger de la mediática a Sujeto A.

Número 7: Sujeto A se compromete que sólo utilizará su matrimonio con Sujeto B para hacer sufrir a aquellos que la destrozaron.

Número 8: Sujeto A y Sujeto B seguirán actuando y siendo amigos, queda terminantemente prohibido la incomodidad en ambos, al igual que ambos se comprometen a no causar ninguna situación que pueda provocar tal incomodidad.

Número 9: Sujeto A no aceptará ningún trato especial por ser la esposa de Sujeto B.

Número 10: Todas las decisiones que tomen el Sujet deberán ser comunicadas primero ante la otra parte.

Peeta me mira con expresión confusa y al mismo tiempo como si no creyese lo que estuviera viendo. Vuelve a fijar su mirada ante los papeles que tiene en la mano antes de volver a mirarme… aunque ahora noto una ligera diversión en su rostro.

-Katniss… cuando ayer te dije que te fueras a tu casa para pensar en las condiciones que tenemos a partir de ahora. –empieza a hablar. –No me refería a que tuvieras que redactar un contrato… literalmente.

-Creo que es la mejor forma para mantener nuestros límites… ¿o me dirás que tú tampoco has pensado en ciertas condiciones?

-Sí… -asiente. –Pero no he redactado un contrato donde tengamos que firmar los dos… -se ríe.

-Bueno, pues coge un bolígrafo y papel y redacta las tuyas mientras me las comentas. –le ordeno.

Peeta se queda estático unos momentos hasta que se da cuenta que mi orden va en serio. Me obedece antes de bufar en toda mi cara y se sienta subiendo ambas piernas sobre su mesa de la sala de estar. Le doy una patada a sus piernas para que las baje al suelo, no me gusta que maltrate así unos muebles tan caros y más cuando fui yo quien estuvo por toda la ciudad buscando los muebles perfectos para su apartamento, y me siento a su lado ojeando lo que escribe con su no tan perfecta letra.

-Espera... ¿qué es eso de tu condición número 2? –le digo.

-Número 2, Sujeto A vivirá con Sujeto B en su casa. –recita lo que pone en su papel. -¿Qué es lo que no entiendes de eso?

-No pienso vivir aquí contigo, Peeta Mellark. –le aseguro.

-Hmmm... ¿dónde has visto a un matrimonio viviendo por separado? Y más que somos unos recién casados... se supone que deberíamos estar súper enamorados. –argumenta.

-Sólo que hay un problema... no estamos "súper enamorados" –le digo con ironía.

-Pero sí recién casados... –me sonríe enseñando todos los dientes. –Así que... no sé si a la gente le parecerá un poco extraño que no vivamos juntos.

-¿Lo dices por los paparazzis? –le digo. –Mira mis términos, número 6.

Peeta remueve los papeles con exageración como si hubiese escrito un testamento por condiciones. Le doy una colleja y me mira con los ojos entrecerrados. Instantáneamente sonrío y él se abalanza sobre mí haciéndome cosquillas. De repente es como si volviéramos a ser nosotros, Katniss y Peeta, los cómplices en todo… desde que llevamos uso de razón. Peeta se detiene cuando ambos nos estamos quedando sin aire en nuestros pulmones. Me ayuda a incorporarme para sentarme bien en el sofá tirando de mis brazos, nos secamos las lágrimas de las mejillas e intentamos recuperar una respiración normal.

-Katniss, no tienes por qué poner en nuestras condiciones que tengo la responsabilidad de protegerte de la mediática… sabes muy bien que desde que estás conmigo en este mundo, tu seguridad es una de mis prioridades. –me sonríe. –Pero sí te tengo que asegurar que no podré protegerte completamente… vas a aparecer como mi mujer y te convertirás en su punto de mira… hay una gran probabilidad de que tu cara aparezca en muchas revistas… pero haré todo lo posible para mantener tu vida los más privado posible.

Suspiro. Peeta tiene razón, él es uno de los actores más codiciados de todo Hollywood y obviamente el rostro de su mujer no pasará desapercibido para las moscas de la mediática. Supongo que el hecho de que quizás mañana mismo toda la ciudad quedará empapelada con mi rostro, tendré que aprender a soportar el peso de llevar la etiqueta de ser la mujer de Peeta Mellark.

-Está bien, supongo que tendré que acostumbrarme… -murmuro.

-Estoy de acuerdo con todas tus condiciones, pero tengo unas dudas con el número 5 y 9. –expone. –No tienes por qué ir en todos los eventos públicos a los que vaya a ir… pero sí quizás te pida que asistas en algunos...

-Peeta… no soy una mujer trofeo. –aseguro.

-Sabes muy bien que yo jamás te trataría como una mujer trofeo. –me dice. –Pero sigo diciendo lo mismo… debemos mantener las apariencias… Además, tú siempre vas conmigo en los eventos.

-Como tu estilista… no como tu mujer.

-No te preocupes, cuando estés conmigo en los eventos me aseguraré de tu condición número 6, ¿te parece?

-¿Lo prometes?

-¿Lo dudas?

Sonrío.

-Bien, yo no tengo muchas condiciones… así que te pido que consideres tu mudanza aquí en mi casa. –me mira. –Aquí hay una habitación muy bonita y espaciosa, y con un baño para ti, te compraré los muebles y todo lo que necesites.

-Número 9, Peeta. –le recuerdo.

-No te estoy dando un trato especial, tómalo como un dueño de la casa que quiere terminar de amueblar una habitación de su casa.

Entrecierro los ojos y Peeta sonríe.

-Sólo queda el número 1, ¿quiénes son los que deben conocer nuestro secreto? –me pregunta.

Sinceramente ya había estado pensando en eso. Y obviamente sólo he dado con tres nombres, las tres personas en las que más confío, y más importante en mi vida, a parte de mis padres y Peeta.

-Johanna, Finnick y Annie. –murmuro observando su expresión.

-Ni siquiera sé para qué pregunto… -se ríe. –Pero está bien, supongo que es bueno para nosotros que tus mejores amigos "sepan" que ya estábamos en una "relación"… para seguirnos el juego…

Asiento.

-¿Y tú? ¿A quién se lo quieres contar? –le pregunto.

-A Effie no, porque seguramente se le ocurrirán muchas cosas de cómo "esto" afectará mis carrera. –piensa. –Puede que a Thresh y Cato. Sí… nos vendrá bien que mi primo lo sepa… más por mi abuela.

Entonces se me enciende la bombilla, no me había acordado de la adorable de Sae, la abuelita de Peeta, quién lo adora con toda su vida. Será una gran sorpresa para ella… porque a diferencia de mis padres, que seguramente están en alguna montaña del mundo haciendo meditación alejados de la realidad, ella sí que se va a enterar del bombazo que vamos a lanzar.

-Y… ¿qué vamos a hacer con tu abuela? –pregunto un poco asustada.

-Bueno, no tardará en enterarse… pero no creo que le moleste que seas mi esposa. –sonríe. –Ella te adora… lo que no sé es cómo reaccionará pero ya lo iremos planeando…

-Vale, con mis padres no habrá ningún problema… que yo sepa están cerca del fin del mundo sin televisión, móviles y cualquier tipo de comunicación así no nos tenemos que preocupar por ellos… al menos eso espero.

Ambos nos quedamos callados, sellando que todo está dicho sobre nuestro contrato. Hasta que me acuerdo de algo.

-La duración… ¿Cuánto tiempo vamos a estar con el contrato?

Y esta vez nos miramos con seriedad. Cómo se me ha olvidado una cosa tan importante.

-¿Cuándo es la boda? –pregunta Peeta.

-Creo recordar que dentro de tres meses… -suspiro.

-¿Y no es demasiado pronto para que manden las invitaciones? –pregunta Peeta curioso.

-No sé…-me encojo de hombros. –Tampoco me he puesto a pensar en eso…

Peeta se queda callado, creo que está pensando algo… o ya se le ha ocurrido otro de sus "brillantes" ideas.

-Creo esos tres meses lo podemos utilizar a nuestro favor… digo, serán suficientes para construir nuestra historia de amor… -piensa.

-Pero no me has respondido… ¿y la duración de nuestro contrato? –sigo con mi pregunta.

-No creo que sea buena idea divorciarnos tan pronto… será… extraño. –murmura.

-No pienso estar casada contigo tanto tiempo… -le digo.

-¿Por qué no? –dice con diversión y le fulmino con la mirada. -¿Por qué no lo vemos sobre la marcha?

-Seis meses… -me pronuncio. –En seis meses termina nuestro contrato.

-¿Tan pronto? –exclama.

-Podemos hacerlo a escondidas… comprendo tu situación… además, no se notará porque seguiremos llevándonos bien.

Peeta no parece convencido con mi decisión pero sabe que no vale la pena discutir conmigo ya que nunca ha podido negarme nada. Se supone que con toda la información de nuestro contrato hablado ya está todo arreglado… aunque quedaría el problema de hablar con nuestros amigos… y bueno, cuando llegue el momento, hablar con la abuela de Peeta.

Mi amigo barra esposo y yo firmamos el contrato que he redactado con nos sonreímos mientras nos damos la mano.

-Está hecho, entonces. –le digo.

-Eres oficialmente la señora Katniss Mellark. –sonríe triunfante.

-Y ahora… toca enfrentarnos a todos… -suspiro.

-Pero ahora tienes a tu marido respaldándote.

No sé por qué pero eso me da un escalofrío extraño. Suena bien pero al mismo tiempo atemorizante… y sé que aunque creemos que todo nos irá bien, estoy segura que nos vamos a encontrar con una serie de problemas que nos hará tirarnos de los pelos.

:

:

Y como lo decía antes, aquí viene nuestro problema número 1. ¿Cómo decirles a tus amigos que te has casado con tu mejor amigo por venganza a tu ex prometido y su futura esposa que un día fue mi mejor amiga?

Peeta y yo decidimos prepararles una cena, en plan reunión de amigos. Obviamente cuando llamé a Annie para invitarles a ella y a su marido primero me quiso matar porque no tendrían con quién dejar a su angelito Finn. Pero como siempre, ella tampoco es capaz de negarme nada y más cuando le dije que tenía una noticia muy importante que comunicar. Y Johanna nunca es un problema en cuanto a quedadas repentinas ya que siempre se apunta a todo, tan solo le dices hora y lugar y ¡voilá! Peeta también ha llamado a Thresh, ya que a pesar de ser algo así como su asistente personal es un gran amigo de los dos, y Cato que seguramente será el que se retrase un poquito. El primo de Peeta es un gran abogado conocido en LA y bueno, casi siempre está ocupado.

Como no soy buena en la cocina, le propuse a Peeta que pidiéramos comida a lo que él rotundamente se negó. Si Peeta no hubiera sido actor, lo más probable es que hubiera terminado siendo chef, y estoy segura que lo haría igual de genial en ambos casos. Así que, como buen "marido", él decidió preparar la cena mientras yo me voy a mi casa para prepararme.

Sinceramente tampoco pienso ponerme nada especial, digo, creo que con ponerme mis vaqueros rotos y mi camiseta de Rolling Stones negra es suficiente. Aunque estaba bastante segura que en cuanto me vea Peeta lo primero que me preguntará si de verdad soy estilista y luego me regañará por mi costumbre de no "arreglarme".

Y por eso, en vez de ponerme mis Vans rojas… me he decantado por unos zapatos de tacón de infarto. Eso reducirá el tiempo de regaño.

Cuando llego en la casa de Peeta lo primero que hace es mirarme de la cabeza a los pies, y asentir en aprobación a lo cual yo me rio. Después de todo, yo soy la estilista.

-¿Me podrás preparar una la lechuga para la ensalada sin quemarme la cocina mientras me doy una ducha rápida? –me dice riéndose.

-Já. Já. –río con ironía.

Peeta se mete en el baño mientras saco la lechuga de la nevera y comienzo a cortarla y limpiarla. Decido ojear lo que nos ha preparado nuestro chef personal, y mis tripas comienzan a sonar cuando veo la carne a punto dentro del horno con unas verduras. Una cosa está clara… estoy segura que ganaré unos kilos en cuanto me mude aquí.

Entonces se me enciende la bombilla. Joder, he estado pensando en tantas cosas que aún no he asimilado el hecho de que quizás mañana mismo Peeta me diga que me mude aquí en su apartamento. A ver, no sería la primera vez que me quede aquí es obvio. Me quedé aquí unos días mientras pintaban mi apartamento y otras cuantas semanas cuando tuvieron que exterminar unas cuantas termitas en mi casa… pero mudarme aquí por unos cuantos meses y ser la "esposa" de Peeta es una cosa muy diferente.

Cuando termino de cortar y de limpiar la lechuga, decido ojear la habitación de invitados. El apartamento de Peeta es un loft con un pequeño ático convertido en una habitación con baño para invitados. Cuando subes la escalera de caracol colocado justo en la sala de estar te encuentras directamente con la habitación completamente blanca, al contrario que el de Peeta que es completamente negra, no hay puertas tan solo la puerta que da hacia el baño. La verdad es que es bastante acogedor, ya he dormido aquí unas cuantas veces pero ahora tengo que empezar a verlo como mi nueva habitación… lo cual se me viene un escalofrío en toda la espalda.

-¿Quieres pintarlo de otro color? –oigo de repente la voz de Peeta detrás de mi oreja.

Salto del susto y me echo hacia delante para encararlo. Peeta está completamente mojado, con tan solo una toalla roja rodeando su cintura y otra toalla más pequeña en la mano mientras se seca el pelo. Trago en seco.

-¡¿Me quieres matar del susto o qué?! –exclamo con la mano en el pecho.

-¡Claro que no! ¡No me quiero quedar viudo a un día de estar casado! –exclama en broma.

-¡Peeta! –le regaño.

-Vale, perdón. –se ríe. –Entonces, ¿qué? ¿Lo quieres pintar de otro color… o quieres otros muebles…? Mañana mismo lo arreglamos.

-Ahhmmm… -murmuro nerviosa. –Mejor lo hablamos más tarde… ve a vestirte que no deben de tardar.

-En eso tienes razón… -y baja las escaleras corriendo. -¡Corta unas tres zanahorias por favor! –exclama y se oye cerrar la puerta de su habitación.

¿Por qué me siento de esta manera extraña? No creo que sea por haber visto a Peeta de esa manera… digo, soy su estilista y le veo prácticamente todos los días semidesnudo, hasta le tengo a milímetros de mi cuerpo mientras le tomo las medidas. Seguramente es por estar aquí y pensando en el cambio que va a dar mi vida dentro de unos días… sí, seguramente es eso.

:

:

La velada no ha hecho más que comenzar. Cato acaba de llegar mientras que los demás ya van por su tercera botella de cerveza, excepto Finnick que tiene que conducir. Así que nada más saber que Cato ya está subiendo el ascensor, yo ya le recibo en la puerta con su primera botella de cerveza mientras los demás ayudan a Peeta a preparar la mesa, y cuando me refiero a los demás sólo me refiero a Finnick.

Hablamos de cosas triviales a pesar de que Annie no para de hacerme ojitos mientras todos reímos con un caso peculiar que lleva Cato ahora mismo. Cuando ya llegamos por postre, y después de un botella de vino, Peeta y yo decidimos servir el postre… así que los dos nos levantamos y nos vamos juntitos hacia la cocina.

-¿Preparada? –me susurra mientras me pasa una bandeja.

-No… ¿y tú? –le digo.

-Bueno, alguno de los dos tiene que estar preparado. –se ríe.

Le servimos a cada uno su postre y Peeta carraspea para llamar la atención de todos.

-Chicos… -llama Peeta.

Todos le miran con atención al mismo tiempo que él me mira a mí.

-Nos hemos casado. –suelta él de repente.

Todos se quedan callados… tan callados que sólo falta el efecto del grillo.

-¿Quiénes? –suelta Johanna.

En ese mismo momento todas las miradas, menos el de Johanna se posan en mí.

-No… -susurra Thresh. –Dime que no… -dice mirándome.

-Dios mío… -le sigue ahora Annie.

-Espera… ¿entonces la noticia era verdad? –ahora pregunta Finnick.

-Vale, me he perdido. –murmura Johanna mirándonos a todos.

-¡Katniss y Peeta se han casado, Johanna! –exclama Annie a todo pulmón.

Creo que Johanna ha superado el límite de alcohol en su organismo cuando la veo mirarme con los ojos entrecerrados por unos cuantos minutos antes de agarrarme de los hombros y agitarme como si fuera una botella de batido.

-¡¿Os casasteis en Las Vegas?! –exclama Johanna.

Para cuando todos, extrañamente para Peeta y para mí, nos empiezan a felicitar… ahí es cuando nos damos cuenta de que algo va mal.

-Chicos… tantos años siendo amigos…sabía que al final terminaríais juntos los dos… -me abraza Annie por la espalda.

Peeta y yo nos miramos y enseguida nos levantamos con horror.

-Esperad… no es lo que parece… -intento explicarles. –Digo, Peeta y yo nos emborrachamos… y nos casamos…

Entonces cesan las risas de felicidad.

-Mejor… vamos a la sala y os lo explicamos mejor… -habla Peeta ante la cara de desconcierto de todos.

Me agarro en los brazos de Annie mientras su mirada hacia mí grita por una explicación. Me doy cuenta que el único que ha estado callado todo este tiempo es Cato, quién agarra su botella de cerveza de la mesa y se levanta con tranquilidad para seguirnos. No puedo evitar mirarle pidiendo algún consejo como la niña pequeña que siempre corría a él como si fuera mi propio hermano mayor. Él pasa a mi lado tan sólo dedicándome una sonrisa y pellizcando suavemente mis mejillas, haciéndome saber que me he metido en un gran problema.

Todos sentamos en la sala y Peeta y yo les explicamos absolutamente todo lo que pasó aquella noche, la principal razón del por qué lo hemos hecho y de nuestro contrato. Por la cara de todos, deduzco que la idea no les hace mucha gracia y más de una mirada asesina me he ganado de Finnick, Johanna y Annie. Me conocen, de hecho son los únicos que me conocen tan bien como Peeta y saben que no soy la típica persona que recurre a este tipo de cosas con tal de ·"vengarme", o más bien nunca he sido una persona vengativa.

Cuando Peeta se calla y les pregunta qué opinan… nadie parece querer opinar.

Hasta que el silencio se rompe con el suspiro de Cato.

-Sabéis que no teníais por qué casaros… -nos dice. –Digo, no estoy en contra de la venganza porque el cabrón de Gale se lo merece… tan solo… no sé, podríais decir que estáis casados y ya…

Todos asienten.

-Además… Peeta es una figura pública. –también habla Finnick. –No creo que vuestro matrimonio sea uno normal y tranquilo…

Obviamente Peeta y yo no somos capaces de argumentar nada porque sabemos muy bien que tienen razón. Tan solo nos miramos como dos cachorros perdidos y culpables.

-¿Firmasteis algo? –pregunta Cato.

-Sí… además, era una capilla registrada así que era completamente legal. –le explica Peeta su primo.

-Bien, mañana lo comprobaré con algunos contactos que tengo… -nos dice. –Pero tú Peeta… ¿Cómo piensas decírselo a la abuela?

-Eso lo hablamos más tarde… -le dice.

-Nosotros… -digo yo y todos me miran. –Queríamos decíroslo porque necesitamos vuestra ayuda… más para montar bien nuestra historia…

-¿Sabéis qué? Me da igual si todo esto es una locura… pero a mí me parece una idea cojonuda. –exclama Johanna. –Contad conmigo… me muero por destrozar a esa Madge…

-Contad conmigo…os protegeré de Effie. –sigue Thresh y reímos.

-Conmigo también… -suspira Annie. –Para una locura que hace Katniss…

Abrazo a Annie y ella me susurra un "hablamos luego", mientras que Finnick también me da su aprobación revolviéndome el pelo.

-Buenos, ¿estamos juntos en esto? –Johanna nos mira a todos.

Y tan solo pienso… que tengo los mejores amigos del universo.

Y que se preparen Gale y Madge.

:

:

Finnick y Annie me llevan a casa después de una larga charla y planes que hicimos después de obtener la aprobación de todos. Cato también se quedó en la casa de Peeta para hablar sobre el asunto de su abuela.

Nada más llegar en la entrada de mi edificio Annie le pide a Finnick si puede pasar la noche conmigo, obviamente su marido sabe que me va a caer una buena regañina por su parte así que decide no entrometerse. Por tanto, le dejo a Annie una de mis pijamas y espero como una niña pequeña asustada sentada en el sofá mientras que se asegura de que el pequeño Finn está bien con su papá.

Cuando ella termina la llamada… siento como si mi corazón fuera a salírseme de mi pecho.

-A ver… ¿Qué piensas sobre todo eso que habéis montado? –me mira con seriedad mientras se sienta a mi lado.

-Bueno, al principio quise anular la boda… pero entonces… me encontré con Madge ayer por la tarde… y… Annie, quiero dejar de ser la patética ex que aún no supera que la hayan dejado plantada. –murmuro intentando no derrumbarme.

-Primero, tú no eres patética. Segundo, lo has superado, créeme. Y tercero, sé que esos dos y todas aquellas personas que te menosprecian se merece la venganza… -me dice con una sonrisa. –Pero… ¿hay algo más?

Me quedo confusa.

-Algo más… ¿cómo? –pregunto.

Annie parece desechar una idea de su cabeza antes de poder decirla y niega con la cabeza.

-Sólo quiero que tengas cuidado… -suspira.

-¿Por qué? –sigo confusa. –Por dios, Annie, es Peeta.

-Lo sé. Por eso. –me responde demasiado segura.

-No te entiendo. –sigo aún más confusa.

-Tan sólo… no quiero volver a verte destrozada…

Y con eso ella decide concluir nuestra conversación. Me arrastra en la cama y me abraza para dormirnos. Muchas veces siempre he pensado que Annie es algo así como una especie de adivina… o simplemente está mentalmente desorientada porque dice unas cosas que realmente te pueden dejar descolocada.

La primera razón del por qué he aceptado todo es porque es Peeta. Me siento segura con él y confío plenamente en él. Pero ahora con todo esto que suelta Annie…

Mi móvil suena cuando recibe un mensaje. Es un mensaje de Peeta.

Hola Kat, espero no molestarte. Preparate mañana a primera hora… pasaré por ti y vamos a comprar tus muebles y todo lo que necesites. Te quiero, un beso.

Así que lo decía en serio eso de remodelar mi habitación, y esta vez se lo permitiré.

Pero espera… eso significa que vamos a salir de compras juntos lo que…

Mierda, la batalla empieza mañana.

:

:

¡Hola! Primero quiero pedir disculpas por la tardanza del capítulo, es que he estado estudiando para mis exámenes y bueno, he estado escribiendo el capitulo mientras intento despejar un poco mi mente xD Y ya después de es aquello, quiero dar las GRACIAS a todos los que me dedicaron un poco de su tiempo para leer el capítulo 1. Wow, me sorprendí mucho cuando de repente me empezaban a llegar más reviews, follow y favorites así que MILES DE GRACIAS por eso.

Bueno, ¿qué os ha parecido este capítulo? Espero que os haya gustado y que tengáis muchas ganas de leer los siguientes capítulos :)

No tengo mucho más que decir a parte de que por favor me tengáis paciencia con las actualizaciones. Y para aquellos que me preguntan por los días de actualización, subo los capítulos en cuanto los tengo listos... pero sí mas o menos actualizo los fines de semana.

Espero que nos leamos muy pronto, y espero vuestros reviews, follows y/o favorites!

-BangsieWolf