Capítulo 2: La decisión de Thor
Loki estaba arto de que todo el mundo se creyera con el derecho de decirle lo que tenía que hacer. Como vestirse, como comer, como hablar… ahora además del decían lo que tenía que decir.
-Esto es completamente ridículo -dijo molesto, mientras veía sus ropas en el espejo de cuerpo entero que estaba en su habitación.
Su delgado cuerpo vestido con ropas de color beige. Odiaba el beige. A él le gustaba el color verde, resaltaba sus ojos y su piel clara; con estas ropas se sentía como un espectro.
-Según tu padre, es el color que deben usar tanto tú como tu hermano en la coronación.
-Disculpa si te importuno, mi querida madre, pero la coronación será para Thor, yo sólo estaré allí porque el padre de todos me lo ordenó. No es algo que yo quiera.
-Loki -trató de hacerlo entrar en rezón-, sabes muy bien que esto no es algo en tu contra.
Y si bien Loki lo sabía, en su corazón, algo le decía que había un tras fondo a todo eso.
Thor estaba parado frente a su padre, todos sus súbditos se encontraban en el palacio esperaban el momento con ansias.
Odín miraba a todos a su alrededor. La gente, su gente, sus guerreros, su hermosa esposa Frigga y sus dos hijos. Veía el dolor en los ojos de Loki, lo sabía, sabía de las ansias de ser rey que tenía Loki, pero no por el poder, sino para demostrarle a él que era capaz de eso y mucho más. Lo sabía, claro que lo sabía. Loki era uno de los seres más maravillosos y con dotes que hubiera conocido, en inteligencia, superaba altamente a muchos de sus consejeros y estaba seguro de que sería un gran rey, pero por otro lado, también era altamente ambicioso y eso podría ser un desastre combinado con su magia. Thor en cambio, tenía mucha sabiduría y corazón, pero le faltaba inteligencia y paciencia. Sus hijos se complementaban completamente cuando hacían algo juntos, por lo que esperaba, que Thor eligiera a Loki como su consejero más cercano. Sólo así las cosas podrían ser perfectas para Asgard.
-Bien avenidos sean todos vosotros, mis leales súbditos –dijo Odín, ganando de inmediato la atención de todos los presentes, que estaban eufóricos por los presentes acontecimientos-. No puede haber honor más grande para un padre, que el que su hijo sea una persona de bien, capaz, leal y justa, pero por sobre todo, que sea sí mismo. Una persona que nunca se vea mermada por los demás y que la palabra fracaso no esté en su diccionario. Un ser que por sobre todo, tenga presente los valores familiares y que la protección a los demás, sea como para sí mismo.
Ustedes saben, mis leales, que siempre estoy al pendiente de ustedes, mi pueblo, mi gente… no, más bien mi familia, que son para mí, parte fundamental de mi propia existencia.
Y no lo dijo de la lengua para fuera, muchos de ustedes saben que cuando doy mi palabra, la doy de verdad, porque sé que en el fondo, soy capaz de cumplir con sus necesidades, ya sean en lo personal o por el bien de nuestro reino.
Por eso están aquí, porque luego de mucho tiempo de meditación, tomando en cuenta los pros y contras de la siguiente sucesión, me veo en el deber, no solo por mí, sino por ustedes, de presentarles al que será su próximo Rey. Aquel que los gobernara con mano dura, pero siempre será gentil al darles la mano. No pienso en mi retirada, sino mas bien en un gran entrenamiento, que mi sucesor tenga todo a su mano, a la hora de mi partida –los comentarios iban y venían. Todo el mundo sabía que su rey había vivido ya varias generaciones, y que la vida de este, si bien era muy longeva, podría acabar en cualquier momento-. Quien me sucederá en el trono, ya todos lo conocen. Siempre ha estado al pendiente de su protección, viendo por su bienestar y el de nuestra familia. Mi hijo Thor.
La algarabía se desató en ese instante, todos sabían que eso sería así, que una vez retirado Odín, Thor sería el siguiente en la línea sucesoria. Claro, también había quienes creían que el mejor sucesor al trono era el joven Loki, su astucia y perseverancia tenía encantado a cientos de súbditos, pero ¿Quiénes eran ellos a la hora de interferir en las decisiones de su rey?
Thor subió al trono, delante de su padre y se arrodillo frente a este, dando la espalda a todos aquellos que le miraban.
La reina Frigga estaba a la derecha de su esposo, mientras veía, con ojo calculador, el rostro pétreo de Loki que estaba a su lado. Le dolía verle así, porque sentía, que si el orgullo no fuera tan importante para su bebé, este seguramente estaría soltando amargas lágrimas en este minuto, justo cuando la corona de Odín pasaba a reposar en la cabeza de Thor.
El lugar estalló en aplausos y exclamaciones que ovacionaban al nuevo rey. Thor sentía el pecho henchido al saberse gobernante, aquel que regiría a su pueblo, en las buenas, en las malas y en las peores. Ahora si podía hacer aquello que siempre quiso, por lo que anhelaba ser rey poder ser dueño y señor de todo esto.
-Gracias –dijo dirigiéndose al pueblo, que esperaba ansioso por las primeras palabras de su nuevo monarca-. No saben cuan agradecido estoy de que estén todos aquí, que estén a mi lado y al lado de mi familia, luchando con nosotros codo a codo, cada día. He de decir que me siento el hombre más afortunado en la faz de esta tierra, nuestra tierra, Asgard –dijo sintiéndolo de corazón-. Ahora, mi pueblo, tengo que seguir los pasos de mis padres, sus antiguos monarcas y aquellos que brindaron su vida para ustedes.
El pueblo entero, sin falta, estaba atento a las palabras, muchos asentían con la cabeza cuando se hablaba de los buenos tiempos que habían tenido bajo el mandato de Odín y Frigga. Fueron años de oro, la gente era feliz y dichosa y no había en el pueblo alguien que dijese lo contrario. En una esquina, los guerreros brindaban por cada acertada palabra de su nuevo rey y alzaban sus copas en su honor.
-Por eso estoy frente a ustedes, con el propósito de llevar a Asgard de la misma y brillante manera. Como mis padres lo hicieron, como lo haré y como mis descendientes lo harán –chiflidos de gusto por las palabras se volvieron a escuchar-, pero como sabrán, todo rey necesita de una reina, de alguien que le ayude a gobernar, alguien que, dentro de las paredes y alejado de sus ojos, tenga una palabra de aliento en los momentos de necesidad, alguien que me acompañe hasta el día en que tenga que partir, no sin antes haber dejado en buenas manos a mi pueblo –todo el mundo esperaba expectante, esperando saber el nombre de la que sería la compañera de su rey y su reina-, es por eso, por ustedes, mi pueblo, mi gente, mi familia, que he tenido que ver a la persona más capaz que esté a mi alcance, una persona que vea por ustedes y que sepa a ciencia cierta que nunca me defraudara, que me será leal y que podría poner mi vida en sus manos. Es por eso que te llamo, padre de todos, para que bendigas mi decisión.
Odín, aun sorprendido por las palabras de su hijo, se acercó hasta este para escuchar el nombre de su futura nuera.
-Ancio saber de quién se trata, hijo mío –dijo poniendo una mano sobre el hombro de Thor-, además sabes que dé ante mano cuentas con mi aprobación. No hay nadie en todo Asgard que no cuente con mi entera confianza.
-Lo sé, amado padre, por eso te he llamado, para que intercedas por mí, pues quizás, esa hermosa persona no me acepte –dijo algo dramático, logrando que algunos rieran y otros sonrieran ¿Quién en el pueblo no estaría encantada de ser desposada por Thor?-. Quiero que esa persona me acompañe el resto de mi vida, y más allá, de ser posible. Mi amado Loki.
Un silencio sepulcral se extendió por todo el lugar, esperando que el rey riera y dijera que era una broma. Pero no pasó y el silencio fue roto por su antiguo monarca, que no espero un segundo más, ni meditó un poco las palabras de su hijo.
-Tienes mi bendición, hijo. Nada me hará más feliz que veros a ti y a Loki casados y felices, gobernando nuestra tierra con fuerza y armonía.
Todo el mundo se encontraba estático, nadie reía, nadie hablaba. Las copas de los guerreros habían quedado en el aire cuando Thor hizo su proclama ¿O había sido una petición de matrimonio muy, demasiado poco tradicional?
Loki por su parte se encontraba mirando a Thor como si se tratara de su peor enemigo. Se sentía humillado, rebajado a nada, mientras que su padre, aquel que debía poner orden a semejante locura, había apoyado la descabellada idea de su hermano. Tenía ganas de subir y partirle la cara a Thor y borrar de tajo su estúpida sonrisa. Sin embargo, él era un príncipe, príncipe de Asgard y no se rebajaría aun más, al cometer semejante acto.
Frigga miraba a su hijo sin entender por qué hacía todo eso. Entendía, claro está, que Thor siempre había amado a Loki, pero creía que su amor y entrega era el de un hermano. Ellos eran hermanos, no podía ser que de un momento al otro… entonces una idea cruzó su inteligente cabeza. ¿Y si Thor supiera el secreto que escondían sobre Loki? ¿Si él sabía que Loki no era su verdadero hermano?
-Hijo mío –dijo la antigua reina al acercarse a paso lento hacía el trono, mientras todos mantenían su mirada en ella-, creo que eso es algo que deberías meditar más y, sobre todo, hablarlo con Loki.
-No hay nada que pensar, amada madre –dijo llegando hasta ella y tomándole las manos para besarlas y mirarla a los ojos, hablándole de manera confidencial-. Lo amo, madre, de verdad lo amo más que a nada en el mundo y quiero tenerlo a mi lado.
-¿Pero sabes si él te corresponde? –una mueca de dolor se instaló en la cara de su hijo y suspiró al entenderlo- Hablaré con él, pero no te prometo nada.
-Gracias, madre –dijo besándola mejilla de la mujer.
El mundo se mantenía en silencio, el que fue roto cuando el padre de todo levantó su copa y brindó en honor al nuevo Rey, mientras tanto, Frigga sacaba a un furioso Loki del lugar, para llevarlo a sus habitaciones, y por sobre todo, sacarlo del escrutinio publico.
Continuará…
N/A: Aquí el segundo capítulo, muchas gracias a todos por la gran resepción que tuvo este.
Un beso
Majo
