Capítulo 4: La terquedad de Thor

-¡¿Cómo que no está en su habitación?! –vociferaba Thor cuando mandó a llamar a Loki esa misma noche para arreglar las cosas con su amado. Mas su sorpresa fue inmensa cuando le dijeron que su prometido no estaba en la habitación, que de hecho no estaba en todo el palacio.

-Debes tranquilizarte, Thor, todo esto es muy difícil para tu hermano.

-Sé que tengo que hacerlo, madre, pero hay veces en las que Loki se supera a sí mismo al tiempo de sacarme de mis casillas.

-¿Entonces por qué casarte con alguien con quien no tienes plena afinidad? –preguntó la diosa, esperando que su hijo por fin revelara algo de sus pensamientos.

-Loki está destinado para mí, lo sé –dijo con algo de prepotencia–. Entiendo que no quiera estar a mi lado de buenas a primera, pero…

-¿Le preguntaste, tan siquiera una vez, si estaba dispuesto a ser tu esposo?

-¡Claro que lo hice! –dijo parando de dar vueltas por el salón de trono, que a estas horas sólo los albergaba a los tres, el padre de todo estaba igual de desaparecido que Loki.

-No creo que eso sea verdad –dijo abatida-. Mejor dime como fue esa conversación.

Thor se quedó mirando por la ventana mientras recordaba esa situación.

-¡Hermano! –gritó el pequeño rubio entrando a la habitación que compartía con quien llamaba.

-¿Qué pasa? –preguntó el pequeño de siete año que se limpiaba los ojos, tratando de alejar los residuos del sueño y así poder poner atención en su hermano.

-¡Cuando seamos grandes tú serás mi esposo! –dijo entusiasmado mientras se tiraba a la cama de su hermano y quedaba de rodillas frente al morenito que le miraba sin entender.

-¿Por qué? –preguntó ladeando su cabecita de manera adorable.

-¿Tú me quieres?-le preguntó con una sonrisa- Porque yo te quiero muchísimo.

-Sí, yo te quiero mucho –dijo sonriendo con inocencia.

-Entonces nos casaremos cuando grandes.

-Está bien –respondió dándole un beso en la mejilla a Thor que sonrió feliz. A sus siete y diez años ya se habían comprometido.

Frigga estaba con la boca abierta, no podía creer la absurda excusa que le acababa de dar Thor. Podía ser que como Rey se desempeñara de manera magistral, pero con Loki, bien, con él pareciera que de verdad volviera a tener diez años.

-No puedes pretender que un bebé como lo era tu hermano tome enserio tus palabras –le dijo con dulzura-. Quizás incluso ni siquiera lo recuerde.

-Pero yo lo amo, mamá. De verdad que daría mi vida entera por él.

-Y te creo, pero tienes que tener en cuenta, que al no saber de tus sentimientos, tu hermano se sintió muy herido ante tus actos.

-¡Le pedí matrimonio frente a todo el reino!

-No, hijo. Lo que tú hiciste fue anunciar que Loki sería tu esposo, sin siquiera tomar en cuenta sus sentimientos –dijo para luego suspirar y ponerse de pie, al ver lo abatido que estaba su hijo-. Creo que lo mejor es que hables con tu hermano antes, hijo.

Thor arrugó el entrecejo, entendiendo el tras fondo de lo que quería decir su madre.

-No, madre –dijo tajante-. Encontrarán a Loki y mañana mismo nos casaremos, no iré atrás en mi palabra, si así lo dije, así será.

Frigga negó apenada, viendo como su hijo salía del salón dejándola sola. Sólo esperaba que las cosas se solucionaran, o si no, su familia se iría cuesta abajo.

Continuará…