Capítulo 6: Los recuerdos de Thor
Thor llegó a su habitación aventando todo lo que encontraba a su paso. Estaba molesto, pero por sobre todo, estaba dolido. Él ama a Loki, lo ama como hombre, como hermano, como amigo y quiere amarlo, por sobre todas las cosas, como a un amante.
Se dejó caer a la cama de espaldas mientras ponía sus brazos como almohada. El techo no le daba ni una sola respuesta así que giró su casa hacia la derecha y vio en su buró una pintura de Loki ¡Tenía cientos de imágenes que mostraban a su amado! Podría rememorar por cientos de horas en la noche, todos sus momentos con Loki, con ese escurridizo príncipe que con el paso de los años se ponía cada vez más hermoso.
Loki estaba leyendo amparado por la sombra de uno de los árboles del jardín inmenso del palacio. Era temprano, antes de la hora de almuerzo. Desde lejos Thor lo veía. La noche anterior había escuchado la conversación más impresionante de su vida. Su hermanito, su pequeño hermano de seis años era capaz de ser mamá. A él le gustaría ver un bebé de Loki, porque seguramente sería muy lindo.
-¿Qué haces ahí, hermano? –le preguntó Loki desviando la mirada de su libro para centrarla en aquel que se acercaba hasta donde estaba.
-Loki ¿A ti te gustaría tener bebés? –preguntó sentándose a su lado. Para tener nueve años él entendía muchas cosas. Sobre todo porque los mayores no se medían a la hora de hablar delante de él cuando lo entrenaban para las batallas futuras.
-Supongo que sí –dijo arrugando el entrecejo sin entender el trasfondo de la conversación.
-Yo creo que tus hijos serían muy bonitos.
Loki no dijo nada, pero sonrió y volvió a leer, mientras Thor se acomodaba en su regazo para dormir y el más pequeño le leía despacito.
Thor estaba haciendo algo mal, lo sabía, pero no podía evitarlo. Cada vez que su hermano de trece años se iba a bañar, él lo seguía a escondidas para poder verlo, para deleitarse con cuerpo, mientras se escabullía para no ser descubierto.
Loki se desnudaba en su baño personal, un lugar inmenso donde abundaban las plantas, que le ayudaban a que los intrusos se escondieran a ver.
Thor vio de primera fila cuando el cuerpo desnudo de su hermano menor entraba en la gigantesca piscina y desaparecía entre las aguas. Le vio emerger y la puntada en su pene fue tremenda. El agua escurría eróticamente por cada espacio de su cuerpo. Le tenía embobado y por respeto a ese mismo joven salió de cuarto, cuidando no ser descubierto y corrió a su habitación. Ni bien hubo llegado se deslizó apoyado en la puerta y apoyó su cabeza contra la puerta, mientras su mano viajaba a su miembro para masajearlo fuertemente, rememorando el cuerpo desnudo de hermano.
Loki amaba galopar, le gustaba correr en caballo y era algo que también disfrutaba Thor. Por eso solían salir a recorrer el reino en sus corceles y no faltaba oportunidad para hacer una carrera.
-¡Vamos, Loki! –le gritó antes de empezar a correr su caballo.
-¡Espera, Thor! –corrió alcanzándolo.
Thor corría más adelante, pero fue bajando poco a poco la velocidad, sólo porque su hermano le alcanzara. Le gustaba como jugaba el viento en el cabello de su hermano. A los dieciséis años, Loki tenía una belleza ampliamente reconocida.
Fue en ese momento, cuando el sol se colaba e iluminaba la cara y le daba esa aura mágica, en que decidió que tenía que actuar de manera rápida, tenía que conseguir a Loki para él mismo, no podía dejar que alguien más se lo llevara.
-Lo siento mucho, Loki –dijo dolido mientras tomaba el peso de sus decisiones-, pero aun así, te amo demasiado como para echarme atrás.
Continuará…
