Capítulo 8: Buenas noticias para Thor

Lo sintió cuando entró en su habitación, en medio de la noche, no había podido dormir pensando en cómo se encontraría su prometido, su hermanito, su pequeño príncipe escurridizo.

Amparado por la oscuridad de la noche se metió entre las sabanas y se abrazó al musculoso cuerpo de Thor.

-¿Pasó algo malo? –preguntó el rubio, sin voltearse, tomando entre sus manos las que se entrelazaban en su cintura, sintiendo el suave cabello de Loki contra su espalda.

Cuando eran niños y hasta hace unos años atrás, el uno o el otro iban en las noches a refugiarse a la cama del otro. Claro, Thor siempre con la doble intención de permanecer más tiempo con su amado Loki, mas no el menor, que simplemente buscaba la protección de su hermano en momentos de pesadillas, pesadillas que ahora se hacían realidad.

-Volví a soñar con ellos, pero ahora sé que no son sueños, sino recuerdos –dijo apretando más el agarre sobre la cintura de la mole rubia que tenía por hermano.

-¿Sabes que eso no cambiará nada, verdad? –le dijo dando vuelta dentro del abrazo y apretando el cuerpo más pequeño contra sí.

-Todo cambia, Thor. Ahora no soy nada para este mundo, un gigante de hielo, un enemigo natural…

-¿Qué estupidez dices, Loki? –le preguntó levantando su cara, ya sin dobles intenciones, le dolía que Loki pensara así de él mismo- Eres y serás Loki, hijo de Odín y Frigga… y yo seré… bueno, ya sabes.

-Soy el príncipe Loki, hijo de Farbauti y Laufey gigantes de hilo… y seré tu esposo, todo cambió en mi vida.

-Por favor, bebé…

-No me digas así –dijo molesto, sólo Frigga lo llamaba bebé y algunas veces Odín, no le permitiría a ese saco de músculos que lo llamara así- y será mejor que me vaya.

-Oh no, claro que no –dijo abrazándolo más contra su cuerpo-, tengo que aprovechar que ya no estás molesto.

-Suéltame, Thor –dijo forcejeando-. No puedo creer que ni siquiera me preguntaras si me quería casar contigo.

-¿Entonces hubiera estado bien que te preguntara?

-Claro que no, idiota, no soy una cosa para que decidas sobre mi vida… aunque ahora que lo veo bien, puede que no me consideraras nunca como tu hermano.

-No digas eso, por favor –le dijo apretando aún más su agarre.

-Me romperás un hueso, Thor, ¡Sueltamente!

-Promete que te casaras conmigo –pidió aflojando un poco el agarre.

-Eres como un niño pequeño que quiere un nuevo caballo o algo con que divertirse. No soy eso.

-Lo sé, siempre lo he sabido –dijo dolido-. Me he pasado toda mi vida tratando de que me ames.

-Te amo como hermano, no como hombre.

-Pero si ya me amas… ¿Por qué no puedes pensar en la posibilidad de que me ames como hombre también?

-Porque es diferente, Dioses, Thor, ¿Porque no te entra en la cabeza?

-¿Será por qué te amo y no me resigno a la idea de que tú no hagas?

-Y vuelves a comportarte como un niño –dijo negando con la cabeza-. Si quieres que te prometa que me casaré contigo, lo haré… de todas maneras soy el botín de guerra contra los gigantes de guerra, no me quedan muchas opciones –dijo antes de levantarse y marcharse a su habitación. Había sido una mala idea tratar de convencer a Thor de lo contrario.

En la habitación del rey, este quedaba con un nudo en la garganta, sin poder creer que de verdad Loki pensara en si como un botín de guerra sin mayores opiniones.

Continuará…