Capítulo 9: La preparación de Loki
Se miraba en el espejo y no podía reconocerse, no que estuviera usando un vestido ni nada, de hecho, se decidió que utilizaría una túnica color verde olivo, el color favorito de Loki y el que más amaba en él Thor. El problema no eran las dos pequeñas flores blancas que estaban sujetando su cabello por el costado derecho, levantando una porción de su cabello de forma elegante. No importaban las joyas que adornaban su frente, ni las pulseras de oro que engalanaban sus muñecas.
Lo que Loki no podía entender es que dejara que algo como esto le estuviera pasando, que dejara de ser el orgulloso príncipe que todos miraban con respeto y, que ahora entendía por qué, también con un poco de temor.
¿Cómo era posible que Thor pensara que lo mejor para el reino es que rejera junto a él?
Para ser francos, ya empezaba a creer que su hermano no podía tener ni una cuota de sanidad mental. No era posible, bajo ninguna circunstancia, que el reino, por lo menos aquellos que sabían su procedencia, le respetaran como su rei… na.
Era otro punto más que a Loki le molestaba, porque Thor era Rey, no podía haber dos reyes, por lo que a él sólo le quedaba el lugar de la pareja del rey, la reina.
¡Él era un hombre!
Un hombre que podía tener hijos, le gritó su mente.
-¿Estás listo, Loki?
Miró hacía la entrada y vio a su madre en la puerta… a Frigga. Odiaba sentirse así, como nada, como si no fuera nadie. No podía simplemente decirle madre. No podía volver a decirle madre por ahora.
-Esto es completamente ridículo.
-Loki –le llamó con tono condescendiente
-No es necesario –cortó cualquier discurso que le fuera a dar la diosa -. Lo único que quiero es que esto pase lo más rápido posible.
-¿Has pensado que es lo que harás a la hora de responder a Thor en la cama?
Loki tragó con dificultad, la pregunta directa de Frigga lo dejó descolocado. Obviamente no tenía idea de cómo lo iba a hacer.
-No es un tema que me quite el sueño –mintió con descaro.
-Lo imagino –dijo Frigga sonriendo, ella sabía, que él sabía que ella sabía que estaba preocupado por eso, pero que nunca se lo diría.
-Príncipe Loki –llamó una criada desde la puerta, mientras se inclinaba ante ellos.
-Es hora, hijo –dijo la diosa y tomó la cara de Loki entre sus manos, sus ojos brillaban como dos hermosas gemas, pero no era el brillo de siempre, era el brillo de la desilusión-. Es todo –le dijo haciendo salir a todos los que ayudaban a su hijo a vestirse-. Te sentaras en esa cama y me escucharas, Loki.
El chico la miró un tanto impresionado, Frigga no era de las que se comportaba así, pero qué más daba, nada le importaba en ese momento, y si podía perder el tiempo un poco más y retrasar su sentencia a matrimonio, pues bien que la tomaría.
Continuará…
