Capítulo 13: El ataque
Ya habían transcurrido cuatro meses desde que Loki y Thor contrajeran matrimonio. Cuatro meses en los que Loki seguía sin convencerse de que eso había sido lo mejor, y en los que Thor no hacía más que besar el piso por donde caminaba su esposo.
Si alguien alguna vez pensó que Thor podía mostrarse de manera fría y calculada siendo rey, no lo conocía para nada, porque se tomó muy enserio eso de que Loki fuera su mano derecha y consejero. Loki prácticamente regía el reino y lo hacía de forma perfecta. En cuatro meces las tropas habían conquistado un nuevo pueblo y habían logrado sacar a este de la miseria, ahora, con la ayuda de la astucia y diplomacia de los reyes de Asgard, el pueblo conquistado podía decir que estaba viviendo sus mejores tiempos. Había veces en que esos tipos de cambios hacían bien, mucho más si dentro del proceso de conquista no había bajas y destrucción innecesaria.
Ahora Thor se encontraba en el trono, había sido llamado por el general de la guardia de palacio e informado de que había problemas importantes y que lo involucraban directamente.
Obviamente, lo que menos espero Thor que le dijeran, es que habían intentado matar a su esposo.
-¡¿Qué significa eso?! –gritó poniéndose de pie y usando la voz más potente que tenía- ¡¿Cómo es que Loki fue atacado?!
-Mi rey…
-Traigan ante mí a los responsables –dijo interrumpiendo al general, el cual se cuadro frente a él y salió. No podía dar crédito a lo que le acababan de decir y la furia fue creciendo en su pecho al pensar en el o los responsables de que la vida de su esposo corriera peligro. Al escuchar la puerta abrirse fijó su mirada en quienes entraban, esposados y a tirones por los guardias. Su rostro, que antes mostraba furia, ahora era de completo dolor-. No, por Odín…
-Thor…
-¿Por qué? –cortó a uno de los cuatro que entraron en el salón, sin poder levantar la mirada para verles a la cara- ¿Por qué atacaron a mi esposo?
-Fue una blasfemia el que lo coronaras, el que lo honraras –escupió la mujer con rencor. Apretando sus esposados puños y mostrando odio en su mirada.
-¡Sif! –Thor no podía dar crédito a lo que sus oídos escuchaban. Sif, su amiga de la infancia, esa maravillosa guerrera que le había acompañado en incontables aventuras.
-Quien reine a tu lado debería ser una persona que viera por el futuro de Asgard. –le dijo el robusto y barbudo Volstagg, su simpático amigo que ahora mostraba el ceño arrugado y furibundo.
-Pusiste Asgard en las manos de un…
-Si quieres conservar tu vida… –le dijo Thor, cortando su comentario- será mejor que evites llamar a mi esposo de manera despectiva, Fandal.
-Ya estamos condenados, Thor –dijo el otro, casi con pesar.
-No es así, Hogun. –dijo entendiendo un poco a los que le acompañaron desde siempre, a los que, ahora que era rey y tenía nuevas responsabilidades, había tenido que dejar un poco de lado-. Ustedes son como mi familia.
-Pero tu esposo "es" tu familia, no es como si lo fuera, como nosotros, él sí lo es… y querrá venganza –dijo petulante la mujer.
-Loki no haría…
-No pongas palabras en mi boca- dijo el que entraba en esos momentos al salón-, mi señor.
Las puertas se abrieron para dar paso a un tranquilo Loki, que venía con su porte y brío, que no dejaba intimidase por nadie.
Había ido al puente, porque quería sentarse a ver la inmensidad, despejarse, saber que había cosas más allá de las que estaban viviendo en ese momento. Fue cuando les vio acercarse, él estaba cómodamente sentado, pero se puso de pie, por el mínimo gesto de saludarles apropiadamente, cuando vio a Sif sacar su arma, ver a los demás, a los amigos de su esposo intimidarle con las suyas. Dos segundos bastaron para que los cuatro se le fueran encima, le atacaran y lo lanzaran al abismo. Los dos segundos que él aprovechó para duplicarse y salvar su vida.
-Loki.
-Quisieron matarme- dijo rencoroso, recordando lo que había vivido. Pero por sobre todo, lo que pensó en ese momento, fue en Thor, en el dolor que iba a sentir, en lo desilusionado que se iba a encontrar, por culpa de los que se decían sus amigos-, si están libres no dudaran en volver a intentarlo.
-Te maldigo, Loki, a ti y tu maldita descendencia –le dijo la mujer entre susurros, susurros furiosos que le salían del alma y que le calaban los huesos a los hombres que le rodeaban.
-¡Sif! –gritó Thor al escuchar las injurias contra su pareja, contra toda su familia- ¡No sólo maldices a Loki, mi amado esposo, sino que también a los hijos de ambos!
-Enciérralos, Thor… -dijo asustado, de verdad, por primera vez en todo el día, estaba aterrado de lo que ella pudiera hacerle. Loki trabajaba con palabras, sabía cuan poderosas podrían ser- si es verdadero el amor que dices tenerme, encierra a aquellos que atentaron contra mi vida.
Thor no podía creer que todo eso estuviera pasando, que toda su familia se estuviera separando, por que hasta ese momento, los creía parte de su familia, de la gran familia que le rodeaba.
-Enciérrenlos –ordenó con pesar, mientras desviaba la mirada, no quería ver lo que pasaba en ese momento. No quería tener que ser parte de eso, pero es lo que tenía que hacer. Era rey ¿Qué clase de monarca no era capaz de proteger a su propio esposo?
-No eres más que su juguete, ya te darás cuenta.
Thor no quería escuchar más, no de esas personas que ya no reconocía, no de esos que una vez le brindaron sus armas en guerra, y ahora las ocupaban en su contra.
Loki puso su mano sobre el abatido hombro de su esposo, por que por mucho que aún no asumir era su situación marital, Thor era su hermano y ahora lo necesitaba. Por eso no se alejó cuando lo abrazó con fuerza contra su cuerpo. Thor lo necesitaba ahora, no como esposo, no como amante ni siquiera como hermano, sólo necesitaba un hombro y un abrazo que le alejara un momento de la cruel realidad.
Continuará…
N/A: Pobre Thor, ahora sus amigos se le vinieron en contra, pero ahí está loki para apoyarlo, si bien aun no acepta su cituación marital (aun despues de cuatro meses) lo está como hermano y apoyo.
Un beso
Majo
