Capítulo 18: La noticia
Los días pasaban y las cosas iban mejorando más y más en el matrimonio real. Loki, apenas y podía arrancar de los ataques de Thor, que cada vez que le veía le besaba con más pasión. Eran las cosas como estas las que hacían sonreír a Frigga, que veía gustosa como su hijo menor sonreía después de tanto tiempo, creía que nunca llegaría el momento, cuando los veía escabullirse entre los pilares del palacio para besarse o abrasarse, o simplemente contemplarse. Loki era feliz, lo veía feliz, era algo que tenía que agradecerle a Thor, que le tuviera paciencia, que le esperara, porque ella sabía cuánto se amaban, sabía que el amor vencería, pero creyó, en momentos de desesperación, que ese tiempo llegaría mucho después. Ahora, casi a dos años de su matrimonio, Thor y Loki se veían felices, complementados.
Thor tomó la mano de su esposo y lo condujo por el pasillo que llevaba a sus dormitorios. Le veía cansado y el mismo Loki se lo confirmó cuando se dejó caer sentado en la cama, suspirando abatido.
-¿No te has sentido bien? –le preguntó Thor, preocupado del semblante de Loki.
-No es que me sienta mal…-suspiró al tiempo en que se comenzaba a sacar la túnica verde oliva que llevaba ese día-, pero creo que mi magia ha hecho su trabajo –le comunicó mirándolo de reojo, a ver si lo que decía causaba impacto o incertidumbre en el rostro de su marido, aunque se inclinaba más por la segunda opción-, el efecto esperado.
-No te entiendo.- dijo confundido, haciendo sonreír a Loki.
-No hay mucho que entender –dijo acariciando el rostro de Thor, que por escucharle y ponerle atención, se había arrodillado frente a él-. Si lo que creo es verdad, sólo estarás más cargante que de costumbre.
-Loki –suspiró cerrando los ojos y arrugando el entrecejo, dándole a entender a su esposo que poco o nada que le comprendía-, muchas de las cosas que me insinúas, suelen darme trabajo a la hora de entenderlas, pero esta vez se me hace imposible.
Loki sonrió de lado, era increíble que Thor a veces se le antojara tan pequeño a su lado, pues si bien era un adulto hecho y derecho, al verlo ahí como un felino, casi restregando su mejilla en su regazo, mientras su entrecejo se arrugaba, le hacía sentir una ternura incalculable.
-Creo –meditó lo que iba a decir, no estaba seguro, era una suposición- que estoy esperando a tu hijo -dijo de tajo, viendo la cara de confusión de su esposo quien luego de un rato elevó elegantemente una ceja.
-¿Crees? –preguntó antes de quedar derecho a la altura de Loki- No puedes venir y decirme que crees estar embarazado –dijo cruzándose de brazo tratando de verse molesto, pero la sonrisa bobalicona en su rostro le hacía caer el teatrito.
-Bien, aun no lo compruebo –dijo dudando de la actitud tan calmada de Thor, quien, luego de tanto rato en silencio y de meditar la situación, sólo había preguntado, no le había saltado encima como cachorro feliz-, pero quería que lo supieras antes que todos.
-¿Qué debemos hacer par que lo compruebes? –dijo tomándolo de la mano para ponerlo de pie y poder abrazarlo y enterrar su cara en el cuello de su consorte.
-Le pediré ayuda a nuestra madre –dijo suspirando, quizás la reacción de Thor era normal hasta que supiera el resultado final-, que le pida a los sanadores un brebaje para saber si estoy o no en espera.
Tres horas tuvieron que esperar, luego de escuchar las exclamaciones de la ex reina que casi saltaba ante la posibilidad de ser abuela tan pronto. De hecho, Thor la miró raro y le dijo que llevaban casi dos años casados, pero Loki sabía que eso era pronto, tomando en cuenta el que Thor y él estuvieran llevando una vida marital desde hace un par de meses y no el tiempo que Thor decía. Además, pese a lo que todos pensaban Thor no lo arrastraba a la cama todas las noches, no, el rey disfrutaba de su cercanía y dormir a su lado sin la necesidad de tener sexo como bestias en celo. Eso enternecía a Loki, pues la primera semana desde que él diera su brazo a torcer casi no habían salido de la cama. Creía que Thor había saciado su cuerpo tras tanto deseo acumulado y ahora si podían llevar una vida marital y sexual en paz.
Ahora estaban en su habitación, no dejaron que nadie les acompañara en ese momento, querían que fuera algo sólo de ellos, algo que pudiera vivir como pareja y futuros padres, si es que el resultado era positivo.
Loki había vertido unas gotas de sangre en la poción celeste que el sanador le había entregado en un ánfora de oro y perlas. Loki sostenía en cuenco entre sus manos y sabía que el peso casi insoportable que estaba aguantando entre sus manos, nada tenía que ver con el material del cuenco, sino más bien con lo que significaba.
-¿Cuánto tardará? –preguntó Thor dejando de dar vueltas por la habitación hasta pararse junto a Loki quien no quitaba la vista del líquido que se mecía tranquilamente y la gota de sangre en el centro se empezaba a expandir y disolver-. Digo, la prueba…
-No comas ansias, mi señor –le dijo poniendo el cuenco sobre una de las mesas de noche para luego abrazarse a Thor quien le sostuvo con fuerza entre los brazos-, las cosas más hermosas y maravillosas, de todos los mundos, tardan en salir a la luz.
Thor sonrió de lado mientras levantaba la cara de su esposo para besarlo. Amaba tanto a Loki, que el pitido en sus oídos lo iba a volver loco. Loki tenía la maldita manía de ponerlo a los extremos, demasiado caliente, demasiado apasionado, demasiado ansioso, demasiado nervioso.
Se acercaron para ver el cuenco, sin dejar de abrazarse, pero Thor no entendía nada de pociones, no como Loki por lo menos.
-¿Y? –preguntó al ver el líquido casi traslucido- Dime algo, Loki –dijo expectante.
-Bien, la poción es blanca –dijo como si fuera algo obvio, luego de soltar un angustioso suspiro.
-¿Y eso que significa? –preguntó con desilusión. La mirada de Loki no podía darle una respuesta gestual.
-Que en cuatro meces más tendrás a tu hijo –dijo mirándolo a los ojos y sonriendo de lado. La cara de Thor era un poema, no sabía si estaba sonriendo, si estaba a punto de llorar o de saltarle encima.
-¿Cómo sabes que será un niño? –preguntó abrazándolo más a su cuerpo- Dioses, te amo tanto –dijo tomando su cara y besándolo con desespero.
-Somos hombres, Thor –le dijo recuperando el aliento, Thor lo iba a matar a besos algún día estaba seguro- ¿De dónde quieres que saque cromosomas femeninos?
-Bien… -pensó en las palabras de Thor y le vio la lógica. Iba a ser padre, en sólo cuatro meses-. Espera -dijo entendiendo la magnitud de las palabras de su consorte- ¿Cuatro meses?
-Pues según el libro azul, es el tiempo de espera. –dijo subiendo los hombros y dejándose abrazar y forzando a Thor que lo envolviera entre esos fuertes robles que tanto confort le daban- No creo que por ser tú mi pareja, ese dato varíe.
Thor estaba feliz, estaba tan nervioso que no sabía bien qué hacer. Tenía tantas ganas de agradecer a Loki lo que hacía por ellos, que no hallaba forma. Lo abrazó y lo hizo retroceder hasta la cama y dejarlo caer con cuidado, mientras lo besaba con tranquilidad. Se subió sobre él, aguando el peso en sus codos, para que su gran cuerpo no lo aplastara, para luego poner una mano sobre el vientre de Loki
-Bien… -dijo suspirando mientras su mano iba un poco más al sur, colándose entre las ropas de su consorte hasta llegar a su cadera y más abajo- eso es bueno.
-Idiota –suspiró antes de dejarse llevar y suspirar. Ya se imaginaba un tipo de celebración como este.
