Nombre del autor: LMPA, a.k.a. UselessName

Personajes: Allen Walker, Yuu Kanda, Lenalee Lee, Lavi

Clasificación: K

Género: Drama, Algo angsty

Disclamer: Nadie de los personajes son míos, son todos hechos por la imaginación de Hoshino Katsura.

Tiempo: Post-manga,

Summary: Ahora, el único exorcista todavía existente, tenía miedo del mundo exterior.

Advertencia: Non

Nombre de la tabla: Flores.

Número: 003. Tulipán

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Allen estaba solo en el Arca. Hace mucho tiempo, cuando aún existían organizaciones como los Noahs, la Orden Oscura y demás, él había llevado todo a su fin, de una manera que le hizo pensar si realmente era una persona maldita.

Cuando el 14vo tomó el control de su cuerpo, la Inocencia también lo acepto y empezó a resonar en todo el mundo. Incluso el distanciado Marian Cross podía sentir la suya latir. Un dolor intenso recorrió a Neah Walker cuando se dio cuenta lo que sucedía. Su mente se empezó a nublar y sintió golpes en todo el cuerpo, 108 golpes.

En las profundidades de la torre de la Orden, Hevlaska miró hacía un punto en específico, y murmuró:

- Ya es hora...- Su cuerpo fue empezando a deshacerse en una neblina azul hasta que en el fondo de la habitación solo quedo una joven desnuda con un largo tatuaje de un dragón que le enrollaba todo el cuerpo.

Aquella misma neblina empezó a salir de cada arma de todos los exorcistas, dejando el objeto que las hospedaba, empezando a viajar hacia dirección desconocida.

Las Inocencias no descubiertas también empezaron a palpitar y a desvanecerse en el aire. Todas empezaron a rodear a Neah, y este espíritu, el mismo Noah, empezó a desvanecerse del cuerpo de Allen, volviendo a su cabello blanco, con la cicatriz en su ojo izquierdo, quedando solo como evidencia de la presencia de 14vo la piel morena y los estigmas en su frente.

La desaparición de Neah hizo eco a todos los Noahs, del mismo tipo que habían experimentado hace tantos años. La neblina de Inocencia rodeó el cuerpo de Allen y empezó a entrar a su cuerpo por medio de la suya, su brazo, perdiendo color y textura conforme pasaba el tiempo, empezó a tornarse normal, quedando simplemente con la piel morena y con la cruz que resplandecía dorada en el reverso de la palma de la mano.

Eso era lo único que recordaba de ese día. Lo siguiente que supo fue que los Noahs habían desaparecido, los exorcistas habían perdido sus memorias de toda esa horrible guerra, y lo más importante, el cuerpo de Allen había dejado de envejecer. Y solo lo notó después de haberse encerrado en el Arca por más de 150 años.

Ahora, el único exorcista todavía existente, tenía miedo del mundo exterior.

No quería encontrar que el mundo había seguido adelante y había olvidado la guerra que le quitó todo lo que quería y amaba.

Incluso la sensación del vacío dejado por Neah era más grande de lo que pensaba.

Salió del cuarto del piano y empezó a caminar por todo el lugar sintiéndolo tan desolado como de costumbre. Miró con tristeza a su alrededor, decidiendo no entrar al cuarto donde había recolectado cada uno de los objetos portadores de Inocencia.

Hasta que algo en específico llamó su atención.

Observó una de las tantas puertas de ese lugar con cuidado. Esta era diferente a las demás, pero era más bien el tipo de sensación de algo había cambiado. Aunque estuvo encerrado en ese lugar por más de siglo y medio, todavía no descubría todos sus secretos.

Suspiró con cansancio, y finalmente abrió la puerta.

Un campo.

Un campo de flores. Una flor que él podía identificar gracias a sus viajes.

Un campo de tulipanes blancos.

Sintió su cuerpo refrescarse ante el aire limpio y fresco. Las arrugas de su frente se alisaron y dejo escapar el aire que no sabía que contenía.

Salió del Arca y sintió la puerta desvanecerse a su espalda. Ahora solo estaba él entre tulipanes blancos.

Un cansancio extremo le recorrió el cuerpo, y viendo que estaba solo, se recostó entre las flores, sintiendo un suave aroma que lo hacía adormecer.

- Che, tardaste mucho Moyashi -

Escuchó el leve murmullo de Kanda en su oído, y sintió sus ojos llenarse de lágrimas, pensando que había sido un producto de su imaginación.

- Oi, deja de ignorarme -

La voz seguía siendo tan persistente que tomó una flor entre sus manos para dejar de pensar en una de las personas que nunca volvería a ver.

- ¡Kanda! No seas rudo, está descansando -

- Lenalee tiene razón Yuu, déjalo dormir un poco más -

Apretó el tallo del tulipán entre sus manos, ahora también escuchando la voz de Lenalee Lee y Lavi.

- Tsk, es claro para mí que nos está ignorando, estúpido Moyashi -

- ¡Es Allen-desu! - Su voz salió de su boca sin pensarlo, ronca y algo rasposa por el largo tiempo que pasó sin hablar. Y también algo temblorosa por el intento de no empezar a llorar.

- ¡Kanda! - cuando volvió a escuchar la voz de Lenalee, se sentó rápidamente, golpeándose la cabeza con algo duro. Su expresión de dolor no quedó opacada por el gruñido que hizo Kanda. Abriendo finalmente los ojos, vio a las tres personas que más quería ver.

Kanda, estaba con su cabello corto, despejando su cara y aumentando su encanto, sus ojos seguían siendo los mismos ojos azules profundos como el océano. Vestía un pantalón formal negro, con una camisa azul oscuro de botones con zapatos negros. En camisa tenía un broche de un tulipán rojo.

Lenalee, en cambio, estaba perfectamente como la recordaba, el cabello largo atado en dos coletas bajas, sus ojos brillaban de alegría. Vestía una blusa junto con un suéter ligero, la falda café le llegaba a la mitad del muslo y las mallas blancas cubrían sus piernas hasta llegar a los botines también cafés. Ella llevaba un tulipán morado en el cabello.

Lavi seguía teniendo su cabello rojo vibrante desafiando la gravedad, su ojo seguía siendo verde esmeralda, con la chispa de coquetería, mientras que el otro estaba completamente nublado, sin pupila alguna, indicando que era ciego del ojo izquierdo. Él llevaba una chaqueta casual caqui junto con una bufanda negra, sus jeans eran algo entubados y color azul oscuro. Entre sus manos tenía un tulipán amarillo.

Allen empezó a llorar, intensamente, no sabía si creer lo que realmente estaba viendo. El olor de las flores solo intensificaba su llanto y cuando sintió los suaves y fuertes brazos de tres personas diferentes rodearlo, supo que estaba en casa.

- Oi... Oi, moyashi, deja de llorar -

- Es Allen... - la voz entrecortada del chico era felicidad liquida, se aferró a los brazos de todos, temiendo de que todo fuera otro sueño más.

Entonces lo supo, y comprendió el significado de los tulipanes.

Era tiempo de comenzar de nuevo.

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