Amor Prohibido Capitulo 3


"Al fin en casa" Suspiró cerrando tras de sí la puerta de su habitación y de un salto se tiró sobre su cama y cayó tendida boca arriba, sus pies descalzos apenas si rozaban el frió piso de madera y su brazos extendidos sujetaban las cobijas. Cerró sus ojos y relajó todos sus músculos.

Dio un rápido vistazo a su reloj que marcaban las cuatro de la tarde, luego su mirada quedó fija en el techo y su mente en blanco, poco a poco sus parpados se fueron cerrando y cayó dormida.

Sasuke caminaba por el pasillo, como siempre inexpresivo y con un aire misterioso característico de él, pues solo pocas personas podían saber que era lo que pensaba o sentía. Antes de poder llegar a su habitación tenía que pasar por enfrente de la de su hermana menor.

Ellos eran mellizos, habían nacido el 23 de julio, en pleno invierno. Su piel, su cabello, sus facciones eran tan parecidas pero simplemente algo no encajaba y eso eran sus ojos.

Se detuvo justo enfrente se la habitación de Hinata, y estuvo inmóvil por unos segundos, sin inmutarse.

Sin hacer el más mínimo sonido abrió lentamente la puerta. Lo suficiente como para que su ojo izquierdo pudiera ver dentro de la habitación. Y la vio, allí, acostada sobre la cama, durmiendo tan plácidamente.

Simplemente no pudo contener sus ganas y se acercó, quedando frente a frente se inclinó, cerró sus ojos y por un instante dejó de respirar, tan solo para ser capaz de percibir aquella sensación tan majestuosa que le provocaba sentir su respiración chocar con su piel.

Admiró su rostro, tan delicado, tan hermoso, sus rostros estaban tan cerca que sus narices se rozaban, no pudo controlase y los centímetros que separaban sus labios desaparecieron. Solo fue un insignificante roce de labios pero para el significaba mucho mas, porque aunque ella no lo supiera, el siempre atesoraría haber sido su primer beso.

Poso su blanca mano en mejilla de Hinata y lentamente la delineó hasta llegar a sus rosados labios, lo hizo tan sutilmente como si su piel se fuera a romper por el más leve toque.

-Si tan solo notaras cuanto sufro por no ser a quien miras, a quien sonríes y por quien te sonrojas - Susurró con un hilo de voz demostrando lo que realmente sentía.

-Tks- "Me siento un perdedor por solo conformarme con un beso robado." Y sonrió, aun que su sonrisa demostrara más dolor que cualquier otra cosa.

Se marchó de la habitación sigilosamente.

Y Hinata sonrió entre sueños. De pronto el despertador sonó y logró despertarla violentamente, he intentó apagarlo lo mas rápido posible.


-Ya son las siete, será mejor tomar un baño- Se dirigió hasta su armario y tomó unos jeans y una camisa manga larga blanca y su chaqueta negra. Entró al baño y se despojó de toda su ropa, entró a la ducha y abrió la llave.

Rápidamente el agua tibia comenzó a reconfortar su cuerpo, tomó la esponja y delicadamente tallaba su cuerpo, claramente por inercia porque sus pensamientos estaban en otro lugar.

Llevó la punta de sus dedos hasta sus labios y suavemente los acaricio –Ese sueño se sintió… tan real- Pronunció en un inaudible murmullo.

Cerró la llave y salió de la ducha envolviéndose en una toalla, limpió el espejo empañado con su mano y miró su reflejo.

A su mente la imagen de su hermano apareció, lo que le sorprendió mucho.

-Últimamente pienso mucho en ti Sasuke-kun ¿Po qué será?- No le dio importancia y comenzó a vestirse.

Ya vestida, se dirigió a su mesita de noche y agarró su cepillo e inició a peinar su larga y sedosa cabellera en una media cola dejando a los lados de su cara sus característicos mechones, que ahora estaban realmente largos.

-Estoy lista- Y sonrió felizmente. Realmente estaba muy bella, no era ropa muy excéntrica si todo lo contrario, muy simple pero que simplemente en era ella muy bella.

Salió de su habitación y llegó hasta la habitación de Sasuke, donde golpeó sutilmente.

-Sasuke-kun voy a salir, iré a la casa de Ino y vuelvo a las diez, si me llego a demorar no dudare en avisar- Aunque con el pasar del tiempo se alejaran Hinata seguía amando a su hermano y no tenía problemas para hablar con él.

-Está bien- Habló tranquilamente como de costumbre.- Ten cuidado- Y eso era todo lo que necesitaba oír para estar feliz.

Bajó las escaleras, y llegó hasta la cocina donde notó una nota en el refrigerador.

"Hinata, Sasuke: Oto-san y yo hemos salido en una cena romántica, aunque el insista que solo es una cena jijiji, ten cuidado y no andes muy tarde sola. Los quieren mucho Oto-san y Ka-san."

Aun más feliz, se disponía a irse cuando una idea cruzó por su cabeza.

"Sasuke-kun estará solo, le hare la cena para que así pueda estudiar y hacer algo lindo por él tampoco está mal"

Abrió los gabinetes debajo de la mesada, sacó el delantal de su madre y se lo colocó, realmente parecía una mujer de familia, abrió el refrigerador y comenzó a sacar los ingredientes.

Sasuke, que se encontraba en su habitación, acostado, mirando el techo sintió ruidos que provenían de la cocina así que bajó a ver, ya que Hinata supuestamente se había marchado.

-¿Qui…- Su voz se atascó, y su rostro demostró sorpresa pero rápidamente volvió a ser inexpresivo.

Durante unos minutos solo se quedó allí en el marco de la puerta, ella aun no notaba su presencia hasta que decidió hacer presencia.

-¿Qué haces? Preguntó aparentando que no le importaba.

Hinata dio un pequeño salto por la repentina aparición de Sasuke.

-Oh, estoy haciendo la cena- Contestó dulcemente, Sasuke actuando como siempre, no le dio importancia, tomó una silla y se sentó, la mesa que estaba en la cocina era redonda y en el borde que se encontraba estaba de costado respecto a ella.

-¿No ibas para la casa de Ino?- Le preguntó con su mirada fija en la pared.

-Sí, pero pensé en prepararte la cena, después de todo estarás solo.- Ella estaba concentrada cocinando, Sasuke dirigió su mirada y apreció la pequeña espalda, como su largo cabello caía.

Hinata escuchó el sonido de la silla cuando Sasuke se paró y pensó que este se marchaba a su habitación hasta que terminara de preparar la cena.

Sintió un sentimiento amargo, estaba entablando una linda charla con él. Pero sentir al sentir su respiración en su nuca un escalofrío recorrió su cuerpo entero, su cuerpo se paralizó y su corazón latía desenfrenadamente, y no pudo evitar sonrojarse.

-¿Qué cocinas?- Nuevamente sentir su respiración chocar con su piel le brindo una sensación encantadora, pero ahora tenía que responderle, su voz no debía temblar.

"¿Qué estoy pensando? Es mi hermano, no puedo sentir placer por tenerlo tan cerca, por sentir su respiración, además yo amo a Naruto-kun."

-Etto… estoy preparando omusubi con okaka y tomates.- Respondió lo mas segura que pudo.

-Mi favorito- Sasuke estaba inmóvil al igual que ella, estar tan cerca era un placer, sentir su dulce aroma y poder ver claramente su blanquecina nuca, tan blanca que le daban deseos de morderla, marcarla como suya y que nadie se atreviera siquiera a mirarla.

Pero debía desistir de aquel deseo, aunque jamás tendría ojos para otra mujer, no podía estar con ella después de todo eran hermanos.

-Avísame cuando esté listo- Con su fuerza de voluntad logró marcharse de la cocina sin hacer nada mas fuera de lo debido.

Suspiro aliviada, sus rodillas estuvieron a punto de fallar, parecían gelatina.

"¿Por qué de pronto me sentí tan feliz?" No comprendía sus sentimientos o el por qué del actuar de Sasuke.

Solo terminó de preparar la cena y llamó a Sasuke, pero se fue antes de que él baja, aun no quería enfrentarse a él.


La casa de Ino solo quedaba a tres cuadras de la suya, así que solo llegó media hora tarde, llego hasta el pórtico de la casa y toco el timbre. La casa de Ino era simple pero detalles como estos la hacían muy bonita.

Ino abrió la puerta y al ver que era su amiga salto a ella abrazándola, casi provocando cayendo al suelo.

-Hinata-chan, llegas tarde.- Aun no soltaba el agarre y a Hinata comenzaba a faltarle el aire.

-Lo sé Ino, p-perdón.- Ino deshizo el agarre y la invitó a pasar.

Entraron y Hinata se descalzó, luego subieron las escaleras y llegaron hasta la habitación donde se encontraban todas las chicas.

Una vez que Hinata entró Ino cerró la puerta y su cara se volvió pervertida.

-Es momento de la primera lección- Se aceró a Hinata y antes de poner sus manos sobre ella Tenten y Temari la detuvieron golpeándola ambas en la cabeza.

-Espera Ino- Le regaño Temari.

-Sí Ino, primero debemos explicarle a Hinata- Habló Tenten.

-Mmm, está bien- Se asintió desilusionada y se sentó de golpe sobre los almohadones haciendo un puchero palpando aquel gran chichón que le habían dejado.

La habitación de Ino era mediana, la cama estaba en el centro de la pared, tenía un gran guardarropa, pues a ella le encantaba la ropa linda, tenía un pequeño tocador y además tenía muchos almohadones. Las paredes estaban decoradas con un tapiz realmente simple y eran de un tono suave turquesa.

-Veras Hinata- Comenzó explicándole Sakura- Todas sabemos que te gusta Naruto- Si, sus amigas lo sabían, obviamente, pero aun así seguía sonrojándose- No sabemos cómo pero ese no es el tema-

-A lo que Sakura quiere llegar- Prosiguió Temari- Es que Naruto es tan bobo que aun no ha notado tus sentimientos por eso es nuestro deber, como mejores amigas, de unirlos- Y Sakura la miró ofuscada por no dejarla continuar.

-Por eso tenemos que prepararte en estos siete días restantes.- Esta vez era Tenten la que explicaba.

-Y aquí entro yo- Gritó parecía que iba a explotar de felicidad cuando…

-¡Aun No!- Gritaron todas excepto Hinata, reventándole su fantasía y haciendo que cayera en un aura negra de depresión.

-¿Por qué siempre yo?- Lloraba en un rincón a oscuras.

Hinata las escuchaba atentamente, solo se limitaba a asentir en aprobación, con la carita de niña pequeña de "apenas si puedo entenderlas".

-Por esta razón esta noche se planificara la fiesta, se ubicaran todas las piezas estratégicamente, y se planeara todo a la perfección.- Explicaba Temari.

-Wow, realmente lo pensaron bien.- Les alagó Hinata y a todas les gustó.

-Por supuesto Hinata-chan- Le dijo Sakura dándole unas palmaditas en la espalda.

-Todo sea por nuestra amiga- Agregó Tenten.

-Ino ahora si es tu turno- Suspiró cansada Sakura.

A Ino le volvió el alma al cuerpo, su energía había vuelto al cien por ciento y a Hinata le daba un poco de miedo, el resto solo sonreía forzosamente.

-Hinata-Chan- Ino la llamó en un tono escalofriante y tenebroso.

-Veras, tu, tu eres demasiado… ¡pura!- La tomó por los hombros y le sonrió pervertidamente.- Hay que depravarte-

Y Sakura le estampó un coscorrón tan fuerte que se le formó un gran chichón sobre el otro chichón.

-¡Como se te ocurre Ino!- Y una vena le pareció en la frente a Sakura.

-L-lo siento- Y se sobaba la cabeza, más bien sus dos grandes chichones mientras que lloraba como una niña.

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