Capitulo 4
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-Bueno Ino nos vemos- Luego de haber planificado muchas cosas acerca de la fiesta las chicas se fueron, a excepción de Hinata que se quedó un momento más charlando con Ino, y cuando miro el reloj eran las 22:03.
-Debo irme Ino-chan- Le dijo Hinata.
-Deja te acompaño- Bajaron las escaleras y Hinata se estaba calzando.
-Está bien, no necesitas acompañarme Ino-chan- Dijo en la puerta cuando notó que la rubia se iba a calzar.
-¿Enserio Hinata-chan?- Por más que fueran unas cuadras era muy sobre protectora con Hinata.
-Si, además ya es tarde y no has hecho la tarea- Estaría bien, no quería molestarla.
-P-pero…- Intentó oponerse pero no pudo.
-Nada de pero agradezco tu preocupación pero estaré bien- Dijo amablemente.
-Adiós Hinata-chan- Se despidió decepcionada
-Adiós Ino-chan- Se despidieron y Hinata se marchó.
Al poco tiempo de salir de la casa de Ino sintió que alguien la seguía, y tenía razón, un hombre encapuchado estaba muy cerca de ella.
"No" Estaba muy nerviosa. "Mejor me apresuro" Camino más rápido y cuando dirigió su vista el hombre ya no estaba, pero al mirar hacia delante apareció de repente tapándole la boca y sujetándola por las manos llevándola hasta un callejón.
-Solo di una palabra y no volverás a ver el sol- Le dijo el matón sacando una navaja.
Hinata no podía evitar pensar lo peor y las lágrimas comenzaron a rodar una tras de otra.
-No hermosura, no llores, te prometo que te hare pasar una gran momento. Jamás olvidaras a tu primer hombre.- Se burló.
Cuando estaba por tocarle los senos salió disparado chocando fuertemente contra la pared, cayéndosele unos dientes.
-Maldición- Maldijo tapándose la boca mientras la sangre fluía.
Hinata sintió un gran alivio y estaba un poco en shock pero cuando vio que había propinado él golpe se sintió segura. Pero rápidamente se sorprendió, la expresión de Sasuke era una que jamás antes había visto. Parecía que en cualquier momento estallaría de la furia, apretaba fuertemente los dientes y su puño temblaba de la ira.
-¡Maldito hijo de puta! como te atreves a siquiera tocarla- Gritó rabioso.
-Que sucede muchachito ¿Acaso me metí con tu puta?- Dijo irónico.
Aquella fue la gota que derramo el vaso. Se acercó al tipo y le pateó en medio de la cara cuando se estaba levantando del suelo, partiéndole los labios, la sangre empezaba a brotar nuevamente de su boca.
-Malnacido- Gritó y se colocó encima del matón y con toda la cólera que tenía en su interior comenzó a golpearlo con sus puños una y otra y otra vez, sin piedad sin remordimiento, le quebró la nariz, le dejo moretones por todo el rostro, no podía detenerse, no quería.
Pero aun no era suficiente, el solo hecho de pensar de que si hubiera llegado unos minutos tarde Hinata hubiera sido ultrajada y violada le hacía hervir la sangre.
-No puedes desmayarte maldito- Lo tomó por el borde de la remera y lo zarandeó para que no se desmayara –Aun no acabo contigo- Lo levantó y lo lanzó contra la pared.
-D-detente Sasuke-kun- Su corazón dolía por verlo de esa manera- No manches tus manos, n-no vale la pena- Le abrazó por detrás.
-Tienes razón no vale la pena- Bajó su puño aunque aun estuviera furioso- Llamare a la policía ellos se encargaran-
Tomó su celular y llamó al 911, se marcharían antes de que llegara la ambulancia, pero antes de que Sasuke fuera con ella se acercó al matón que aun sangraba en el suelo poco consiente.
-Déjame decirte algo, solo sigues vivo gracias a la bondad de la chica que estabas a punto de arruinarle la vida, así que ruega porque te den cadena perpetua, porque si te llego a ver, juro que te matare- Aquellas palabras irradiaban ira pura y el miedo le llegó hasta lo más profundo de su alma y podría jurar que por un momento los ojos que lo miraban fijamente eran de color carmesí, como los de un demoño iracundo. Simplemente quedó temblando en el suelo, viendo como Sasuke se alejaba y jurando nunca más volver a acercarse a una mujer.
Las piernas de Hinata temblaban, se sentía nerviosa, triste y asustada por aquel mal momento.
-Súbete te llevó- Sasuke se había detenido delante de ella ofreciéndole su espalda.
-Gracias Sasuke-kun per…- La mirada de regaño le obligo a aceptar. Por un lado estaba aliviada de que su hermano volviera a la normalidad, no quería volverlo a ver de aquella manera y sin darse cuenta estaba volviendo a llorar.
-No llores mas, recuerdas que te dije que te protegería toda mi vida- El calor que emanaba su hermano le reconfortaba y hacía sentirla segura.
-Gracias Sasuke-kun- Llegaron hasta la residencia Uchiha, Sasuke tomó la llave de su bolsillo y abrió la puerta aun sin soltarla, porque aunque se sintiera un malnacido por estar disfrutando de aquel momento realmente no quería bajarla, pero al llegar a la sala no tuvo más remedió. Ella se bajó suavemente y se situó enfrente de él.
-Sasu- No pudo hablar, cuando la mano de él se posó de tras de su cabeza y la hizo inclinarse hacia él, abrazándola, abrió sus ojos de par en par por el asombro.
-No vuelvas a asustarme de esa manera nunca más- Dijo con una voz grave.
Cuando observó su reloj y notó que habían pasado cinco minutos, sintió un mal sabor de boca, ella siempre llegaba a tiempo y aunque solo fueran cinco minutos decidió ir a buscarla. Cundo vio aquella escena su corazón se detuvo y una ira inhumana, que jamás antes había sentido lo invadió.
Ella solo correspondió a su abrazo. "Los brazos de Sasuke-kun son tan grandes y tan abrigadores"
Luego de unos minutos en silencio rompieron el abraso.
-Sasuke-kun tus manos- No había notado que sus manos habían quedado heridas por los golpes y que sangraban.
-Espera, traeré el botiquín- Él se sentó en el sofá de la sala a esperar que bajara.
-Lo encontré- Su ánimo poco a poco volvía a la normalidad. Sacó un poco de alcohol, unas vendas y un poco de cinta.
-Sasuke-kun solo hay alcohol para desinfectar las heridas- Él solo asintió y ella se afligió por hacerlo sufrir. Comenzó volcando un pequeño chorro sobre las heridas provocando una mueca de dolor en la cara de Sasuke.
-Lo siento- Se disculpo ella, luego de desinfectar la herida, la secó y vendó. Ambas manos quedaron listas.
-Listo- Dijo sonriendo por serle de ayuda, cuando enderezo su vista sus miradas chocaron, ni un sonido se escuchaba, lentamente sus rostros fueron acortando la distancia, sus narices se rozaban y de pronto el teléfono sonó, nerviosos se separaron y ella se dirigió a atender la llamada.
-Aló, residencia Uchiha- Contestó.
-Hola Hinata, Oto-san y yo vamos a pasar la noche en un hotel, no hay problema ¿verdad?- Espero la respuesta de su hija, la cual miro a su hermano y este negó en señal de que sus padres no debían enterarse de lo sucedido por ahora.
-Si, no hay problema- Mintió.
-¿Está todo bien?- El tono de su hija no había sido muy convincente. Hinata miró a su hermano haciéndola sentir segura.
-Si kassan, Sasuke-kun me protegerá- Aquello había tranquilizado a Mikoto.
-Me alegro, besos hermosa y mándale a mi hombrecito también- Se despidió.
-Adiós kassan y saludos para papá- Y colgó.
-Es hora de irnos a acostar- Dijo seriamente él.
Ella asintió, ambos subieron las escaleras, cada uno se preparó y acostó.
Eran alrededor de las una de la madrugada y no podía dormir, al lado de su habitación se encontraba la de su hermana.
Sintió un leve toque a su puerta, sabía perfectamente quien era.
-Pasa Hinata- Ella tímidamente abrió la puerta, pero no se atrevió a hablar.
-¿Qué sucede?- Pregunto seco.
-No puedo dormir- Entre sus brazos abrazaba a su almohada.
-Puedes dormir conmigo si quieres- Su cama era matrimonial así que entraban perfectamente, se corrió hacia la izquierda, ella sin decir nada se acomodó a su lado.
El pijama de él consistía en un short y una remera, mientras que ella vestía un short lila y su musculosa blanca, como ese día hacía mucho calor solo se taparon con una sabana.
Cada uno se encontraba en un extremo, ninguno era capaz de conciliar el sueño.
Entonces Sasuke incapaz de controlar sus impulsos se giró y observó su pequeña silueta, y tomándola por el brazo la obligo a mirarlo, quedando realmente cercanos.
Sus corazones latían fuertemente, Hinata se sonrojó de golpe y aunque él no quisiera aceptarlo también un poco.
Lentamente se fueron abrazando, ella apoyó su rostro de costado en el pecho de Sasuke, él la atrajo hacía sí tomándola por la cintura. Ella siendo capaz de escuchar el latido de su corazón, el cual le transmitía tranquilidad de sobremanera, quedó dormida rápidamente, a él le tomó un poco más, el calor que ella emanaba lo hacía sentir nervioso, tenerla tan cerca, pero al cabo de unos minutos se durmió.
-mnn-La luz le daba en el rostro, y se despertó, cuando intento moverse recordó, la sangre se le subió a la cabeza y su sonrojo era enorme, enfrente de ella estaba Sasuke, su rostro era símbolo de paz, y tranquilidad, dio un pequeño brinco, pero no lo despertó.
"Se ve tan lindo" Sus rostros estaban tan cerca, él dormía plácidamente, y tentada por el deseo sus ojos comenzaron a cerrarse de a poco, y le besó, duro un minuto, solo fue un beso, pero su corazón parecía que se saldría de su pecho y al caer en cuenta de lo que había hecho salió disparada de la cama, había sido muy embarazoso para ella.
Salió de la habitación y se recostó en el marco de la puerta. "Y-yo lo besé" Pensó, estaba nerviosa su pecho subía y bajaba. "Pero ¿Por qué me ha gustado tanto?"
Un sentimiento prohibido, algo que jamás podría pasar, algo imposible. Se marchó a su habitación.
Sasuke lentamente abrió los ojos. "¿Qué ha sido eso? Solo me confundes mas Hinata, decídete, yo o Naruto?"
Ese día Mikoto y Fugaku llegaron al medio día, Hinata y Sasuke ya estaban levantados, cada uno en su cuarto, ninguno quería enfrentarse al otro.
-Chicos, el almuerzo esta listo- Les llamó Mikoto al pie de las escaleras, y volvió a la cocina junto a su esposo. Se sentó a su lado y ambos esperaron a que bajaran sus hijos.
Hinata y Sasuke salieron de sus habitaciones al mismo tiempo, sus miradas se encontraron pero fueron apartadas al instante. Ella se sonrojo y él actuó como si no supiera nada, en silencio bajaron.
En la mesa del comedor, la cual era rectangular se encontraban Fugaku, sentado en un extremo, Mikoto sentada a su derecha, Sasuke se sentó a la izquierda de su padre mientras que Hinata al lado de su madre.
Durante todo el almuerzo ninguno despejo la mirada se su plato, sus padres se miraron extrañados e intentaron animar el entorno.
-Dime hijo, ¿Cómo te va en la escuela?- Preguntó Fugaku serió, de tal palo tal astilla.
-Bien, mi rendimiento es excepcional- No era por alardear pero así era en realidad. Quedaron en silencio y a Mikoto le apareció una gota en medio de la frente.
"No se vayan a esforzar tanto" Se dijo para sí misma descepcionada.
-¿Y a ti Hinata?- Peguntó Mikoto, pero ella no había prestado ninguna atención.
-¿Eh?-Y se sonrojo por la vergüenza.
-¿Cómo te va en la escuela?- Volvió a preguntar dulcemente.
-B-bien, muy bien- Sonrió algo inquieta.
-Etto- Jugando con sus dedos- Toosan ¿me darías permiso para salir esta tarde con Ino-chan?-
-Claro, pero ten cuidado y no vuelvas tarde- Dijo serio. Hinata asintió contenta.
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