Capitulo 7
El timbre sonó sacándola de sus pensamientos.
― ¿Vamos?― Le preguntó Ino. Era el momento de almuerzo y junto a sus amigas siempre almorzaban en el patio.
―S-si― Entre todas llegaron hasta el patio y se sentaron debajo de la sombra de este.
―Verán ma..nana― No se entendía mucho a Ino lo que decía.
―Traga y después habla― Le reprochó Temari.
―Está bien― Refunfuñó― El próximo viernes se hará la mayor fiesta de todos los tiempos en mi casa, mis padres no estarán y me la dejaran a cargo. Estoy segura que cuando lleguen me mataran pero habrá valido― Su emoción era incontenible y las chicas se reían.
―Sakura, Tenten y yo nos encargamos de invitar a toda la escuela a la fiesta― Sonreía Temari.
―Yo me encargare de los bocadillos y el Dj― Hablo Hinata.
―Solo necesitamos plane…― Todas se encontraban en ronda y repentinamente la cara de Ino cambio su expresión a una picara y pervertida.
― ¿Que sucede Ino?― Preguntaron, e Ino solo se limitó a cubrir delicadamente su sínica sonrisa y a señalar a la persona que se acervaba por detrás de las chicas.
―¡Hola!―Saludaba un energético rubio― ¿Les puedo robar a Hinata por un segundo?― Pregunto rascándose la nuca, con su mirada desviada y sus mejillas sonrojadas.
El corazón de Hinata latía sin precedentes y todas los miraron pasmadas. Hinata se levando cuidadosamente y se dirigió hasta él.
―Etto… Hinata―chan quisiera saber…― Mordía su labio inferior, estaba nervioso, la mirada pasmada e inocente de Hinata lograba ponerlo aun mas inquieto― ¿Te gustaría ir a la fiesta de Ino conmigo?― Cerró sus ojos y espero una respuesta, pero a cada segundo su mente le jugaba malas pasadas. "No va a aceptar. De seguro alguien más ya la invito. Debe tener mejores cosas que hacer" e intento arreglarlo― Digo, si no tienes otros planes―
―Me encantaría ir contigo Naruto―kun― Naruto estaba feliz y emocionado.
―Genial Hinata―chan. El viernes pasare por ti a las nueve. Es una cita― Y se alejo contento.
―¿Una cita?― Se sentía extraña, ella amaba a Naruto, estaba contenta pero por otro lado tenía cierta inseguridad.
Volvió a sentarse junto a sus amigas, pero su mente volaba por las nubes.
―¡Hey! ¡Hinata ¿Qué sucedió?!― Le cuestionó Ino y así siguió el resto.
―Cuéntanos―
―¿De qué hablaron?―
―¡Hinata!― Ino se hartó, la tomó por los hombros y la sacudió hasta que por fin bajo de las nubes ―¡Demonios! Responde!―
―Él m―me… ¡Él me invito a la fiesta!― Dijo aun sin poder creerlo.
―¡Diablos! ¡SI!― Las chicas festejaban exaltadas y Hinata seguía sin creerlo.
Toco el timbre, entraron a clases, y sin que lo notara se encontraba de regreso a su casa junto a Sasuke.
―¿Qué sucede Hinata?― Sasuke sabía bastante bien lo que sucedía, sabía que el rubio la había invitado, y sobre todo sabía que ella había aceptado. Tenía que disimular la cólera que poseía.
―N―nada― Trató de disimular pero le era más que difícil.
Le fue imposible contenerse, rápidamente se giro quedando frente a frente, con su fría mirada fija en sus ojos tomo sus muñecas y la arrastro hasta detrás de unos arbustos donde estaban ocultos a la vista de cualquiera.
―No juegues conmigo― La acorralo contra un árbol, evitando así que se escabullera.
―Sa-sasuke―kun me la-lastimas― Trataba de escaparse de su agarre pero le era imposible.
―¿Qué sientes por mi?― La pregunta la golpeo como un balde de agua helada. Evadió la penetrante mirada y un sonrojo invadió sus mejillas.
―Contesta― Le ordenó.
―Y-yo solo― Fue acallada por unos dulces labios. SU corazón latía, y un calor ardía en su rostro, un beso suave pero apasionado al cual no podía negarse.
―¿Qué sientes cuando te beso, cuando te acaricio, cuando te toco?― Una de sus frías manos comenzó a bajar por su abdomen recorriendo su cintura y espalda.
―Yo… yo― Su mente se nublaba, estaba completamente confundida, pero ¿por que estaba disfutando tanto de aquellos roces que prevenían de su hermano?
Él volvió a besarla, sin dejar de acariciarla con su otra mano, quería su respuesta, quería saber los verdaderos sentimientos que ella tenía hacia él.
―Contesta― Dijo cortando el beso.
Respirando con dificultad, su pecho subiendo y bajando, su sangre agolpándose en sus mejillas contestó en un susurró ahogado.
―T―tu…
―¿Yo qué?― EL no saber lo estaba matando.
―Lo un―nuestro no puede ser― No fue capaz de contestar, no tenía el valor necesario, porque por mas que se correspondieran lo suyo era imposible, hermanos no pueden enamorarse.
―Ya veo― sintió como su corazón se rompía― lo siento, no debí besarte.
―E―está bien― La situación no podía ser más incómoda, sus manos sudaban y no podía mirarlo a los ojos.
Sasuke se dio media vuelta y se alejo caminando por una dirección diferente, ella extendió su mano como en un intento de detenerlo pero la detuvo, pero las palabras se ahogaron en su garganta.
Agachó su mirada y quedó estática.
―Maldición― Golpeó nuevamente el saco de boxeó, desquitando su furia con él.
Luego de la estúpida escena que había hecho su orgullo no había sido el suficiente como para ir a su casa a su lado, y se dirigió hasta el gimnasio que visitaba todas las tardes a entrenar. Desenfrenadamente golpeo y golpeo cada vez mas fuerte el saco mientras que un alarido salía rasgando su garganta, las gotas de sudor caían como si nada del extremo de su mentón al suelo. Su respiración agitada y el cansancio por estar horas golpeando el saco no afectaban en nada su resistencia para seguir desquitando su dolor.
―Uchiha, ya es tarde. Ve a tu casa― Y le fue arrojada una toalla. De quien provenía la voz era del dueño del gimnasio, un hombre de gran físico, piel tostada, y cabello oscuro. Pero no hubo respuesta por parte del Uchiha.
―Sea lo que sea que te haya pasado debes enfrentarlo, ya es demasiado tarde y debes dejar descansar al pobre saco― Conocía bastante bien a Sasuke, hacía varios años que el chico venia a su gimnasio y podía apreciar el cambio en su persona.
―Está bien― Dijo refunfuñando, después de todo no ganaba nada preocupando a su madre, así que tomó la toalla y secó su rosto, se la arrojó y dio media vuelta―nos vemos― dijo con su mano al aire y comenzó a caminar.
Llegando a su casa aquella escena lo golpeó otra vez, había intentado evadirla pero le era imposible. Respiró hondo y giró la perilla, entró y cerró la puerta tras de sí. Instantáneamente llego una Mikoto furiosa.
―¿Quién te crees para llegar a estas horas?―gritó furiosa haciendo ademanes con sus manos.
Él sabía que su madre estaría preocupada y no ganaba nada discutiendo con ella.
―Lo ciento kassan― dijo sin ánimo pero jamás espero aquello.
―Solo no lo vuelvas a hacer―Mikoto lo abrazó fuertemente, y el quedó inmóvil, lentamente comenzó a corresponder el cálido abrazo. Aunque no lo haya demostrado en realidad estaba destrozado, ella lo había rechazado y el seguía sin poder asimilarlo.
Hinata observaba escondida detrás de la pared, afligida, sabiendo que la causa de la tardanza de Sasuke era ella. Sin hacer el mas pequeño ruido volvió a su habitación y se recostó en su cama.
Sasuke subió la escalera y al pasar por la habitación de ella quedó un momento en frente a la puerta de esta y luego sin decir o hacer nada se encamino a la suya.
