Capitulo 8

Martes y miércoles habían pasado lentamente o así lo veían ellos dos, Hinata y Sasuke. Durante aquellos dos torturantes días se había limitado a solo hablar unas pocas palabras. Fuwaku no lo había notado para nada, pero Mikoto era opuesta a él y esto le preocupaba mucho. Ella había intentado hablar con ambos pero obviamente ninguno se había arriesgado a soltar una sola palabra.

Hinata parecía más triste mientras que Sasuke mas frío e indiferente de lo usual. Pero sus mentes no dejaban de jugarles malas pasadas.

Esos últimos días ella no había podido dormir bien, las dudas rondaban su mente, confundiéndola y amargándola mas. Sasuke causaba tantos estragos en ella que había llegado a un punto de hacerla dudar acerca de sus sentimientos por Naruto. ¡Dios santo! Si en los pasados diez años hubiera tenido que decir de quien estaba enamorada hubiera contestado sin dudar que su persona especial era Naruto. ¿Desde cuándo sus sentimientos por Sasuke iban mas allá de lo fraternal? ¿En qué momento había empezado a desear a su hermano? No podía responderse. Todo sonaba tan absurdo.

La alarma sonó y apenas había podido dormir un par de horas unas pequeñas ojeras comenzaban a formarse debajo de sus ojos, dio un bostezo y decidió tomar una ducha. Luego, ya lista con su uniforme puesto bajo a desayunar, pero Sasuke ya se había marchado lo cual la decepcionó un poco.

―Hinata ― habló su madre lavando los platos― hoy no tienes que ir a la escuela tu padre y yo tenemos que hablar contigo.

―¿Hice algo malo?― preguntó angustiada, no podía tener más problemas ahora.

―No ―dijo forzando la voz― eres la hija perfecta.

Eso la tranquilizó bastante, pero no se había percatado que a Mikoto le caían un sinfín de lágrimas, mientras ahogaba su llanto.

―Iré a cambiarme kaasan, si necesitas algo…

―Gracias pero no― dijo secando sus lágrimas con el dorso de la mano para que Hinata no las notara.


Sasuke caminaba hasta la escuela, pero no podía evitar sentirse vacío. ¿Por qué tenía que haberse enamorado de su hermana? El amaba su sonrisa, sus sonrojos, su timidez, su bondad, todo en ella, hasta sus defectos… entonces si era amor ¿Por qué no podían estar juntos? Sintió a alguien a su lado, pero se sorprendió al notar que no era Naruto.

―Últimamente Hinata-chan a estado muy decaída ―dijo algo triste― y veo que hoy no vendrá.

Eso último había pasado desapercibido por él.

― Sucedió algo ¿No es así?― le interrogó determinada a saber la verdad.

― Estas equivocada, paso lo contrario. Nada sucedió.

Había prometido guardar el secreto, a su padre y a los Uchiha, pero su corazón dolía. Algo que no quería era ver sufrir a su amiga quien era como una hermana para ella.


Fuwaku y Mikoto se habían reunido en el despacho y llamado a Hinata. Cuando Hinata entró noto la tensión en el aire.

Entró y se sentó en el tatami de rodillas frente a ambos.

―Hinata escucha con a tensión ―dijo Fuwaku cerrando sus ojos meditando― nada de lo que te diremos cambiara absolutamente nada.

―Siempre serás nuestra adorada y amada hija, no importa lo que suceda― agregó Mikoto.

―¿Qué es lo que tienen que decirme?― interrogó sin saber si quería escuchar la respuesta.

―Hinata tu… ― era difícil para ellos decirlo― tú no eres nuestra hija―sentenció.

Hinata no podía creerlo. En ese preciso instante su mundo se rompió en miles de pedazos. Llevó sus manos hasta su pecho y con la cabeza intento articular palabra.

―Díganme que es una mentira― susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas al igual que los de Mikoto.

―Tus verdaderos padres, Hiashi y Hana Hyuga murieron el día en que tú naciste ―dijo Fuwaku.

Apenas él era quien podía hablar, realmente le dolía ver como su amada e hija quebraban en lágrimas, pero tenía que ser fuerte por ambas.

―De camino al hospital, momentos antes de tu nacimiento, sufrieron un choque por parte de un auto que se descarriló debido a por a las calles congeladas ―inhaló― Tu padre murió en el acto, pero tu madre logró sobrevivir hasta darte a luz, lamentablemente murió desangrada luego el parto

¿Toda su vida había vivido una mentira? El dolor en su pecho era tan fuerte que parecía que se lo estaban arrancando sin piedad.

―Ese día Sasuke había nacido ―dijo secando sus lagrimas ―Y nos encontramos con un devastado Hizashi, nos contó lo de Hiashi y Hana. Hacía poco él había perdido a su esposa, mi hermana, y tenía a cargo al pequeño Neji.

Hinata solo se limitaba a escuchar.

―Cuando por fin pude caminar me dirigí a la sala de maternidad ¿Y sabes que vi allí? ―Preguntó con una sonrisa agridulce― A Mi bello e hijo junto a mí dorada hija. Desde aquel momento te convertiste en mi hija ―Se levantó lentamente y se acerco a ella― Y nunca dejaras de serlo ―dijo abrazándola.

―Hinata debes saber que nosotros en ningún momento hicimos diferencia entre tú y Sasuke, y no la habrá. Nada cambiará. Espero que esto no cambie nuestra relación ―dijo Fuwaku.

―No, no lo hará ―dijo luego de meditarlo― No tuve la oportunidad de conocer a mis padres biológicos, de estar con ellos ni nada parecido, pero los amo por traerme a este mundo. Pero ustedes fueron quienes me criaron, me dieron el amor que ellos no pudieron y como yo soy una hija para ustedes, ustedes son mis padres.

Aquellas palabras fueron un alivio para ambos.

―No sabes lo felices que nos hace escuchar eso― dijo Fuwaku.

―Necesito un poco de tiempo para asimilarlo, ¿puedo ir a mi habitación?

―Sí, claro― dijo Mikoto

Ella se colocó de pie y subió las escaleras encerrándose en su cuarto. Jamás esperó algo como eso, era un golpe demasiado fuerte.

Era como un sueño. Sus padres no eran sus padres biológicos, ellos habían muerto. Pero… ella realmente amaba a su familia, era feliz. Era demasiada información en tan poco tiempo. Demasiados sentimientos.

Ese día pasó toda la noche pensando sobre ello hasta que el cansancio la venció.

.

.

.