Capitulo 11


Eran alrededor de las dos de la tarde. Sasuke luego de salir del gimnasio salió a caminar. Pensó de que manera podría confesarle.
Naruto era su mejor amigo, Hinata estaba enamorada de él. ¿Qué había visto en Naruto? Llego hasta desear haber sido tan idiota como Naruto para ganarse el corazón de Hinata pero eso era una estupidez. Él se lo ganaría tal y como era.
―Hoy es la fiesta ―dijo pensando―hoy se le confesara.
Lo último provocó un dolor en su pecho. Pero de pronto una idea surgió, él se le confesaría a Hinata antes de ella a Naruto. No tenía otra opción, no importaba si era rechazado no podía guardarse aquello, ella debía saber lo que sentía.
―Debo hacer unas compras― dio sonriendo ladinamente.
El centro comercial estaba a unas pocas calles. Tenía su cartera con el así que el dinero no era ningún problema.


Las chicas al llegar a la escuela quedaron muy preocupadas. Ino, Sasuke ni Hinata habían asistido. Los rumores se regaban por toda la escuela y nadie podía detenerlos. Naruto también estaba preocupado, esa noche era la fiesta y tenía que recoger a Hinata, su cita para la fiesta.
―Sin Ino la fiesta no se hará ―Decía preocupada Sakura.
―Tenemos que asegurarnos de que Hinata está bien―dijo Temari.
―Deberíamos ir a su casa esta tarde― opino Tenten preocupada.
Quedaron de ir después de clases, no faltaba mucho.
La fiesta sería ese día a las diez, sería mejor así. Cada una tenía planes importantes. Como Ino y Hinata se le confesarían a sus chicos esa noche ellas también tomaron valor para confesarse. Los chicos eran unos miedosos y si ellas no tomaban la iniciativa los chicos no lo harían y estaban cansadas de esperar. Temari iría al jardín y se sentaría junto a Shikamaru y allí le diría todo. Tenten no tenía idea de cómo hacerlo, pero de alguna manera lo haría. Y Sakura, pobre Sakura, trataría de confesase cuando Sasuke se encontrara solo. Y alguien mas, Naruto, intentaría confesarle sus sentimientos a Hinata. Eran sentimientos recién descubiertos, primerizos. Él había conocido a Hinata durante años, pero gracias a su timidez y perfil bajo nunca la había nota. Fue hace poco cuando la vio. Él había comenzado a ir mucho más a la casa de Sasuke y la veía allí, siempre junto a sus amigas o junto a su madre. Su sonrisa, su sonrisa era algo tan bonito que lo había embobado y encantado. Esa noche para algunos sería romántica e inolvidable pero también sería una noche de corazones rotos.


Hinata e Ino seguían charlando.
―Las chicas ya se encargaron de invitar a todos. Yo decore un poco la casa. Sakura conoce a un Dj genial que le debía un favor. Muchos llevaran botanas y mas lo tuyo ya todo estará listo así que no te preocupes ―dijo enumerando cada cosa con sus dedos
―Genial así que estará todo listo. ¿Está bien hacerlo mientras que no están tus padres?― preguntó dudosa.
―Siii ―dijo confianzuda― mientras que no rompan nada. Además no me lo perdonaría si dejara pasar esta oportunidad.
―Genial ―dijo alegre.
―Lo único que falta es que llegue el momento.
Miraron la hora y eran las tres y cuarto de la tarde y escucharon que tocaban el timbre. AL escuchar los gritos y ruidos supieron que eran las chicas.
― ¡HINTATA! ―gritaban todas cuando entraron de golpe al cuarto.
Ella e Ino quedaron pasmadas por tanto alboroto.
Sakura, Temari y Tenten se lanzaron sobre la cama a abrazar a Hinata.
―Te extrañamos tanto ―decía Tenten.
―Nos tenías preocupadas― dijo Temari
¿Estas bien?― se preocupo Sakura.
―Chicas, no puede respirar ―decía Ino mostrándoles que Hinata comenzaba a quedar morada.
Las chichas la soltaron disculpándose por abrazarla tan fuerte.
―Lamento haberlas preocupado ―se disculpaba Hinata.
―Eso es lo de menos, dinos ¿Estás bien?
―Temari, dale un respiro― le reprendió Sakura.
―Te-te ―dijo sorbiendo su nariz― extrañamos tanto.
Todas quedaron sorprendidas por ver a Tenten llorar tan exageradamente.
―Esta bien ―tranquilícense ordeno Ino.
―Chicas ―habló Hinata― falte a clases por una buena razón.
Ninguna dijo nada, la voz de Hinata era hipnotizante.
―Me entere de algo muy difícil de aceptar, algo que cambió mi vida para siempre.
Todas excepto Ino se comenzaban a preocupar. No tenían idea de lo que era.
―Yo no soy hija biológica de mis padres. ―era duro continuar― yo soy adoptada.
Eso fue como un balde de agua fría para todas. Nunca esperaron eso. Las había dejado sin palabras.
―Hinata…― susurró Sakura.
Las tres la volvieron a abrazar.
―Estamos para lo que necesites―dijo Tenten.
―Siempre― reafirmó Temari.
―Lo sé. Gracias ―las abrazó.
Ino no se resistió y se unió al abrazo.
Luego cuanto el momento emotivo término, se pusieron al día. Estuvieron rato hablando hasta que surgió un tema que puso a Hinata en un aprieto.
―Y yo también me confesaré ―dijo luego de todas―, a Sasuke-kun.
Ino y Hinata se miraron, de ojos bien abiertos y nerviosos. Rieron nerviosas y forzadamente. Sakura las miro extrañada. Ino enseguida intentó cambiar el tema.

Ay Sakura, cuando por fin se decidió a confesarse a vos se te antoja hacerlo.

Ino y Hinata se pusieron mal por Sakura, sobretodo Hinata. Ino la miro, sabía que ahora, debido a eso, tendría más dudas si acerca de confesarse o no por no querer herir a Sakura, su amiga.
―¿Y chicas? ¿Qué se pondrán para esta noche?― dijo nerviosa Ino.
Suspiraron aliviadas cuando se alejaron de tema de las confesiones.


Sasuke salió con unas bolsas del centro comercial. SU orgullo estaba hasta el tope, esa noche Hinata sería suya y no más del dobe. Tenía una sonrisa, que aunque no fuera demasiada exagerada, demostraba lo contento que estaba. Miro su reloj, marcaban las seis de la tarde.
―Ya falta poco.


Mikoto golpeo a la puerta de Hinata.
―Pasa Kaachan― dijo Hinata.
―Hinata, ¿no sabes nada de Sasuke? ―preguntó preocupada.
La habían llamado de la escuela acerca de que hacía dos días Sasuke no asistía, así que llamo a la segunda opción. El gimnasio. Cuando habló con su viejo amigo Walter y este le dijo que su hijo había estado allí se tranquilizó. Pero cuando pasaba el tiempo y no llegaba sus nervios salieron a flote otra vez.
―No ―dijo algo incomoda― no lo he visto.
―Hmm gracias ―dijo nerviosa ―las dejo solas.
Cerró la puerta.

Sasuke, espero que estés bien. Pensó Mikoto bajando las escaleras suspirando.


.

.

.