Capitulo 12
Miraba absorta el vestido negro sobre su cama. Era simplemente perfecto. Su habitación estaba completamente en silencio. Ya eran las ocho así que las chicas se habían marchado para alistarse, lenta, muy lentamente para la noche más espectacular de su adolescencia. Debían estar perfectas, pero ella seguí allí, con su mirada fija, pero sus pensamientos dispersos. Dudas. Dudas por donde quiera que mirara. Anteriormente había llamado a Naruto. Había sido difícil para ella decirle que no la pasara a recoger, que iría sola con sus amigas a la fiesta, pero lo había hecho.
―Vida es una― dijo para sí misma.
Y con eso dando a entender que no importara que, no daría marcha atrás. Entró a su baño. Llenó la bañera y decidió darse un relajante baño. El agua le llegaba hasta los labios relajándola de pies a cabeza. Respiraba lentamente y como un destello vino a su mente la imagen de Sasuke. ¿Qué estaría haciendo en esos momentos? Se preguntó. Cerró los ojos y decidió terminar de disfrutar de su baño.
Ya había pasado bastante tiempo, estaba tan relajada que casi se queda dormida y al levantarse de golpe cayó en que había pasado mucho tiempo y en cualquier momento las chicas estarían allí. Cuando estuvo lista salió y como esperaba las chicas estaban todas allí.
Ino vestía un elegante vestido purpura abierto en la espalda que era sostenido por un nudo detrás de su cuello que se ajustaba a sus hermosas y delicadas curvas, no demostrando mucho pero si resaltando su belleza junto a su largo cabello rubio que caía libre por su espalda, un poco de maquillaje resaltaba sus hermosos ojos dándole un aire sofisticado, justo lo que quería para impresionar a su príncipe azul. Temari vestía un destellante vestido negro hasta medio muslo abierto en el costado derecho dejando ver su delicada piel, tenía un escote no muy demostrativo de hombros caídos junto a un cinturón ancho rojo enmarcando su cintura. Su cabello rubio había sido peinado delicadamente dándole una hermosura que jamás había visto. Tenten por otro lado vestía uno con un toque japonés de color blanco con detalles rojos ajustado, pero no mucho, que en simples palabras le quedaba espectacular y el maquillaje tenía el mismo efecto en ella al igual que en Ino y Temari, su pelo no había sido recogido en dos rodetes, no, sino que se encontraba libre y con leves risos en las puntas. Sakura vestía un corto vestido rosa de escote cuadrado que caía sencillo pero elegante hasta poco mas arriba de las rodillas, dándole a su pequeña silueta elegancia y belleza. Su cabello corto y rosa había sido planchado y peinado dejándolo más atractivo.
―Están… hermosas― dijo maravillada.
Las chicas rieron por la inocencia de su amiga, y luego le agradecieron.
―¡Bien! ―dijo entusiasmada Ino― ¡Es momento de dejarte a ti aun más hermosa!
Y el resto asintió igual de entusiasmadas.
Era aquí donde la lección de maquillaje y peinado se ponía en acción. Durante la siguiente media hora Temari e Ino pusieron en práctica sus habilidades de peinado. Era algo sutil y simple, pero elegante y hermoso, dos trenzas que comenzaban próximas a sus sienes hasta llegar detrás de la cabeza y se unían en una sola cayendo con el resto del pelo que se mantenía suelto. Dejaron los típicos mechones de Hinata enmarcado su rostro pero agregaron un detalle más, unas leves ondulaciones en las puntas del cabello. Tenten y Sakura se encargaron de sus uñas. Aunque Hinata había tratado de negarse rotundamente diciendo que ella se encargaría no se lo permitieron.
―Ya casi es la hora― dijo Temari observando el reloj.
―Pero si vamos 15 minutos tarde― dijo Hinata preocupada.
―Ay Hinata, tu inocencia no tiene límites ¿Verdad?― se burló Tenten.
―Nunca se llega en punto, siempre hay que llegar más tarde― le explico Sakura.
Las chicas ya habían acabado con el cabello y las uñas, faltaba el maquillaje. Ino era experta en esto, solo le tomo algo de tiempo dejarla tal cual una princesa. Sabía bien que Hinata era sencilla y ese era uno de los muchos rasgos que la hacía especial. Solo una fina capa de maquillaje la dejó esplendida. Las chicas sonrieron triunfales, era su mejor trabajo aquel. Sus egos estaban por los cielos.
―Hinata…―empezó Ino.
―Estas…―continuó Tenten
―Hermosa― remató Temari
―Bellísima―dijo Sakura.
―Solo faltan los zapatos― dijo Ino contenta.
―Uhhh― dijo Hinata sonriendo nerviosa y habló bajo ― no tengo.
―¡¿Qué?!― gritaron todas sorprendidas.
Eran las diez y media de la noche ¿Qué tienda estaría abierta a esa hora?
Trataron de pensar, pero todo se había coordinado. Ninguna tenía zapatos como para prestarle a Hinata en esta ocasión. La solución tocó la puerta. Hinata abrió.
―¿Cómo están chicas? Creo que casi se les olvida esto―dijo una sonriente Mikoto.
De detrás de su espalda sacó una caja negra, que al abrirla tenía unos hermoso zapatos negros de taco de aguja esplendidos. Eran el talle perfecto. Mikoto realmente las había salvado.
―Gracias Oba-chan nos has salvado nuevamente― gradeció Ino con lagrimas en los ojos.
―Gracias Kaachan― gradeció Hinata.
El resto asintió frenéticamente.
―Todo sea por que mi niña pase una noche esplendida. Por cierto… están ardientes― dijo soltando una delicada carcajada.
―¡Kaachan!―refunfuñó Hinata avergonzada.
―Okey, okey. Me marchó.― dijo cerrando la puerta.
Ino que tenía los zapatos se los entrego a Hinata. Cuando estuvieron listas las cinco estrellas de esa noche todo comenzó. Todo estaba en marcha.
Un hecho fuera de serie era que Ino, la anfitriona de la fiesta, dejara la casa sola a cargo de los chicos. Lo que no sabían era que aquella casa era un mar de hormonas mesclado con alcohol y música. Una combinación explosiva.
Eran casi las once. El patio trasero estaba repleto al igual que el interior. La música resonaba y todos bailaban. Pero las chicas faltaban y alguien por el cual muchas chicas suspiraban no había hecho su aparición aun.
Las chichas bajaron hasta la puerta de salida. Se encontraron con Mikoto. Ella las saludó y las chicas hicieron lo mismo.
―Que se diviertan― dijo desde el marco de la puerta observando cómo las chicas se marchaban.
Una cuadra antes de llegar a la casa de Ino la música comenzaba a escucharse y ya casi llegando las luces eran visibles.
En el jardín había chicos y chicas charlando y al ver a las chicas quedaron boquiabiertos los muchachos. Incluso las chicas se estaban sorprendidas. Las cuatro chicas Ino, Temari, Tenten y Sakura eran conocidas por su belleza pero el ver a Hinata tan sensual era sorprendente. Aquel vestido era especial para ella. Al ser ajustado a su delicada cintura demostraba sus enormes atributos que con tanto esfuerzo solía ocultar siempre. Caía hasta medio muslo dejando ver sus delgadas, delicadas y blanquecinas piernas. Aquella era una imagen que nunca habían Visito de Hinata Uchiha y que aun menos se había llegado a imaginar. Entraron a la casa repleta y las miradas estaban clavadas en ellas pero sobretodo sobre Hinata. Muchas eran de sorpresa, otras de cellos y otras placer. Eso la hacía ponerse incomoda y sus amigas lo notaron. Ino les dijo que la llevaría a su habitación y que el resto se encargara de encontrar a Sasuke porque ella lo necesitaba para hablar acerca de los rumores y así se separaron. Aunque lo ultimo no fuera verdad serviría para esconder a Hinata hasta que el azabache fuera ubicado. Así evitarían problemas. Antes de llegar a las escaleras a un idiota se le ocurrió arrojarle un sucio piropo a Hinata. EN cuestión de segundo sus dientes volaron por un puñetazo por parte de Ino quien arrojaba llamas por la boca.
―No se te ocurra volver a decir algo como eso―gritó furiosa al chico desmayado en el suelo.
Muchos de los chicos que podrían haber cometido ese mismo erro se contuvieron luego mientras que subían las escaleras. Al llegar al segundo piso no había casi nadie, solo algunas personas esperando usar el baño. Entraron a la habitación y pudieron al fin relajarse.
