No me sentía muy capaz por redactar otro capítulo de este pasaje, pero heme aquí con otro episodio que empecé a redactar dejando que mis dedos se guiaran con naturalidad y esta vez se las comparto por sus agradables comentarios que me dejaron aquí.
nancyricoleon , bry, akaneyamileth17, Maggy P-Chan agradezco sus cometarios que me dejaron en esta historia que solo surgió de la otra historia que redacto, tal vez sea un regalo que les hago colocando un preludio al que quiero llegar en mi primera historia y lamentablemente me estoy tardando demasiado en actualizar.
bry.-me encanto tanto la frase que me dejaste que la tome prestada y la coloque en un punto de esta historia
RanmaxAkane la pareja del manga de Ranma 1/2 de Rumiko Takahashi
Para la escritora Rumiko Takahashi, Akane y Ranma van de la mano como pareja, aunque siempre discutían, se insultaba y peleaban, como pareja ellos en su interior solo se reconocían que se aceptarían entre sí.
Ranma ½ pasaje de la historia
2do Capitulo Preludio de la historia….
El joven se movía de un lado hacia otro mareando a los que estaban en la sala, los músculos rígidos del artista marcial demostraban toda la tensión que el rudo hombre podía sentir, su rostro que por lo regular era relajado y risueño a pesar de los años mostraba preocupación, su modo de caminar con rapidez mostraba la impaciencia que lo abordaba, se mantenía en control si no quería salir disparado para entrar a ese sitio que le negaba ver lo que más anhelaba, su mundo podría desmoronarse si perdía lo que lo mantenía vivo.
No, tenía que calmarse se lo había prometido, pero nadie sabía los sentimientos enormes que invadían su ser cuando se trataba de su mayor miedo, aunque pasaran mil años él siempre sentiría incertidumbre de no hacer lo necesario para no permitir a nadie dañar, lo más importante de su vida.
Hoy el hombre tenía el mayor reto de su vida, tener la paciencia necesaria de esperar que las horas pasaran y que aquellos hombres vestidos de blanco salieran.-maldición.-necesitaba saber cualquier cosas necesaria que lo calmara, cuando ingreso solo mostraba rictus de dolor en su semblante que se arrepintió que por su culpa pasara por aquello, se culpó como siempre cada vez que veía reflejado el dolor en su semblante, anhelo volver a ser aquel adolecente idiota que le dieran su merecido por provocarle el mínimo dolor, solo de esa forma podía mitigar un poco su culpa cada vez que se sentía mal.
Que podía hacer el destino obraba en contra de él, la ilusión en su semblante lo hacía sentirse el mejor hombre cada vez que podía ver en su rostro la dicha que se reflejaba en su rostro que habían madurado al paso de los años, la felicidad la invadía con el paso en que se acercaba la fecha, mientras él se mantenía como fiel guardián para que nadie enturbiara la dicha de esa mujer, la que se había convertido en lo más importante de su vida. Lo supo desde aquel día que casi sacrifica su vida por él, el dolor aún podía sentirse que cerro con fuerza sus puños, habían pasado por tantas cosas en su primer año de conocerse, poco falto para perderla por su inmadurez e estupidez, siempre tuvo miedo que alguien la cortejara y pánico que ella pudiera corresponderle, los sentimientos se mezclaron con el terror de perderla que tomo el impulso que le hacía falta para no permitirle escapatoria.-sonrió de nuevo por su ironía.-Lucho por ella en su inconciencia, cada vez se superaba así mismo, más fuerte, más hábil, más poderoso, un hombre como él nunca permitiría que esos ojos tan bellos lo vieran derrotado y con lastima, no podía permitirse el lujo de ser más débil si la quería mantener a su lado, muchos hombres estúpidos y locos lo retaban para lograr derrotarlo y arrebatarle su motivo de vivir; él cada día era invencible, solo muerto les permitiría que se la quitaran, era capaz de matar por ella.
Hoy no podía hacer nada y tomar su lugar, no podía luchar contra lo inevitable, se sentía derrotado desde el momento que la vio ingresar y aunque le dirijo una última sonrisa para calmar su estado, al verla desaparecer por aquella puerta solo incremento su nerviosismo, la espera lo estaba agobiando, que no sabía cómo seguir ahí sin interrumpir como un loco para buscarla.
-Ranma tranquilízate.-Hablo una cálida voz muy similar a ella, pero con más dulzura.-Todo estará bien, Akane es fuerte.
-Yo...-apenas dijo el joven intentando que decir, no podía evitar sentirlo desde que llego a este lugar. En todo el camino que había recorrido antes de los dieciséis a lado de su padre nadie lo había hecho sentir "miedo", se enorgullecía de ser el mejor de todos los artistas marciales, actuaba impulsivamente debido a que no convivio con su madre, su brusquedad era debido a que siempre convivo con hombres y con su padre en lugares inhóspitos, a esa edad no se interesaba ir tras las chicas como la mayoría de los chicos, su único interés era demostrar que era el mejor y un ganador buscando nuevas técnicas que aprender e usar por el futuro de las "Artes Marciales Todo Vale"
Al conocerla causo en él incertidumbre, curiosidad por su carácter dulce y agradable, lo recibió bien para después volverse una chiquilla infumable, cosa que trajo consigo una serie de peleas entre ellos debido a que él no permitiría que una chica boba como ella lo insultara cada vez que podía, nunca lo ha reconocido pero la impresión de verla completamente desnuda frente a él le dejo una shock tremendo, a pesar de ser apenas una niña estaba bien formada, su pequeña figura se moldeaba a la perfección en ella, su cadera era amplia con una piel tan blanca como la porcelana, su rostro tan bello la hacía verse como un ángel que podía convertirse en un demonio salvaje cada vez que se sentía molesta por su rudeza y franqueza brusca al hablar sin pensar,
Así eran ellos peleaban por cualquier bobería, pero se ayudaban mutuamente cuando era necesario, el sentía pánico cada vez que intervenía para ayudarlo a salir bien librado, debido a su miedo el actuaba paranoico con ella y en vez de agradecerle por su ayuda solía insultarla con su brusquedad, aceptaba que lo golpeara para liberar la culpa que sentía cada vez que veía en su rostro el dolor en su mirada. Sin remedio cayo a los pies de esa mocosa insufrible conforme pasaba el tiempo inconscientemente la protegía de la forma más estúpida, en ocasiones podía ser duro para ella debido a su ruda forma de ser, pero como revelar algo que ni él mismo conocía, solo sentía la necesidad de protegerla a como diera lugar. Lo persiguieron las mujeres más bellas que pudo haber conocido, pero a pesar de su inmadurez e egoísmo no podía mirarlas como ellas querían, solo aceptaría a esa chiquilla orgullosa y necia como él.
Por naturaleza era un guerrero con la obligación de proteger a las personas indefensas y aunque ella era independiente a él le encantaba protegerla en cualquier tipo de situación, sin importar que, nunca permitiría que llorara sin que las personas que lo hubieran provocado salieran ilesas, dispuesto hasta hacer el ridículo con tal de restablecer el honor de la chica, solo por ver esa encantadora sonrisa que le llegaba hasta la profundidad de su alma.
Se preguntaba qué hubiera pasado en su vida, si su padre no lo hubiera obligado a venir a Nerima, quizá estuviera casado con Ukyo o tal vez hubiera sucumbido a los encantos una amazona, ambas eran hermosas lo consentían, lo halagaban e inflaban su ego si él se los pedía, nunca importo lo que él quería, mientras él se quedara a su lado con eso les bastaba, estaba seguro que harían cualquier cosa que él les pidiera. Conviviendo toda la vida con su progenitor; acaso sería igual de sinvergüenza que su padre e irresponsable huyendo de la responsabilidad de una familia, quizá las hubiera dejado como su padre hizo con su madre una vez que le diera lo que querían, iría de un lado a otro para demostrar que era el mejor artista marcial a donde quiera que iba, burlando y estafando toda norma de vida sin importarle a quien pudiera humillar, sobajar y denigrar.
Para su mujer fue lo contrario, lo golpeaba cada vez que jactaba o se pasaba con sus rivales, siempre defendiendo a los que creía menos fuertes que él, lo insultaba debido a su egocentrismo y altivez, era tan noble e ingenua que siempre pensaba lo mejor de cada individuo aunque no tuviera buenas intenciones, con un carácter explosivo que da miedo cuando se molesta, nunca vanaglorio sus victorias, pero sonreía al verlo salir victorioso en ellas, se angustiaba por él, aunque no lo reconocía, cada vez que regresaba herido ella acudía al Dojo a curarlo con esa brusquedad para hacerle recordar lo idiota que se comportaba cada vez que por una bobería tenía un enfrentamientos con sus amigos-rivales, cuando acudía a verlo lo hacía sentirse en su hogar.
Tardaron mucho tiempo para reconocer sus sentimientos mutuos, el primer abrazo espontaneo durante el enfrentamiento con Ryoga, lo hermosa que se veía con su cabello corto, su molestia al llevarse a p-chan a dormir con ella, ella realmente no tenía nada de fea ni cuando lloraba, cuando lo reto a besarla y él no se animó, pensando que no era adecuado.-sonrió bobamente.- ella esperaba que la besarla.-Qué bobo.-se tardó tanto en besarla que cuando lo hizo fue lo mejor que hubiera hecho en su vida, ambos inexpertos en esas cuestiones debido a su torpeza y timidez que terminaban avergonzados.
Muchos momento vividos que pasaron desapercibidos para ambos debido a su terquedad de no mostrar sus sentimientos, pero desde que la proclamo como su prometida en la pista de hielo vs Mikado y Azuza fue en serio a pesar de ser una batalla por recuperar a p-chan, la mascota de Akane, si el patinador hubiera logrado su cometido de besar a su prometida, quizá ya no estuviera para contarlo. El idiota de Ryoga siempre intento tomar ventaja al convertirse en mujer, muchas veces intento derrotarlo para quedarse con Akane, desde el inicio postulo su posición para no permitirlo, nunca se la dejaría.
Una vez que se sintió correspondido la timidez, la torpeza se evaporó, la confianza, la seguridad propia de él empezó a ser tan natural para estar cerca de ella, la sorprendía besándola y le encantaba verla sonrojada completamente tímida frente a él. Akane linda y dulce una vez que decidieron estar juntos porque se amaban, la timidez de parte de su prometida no cambio, se cohibía cuando se le quedaba viendo en ocasiones sonrojándose con intensidad. La inseguridad desapareció conforme llevaban su noviazgo él empezó a sentirse atraído por su chica y antes cumplirse los 18 años terminaron casados. Nunca fue paciente, ni calmado por ello no esperaría mucho por estar con ella, Kasumi casi lo corre de su casa y Akane acepto casarse con él antes que los separaran de nuevo.
"Cómo ocultar los secretos del alma cuando el cuerpo
clama la cercanía que ella misma exige la necesidad de
expresar en un beso efímero lo que se quiere para toda la vida"
Se la llevo de Nerima por la influencia de los progenitores sobre ella y él había prometido que no permitiría que abandonara sus sueños por darle un heredero a sus padres, además él no estaba listo para una responsabilidad como aquella, una cosa era ser esposo y otra muy distinta ser padre y aun les faltaba madurar, salieron de la casa familiar contra de la voluntad de sus padres, después de todo su mujer era hija de familia que estaba educada en un ambiente tradicional, respetuosa con los adultos a pesar de ser una chica con carácter fuerte y decisiones propias, aún pesaba lo que los padres determinaban, no fue así que fueron prometidos. Aunque ambos renegaban del compromiso la palabra de su padre dada a la familia Saotome era eminente entre ellos. Aunque era acosado por las mujeres y aceptaba las atenciones de las chicas, jamás permitió que alguien le quitara su lugar en esa familia, a pesar de todos los problemas que tuvieron por algunas decisiones de su parte, hacia todo lo posible porque nada cambiara, en el fondo sabía que ella se convertiría en su esposa tarde o temprano.
-Ranma.-un tono irónico lo saco de su pasado.-Ranma, creí que ese idiota, estúpido y engreído insensible.-prosiguió ahora con cinismo.-Se había ido para siempre.
-No seas boba, Nabiki.-expreso Ranma saliendo de sus pensamientos abrutadamente frente a su cuñada Nabiki.-No soy el imbécil de tu esposo-uso el tono mordaz el referirse al esposo de la segunda hermana de Akane.
-Seguro.-Nabiki ni se molestó con su cuñado mientras lo miraba con diversión en la mirada.-Estás tan pálido que pensé que en cualquier momento actuarias con pánico y terror. ¿Como el idiota que eres?-conocía tan bien a Ranma que sabía cómo sacarlo de su retraimiento, Ranma siempre respondía cuando se sentia insultado, Kasumi lo había llamado varias veces sin obtener una respuesta del rudo hombre que estaba con ellas en la sala de espera, por lo cual decidió hacer lo extremo.
Ranma podría ser el mejor artista marcial del mundo, rudo y brusco, pero cuando se trataba de su hermana por lo más mínimo que fuera, el orgulloso artista marcial se sentía apabullado y su carácter decaía.-Es hora, que te comportes como humano y te desmayes de la impresión.
-Por Karmi Nabiki.-dijo Ranma irritado con la hermana de su esposa.-Jamás lo veras.-soltó con enfado el artista marcial sin apartar la mirada de su cuñada que ahora que los años han pasado podría apreciarse el gran parecido con su esposa, Nabiki también había madurado con el pasar de los años, no cambiaba en su carácter irónico y burlón al jugar con los demás, en el pasado esa característica de ella la separó del hombre de que marco profundamente su vida, pero la vida siempre da segunda oportunidades y tanto él, como ella la tuvieron, el amor de sus parejas sobrevivo a los percances de dos inmaduros idiotas que solo pensaban en sí mismos en su juventud.
-Tú crees Ranma.-Nabiki en apariencia se mostraba segura pero un ligero brillo en su pupilas se podía ver el nerviosismo que sentía al no haber noticias.-Estás….-Nabiki estaba por decirle que estaba a punto de colapsar pero fue interrumpida por una voz que la hacía estremecerse con solo escucharla.
-Amor.-Una voz varonil interrumpió la conversación de los dos cuñados.-Qué noticias hay.-el hombre se acercó a Nabiki tomándola de la cintura la acerco hacia él mientras la besaba en la mejilla, aquello sonrojo a la mujer en presencia de Kasumi, su padre, la tía Nodoka y Ranma que la miro en forma burlona.-¿Cómo te sientes?.-externo con preocupación el recién llegado mientras posaba su mano sobre el vientre de la joven apenas crecido.- ¿Cómo estás bebe?-el hombre se inclinó para besar con adoración el fruto del amor que tenía por su mujer, que provoco el sonrojo intenso de la dura Nabiki.
-Jajajaja.-la risa de artista marcial no se hizo esperar.-Nabiki Tendo ¿Es humana?-usando las palabras antes dichas por su cuñada.
-Idiota.-dijo Nabiki con enfado sin apartarse de cálido abrazo de su marido.
-Ranma.-el hombre se dirigió al que era menor que él por un año.-Hermano, ya sabes algo.-el recién llegado no se dio cuenta del estado del otro hombre.
-Zoquete.-expuso su mujer al darle un ligero zape por su poca consideración.-Nos costó trabajo sacarle una sonrisa y tu….
-Rayos.-el hombre alzo su brazo apenado por su imprudencia al sobarse la cabeza por el golpe de Nabiki.-lo siento.
-No creo que tarden en darnos novedades.-la dulce voz de Kasumi se escuchó.-Ya lo veraz Ranma.-dirigiéndose a su joven cuñado que dejo de reír.
-Tranquilízate hijo.-esta vez hablo la madre de Ranma mientras se acercaba a su hijo para tranquilizarlo.-Todo saldrá bien, Akane-chan siempre ha sido una mujer fuerte.
-Mi hija.-expreso al Sr. Tendo.-Mi hija.
-Papá.-Nabiki se dirigió a su padre antes que se pusiera hacer un melodrama.-No empieces, ya tenemos suficiente con Ranma.-expreso con cierta ironía.-No ves que está a punto de desmayarse.
-No, es cierto.-bufo el artista marcial.-No, es cierto, no, es cierto.-empezó a decir constantemente como cuando tenía 16 años y frecuentemente lo ponían en aprietos y terminaba negando.
-Jajajaja.-Esta vez fue el turno de la segunda hija de Soun Tendo poner más nervioso al orgulloso esposo de su hermana menor.-Qué bobo. Jajajaja
-Nabiki.-hablo la mayor para reprender a su hermana; en ese momento las puertas se abrieron para ver salir a un hombre que se estaba quitando el gorro.
-Ranma.-llamo el hombre que salió fijando su mirada en aquel joven que estaba pálido.-Todo salió estupendamente bien, eres ahora….
El joven ansioso interrumpió al hombre frente a él.- ¿Cómo está ella?-pregunto inmediatamente.- ¿Puedo Verla? Yo….
-Tranquilo, Ranma.-el galeno sonrió mientras posaba su mano sobre el hombro del joven; el artista marcial reflejaba preocupación en su mirada, olvidándose la razón que lo tenía ahí.-Akane-chan está bien….
-Quiero verla.-el rudo hombre interrumpió de nuevo con poca paciencia.-Necesito verla.-la urgencia en la voz desconcertó a los presentes en la sala de espera.
-Una vez que la instalen en la habitación.-expuso el galeno con tranquilidad, ni se inmuto por la desesperación del hombre de la coleta.-Podrás verla y también a ellos….
Ellos.-pronunciaron a la par varios de los presentes, mientras lo miraban interrogante y el galeno asentía con una sonrisa agradable en su varonil rostro.-Akane-chan acaba…..…
-Dr. Tofu.-Está vez la voz de una enfermera rechoncha interrumpió al galeno no dejándolo terminar.-Ya pueden pasar a ver a la Señora.
-Soy su esposo.-al hombre que se había mantenido en silencio por unos minutos de nuevo hablo con urgencia, no habiendo puesto atención a lo que digiera el esposo de Kasumi.
-Acompáñeme le indicaré ¿Dónde está?-menciono la enfermera al ver a famoso artista marcial desesperado, en general los hombres tenían más ansiedad por saber de sus hijos, que preguntar por la salud de sus mujeres, este hombre rudo y famoso por ser un guerrero hábil, nadie creería que el rudo artista marcial podía ser atento, aquella pequeña mujer que apenas había dado a luz tenía la suerte de contar con un hombre como él a su lado.
-Adelante.-se volvió la enfermera para darle paso en la habitación al artista marcial. Ranma paso sin agradecerle a la enfermera con zancadas largas se filtró a la habitación mientras recorría toda la habitación para encontrarla sobre la cama blanca, la había acomodado casi sentada, tenía su cabello algo alborotado, su rostro que mostraba dulzura ahora se veía agotado, unas líneas surcaban por su bellos ojos, aquellos ojos que eran la ventana de su alma estaba desbordado de felicidad y dicha, se acercó a ella con movimientos rígidos aún no lo había visto ingresar debido a que otra enfermera le hacía preguntas, de pronto se volvió a verlo y ella solo sonrió con aquella encantadora sonrisa que calmaba siempre su alma con solo verla.
-Ranma.-dijo la joven con suavidad notando en su tono el cansancio, ella extendió su mano hacia él para que el artista marcial la tomara.-Ranma.-lo llamo de nuevo por el semblante del joven pudo ver que su rudo marido no estaba del todo bien.-Estoy bien.-decía la chica mientras el rudo hombre frente a ella estaba serio observándola intensamente.-Está marimacho aún tiene fuerzas para golpearte.-la chica sonrió al usar el apodo que su esposo solía decir mucho en su adolescencia contra ella.
Ranma embozo una ligera sonrisa al escuchar hablar, hace tanto que no se refería a ella así, el hombre se sentó donde su mujer le indicaba sin apartar su mirada de ella, de pronto el rudo hombre se abalanzo a abrazarla sin importar si causaba daño.-Kane.-pronuncio el rudo hombre cerca de su oído.
-Uchs.-fue la queja de la pequeña mujer al ser abrazada sin delicadeza por su bruto esposo.-Me duele Ranma.
El hombre se retiró avergonzado por su imprudencia e intento levantarse y fue detenido por la mujer sobre la cama, para abrazarlo a pesar de sus molestias.-Estoy bien.-dijo la chica sonriendo con el rostro iluminado por la dicha.-Gracias.-pronuncio con suavidad la joven mujer.-Por hacerme tan feliz.
-Kane.-esta vez el artista volvió a pronunciar su nombre con pasión y suavidad que provoco un estremecimiento en la mujer que se sonrojo ligeramente.-Te amo.
-Ranma.-la chica estaba por decirle lo mismo cuando unos leves ruidos llamarón su atención, su familia estaba en la puerta como en los viejos tiempos cuando los espiaban, por suerte Ranma no se había dado cuenta, con su dedo en sus labios les pidió silencio y que se fueran de ahí. Nabiki le guiño un ojo y se volvió para llevarse a todos de ahí, con renuencia lo hicieron eran de las pocas veces que veía al famoso artista marcial demostrar sus emociones.
El artista marcial se separó de los brazos de su esposa.-Kane.-pronuncio de nuevo con pesar en su voz que hizo que la chica lo mirara interrogante.-Nunca me perdonaré, que….-el joven bajo su mirada evadiendo la mirada de su mujer callando.
-Ranma.-lo detuvo la mujer sobre la cama no dejando que siguiera.-No…..fue algo circunstancial, ni ella, ni tú, ni yo lo sabíamos.
El hombre la miro profundamente, esta mujer que soporto infinidad de cosas por su culpa, no dejaba de ser noble a pesar de todo, siempre justificando a los que algún día le hicieron daño, mientras que él no podía olvidar tan fácilmente, ni siquiera podía perdonar a…..
-Ranma…hablo precipitadamente la joven intuyendo los pensamientos de su rudo esposo…-Olvídalo, olvídalo….
-Nuestros hijos.-expreso la joven llena de felicidad.
-Hijos.-expreso confundido el artista marcial.
-Ranma.-grito Akane al notar que como siempre su esposo no dejaba de ser un idiota que pasaba por alto algunas cosas.-No me dirás.-con los ojos abiertos y su voz irritada dijo.- Que ni siquiera preguntaste por el bebé.
-Yo.-el artista marcial miro con temor a la chica, sonrió como bobo mientras se sobaba la cabeza sonrojado.-No lo sé…..
-Ranmaaaaaaaaaaa.-un grito fuerte se escuchó por todo el hospital.
Los presente en la sala de espera sonrieron al escuchar el grito, aquello solo les decía que la más joven de la familia estaba en perfectas condiciones una vez que dio a luz a dos hermosos niños de diferentes sexos, los gemelos estaban sanos y la niña más pequeña que el niño, el primogénito debido a su volumen no permitió que durante el ultrasonido se viera la pequeña, como si hubiera hecho una travesura a sus padres escondiendo a su hermana.
-Akane-chan ha recobrado su energía.-expreso la madre de Ranma sonriendo.
-Jajaja.-rio Nabiki.-Ese bobo.-miro a su esposo que permanecía a su lado.-Nunca cambiara.
-Son Ranma y Akane.-expreso la mayor con una sonrisa en su rostro.-Nabiki.
-No lo puedo creer.-decía Soun Tendo.-Dos nietos, dos querubines más que consentir.-miro a la madre de Ranma que estaba emocionada igual que él, por la llegada de sus nietos.
-Sí, papá.-decía Kasumi.-y dentro de poco tendrás a tu 4to nieto.-la mayor miro a Nabiki que era abrazada y apapachada por su marido que demostraba lo que sentía por la chica siempre que podía, él no se intimidada con la mirada fría e irónica de su hermana, el joven no tenía mucho que había regresado a la vida de Nabiki y para sorpresa de todos estaba embarazada. Kasumi sonrió al ver a su familia feliz, hace poco temió que Nabiki cometiera la tontería de casarse con un hombre a quien no amaba, pero como ella decía le daría todo lo que necesitaba, que más podía pedir alguien como ella.
-¿Qué hace aquí?-la brusquedad con que fue formulada la pregunta saco a la mayor de las hijas de Soun de sus pensamientos, para ver a un hombre con turbante y anteojos que se acercó.- ¿Cómo se atreve a venir?-la agresividad en la voz de la segunda hija de Soun no disminuía.
-Genma no debiste venir.-Está vez la voz de la tranquila de la mujer se vio alterada un poco por la presencia del artista marcial ya mayor.
-Sr. Saotome es mejor que se vaya.-expreso con aparente calma el padre de las chicas.-No creo que a Ran…
-Tendo; no puede correrme.-hablo con rudeza el hombre mayor con altivez.-Estoy aquí por el nacimiento de mi nieto.
-Es usted idiota.-irritada por la presencia.-su nieto.-Nabiki se altero por completo por el cinismo del hombre, aquel hombre que hizo que la amazona regresara a enfrentar a Akane y que dejo a su hermana menor devastada por la perdida.
-Nabiki tranquilízate amor.-El hombre intento tranquilizar a su esposa, en su estado no era recomendable que se enojara.
-Si no quiere que avise a la policía.-Nabiki lo miro con dureza mientras tomaba el celular para hablar sin contemplaciones.-Es mejor que se vaya.-le mostro el aparato al hombre que se puso pálido con la amenaza.-Recuerda, de que soy capaz….
En ese momento se abrió la puerta de la habitación el artista marcial y su esposa había escuchado la alterada voz de la hermana de Akane, Ranma decidió salir antes que Akane se preocupara.
-¿Qué pasa?-pronuncio el artista marcial mientras cerraba la puerta de la habitación de Akane.-Tú.-pronuncio el joven rígido al reconocer al hombre que estaba en la estancia con los demás.
-Hijo.-expreso el hombre mayor, intentando acercarse a él.
-¿Qué haces aquí?-proclamo el artista marcial sin tranquilidad mientras sus músculos se tensaba al intentar controlar los sentimiento que lo invadían contra su progenitor.
-Hijo, yo vine.-el hombre del turbante se detuvo al escuchar la brusquedad con la que fue recibido por su hijo.
-Quiero que te largues.-intento hablar lo más tranquilo que pudo, lo que menos que deseaba es que su esposa saliera.
-Quiero que me perdones.-expuso el hombre mayor frente a su hijo.
-Perdonarte.-con una voz apenas audible con gran esfuerzo dijo mientras apretaba sus puños.-Que alentaras a Shampoo que regresara y lastimara Akane.
-Yo…...-el hombre callo por un momento, su voz segura cambio un poco al seguir.-Yo no sabía que Akane-chan estab…..…..
-Jamás me perdonare.-interrumpió bruscamente el artista marcial al hombre mayor.-Haberla dejado sola.-no podía cambiar seguía siendo el mismo egoístay por ir en busca de su… se interrumpió para seguir-Qué perdiera a nuestro hijo por haberme ido.
-Ranma hijo no fue culpa de nadie, fue un accidente.-Nodoka intento dispersar el gran dolor que su hijo sentía al no haber estado con la mujer que juro proteger en un momento difícil.
-Ranma.-Una cálida voz interrumpió detrás de chico que hizo que todos la vieran desde el momento que hablo, ahí estaba apoyada en el marco de la puerta, no la había escuchado abrir la puerta debido a la tensión que se respiraba en el ambiente, antes de hablar había escuchado lo que decía su esposo.-No sigas por favor.-expreso con angustia la menor de la familia.
-Akane porque te levantaste.-al rudo hombre se voltio para acercarse a su mujer con la preocupación evidente en su rostro.-No debiste….
-Es tu padre.-la joven interrumpió a su esposo que estaba molesto con la presencia del hombre del turbante.-Ranma
-No.-dijo el hombre con un tono que dejaba entrever que no había replica.
-No debes dejar que el resentimiento y odio te domine.-dijo la chica que había palidecido y que se sostuvo con más fuerza al marco de la puesta al sentirse débil.
-Akane.-inmediatamente Ranma tomo a su mujer en brazos sin importarle que su familia presenciaran lo protector que era con la joven y se dispuso a irse, no antes de detenerse y decir.-Agradece a ella, que no te busque para darte tu merecido.-menciono el joven ya más tranquilo mientras respiraba.-Por ella.-Ranma miro a su pequeña esposa en sus brazos que lo miraba con la preocupación en su rostro.-Buscarme en mi hogar y cuando restablezcas el honor a tu apellido, entonces volveré a ser Ranma Saotome.-el joven sonrió al mirarla y guardo silencio.
-Eso sí.-menciono el joven con determinación en su voz.-Mis hijos solo llevaran el apellido de los Tendo, que nos han dado a mí madre y a mí, más de lo que pudiéramos esperar por tener a su lado a una familia sin honor.
-Eres una tonta.-dijo el artista marcial simulando enfado con la pequeña mujer, mientras se introducía a la habitación olvidandose de todo lo demás.-No debes ser tan noble con los que te han dañado.
Por experiencia sé, Ranma.-la chica cruzo los brazos sobre el cuello de su marido al decir.-Que el odio, el resentimiento te destruye.-evadió la mirada de su esposo al recordar un momento tan doloroso en su vida.
-Perdóname mi amor, perdóname.-dijo rápidamente el artista marcial al ir por el camino de los pensamientos de su mujer, a pesar del tiempo ella aún no lo superaba del todo.
Akane percibió el dolor en la voz de su marido.-Ranma.-pronuncio la chica con tanta dulzura y suavidad que el artista marcial se estremeció con solo escuchar su nombre en los labios de la chica.-Nunca, nunca te separes de mi.-sonrió mientras se cobijaba en el confortable pecho del hombre que marco su vida y que la hizo descubrir el verdadero amor. Sonrió completamente feliz, su rudo marido siempre la sorprendía, podía ser lindo y considerado con ella.-Te amo, tanto Ranma.
