Capitulo 14
―¿Qué dices?―preguntó aun sin creerlo.
―Ella no es mi hermana, es adoptada.― dijo Sasuke.
Naruto quedo estupefacto, pero asi era. Hinata no tenía lazo alguno de sangre, ella era una mujer en todos los sentidos para él. Ella no decía nada, los brazos de Sasuke la sujetaban y se sentía más segura que nunca antes. Estaban bien torneados, eran calidos al tactos, como si se fundieran piel con piel dándole la sensasion mas hermosa.
―Déjanos solos ―la tensión aumentaba― Quiero hablar con Hinata.
Naruto aun no compredía que tenía que ver el hecho de que aquellos dos hermanos. Aunque si se parecían en mucho al mismo tiempo no se parecían en nada.
Sasuke era la noche, oscura y fría, pero Hinata… Hinata era su luna, quien brilla en medio de la noche, acompañándola, siendo su resguardo. Asi era Hinata a los ojos del Uchiha. Sus días sin luna eran noches tortura y soledad.
―Como ya te he dicho, ella es mía.
Refirmaba lo que había dicha. ¿Cómo podría perder a su luna una vez mas? ¿Cómo podía solo permitir estarse en medio de aquella batalla por ella? No, no y no. Ella era su musa, su voz es el sonido que lo ipnotiza, que lo tranquiliza, sus ojos son los únicos capaces de ver a través de él, sus labios lo vuelven loco, su piel albina y calida lo tranquiliza y con solo leves roces. ¿Había llegado a sufrir, delirar y casi volverse loco por ella? No había duda de eso, por supesto que si.
Naruto apretó su dentadura y sus puños y a punto de gritar molesto e indignado, Hinata le dio la espalda encarando a Sasuke.
―Sasuke-kun― dijo sonrojada.
Su corazón gritaba su nombre, de hecho parecía que en su piel, escrito con fuego se hallaba su nombre. ¿El amor que sentía por él había sido de la misma manera o había cambiado de un amor fraternal a uno carnal con el paso de los años? ¿Qué veía en él que amaba tanto? ¿Era su carácter protector? ¿o su manera fría de actuar que de manera sutil, casi nula demostraba sus fuertes sentimientos? ¿O su hermoso rostro? ¿O la amable persona que podía ser? ¿Su Y fuerte carácter decisivo y volátil? Si, era todo eso y mucho, mucho mas. Cuando te enamoras de una persona es una sensasion extraña, casi imposible de describir. Es como si flotaras entre las nubes mas altas y cientos de mariposas revolotearan en tu estomago y los nervios te alteraran
Sasuke agradeció tener tanta compostura. Estaba hecha una diosa, hermosa como siempre. Esa mirada que lo hechizaba y lo hacía desfallecer. Esos dulces labios, las chicas debían estar muriéndose de envidia al verla a Hinata. Y los chicos se morirían aun mas, ella sería de el a toda costa, solo necesitaba una sola oportunidad, un simple «SI»
y le domostraría que el era el mejor, la haría sentir la chicas mas hermosa, siempre estaría para ella, que lo haría todo solo con una oportunidad.
Naruto estaba desorientado ¿Qué estaba sucediendo? Hinata le daba la espalda, Sasuke lo ignoraba y ambos se miraban atentos el uno al otro. Y solo un click bastó para que todo encaajara. Que Hinata no lo acompañara, que Sasuke siempre le dijiera que se alejase de ella, que mirara fulminate a quien posara sus ojos sobre ella. SImpre pensó que era el instinto de un hermanos para con su hermana pero todo iba mas allá que simples hermanos.
―Sasuke-kun―dijo mientras las lagrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.
Sakura lo había notado hacía mucho tiempo, pero por nada del mundo quería creerlo, no, ella no quería creerlo. Pero ahora no había escusas para que se reconfortara. Aquella era la verdad, la verdad estaba frente a ella. El corazón de Sasuke pertenecía a Hinata y no a ella. No habría manera de cambiar aquel hecho. Sintió como los pedazos de su corazón caían y su pecho dolía a cada segundo. No podía seguir torturándose. No podía seguir rogando por una persona que solo tenía ojos para alguien que no era ella.
Acéptalo Sakura, nunca tuviste oportunidad. Te sumergiste en un amor que nacía de solo un extremo y que nunca sería correspondido por ser solo un tonto sueño.
―No soy a queien él quiere.
Dio media vuelta y se marchó del lugar intentando que nadie notara su rímel corrido y sus lágrimas. Mientras que los pezados de su marchito corazón caían uno por uno al suelo.
Ino tenía preparadas las palomitas, los binoculares y un enorme mazo para cualquiera que te interpusiera entre ella y la maravillosa vista que tenía sentada en sala de su casa. Había esperado por ese gran momento hacía tiempo. Cuando notó que Hinata había bajado al baño y se encontraba con Naruto, para ese momento ya tenía su mazo preparado, pero cuando el Uchiha apareció pegó un grito de la emoción. Sabía lo que se venía, se pelearían por Hinata. O sea, se pelearían por Hinata, ¡ella no podía evitar eso!, eso sería perfecto. Si, Ino podía ser muy diabólica. Así que solo se puso cómoda para observar aquello.
―Naruto…―susurró ladeando su rostro para mirarlo por el rabillo del ojo― por favor.
Ese «por favor» fue como si le clavaran un puñal. Era una suplica, una de que se marchara, de que los dejara solos, no por parte del Uchiha sino de Hinata. Fue como una patada en medio del estomago
No estaba enojada, o había alzado la voz, había sido una simple suplica.
―No… no…―dijo dijo negando mientras observaba la sonrisa triunfal de Sasuke.
El orgullo del Uchiha no podría estar más inflado. Hinata había rechazado el amor de Naruto por el, un amor que había durado 10 años.
Eso te pasa por estúpido.
Hinata, la chica más hermosa, inocente, considerada, y amable había estado enamorada de él, un perdedor y fracasado. Era un amor puro y sincero. Sin embargo el idiota de Naruto había decidido dejarse pisotear y rogar por un 'amor' superficial hacia Sakura. Un amor si no es correspondido, atendido y conservado se marchita con el tiempo. Y Naruto no había hecho nada de eso. Ahora era demasiado tarde para salvar aquel amor marchito. El amor por Sasuke estaba floreciendo y era un más fuerte y poderoso que el anterior. Naruto estaba perdido. Pero de cierta manera agradecía que hubiera sido tan estúpido, gracias a eso su amor, el de Hinata y él, había podido florecer.
―Acéptalo― dijo sonriendo.
―¡No puedes hacer esto Hinata! ¿No se suponía que babeabas por mí?
― ¡NARUTO!― dijo furioso Sasuke.
¿Como podía decir eso de una manera tan bruta y sin tacto?
Hinata agarró los puños de Sasuke en sus manos, él colocó su mirada en ella y ella le sonrió calmándolo. Hinata dio media vuelta mirando a Naruto fijamente. Debía aclarar eso de alguna manera, aquel era el final.
―Naruto… lo siento ―suspiró―, pero yo ya no te amo ―dijo mirándolo a los ojos.
Sorprendentemente no había tartamudeado al decir eso, ni tampoco había surgido un sonrojo. Solo lo había dicho calmada, en un tono pacifico casi dulce, con tacto y delicadeza hacia Naruto.
―Pero…
No… no, no podía estar pasando eso. Al fin se había atrevido a dejar de suplicar por Sakura, para comenzar a fijarse en Hinata. En cierto modo realmente le gusta, capaz no lo había notado al principio pero no podía perder su amor, no quería.
―Fuiste una etapa muy importante de mi vida… una que ya quedo atrás. Sasuke es y será la nueva etapa en mi vida.
Naruto no supo cómo responder, había sido rechazado. Todo menos eso. Era un estúpido y lo peor Hinata ya no lo amaba sino que amaba s u mejor amigo. Sintió muchas cosas, ira, envidia, su orgullo siendo destrozado pero lo peor un sentimiento amargo que no podía identificar. Estuvo a punto de levantar su puño en un intento por desquitarse con Sasuke pero fue en vano, la mirada de Hinata lo hizo desistir. No quiso seguir siendo humillado así que solo se marchó y desapareció entre la multitud de gente furioso.
Luego de un momento de silencio entre ambos escuchó la voz del azabache.
―Me alegró ser tu nueva etapa― escuchó socarronamente a sus espalda mientras era envuelta en unos fuertes brazos.
Y así volvía de nuevo al principio con los nervios y su sonrojo.
―¡SI!― dijo lo más fuerte y segura posible.
Quería dejar de ser tímida y declararse, y aquel fue el primer paso.
Mantenía sus ojos cerrados esperando una respuesta de su parte, con cada segundo que pasa lo único que lograba era impacientarse más hasta que sintió los suaves labios de Sasuke posarse sobre los de ella. Era un beso suave y casto cargado de sentimientos imposibles de expresar en palabras.
―¡SIII! ―Saltó festejando y sin poder creerlo― ¿SI?― se preguntó y volvió a mirar para estar segura― ¡SSIII!― gritaba y saltaba Ino ― ¡SII!
Ino no podía más de la emoción, pero de un momento a otro notó que todos allí la estaban mirando. Aclaró su garganta y recobró la compostura.
―¿Qué miran? Todo normal aquí. sigan caminando―dijo desafiante.
