Capitulo 16


―Sa-sasuke ―dijo entre besos y caricias.
―¿Si?
Hinata se separó, y sus miradas chocaron.
―Yo no quiero separarme nunca de ti, quiero estar que estemos juntos por siempre.
Unas lágrimas asomaban en sus ojos.
―Si dices eso por opiniones de terceros, quiero que sepas que eso no importara. Creo que es mejor que mantengamos nuestra relación en secreto hasta que todos sepan que no somos hermanos.
Sasuke pensó que aquella sería lo mejor, después de que toda su vida fueran conocidos como hermanos y que de pronto todo eso se desmintiera y comenzaran a tener una relación podría proyectar todo como una farsa. ÉL podría soportar las críticas, los insultos, pero sabía que Hinata no era de esa manera. No podía dejar que la lastimaran, aunque eso significara ocultar su relación.
―Si…―dijo algo triste― eso es lo mejor por ahora.
―Sabes que no me avergonzaría nunca de amarte ―dijo acariciando su delicado rostro―, pero no soportaría que te hirieran.
―Lo sé― se acercó y lo besó.-
Él aunque no lo pareciera era tan considerado para con ella y devoto que haría lo que fuera sin importar que.
La luna brillaba como nunca junto a las estrellas, iluminando a la joven pareja.


―Escuchaste, parece que los Uchiha en realidad nunca fueron hermanos.
―Si, ella fue adoptada por los padres de Sasuke.
―Que suerte tiene, ojala yo fuera adoptada.
―Ese Uchiha no tiene una hermana, es adoptada.
Solo faltó unos días para que la noticia se hiciera viral y los rumores y cuchicheos se escucharan en cada rincón de la escuela.
Sasuke caminaba por los pasillos haciendo caso omiso de los comentarios que escuchaba. Estaba seguro que ese día tendría un problema mayor: Naruto. No lo había visto desde la fiesta, sabía que estaría enojado y resentido, pero Naruto no debía de ninguna manera hablar de su relación con Hinata.
No se lo había encontrado como todas las mañanas de camino a la escuela, pero sabía dónde estaba. En el columpió del gran árbol del jardín. Y de hecho allí estaba. Se acercó como siempre, sin decir nada y solo se quedo parado un momento a su lado. Naruto no levantó en ningún momento la mirada.
―¿Qué quieres?― dijo sin ganas.
―Perdón.
Sasuke si lo dijo sinceramente, fue algo difícil pero Naruto fue su primer amigo. Y lo habían sido desde la infancia y por más difícil y raro que fuera debía admitir que si lo quería. Amaba a Hinata pero no quería perder a Naruto.
Naruto se sorprendió al escuchar eso, apretó fuerte las cuerdas del columpió, pero no dijo nada.
Sasuke ya había dicho todo lo que tenía que decir así que comenzó a caminar.
―Una cosa antes de marcharme. No es por mí, sino por Hinata. No digas nada acerca de lo de esa noche.
Y se marchó con la mirada de Naruto en su espalda.
Naruto por otro lado se puso de pie y comenzó a alejarse en la dirección contraria.


Hinata fue a buscar a Ino a su casa. Debía contarle todo lo sucedido. Estaba en el pórtico y tocó el timbre. Ino que buscaba su calcetín debajo de su cama tan pronto como escucho el timbre se calzó sin importarle el calcetín y bajó como tan rápido le dieron sus piernas gritando el nombre de su amiga.
―¡Hinataaaa!― dijo abriendo la puerta y saltando a ella.
La abrazó por unos segundos en el suelo.
―Ino―correspondió el abrazo Hinata.
Ino se puso de pie y ayudo a levantar a su amiga.
―Hinata, Hinata ―decía con toda la emoción a flor de piel― tienes que contarme todo, cada detalle. Y cuando digo todo, me refiero a todo.
El sonrojo de Hinata se hizo bastante visible y con ello la sonrisa picara de Ino.
―Por lo visto ligaste bien. Déjame ir a buscar mi mochila y vuelvo.
No pasó menos de un minuto cuando ya estaba de vuelta. Y de camino a la escuela charlaron de todo y se pusieron al día.
―¡¿Qué?! ―gritó irritada.
―Es lo mejor. Solo piénsalo.
Ino guardó silencio y tal como ella le aconsejó pensó acerca la situación.
―Tienes razón― bufó.
Ella, la Cupido profesional, quería que todos vieran su obra de arte pero eso tendría que esperar.
―Es mi momento de contar ―sonrió.
―¿Lo hiciste?
―Si, capaz no fue algo convencional. Pero sucedió ¡Sucedió! Y eso es lo que importa.
Hinata estaba tan feliz por ella, al fin había conseguido declarársele a Sai y todo había salido perfecto. Parecía que al final todo termina bien.
Todo estaba genial, hasta el momento de llegar a la escuela. Se encontraron con Temari y Tenten pero ni rastro de Sakura. Ninguna se había percatado de que ella lo había presenciado todo. Sakura no había podido hacer frente a Sasuke ni a Hinata, estaba devastada. La campana sonó y fue momento de entrar a clases. En todo momento sintió la penetrante mirada de ojos ajenos sobre su espalda, los cuchicheos incesantes y una que otra indirecta.
―No te preocupes Hina, son solo unos idiotas― trató de consolarla Ino.
Pero en su mente solo se hundía más. Aun necesitaba decirle la verdad a sus amigas, sobre todo a Sakura. Encontrarse con Naruto no sería nada fácil y luchar contra toda una escuela hacía que sus músculos se tensasen con solo pensar en ello. Y sin notarlo la hora voló y la campana sonó indicando el receso. Ni Naruto ni Sasuke habían mostrados sus rostros en clase, y algo dentro de ella comenzó a inquietarla. Se colocó de pie y salió sola, desconcertando a sus amigas, a la terraza. Sabía quien estaría allí, era el segundo lugar favorito de Sasuke. Subió las escaleras, pero en su camino se encontró con el profesor Kakashi.
―Hyuga ―dijo fingiendo sorpresa ― ¿Qué te trae por estos lares?― cuestionó.
―Solo necesito un poco de aire fresco ―mintió.
En realidad ella se encontraba allí por otra razón. Una totalmente diferente con la que se había escusado.
―Hoy es un día triste. Las nubes han cubierto el cielo y el sol no nos abriga con su calor. Es como si alguien intentara decirnos algo. ―dijo en un tono melancólico― ¿No crees?― cambiando de prisa a uno sereno.
Pero la había dejado sin palabras.
―SI ―concordó por no dejarlo sin respuesta.
―Ya veo. Es momento de que me marcha ―dijo comenzando a bajar las escaleras ― mucho trabajo por hacer ―suspiró.
Hinata solo miró como se alejaba. El profesor Kakashi siempre había sido algo extraño, pero ya era común.
Llegó hasta la puerta de la azotea y a centímetro de tomar el picaporte se detuvo. Sería difícil, pero era algo que tenía que hacer. Así que tomando valor y respirando hondo abrió la puerta. Miró a la persona que estaba allí. Este al oir la puerta giró. Al principio se sorprendió pero luego volvió a su mirada habitual.
―¿Tendrías un momento para hablar?― preguntó ella.


.

.