Capitulo 17


La persona que se apoyaba en la baranda no se giró, no dijo nada, solo continuó mirando al frente.
―¿Podrías por favor no ignorarme?― dijo algo dolida.
―Yo….―dijo sin moverse y tomando fuerza apretó fuerte la barra― solo no puedo.
No podía mirarla al rostro, la vergüenza era demasiada.
―Lo siento…
Él no esperaba esas palabras.
―¿Por qué te disculpas cuando debería ser yo quien lo haga?― escupió furioso―. No seas tan inocente. ¡Demonios!
Por qué después de los errores que había cometido ella se disculpaba con él. ¿Por qué había sido tan estúpido?
―Pero necesito hablarte.
―No quiero― agachó su cabeza.
No escuchó nada mas, al parecer ella se había marchado. O eso creía.
―No me iré― dijo colocándose a su costado.
Naruto la miró sorprendido. Ella no lo miraba a él sino al cielo. Se veía tan bonita, y así mismo recordó lo idiota que fue por perderla.
―Lo siento― esta vez fue él quien se disculpó―, yo no debí comportarme de esa manera esa noche. No fue correcto de mi parte.
―Necesitamos hablar― unas palabras matadoras, pero ciertas.
Ella no podía dejar todo como estaba, no podía, era como un alfiler en su garganta que la molestaba. No importaba si las cosas empeoraban, si su amistad con Naruto desaparecía pero simplemente no era capaz de callar. Era el momento de madurar y dejar de ser presa de su misma timidez.
Naruto no había hecho absolutamente, como si no fuera capaz de escucharla, verla o siquiera. Y giró, ella pensó en darse por vencida, incluso dio unos pasos haciendo el intento por marcharse, pero no podía continuar escapando.
―Ignorarme si quieres pero vine para hablar.
Naruto ni se inmuto, solo continuo con su mirada fija en la anda misma apoyado sobre el baranda, mientras que Hinata de pie a sus espaldas intentaba entablar una conversación.
―¿Por qué eres tan cruel? Durante diez años te ame.― susurró sufriendo al borde de las lagrimas― Te ame cuando nadie más lo hacía. Sin importar las apariencias, solo por quien eras. Y cuando logro superarte tu… tu… tu viene diciendo que me amas― no pudo aguantar más, las lagrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas ni previo aviso.
―¡Porque soy un idiota!― gritó furioso fuera de sí rompiendo su silencio ―Porque me enamoro cuando ya no me amas. Porque mi vida se resume a esto. A sufrir por mi estupidez.
―Pues lo siento Naruto ― ya no sentiría pena por él―pero como dije antes, como lo hecho, hecho esta, y ya no puedes cambiar nada mis sentimientos por ti no existen más. Espero haberlo dejado bien claro.
Dando media vuelta comenzó a marcharse, había llegado a un punto donde sus sentimientos se habían transformado en rabia. En rabia hacia Naruto por ser este tan… tan hipócrita. Dejo pasar diez años y se creía con el derecho de proclamar su amor. Llegó hasta el gran árbol y se dejó caer a sus raíces.
Necesitaba enfriar su mente, calmarse para poder pensar las cosas claramente. Naruto, esa cuenta ya se había saldado. Solo quedaba Sakura, aun más difícil. Ella no tenía la culpa de enamorase y de no ser correspondida, pero de una u otra manera el sentimiento de culpabilidad la carcomía. Ella era su amiga y de cierta manera la había traicionado. Pero también era su felicidad ¿Acaso no podía ser ella feliz sin que nadie saliera herido? ¿Por qué el amor tenía que ser tan complicado?
Quería llorar, desahogarse pero simplemente le era imposible. Necesitaba a alguien especial y justo por allí pasaba ese alguien. Como era típico de él solo se sentó a su lado en silencio, dejándose abrazar por aquellos delgados brazos. Los grandes ojos de Hinata comenzaron a llenarse de lágrimas que eventualmente mojaron sus mejillas. Pero nada de eso le importo, solo le importaba que ella estuviese mejor, y si eso significaba estar todo el día con una camisa empapada de lagrimas no le importaba en lo mas mínimo. La abrazó, y con eso ella entendió que estaba allí para apoyarla en todo lo que ella decidiera.
―L-lo siento Sasuke-kun― se disculpó observando la empapada camisa.
Solo obtuvo una sonrisa por parte de él. Ese gestó la incitó a besar sus labios. Y así lo hizo, lentamente se inclino hasta llegar a los suyos y lo besó. No pensó en que alguien pudiera estar observándolos. No hasta que oyó dos cuerpos caer al suelo. Rompiendo el beso pudo ver a tanto Temari como Tenten desmayadas con una nerviosa Ino.
―Intente detenerlas ―se lamentaba Ino.
―No pasa nada ―la consoló Hinata desde los brazos del Uchiha― estaba pensando en decírselos.
―Eres una tonta― dijo indiferente Sasuke contradiciendo a su novia.
―Si lo sé.
Cada una tomó a una de las desmayadas y la llevaron debajo del árbol. Sasuke se había marchado, después de todo era un tema de chicas y no estaba tan loco como para meterse en semejante lio.
Temari se despertó con una eufórica risa.
―Chicas, chicas. No van a crear lo que soñé. Soñé que Hinata besaba a Sasuke― continuó riéndose.
Luego siguió Tenten.
―Increíble ¡Yo soñé lo mismo!― comenzó a reírse a la par de Temari.
Y se rieron por un momento hasta que notaron que Ino y Hinata se miraron la una a la otra con caras muy largas.
―Okey ¿Qué sucede aquí?―preguntó extrañada Temari por la inquietud de sus amigas.
―Si, Ino está demasiado seria. Algo esta pasando.
―Buenooo ―se rascó su cabello rubio y miro hacia otro lado al momento de hablar ―¿y si no hubiera sido un sueño?
―¿¡QUÉ!?― gritaron ambas escépticas.
―Hinata ¿Es verdad?― cuestionó sin poder creer Tenten.
―E-es que Sasuke y-y no somos hermanos―dijo desviando la mirada y de pronto escuchó otro ruido.
Ambas habían vuelto a desmayarse.
―¿Chicas?― intentó llamarlas Ino pero no obtuvo respuestas.


Ya era de noche. Estaba tan exhausta que solo quería tomar una ducha y dejarse caer en su tan hermosa cama. Y así lo hizo. Era tarde cuando un ruido la despertó. SU corazón se aceleró por la sorpresa. Era Sasuke quien se había adentrado en su habitación. Hinata lo miró a los ojos y entendió su mensaje, entonces accedió y le dio permiso para que se adentrara consigo en la cama. Sabía que no era correcto que dos adolescentes estuvieran solos, en una misma cama, tarde en la noche, pero ¿Cómo resistirse a esos oscuros ojos que le llamaban? Sin hacer mucho alboroto se posición a sus espaldas y la abrazó por detrás. Sentía claramente su respirar en detrás de su oreja.
―¿Cómo lo tomaron?―dijo en un susurró refiriéndose a Tente y Temari.
Hinata solo rió por lo bajo recordando los gestos de sus amigas al enterarse.
―Bastante bien― dijo agradecida hacia sus amigas.
Y diciendo eso se giró quedando frente al Uchiha. Cubiertos tan solo por una sabana y una colcha. Este se encontraba solo de bóxer, cundo Hinata lo notó casi se desmaya.
―¿Qué sucede? ―preguntó con sorna.
Era tan fácil para el descifrarla. Comprendió al instante su vergüenza, quería corromperla. Así que se aprovecho de su inocencia. Ella vestía su short y musculosa, no tenía sostén, ya que no esperaba visitas.
―Veo que al dormir te pones cómoda― sonrió ladinamente.
Apenas unos rayos de luz de luna entraban por la ventana, pero eran lo suficientemente brillantes como para poder ambos verse cara a cara. Y así pudo notar como velozmente las mejillas de Hinata se tornaban carmesí por su ocurrente comentario. Así que sin más comenzó con su plan. Lentamente llevó su mano hasta sus pechos, recorriendo sede su abdomen, pasando por debajo de su musculosa hasta llegar a sus suaves senos. Una gemido de parte de su chica lo encendió de sobre manera y supo que no había marcha atrás.
Masajeándolos notó como se ponían tiesos, no hubo negativa de parte de la Uchiha así que continuó con su labor. Besando lentamente sus labios dejo todo un camino de estos besos, desde la comisura de sus carnosos labios hasta su blanquecina clavícula. Y aunque no quisiera admitirlo estaba desesperado por seguir reclamando a Hinata como suya, lo volvía loco de placer. Se colocó sobre ella y con cuidado la liberó de su musculosa. Si no se hubiera controlado la baba hubiera comenzado a caerse de su boca. Hinata hizo el amague de taparse.
―No te cubras ―dijo ronco de placera― eres hermosa.
Y sin mas pudo continuar. Hubiera sido una tortura detenerse ahí. SU miembro se estaba comenzando a endurecer. Y como no si tenía una diosa frente a sus ojos. Era tan perfecta. Continuando con su camino de besos llegó hasta los pezones, que con su legua se dedicó a saborear y luego a morder, jugo tanto con ellos hasta satisfacerse a su gusto. Los gemidos que salían de la garganta de su amante lo único que lograban eran encenderlo aun mas. Una vez ya realizado con tan sabrosos senos, y de haberlos marcados como suyos siguió con su cometido. Descendiendo por su abdomen llegó hasta la barrera que lo separaba de su intimidad. Y sin esperar le arrebató desesperado aquellas molestas prendas. Y observó poseído por la lujuria aquel tesoro solo suyo.
―Esta muy mojada. Hinata-chan eres una pervertida― pronunció ronco molestándola.
―Tu eres el pervertido― dijo sonrojada.
Sasuke subió su rostro hasta sus labio y la besó apasionadamente, pero sin que ella lo notara con su mano comenzó a acariciar su intimidad robándole cada vez mas suspiros y gemidos. Y sin aviso introdujo uno de sus largos dedos dentro de su intimidad. Un largo gemido acallado por sus besos escapó de la garganta de Hinata. Y sin pedir permiso introdujo otro. Era tan estrecha, podía notar como sus paredes aprisionaban sus dedos. SU miembro palpita, incluso hasta le dolía, le reclamaba a su dueña. Aquella dueña que se encontraba sosegada de placer en aquel momento. Que movía sus caderas amoldándose a aquellos dos dedos intrusos en su interior que la hacían delirar. Así que dejando sus labios bajó nuevamente hasta su entrada. Era como un fruto que entró a devorar. Su sabor era esquicito, al igual que aquel líquido blanquecino que emanaba de su ser. Se concentró en su clítoris y comenzó a masajearlo con su lengua. Hinata rogaba por piedad, era como si estuviera a punto de perder su cordura. En un intento de ahogar sus gemidos mordía el dorso de su mano. Fue capaz de controlarse hasta que sintió su lengua penetrar en su interior. Era un placer indescriptible, su interior ardía. No pudo evitar rogar por más.
―Hinata― le miró.
Ella abrió sus ojos y no dijo ni una palabra, solo asintió en modo de aprobación.
No esperó mas, se sentía desfallecer. Se acomodó entre las piernas y frente a su entrada. Se removió sus bóxer y liberó al animal. Lo colocó en su puerta y de una estocada entró.
Un pequeño grito de dolor se escuchó de su parte. Se sintió mal por haberle causado dolor, así que besó sus labios en forma de disculpa. Estuvieron un momento así. Era difícil para él no moverse. El sentir sus paredes apretujando su miembro era una sensación gloriosa, quería entrar y salir una y otra vez pero debía controlarse. Cuando por fin ella logró acostumbrarse a la nueva sensación lentamente comenzó a entrar y salir. Ese lento vaivén al cabo de unos minutos fue tomando cada vez más velocidad. Para ella sentir como su miembro entraba una y otra ves en su interior era un placer nunca antes experimentado. Y él se encontraba en la misma situación, ella estrecha aprisionaba su miembro volviéndolo loco. Entrando y saliendo una y otra vez. Ella gemía sin controlarse mientras que el no podía controlar sus gruñidos. De pronto sintieron como una electricidad recorría cada célula de su cuerpo, llegaron hasta el climax. El acabó en su interior. Sentir como aquel liquido tibio era depositado en su interior fue la cereza en el pobre. Él salió de su interior lentamente. Y sin mas cayeron sin aire abrazados. Con pequeñas gotas de sudor y sus respiraciones agitadas quedaron dormidos en un instante.


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