Capitulo 18


Un cuerpo pegado al suyo irradiaba un calidez, había sido una noche inolvidable, dulce y apasionada. Abrazada al pecho de su amado se limitó a acomodarse. El sentir sus pieles desnudas rozarse no era ninguna molestia. A su mente volvieron fugaces imágenes de la noche anterior y como era de esperarse un sonrojo en sus mejillas no tardó en aparecer.
Cerró sus ojos e intentó conciliar el sueño nuevamente cuando… ¡LO HABÍAN HECHO SIN PROTECCIÓN! Se sentó en la cama en un segundo sorprendiendo a Sasuke.
―¿Sucede algo?― preguntó sentándose al igual que ella.
―No nos cuidamos― dijo alarmada.
No podía correr el riesgo de quedar embarazada, eran demasiado jóvenes, demasiadas responsabilidades, y muy temprano.
Sasuke cayó en cuenta de lo estúpidos que habían sido.
―Debes tomar la pastilla cuanto antes― dijo levantándose.
Hinata observó como rápidamente se vestía, se acercó a ella, la besó en la frente y le dijo que pronto regresaría. Miró el reloj cuando el apenas había cerrado la puerta y eran las 5 y 45, el sol recién comenzaba a percibirse. Se vistió, y fue al bañó. Mirándose al espejo notó claramente las marcas que Sasuke había regado por su piel como recordatorio de lo que juntos habían hecho.
Tomó un baño rápido para intentar calmar sus nervios, habían sido demasiado descuidados, y era bastante temprano como para hallar una farmacia abierta a esas horas. EL peor escenario sería intentar explicarles a sus padres la historia si llegaba a quedar embarazada. Pero para cuando salió del baño Sasuke ya estaba en la recamara, esperando con la pastilla del emergencia.
Le acercó el vaso con agua y tragó la pastilla. Con eso no habría preocupaciones. La próxima vez sabrían que las hormonas le ganan a la razón y se asegurarían de tener protección.
El día transcurrió normal, aunque se sentía algo extraña e intentaba no pensar en lo que habían hecho.
Ni Naruto ni Sakura asistieron ese día. Los rumores persistían aun por los pasillos, pero Sasuke se encargaba de reconfortarla.
Sus amigas poco caso hacían a los rumores, aunque si se preocupaban por Sakura.
A Hinata le había surgido una enorme duda: que le dirían a sus padres. Ellos no iban a vivir por siempre en una mentira. Lo más difícil era que ellos habían sido criados por sus padres como hermanos, y básicamente era como incesto.
―Que alguien me golpee en el rostro con un ladrillo por favor― dijo cansada de tantos problemas.
Ya estaba de vuelta en su recamara recostada en la cama. Se puso los pantalones y decidió ir a hacer lo que debía hacer. Avisó a su madre de que saldría y se marchó.


―Hola señora Haruno― dijo Hinata.
―Hola Hinata ¿Cómo estás?― dijo en el marco de la puerta― pasa.
Hinata entró, estaba realmente nerviosa.
―Bien ¿Y usted?
―Me alegro, yo bien. ¿Buscabas a Sakura?
―Si, ¿se encuentra aquí?
―SI, en su habitación como siempre. Pasa, no hay problema.
Subió las escaleras, conocía bastante bien la casa de su amiga. Debía asegurarse de que ella estaba bien.
Hinata golpeó la puerta.
―¿Sakura?
Nadie contestó.
―Se que estas ahí― continuó Hinata―, necesito saber que te encuentras bien.
Nuevamente silencio.
―Voy a entrar― dijo empuñando el picaporte.
―¡No!― gritó desde dentro.
―¿Qué te sucede? No has ido a la escuela, no nos hablas. Nos preocupamos por ti.
―Estoy siendo egoísta, no deberías preocuparte por mí.
―Todo debemos ser egoístas de vez en cuando, pero eso no significa que me dejes de preocupar.
Sakura estaba acostada en su gran cama, boca abajo y abrazada a su almohada sin levantar su rostro. Y no lo hacía por la razón de que había estado llorando y estaba bastante demacrada.
―Hinata…
―¿Si?
―Yo los vi…―dijo forzosamente intentando que las lágrimas no cayeran nuevamente― la noche de la fiesta.
Hinata se quedó con las palabras en la boca. No sabía que decir. No pensó en la idea de que ella los hubiera visto.
―Lo sien…
―¡No lo sientas!― le interrumpió.
Hinata apretó los puños al mismo tiempo que las lágrimas se le escapaban a Sakura.
―No es tu culpa, el nunca me amaría, yo soy…
―¡No!― dijo irrumpiendo en la habitación.
Sakura se sorprendió. Hinata estaba llorando. Corrió hasta ella y la abrazó.
―Hinata ― alcanzó a decir sorprendida por el abrazo.
―No quería lastimarte, eres mi amiga, lo siento mucho.
Ambas estallaron en lágrimas.
―No te preocupes ―secó sus lágrimas Sakura―, ya lo supere. Él no era para mí, sin embargo ustedes dos hacen una linda pareja.
Hinata sabía que no todo era verdad. A Sakura todavía le dolía. La abrazó una vez más. Sakura se hizo a un lado y se acostaron juntas. Charlaron durante horas. Se pusieron al día y arreglaron las cuentas. Hinata le debía una a su amiga. Había aceptado su relación por mas que le gustara Sasuke, ella era un verdadera amiga.


―Hola ¿Mikoto?― era la madre de Sakura.
―Hola Mebuki― dijo al otro lado del teléfono.
―Creo que Hinata debería quedarse hoy en casa. ¿No hay ningún problema?
―Claro que no Mebuki, estoy segura de que tienen mucho de qué hablar.
―Si así es.
Lo que había visto momentos antes había sido a aquellas dos durmiendo juntas. Al parecer habían estado horas hablando.


Se sentía más liviana, había pasado una semana y ya estaba todo bien. Sus amigas estaban completas y felices. Capaz Naruto era lo más difícil, la había evitado mucho.
Todas las noches, luego de que sus padres quedaran dormidos, él se escabullía debajo de sus sabanas para acompañarla en la noche, aunque algunas veces terminaban haciendo cosas 'sucias'. Por supuesto que siempre con protección.
Podía decir feliz que todo estaba marchando bien, o eso pensó hasta que un día a Mikoto se le escapó algo. Era obvio que esa mujer no se aguantaría nada. Era muy mala guardando secretos.
Había dicho. Esos sonidos me interrumpieron el sueño anoche. De seguro eran mapaches apareándose.
Su tono y expresión, de pervertida, la habían delatado.
Era imposible que ella supiera algo. ¿Verdad? ¡¿Verdad?!


.